Me reporto de nuevo guapuritaas! Yo quisiera que me digan que piensan de la historia. Un review no hace daño :) hahaha
Las opinines son más que bienvenidaas. En fin. Espero que les guste.

Love ya guyyyyyys
Clau.


CAPÍTULO 4

Muy viejos amigos

Era el. El chico misterioso de ojos esmeralda —cuyo nombre aun era un mito para mí—. Salvándome de mi torpeza y falta de equilibrio… otra vez.

— Eres tú. —intente decir aun sorprendida.

— Soy yo —Dijo sin borrar su linda sonrisa mientras me miraba directamente a los ojos.

Una sensación totalmente nueva y extraña me inundó, no sabía exactamente el porqué pero quería que el tiempo se detuviera y que este momento se quedara así de perfecto como lo era hasta ahora.

Nos miramos por unos minutos a los ojos y como siempre, el rubor de mis mejillas no dudo en aparecer. Luego recordé algo: yo aun seguía en sus brazos, los cuales me sostenían de una manera firme y tierna.

Me detuve a mirar sus brazos marcados. Esta vez el llevaba una camiseta azul marino, la cual resaltaba sus ojos más de lo normal. Al parecer él se percató de mi mirada en sus brazos ya que me bajo lentamente para después propiciarme una linda sonrisa.

Luego, su voz interrumpió mis pensamientos.

— Te pregunto… —dudó—. ¿Qué hace una niña a mitad del bosque? ¿Acaso no sabes lo peligroso que puede ser?

Me quede analizando su pregunta por un rato. Quizá el no se había percatado de lo que estaba a punto de hacer antes de caerme torpemente.

— Yo-yo estaba… —dije tartamudeando—, estaba a punto de… espera un segundo. —Lo acusé —. Las preguntas te las debería de hacer yo a ti. Además no tengo porque darte explicaciones.

Cruce mis brazos y gire mi vista hacia otro lado en señal de enojo. Cosa que el tomo como broma ya que se empezó a reír a carcajadas.

Su risa era mágica. Parecían campanitas moviéndose al compas del viento.

— Hasta el momento no me has preguntado nada. —se defendió.

— ¿Bromeas? Aun no me has dicho tu nombre. La última vez te fuiste sin decir nada. Me la debes —Dije señalándolo con mi dedo índice.

— ¿Enserio quieres saber mi nombre? —me miro directo a los ojos mientras se iba acercando lentamente hacia mí.

Yo retrocedí como acto reflejo hasta que mi espalda chocó suavemente con un árbol grande. Él me acorraló apoyando sus brazos en el árbol. Cada uno al lado de mi cabeza.

Acercó su rostro al mío y me miro directamente a los ojos interrogante. Podía sentir su frio aliento a escasos centímetros de mi rosto. Solo me limite a asentir con la poca cordura que me quedaba.

— Mason —dijo sonriendo sin apartar su rostro del mío—. Me llamo Mason.

Sus ojos siempre me atrapaban y me llevaban a un mundo desconocido el cual nunca quería que desapareciera.

— Ahora te repito… ¿Qué haces en el bosque? —Mason aun seguía muy cerca de mis labios. Respire profundo y gire la cabeza mirando a otro lado. Vi como esbozaba una sonrisa.

— Yo… estaba dando un paseo.

— En el bosque —dijo pensativo más para sí que para mí.

— Aja. —fue lo único que pude decir. Sin saber porque, estaba muy nerviosa.

Lentamente, fue apartando sus brazos de los extremos y alejándose poco a poco pero manteniendo cierta cercanía.

— Nessie —dijo acaparando mi atención—, ¿Puedo preguntarte algo?

— Escúpelo.

— Tu dijiste que tu apellido era Cullen ¿cierto? —Asentí—, pues… si eres una Cullen, debes saber de Carlisle o Edward.

— Mi abuelito y mi papá —sonreí ante lo infantil que me escuche.

— Edward es tu… ¿tu papá? ¿Cómo es eso posible? —parecía sorprendido.

— Ya va. ¿Qué sabes tú de los Cullen?

Esto no tenía sentido. El era un vampiro y por ende, debería de saber sobre los Cullen, lo que eran y sobre mí.

— Tu eres una niña y pues ellos… ellos son vam…

— ¿Vampiros? —Lo interrumpí—. Lo sé. Yo también lo soy. —Sonreí ampliamente.

— ¿Co… como dices? —exclamó abriendo los ojos como platos.

— Creí que lo sabías.

— No hueles a uno —se defendió y me miro dudoso—. Espera… ¿Sabes que soy un vampiro? —asentí—. Esto no me lo esperaba. Lo que no entiendo es cómo tu puedes ser un vampiro… simplemente no pareces uno.

— Pues… es una muy linda y larga historia —dije—. Pero volviendo. Aun no comprendo ¿Qué relación hay entre tú y mi papá? ¿Paso algo malo?

— Nada de vida o muerte. Es solo que… después de tantos años sin verlo. La verdad, el es un gran tipo. —sonrió involuntariamente.

— ¡Pues vamos! —intenté jalarlo del brazo pero no pude. Pude ver la duda reflejada en su mirada—. Te llevare a casa para que lo veas. Sígueme.

Caminamos por el bosque en un silencio tranquilo. Mientras nos íbamos acercando a casa, mi mano roso con el dorso de la suya.

Ambos apartamos la mano como un acto reflejo y nos volvimos a ver al mismo tiempo. Sentí como el color rojo aparecía en mis mejillas. Tonto lado humano. —pensé para mis adentros.

Desde lejos pude ver la gran mansión y pensé para que papá pudiera leer mis pensamientos "Papá… reúne a todos en la sala. Hay alguien con migo que quizá conozcas"

La puerta principal estaba abierta por lo que entramos sin ningún problema. Efectivamente todos estaban en la sala.

Los ojos de todos los Cullen pasaron desde mi rostro hasta el de Mason. En el cual pude ver que todos —a excepción de mi madre—. Abrían los ojos como platos y se les formaba una amplia sonrisa.

— ¿Mason… eres tú? —habló mi papá dudoso.

— No lo creo. —Mason dijo sorprendido— ¿En verdad eres tu Edward?

Pude ver como papá se acercaba y abrazaba a Mason muy fuertemente. Nunca había visto ese lado de papá. Sinceramente, nunca pensé que le tuviera tanto afecto a este desconocido —en mi caso—. Una duda apareció en mi cabeza. ¿Qué relación tienen Mason y mi papá?

Al parecer mi papá leyó mis pensamientos ya que deshizo su abrazo y me miro directamente.

— Pues… veras Nessie. Mason y yo nos conocemos desde mis primeros años como vampiro. Somos muy viejos amigos. Él me ayudo mucho a poder sobrellevar mi naturaleza vampírica.

Mi boca formó una perfecta "O"

— Edward… estuviste a punto de revelar indicios de mi edad. Mejor cállate —dijo Mason a mi padre de forma acusatoria.

Ambos rieron a carcajadas por lo gracioso del momento.

Me quede sorprendida. Hasta entonces no me había detenido a pensar en la verdadera edad de Mason. Pero la edad de papá me daba ciertas pistas.

Mientras pasaba el tiempo veía como toda la familia se acercaba y abrazaba a Mason, le decían lo mucho que lo habían extrañado e, incluso Emmett había hecho una escena de cargar a Mason como un bebe. Cosa que hizo reír a todos.

La tarde paso tranquila. Toda la familia —e incluso mamá—. Platicaron con Mason sobre lo que había estado haciendo estos últimos años.

Luego de tantas risas, conversaciones y demás. Mi abuelo habló para que todos lo escucharan atentamente.

— Dinos hijo. —Carlisle siempre le había dicho así a Mason. Lo sé porque durante la conversación este le pregunto si le podía volver a decir así por lo cual el otro solo asintió feliz — ¿Qué haces en Forks?

— Pues…—habló Mason—. Vine a Forks porque me entere que hay problemas. Vine con mi hermana y otros dos vampiros que nos acompañan.

— Entonces, ¿dices que has estado aquí por un tiempo? —asintió—. Vaya sorpresa.

— ¿Porque no se quedan con nosotros? Son más que bienvenidos. —Esta vez habló Emmett.

— No quiero ser una molestia —dijo Mason apenado

— Para nada. Te quedaras con nosotros desde ahora. Solo llama a tu hermana y a los demás para que se instalen en la mansión. Sera un gusto tenerlos con nosotros. —dijo maternalmente Esme.

— Gracias. Les prometo que este asunto no tardara menos de dos meses. Pueden estar tranquilos. —dijo Mason tranquilo.

Hasta el momento solo yo me había percatado de algo. Había problemas. Aquí en Forks. Y al parecer era grave ya que se necesitaba la intervención de vampiros para resolverlo.

Mi papá se dio cuenta de lo que estaba pasando en mi cabeza. Por lo que me miro dubitativo e inmediatamente vio a Mason interrogante.

— Mason… ¿A qué clase de problema te refieres? —dijo mi papá temeroso sabiendo de antemano su respuesta ya que había leído los pensamientos del aludido.

— Vampiros.