Toco tres veces en la puerta, metiendo las manos en los bolsillos esperando una respuesta. Hace dos semanas que no veo a Rachel, y es lo que más ansío en estos momentos, ella.

La puerta se abre lentamente, y Kurt aparece detrás de ella.

-¡Finn! –Grita. Voy hacia él, abrazándolo fuertemente.

-Hola, Kurt. –Sonrío y me hace pasar dentro.

-Ya me iba para Lima, Rachel llegará dentro de poco, está dando clase. Santana está en su habitación con… Está en su habitación. –Sale por la puerta, despidiéndose con la mano.

Me quedo ahí, sentado en su sofá en medio de su apartamento , observándolo todo con cautela, analizando cada detalle de éste. Miro a la una de las puertas de las habitaciones y de pronto, Santana sale de ella con una chica. Me quedo allí parado, mirando cómo Santana flirtea con la chica, pero ella no me ve.

Coge a la chica de la cintura, la besa, la pega a ella, sonríe.

-¿Nos vemos la próxima vez? –Pregunta Santana quitándole un mechón de la cara a la chica.

-Claro. –Y esa voz… Esa voz me es demasiado familiar. Esa voz suave, aterciopelada, rasgada a momentos, que ocupó una gran parte de mi vida. Es Quinn. Santana vuelve a besarla y sonríen.

Ellas dos se dan la vuelta y me ven a mí, sentado en un taburete de madera observando –o intentándolo –el apartamento. ¿Santana y Quinn? La idea de que se hubieran acostado me acababa de excitar, haciendo que el color de mi cara se tiñera de un tono enrojecido.

-¿Finn? ¿Qué haces aquí? –Pregunta Santana entrecerrando los ojos.

-Espero a Rachel. –Digo intentando no mirarlas a los ojos.

-Bueno… Nos vamos. –Dice Quinn cogiendo a Santana de la mano y saliendo por la puerta. Casi simultáneamente Rachel entra en casa, y me ve allí sentado. Sonríe y se acerca hacia mí, sin darme tiempo para que me levante y sentándose en mi regazo mientras comienza a besarme. Acaricio su cintura y lleva sus manos a mi cuello, acariciándolo y rodeándome con sus manos.

-¿Qué haces aquí? –Me pregunta mirándome a los ojos.

-He venido a verte. Te echaba de menos. –Digo sonriendo y observando sus ojos. Ella muestra una tímida sonrisa, abrazándome y quedándose en mi cuello. Lo besa, y vuelve a subir hacia mi boca, besándola con voracidad.

-Extrañaba tu voz… -Dice mirando mis labios, rozándolos con los suyos y volviendo a besarme con más suavidad. Se acomoda un poco más sobre mi entrepierna, haciendo que me excite aún más de lo que ya estaba, comenzando a subir la erección en mis pantalones. Se mueve encima de mí, provocándome, metiendo sus manos bajo mi jersey negro y sacándolo, tirándolo al suelo.

-Rachel… -Susurro observando cómo juega conmigo, cómo me besa.

-¿Qué..? –Susurra sin dejar de besar mi cuello. Cierro los ojos, y la erección dentro de mis pantalones va en aumento y hace que me duela. Dejo sus caderas, y llevo mi mano hacia la cremallera de los pantalones, desabrochándola hasta quedar libre de presión. Rachel mira hacia abajo, observando lo que acabo de hacer. Desliza su lengua por mi cuello, lamiendo hasta mi clavícula, dejando marcas en todo el cuello. Luego, sigue bajando y deslizándose por mi pecho hasta llegar a mis pantalones, poniéndose de rodillas.

Con sus menudas manos, saca mi miembro del bóxer, y comienza a estimularlo lentamente. Acerco mi cara a la suya, agachándome para besarla.

-No hace falta que hagas esto… -Susurro entrecerrando los ojos al notarla.

-Quiero hacerlo. –Sonríe y dirige su boca hacia mi miembro, comenzando a lamerlo lentamente. Cierro los ojos y acaricio su cabeza, cogiéndole el pelo para que no le moleste. Pasa su lengua de arriba hacia abajo, provocando que suelte un gemido cada vez que llega al final. Agarro un poco más fuerte su cabeza, y ella desliza su boca lentamente por toda la longitud de mi miembro, lentamente, parándose a momentos para provocarme.

-Dios, Rachel… -Digo acariciando su mejilla. –Si no paras, me iré… -Digo. Ella sigue un poco más, y vuelve hacia arriba a besarme lentamente. La cojo en brazos, entrando en la habitación de Rachel y tumbándola en la cama suavemente. Sin dejar de besarla, meto mis manos bajo su blusa de color azul, desabrochando por su espalda el sujetador y sacando por su cabeza la blusa. Mientras mis manos van hacia su pantalón, desabrochándolo con cuidado y tirándolo al suelo, mi boca está en sus pechos, saboreándolos, metiendo sus pezones en mi boca y retorciéndolos con mis dientes. Una de mis manos va hacia su sexo, acariciándolo por encima de su ropa interior y notando su humedad, introduciendo un poco más los dedos en él. Rachel suelta un pequeño jadeo, y retiro su ropa interior del todo, dejándola completamente desnuda para mí. Mi boca se desliza por todo su cuerpo hasta llegar a su sexo. Separo un poco sus piernas con mis manos, y comienzo a besar la cara interior de su muslo. Despacio, deslizo mi lengua por su piel, disfrutando el sabor que desprende, llegando con mi lengua hasta su ingle y volviendo a su muslo, acariciándolo. Llevo por fin mis manos a su sexo, comenzando a acariciarlo de arriba abajo, haciendo que Rachel suelte algunos gemidos. Mi lengua comienza a vagar por su sexo, introduciendo la lengua lentamente y mi dedo pulgar comienzo a estimular su clítoris. Un primer gemido sale de la boca de Rachel, y yo no dedo de aumentar el ritmo con el que se mueve mi lengua en el interior de su sexo. Agarro las piernas de Rachel para que no las cierre a causa del placer. Sumerjo dos de mis dedos en su centro, comenzando a embestirla con delicadeza, subiendo hacia arriba para observar su cara.

Saco mis dedos de ella, y me levanto para quitarme el pantalón que aún llevo puesto. Rachel me mira desde la cama, y le sonrío. Me quito el botón, y luego desabrocho la cremallera, bajándome los pantalones por completo y quedándome en bóxer. Cuando voy a quitarme el bóxer, Rachel niega con el dedo.

-Ven aquí… -Dice con una sonrisa pícara. Me agarra de la goma del bóxer y me atrae hacia ella. Se pone de rodillas en la cama y hace que sus pechos rocen mi miembro. Abro un poco la boca, y ella comienza a besarme con suavidad.

Me separo de ella y me agacho a coger un preservativo del bolsillo del pantalón. Lo cojo pero ella me lo quita de la mano. Rompe el envoltorio plateado y se pone el preservativo en la boca, colocándolo sobre la punta de mi miembro y poniéndolo bien, pero no para y sigue succionando con su boca. Cierro los ojos y recojo su pelo para que no le moleste mientras me muerdo el labio.

-Rachel, para… -Digo haciendo que levante la cabeza para mirarme.

-Sabe a fresa… -Dice dándome cortos besos en los labios. La tumbo sobre la cama de nuevo, y me echo sobre ella, besando su cuello. Pongo mi miembro sobre su entrada, rozándola con movimientos circulares. La provoco, estimulo su clítoris con el dedo pulgar, haciendo que suelte un jadeo mezclado con un pequeño gemido. –Finn, por favor… -Susurra cerrando los ojos.

La penetro con fiereza, sujetándola de las caderas y moviéndome con fuerza en su interior. La miro a la cara, se muerde el labio inferior y cierra los ojos, soltando gemidos ahogados en su boca. Me inclino sobre ella, embistiéndola con fuerza, haciendo que sus gemidos se apaguen en mi boca mientras la beso, mientras con mis manos aprieto sus muñecas contra el colchón y ella aprieta sus manos, cerrando los ojos y arqueando la espalda en el colchón.

Paro un poco, y hago movimientos en forma circular para recuperar el aliento, pero Rachel sigue gimiendo debajo de mí, gritando mi nombre que retumba en toda la habitación.

-¡Finn! –Grita echando el cuello hacia atrás, que aprovecho para besar.

Dejo sus muñecas libres, y sus manos van directas a mi espalda para arañarme de placer. Siento cómo se tensa mi cuerpo, y cómo las paredes se contraen contra mi miembro, haciendo que casi no aguante más. Las manos de Rachel caen sobre el colchón, mientras yo me sumerjo en un gran orgasmo, cayendo sobre su pecho.

-Te quiero… -Es lo único que me da tiempo a decir antes de quedarme dormido sobre ella, abrazado a su pecho.

Abro los ojos lentamente, pero Rachel no está a mi lado. Su lado de la cama aún sigue caliente. Me enjugo los ojos y me levanto, cogiendo mis bóxer del suelo y poniéndomelos rápidamente. Salgo al salón y veo a Rachel de espaldas, con mi jersey puesto y –por lo que supongo que es el ruido de la cucharilla –removiendo el café. Me acerco por detrás, acariciando su cintura y dejando un leve beso en el cuello.

-Hola, Rach… -Susurro en su oído. Sólo tiene una infusión humeante entre sus manos.

-Buenas, dormilón. –Dice volviendo su cara hacia mí, dándome un suave beso en los labios. Meto mi mano bajo el jersey para coger una de sus nalgas, y me doy cuenta de que va desnuda.

-¿No llevas nada debajo? –Susurro bajando mi otra mano a la otra nalga.

-No… ¿Qué pasa? –Dice dándose la vuelta hacia mí.

-Que puede venir Kurt, o Santana y verte… -Susurro mirando hacia abajo.

-Kurt está en Lima y Santana en Yale con Quinn… No pasa nada, Finn. –Susurra sonriendo contra mis labios.

-Te quiero, Rachel. –Digo besándola, pasando mi dedo por sus labios. –Te quiero.