Aclaraciones del capitulo:

N/A: PERDOOONNNN! GOMENASAAAIIII! SUMIMASEN! (postrada en el suelo)

Anna: vamos pide perdón (con una bota encima de la cabeza de Kyo).

Kyo: sabes que no es mi culpa! Sniff olvidé mi usb antier en un ciber, ayer no pude recogerla por ser asueto hasta hoy, incluso tú viste los problemas para que me la devolviera o

Anna: pero eso no borra el hecho que no cumpliste con el plazo (sonrisa siniestra)

Kyo: Ok, ok ¬¬ nada de lo que diga te hará cambiar de opinión… qué será? Azotes? pelea con leones?

Anna: si, tienes razón (esperanza en la cara de Kyo), los castigos físicos ya no te asustan pero esto kufufufu…

… (Amarra a Kyo a una silla y le pone cinta en los párpados para que no los cierre)

Kyo: y esto es el castigo?

Anna: nop, este es el castigo (prende la televisión)

Kyo: NOOOOOO! LAS TELENOVELAS DE TELEVISA NOOOOOOO!

Anna: disfruten del capítulo ^^(sonrisa radiante)

OPENING:

Tada Rin Toshite por Kishidan Kyodan & The Akeboshi Rockets

watch?v=h_03Z_k0v00

ENDING:

New Born por Miwako Okuda

watch?v=dtd2ToCmOi4

Rating: T, acaba de subir

Disclaimer: KHR pertenece a Akira Amano-sensei (por el momento ¬¬)


OJOS AJENOS

By: Kyomi120500

Capítulo 4:

Un nuevo problema.

Sus dedos paseaban sobre el teclado diestramente mientras la melodía salía de la caja de resonancia haciendo eco en la habitación. Sus manos y su cuerpo se movían al compas de la música de Beethoven. No era un experto pero el castaño disfrutaba de la interpretación del primer movimiento de la Sonata del Claro de Luna: Adagio sostenuto, que a su parecer era una pieza bellísima aunque un poco tenebrosa.

Era una pieza que le traía melancolía ya que solía escucharla tocar por su madre Nana, y justamente cuando ella iba a enseñarle ejecutar el movimiento la tragedia se cernió sobre su familia.

No mentiría si dijera que el joven niño dejó de lado el piano no sólo por la ceguera sino por el dolor en el pecho por haber perdido tanto. Sin embargo al entrar a Namimori Kökö durante un recital en el festival cultural recordó el torbellino de sensaciones que le daba estar frente al instrumento de percusión y las ansias por tocarlo nuevamente.

Para sorpresa de Isabella, su ama de llaves y actual maestra de piano, el chico aprendía rápido y cada día está ansioso para que llegara la lección algo que la entusiasmó en preparar las clases para el castaño. La sensación era indescriptible… ¿por qué ahora lo había dejado de lado?

Por ahora no podía pensar en nada más que la interpretación del segundo movimiento de esa melodía: Allegrueto. Recordó que un día le dijo a Is que esa música tenía dentro mucho del cielo y otro tanto del infierno. Estupefacta le felicitó por haber captado lo esencial y le reveló que el compositor húngaro Franz Liszt había descrito el segundo movimiento como "una flor entre dos abismos". Quién diría que esa descripción encajaba en esos pacíficos momentos, cómo un juego de títeres en medio de dos tragedias.

La puerta del estudio se abrió revelando a un moreno que entraba a la habitación vestido de traje y con la típica mirada amenazante. Parecía molesto pero al escuchar le música del segundo movimiento no pudo hacer más que calmar sus ansias.

-¿Cuántas veces te he pedido que no desaparezcas así como así? –Suspiró derrotado, la música lo había conmovido como para seguir irritado –¿no vez que me causas problemas?

Quería detener el movimiento de sus manos pero alguna fuerza desconocía impedía que detuviera la interpretación. No quería exasperar a su tutor y ser mordido hasta la muerte, era bastante amenazador cuando se lo proponía y más cuando le hacían perder el tiempo, pero sus esfuerzos por separarse del piano eran inútiles.

Ahora empezaba el tercer movimiento: Presto Agitato, una interpretación amenazante si le preguntaban a Tsunayoshi, que aunque podía tocarla no era de su agrado.

Un error cometieron sus manos extrañando al castaño ya que dominaba esa parte de la partitura. Sus manos volvieron a repasar la misma parte pero se le dificultaba el rápido y apasionado movimiento como si fuese la primera vez que ejecutaba la melodía.

-No es así –dijo el azabache mientras acomodaba sus manos para enseñarle la correcta ejecución, algo que sabía muy bien el menor –si lo haces de esta forma el movimiento es más fluido.

Ahora estaba muy cerca cuando se percató el castaño, sentía el cuerpo entumecido por lo que no pudo alejarse del atractivo moreno. ¿Ahora era amable con él? ¿Después de las tormentosas clases y su fría indiferencia? No… algo estaba mal, presentía Tsunayoshi por lo que se decidió a preguntar, pero no fueron sus palabras las que salieron por su garganta.

-Kyoya no puedo ser una experta de la noche a la mañana, apenas puedo tocar los dos movimientos sin equivocarme. Recuerda que llevo apenas un año, no te pongas pesado.

Esa voz la reconocía aunque no la haya nunca escuchado, sabía a quién pertenecía. Asustado trataba de gritar "¡Soy yo! no ella… ¡yo!" pero era inútil nadie le escuchaba. Sintió unas frías manos sobre las suyas y al bajar la mirada observó que eran las de Hibari sobre las suy… no, sobre las de Nina.

-Aún así has practicado hasta que te salgan ampollas, de verdad eres una terca –reprendió pero con una sonrisa ladeada a su acompañante.

Le dolían esta clases de recuerdos, ver a un Hibari amable a través de esos ojos ajenos y sentirse cada vez más perdido por el… mirarle esbozar una sonrisa que no era para él, que le tratara con gentileza aunque las caricias y las atenciones no eran dirigidas para el castaño, sentir la amabilidad cuando en la realidad sólo sentía la apatía y el desinterés del pelinegro… quien fuese Nina, se había llevado consigo esa parte de Hibari y nadie más sería capaz de ver esa cara, exceptuando Tsuna para su desesperación.

Despertó alterado y con la respiración agitada… había sido otro sueño que no le dejaba descansar. Ahora recordaba el porqué había pausado sus lecciones de piano y era porque no quería ser comparado con la antigua amante de su tutor. Una palabra que hizo eco en el castaño y le provocó un gran dolor… ¿Cómo iba a encarar a Hibari-san cada tarde con esa clase de recuerdos?


Estaba preocupada, no le había dicho nada pero no se hacía falta ser un experto para observar que el enamorado de Tsunayoshi era su actual tutor, pero el pequeño se seguía atormentado en saber si lo que sentía era real o una ilusión. Para su molestia no podía meterse en ese asunto, su mismo protegido debía descifrar sus sentimientos sin ayuda de nadie, pero la paciencia no era su principal virtud y sinceramente deseaba darles un empujón a esa pareja para que su relación mejorase y fuese más llevadera y quien sabe… tal vez algún día el azabache se digne a ver en Tsuna la maravillosa persona que era, por que cualquiera que conociera al menor estaría de acuerdo con esa descripción. Por el momento agradecía que el moreno fuera un poco menos sádico que su predecesor.

-¡Isabella! –llamó un castaño corriendo hacia a ella con la camisa mal cerrada, el cinturón sin apretar y el saco desacomodado y con una disputa para amarrar la corbata… Tsuna se había levantado tarde.

-Moo tómate tu tiempo al cambiarte Tsunayoshi, sino siempre terminaras en esta tragedia –decía mientras arreglaba el traje del menor.

-Me quedé dormido, lo siento –era inútil enojarse con el chico, era eso o era muy mimosa con él… seguramente era lo segundo.

-¿No has dormido bien? Usualmente aunque te cueste horrores levantarte no te despiertas tan tarde –atinó la castaña oscureciendo la mirada de Tsunayoshi.

Para quitar esa expresión de su rostro, Isabella usó su truco mágico: un golpeteo con sus dedos en la frente.

-Ittee… ¡eso duele Is! –sonrió al oír que la llamaba por ese nombre.

-Tú eres Tsunayoshi, nada ni nadie va a cambiar eso, ni siquiera esos ojos –reprendió mientras señalaba al pequeño –ahora vete, seguro recibirás un buen regaño de tus profesores por llegar tarde –ahora frotaba le frotaba la melena castaña.

-¡Ahhh! ¡Llego tarde! –Dijo mientras veía la hora en su reloj – ¡gracias Isabella! –se despedía mientras salía de la mansión.

No era la mejor para dar consejos pero quería hacer notar al castaño que sus temores estaban infundamentados, para que así pudiese avanzar hacia su felicidad. ¡Ahhrgg! las ansias por la intervención le estaban consumiendo, iba a ser muy duro mirar la situación.

Suspiró derrotada y se fue a continuar con sus deberes ya que dentro de una semana se celebraría el cumpleaños de Timoteo.


Había sido reprendido por el profesor en medio de todo el alumnado por llegar a mitad de clase, pero ahí no acaba la cosa… ahora trataba de calmar al peliplata que amenazaba con mandar a volar al docente en miles de pedazos. No había sido el mejor inicio de curso para el castaño. Ahora se encontraba en otra clase de aprendiendo los fundamentos de la ciencia política, una materia que poco le interesaba pero que era necesaria para su carrera.

Su familia lo había matriculado en la universidad para la carrera de Licenciatura en Economía Financieras y como sino fuera una carrera difícil también debía estudiar una segunda en Administración dado su posición de heredero. Por ello era necesario un tutor que le ayudara a sobrellevar la carga de trabajo y guiarlo en sus estudios. Aún no entendía cómo su hermano pudo con semejante reto.

-…na-kun… Tsuna-kun –una voz lo sacó de sus pensamientos y ahora se centraba en lo que acontecía. Las clases habían terminado y frente a él estaba la niña de sus ojos.

-Perdón Kyoko-chan no estaba poniendo atención –sonrió avergonzado.

-Aún con esas dudas de que si puedes con el puesto de Décimo Vongola –preguntó Kyoko. Ella estaba al tanto de los sentimientos que guardaba el castaño con respecto al tema.

-Si… –respondió con pocos ánimos.

-¡Tú puedes Tsuna-kun! Estoy segura que lideraras a Vongola como ningún otro, sólo debes de confiar en ti mismo como yo confío en ti –trataba de animar a Tsunayoshi sin darse cuenta que provocaba el efecto contrario.

En algún tiempo para acá la insistencia de Kyoko para que tome el puesto se había vuelto una carga para el castaño que cada vez se hacía más grande, y las palabras de aliento de la chica no hacían más que aumentar, incomodando a Tsuna… cómo si ella tratase de apresurar la decisión del menor.

-Ah Kyoko-chan ¿querías decirme algo? –trató de cambiar el tema.

-Ah si… bueno… -la timidez se hizo presente en la ojiambar –me-me preguntaba… si quisieras ser mi compañero durante la fiesta de Timoteo-sama.

-¿Fiesta? Ahh si… el cumpleaños del abuelo, casi lo olvido… debo de hacerle un presente ¿Qué puedo regalarle?

-Si quieres te acompaño a buscar algo.

-Gracias Kyoko-chan sería de mucha ayuda –sonrió.

-De nada –sonrió de vuelta – ¿Te parece mañana que es sábado al medio día?

-Mmm no estoy seguro… Hibari-san seguro me tendrá ocupado ese día –reflexionó.

-Pues dile que es algo importante y que no debes faltar –insistía la castaña.

-No le conoces… -suspiró –trataré de hablar con él pero no te prometo nada.

-No importa, te reservaré ese día a ti. Hace tiempo que no salimos juntos –decía emocionada.

-Si yo también lo ansió –contestó por cortesía más que nada –Me debo marchar, mis tutorías comienzan en media hora.

-Cuídate Tsuna-kun.

-Hasta luego Kyoko-chan –se despidió dejándola sola en el salón.

Las sombras de la tarde la envolvieron ocultando su semblante agobiado.

-Tsuna-kun apresúrate a escalar hasta la posición de Décimo Vongola o sino yo… -no pudo terminar la frase ya que su voz se cortó mientras unas lágrimas caían por sus mejillas.

Esperaba pacientemente desde hacía varios años para ser la esposa de Tsunayoshi pero ahora la situación era diferente tras la muerte de su padre, ya que el resto de su familia la presionaba para encontrar un siguiente sucesor… es decir que ella aceptara casarse con alguien. Pero ese debía ser Tsunayoshi, le amaba como nadie… tanto que se atrevió a sugerirle a Giotto un plan nefasto para apresurar sus objetivos… ¿culpa? Si y mucha, pero todo lo valía por su futuro junto al castaño. Con lo que no contaba es que su propio plan la separaría de a quien amaba y también sería la pieza para que los engranes se movieran conduciendo el espectáculo a una tragedia.


-Mal, vuélvelo a hacer –reprendió el azabache mientras le devolvía la serie de ejercicios de contabilidad de costos al castaño.

-¡Pero en qué estoy mal Hibari-san? –preguntó el menor.

-Si no eres capaz de ver estos simples errores no serás capaz de convertirte en el sucesor de Vongola –le sermoneó con severidad.

Esas palabras se sintieron como un puñal abriendo una herida en él. No hacía falta que le recalcara sus temores cada vez que cometía un fallo. Habían pasado dos semanas y tal parecía que no hacía más que notar cuando el castaño erraba ignorando campantemente el esfuerzo que hacía. Sabía que debía hacer bien las cosas y evitar caer por que con él caerían los que dependían de su persona, pero era un ambiente sofocante que empeoraba con el azabache. Sinceramente no sabía cuánto más iba a soportar.

-Vuelve a corregirlo estás cometiendo el mismo fallo –señaló Hibari-san sin la menor intención de ayudarle.

-¡Ya es suficiente…! –Tsuna era una persona muy calmada y amable pero la situación lo estaba asfixiando tanto que no le importó subir el tono y revelarse ante su tutor –me estoy esforzando tanto, no hace falta que seas tan mezquino conmigo.

-Lo importante son los resultados, sino los consigues no importa cuánto esfuerzo pusiste, habrá sido en vano –lejos de calmar al castaño esa respuesta lo exasperó más.

Tomó sus cosas para disponerse a salir del aula.

-Aún no se ha terminado tu sesión –reprendió al menor quien se detuvo en la puerta.

-¡Deja de fingir que te importa!…siempre estás acentuando mis fallos, nunca notas mis logros ya que se opacan cuando me equivoco… tú… ¡No me importa cuánto quisiste a Nina, en este momento pon tus ojos en mí! –esas últimas palabras habían salido del fondo de su corazón, palabras que imploraban salir y que el castaño impedía. Ahora el límite había llegado y con ello sus sentimientos.

Tsunayoshi se dio cuenta de las palabras que acaba de pronunciar su boca y consciente de ellas se dispuso a salir rápidamente sin mirar atrás. Estaba saliendo a los jardines próximos al estacionamiento para refugiarse en su coche de la ira del azabache cuando sintió una mano tomar su brazo que le jaló hasta enfrentarse a esa mirada llena de rabia.

-¿Por qué sabes su nombre? –preguntó molesto.

¿Cómo iba a decirle que soñaba con los recuerdos de Nina? Más que tomarle como un loco, Tsuna temía que el azabache viera en él alguna esperanza para estar con quien amaba… no le permitiría hacer eso… si, se sentía celoso de una muerta, de alguien que había obtenido una sonrisa honesta del azabache… si, eso era patético y hasta despreciable y se recriminaba por ello, pero no podía evitar que emergieran esos sentimientos.

-Esa tarde después de mi operación tú entraste a mi cuarto ¿verdad? Dijiste su nombre y no te diste cuenta que yo estaba consciente –su corazón estaba hablando todo lo que tenía guardado sin darle oportunidad de que su mente se impusiera -¡Tu odias el hecho que lleve sus córneas! ¿acaso no lo dijiste? Por eso aprovechas cada ocasión para torturarme pero ya estoy cansado… -quería callarse ya que esas palabras también le dolían a él y lo sentía en sus ojos, pero se negaba a darle el gusto al azabache de verlo llorar.

Hibari apretó mas el agarre lastimando a Tsuna (N/A: Suéltame!-Kyo siendo agarrada por Anna- ese idiota malnacido! ÓAÒ… Anna: pero si tú eres quien lo escribe ¬¬ U) y acercándolo a su rostro intimidando al menor, luego aproximó su boca a su oído para susurrarle.

-¿Y sabes lo gracioso del asunto? –preguntó con burla el moreno.

Su aliento había hecho estremecer al castaño quien se había quedado inmóvil y tieso ante la cercanía.

-Que yo te gusto y por eso te duele el que yo te odie.

Su cuerpo tembló y sus ojos se abrieron ante la confesión ¿Cuánto tiempo lo había sabido acerca de sus sentimientos? Ahora entendía el porqué de su actitud con él… sin duda Hibari-san se sentía asqueado por él. "Esto es todo…" pensó el castaño cerrando sus ojos con fuerza al sentir como el rostro del moreno se alejaba de su oreja… no quería ver el semblante de desprecio.

Pero sus predicciones fueron desechas cuanto sintió un frío contacto en sus labios mientras sentía una mano rodear su cintura. Los ojos de Tsunayoshi amenazaron por salirse de sus cuencas cuando los abrió. Hibari movió sus labios con suavidad sobre los contrarios, haciendo que participara levemente, en medio de ese juego encontró la oportunidad perfecta para ingresar a la calidad cavidad del otro chico haciendo que el castaño se dejara llevar cerrando sus ojos. Suave, caliente, húmeda, apenas sus lenguas se encontraron el cuerpo de Tsuna vibró por las emociones y las sensaciones, por tener tan cerca a esa persona, por estar experimentando eso con él. Pero cuando los abrió de nuevo y observó al moreno pudo distinguir en sus ojos que no había ningún sentimiento escondido tras ese acto… que sólo era una burla y que no significaba nada para Hibari.

Usando todas las fuerzas que pudo encontrar se separó con fuerza de su acompañante, mientras jadeaba en busca de aire.

-¿Qué sucede? ¿Acaso no te gustó? –rió con sorna al pequeño pero lo que no se esperó fue la bofetada que recibió.

-¿Te diviertes…? ¿Es tan divertido jugar con mis sentimientos? –dijo bajando su mirada y luchando porque su voz no se quebrara en un momento como eso.

Hibari ante tal acción iba a tomar medidas represivas pero sus pensamientos se esfumaron al ver el rostro de Tsunayoshi por donde caía un torrente de lágrimas. Ver tal expresión tan dolida provocó una punzada de dolor en su pecho al igual que la culpa en el gélido azabache. Cuando se dio cuenta el castaño había desaparecido frente a él y ahora se subía rápidamente a su vehículo para salir de ese lugar cuanto antes.

Manejo unas cuantas cuadras y se detuvo frente a un parque para desahogarse. Era un bastardo que había jugado con él sin el menor remordimiento. Le detestaba por cómo le trataba pero sobretodo se detestaba así mismo por haberse enamorado de tan insensible persona.

Lloró lágrimas amargas hasta vaciar sus ojos mientras se refugiaba dentro de su porsche hasta que se hizo tarde.

Estaba preocupada, hacía horas que debían acabar sus lecciones por lo que no le dio una buena espina la tardanza del castaño. Regularmente siempre llegaba para la hora de la cena pero había horas que había acabado.

Al borde de los nervios estaba a punto de llamar a las autoridades, la policía, al ejército y a la marina si hacía falta para encontrar a Tsunayoshi, pero antes de siquiera actuar la puerta principal se abría revelando al castaño.

-Por Dios ¿En dónde te habías metido? Sabes que si tienes planes debes notificarlos, yo… -pero se detuvo al ver los ojos hinchados y rojos del menor, lo cual preocupó súbitamente a la sirvienta. Lo que hubiese pasado era mucho peor que todo lo anterior.

-Isabella no tengo hambre, me voy a mi habitación a descansar –sólo recibió un asentimiento de la mujer.

Le vio subir las escaleras hasta desaparecer de su vista. Su sangre hirvió y no hacía falta buscar al culpable del comportamiento de su protegido, sólo había alguien capaz de provocarlo y ese era Hibari Kyoya.

Usaría la mañana siguiente para hablar con el azabache y liberar al castaño por un día de su tormento.


La mañana llegó y al observar el mercedes de Hibari estacionado frente a la mansión supo que el azabache estaría esperándolo para su lección. Mala suerte, él no estaba de humor para verlo así que decidió salir a escondidas de la mansión y acudir a la cita con Kyoko, alguien que le quiere y aprecia, por quien debería fijar su vista.

Le había mandado un mensaje a la castaña diciéndole que le esperaría frente a la plaza central. Pensaba divertirse con ella para olvidarse del azabache.

Vestía una chaqueta color naranja y unos jeans color negro con unos tenis blancos y la gorra naranja con la que salió de la mansión para no ser reconocido.

-¡Tsuna-kun! –alzó la vista mientras veía a Kyoko acercarse.

Estaba guapa debía admitir. La chica se había esmerado en su vestimenta, tenía un vestido con motivos florales color amarillo, encima una pequeña chaqueta de marga corta color celeste y unas sandalias color beige mientras que su cabello era sujetado por unos pequeños pasadores.

-Perdón por la espera –se disculpó – ¿has esperado mucho?

-Acabo de llegar –sonrió –bien ¿a dónde deseas ir?

-A donde tú quieras Tsu-kun.

-No había pensado en algún lugar en particular –dijo rascándose la cabeza –demos una vuelta ¿te parece?

La castaña asintió y comenzó a caminar junto a Tsuna. Ambos caminaron por las calles del centro de Namimori en silencio, la chica debido a su timidez de estar junto al Décimo y el otro porque aún no podía sacar de su mente a cierto azabache. Tan absortos venían paseando que no se dieron cuenta que alguien los venía siguiendo.

-Disculpen… - llamó una chica con ojos azules y cabello negro –por favor necesito ayuda –sonaba con algo de desesperación.

-Pasa algo –preguntó Tsuna.

-Mi amiga no se siente bien necesito a alguien que me ayude a cargarla para tomar un taxi –pidió la morena.

-¿Dónde está? –preguntó ahora Kyoko.

-Aquí en el callejón, no tengo tanta fuerza para cargarla –suplicó nuevamente.

La intuición de Tsuna le advirtió que algo iba mal pero antes de alejarse de ahí, Kyoko se había aproximado a ayudar.

-¿Te encuentras bien? –preguntó la castaña a la mujer que yacía recostada en la pared.

-Ayúdeme a sacarla de aquí por favor –dijo mientras ambas cargaban a la mujer enferma.

Se encaminaron al cruce todo ante la atenta mirada del castaño quien al pasar más el tiempo el sentimiento de peligro se cernía más en él.

De pronto una furgoneta se estacionó bruscamente frente a ellas y del interior salieron dos hombres que jalaron a la castaña al interior.

Kyoko estaba desesperada por deshacerse del agarre pero no se podía comparar su fuerza con la de los mayores pero de pronto se sintió liberada y vio sus raptores yacían en el piso sumisos por el dolor. Tsunayoshi no había tenido a Reborn como tutor por nada y ahora hacía uso de sus habilidades defensivas para salvar a Kyoko. Había propinado un golpe directo a los hígados de los hombres para terminar derrumbándolos con una patada.

Volteó para ver cómo estaba Kyoko quien yacía tirada en el piso, pero antes de ir hacia ella y huir, sintió un terrible dolor por la espalda y su vista se oscureció estrepitándose contra el pavimento.

-¡Tsuna! –oyó gritar a Kyoko antes de caer inconsciente.


-Llevamos una hora en esta sala y no te has dignado a hablar –reprochó la sirvienta quien se encontraba en el despacho junto a Hibari quien estaba sentado cómodamente en el sillón –ayer llegó Tsunayoshi llorando a la casa, y aunque no me ha dicho el causante sé que fuiste tú… así que habla.

-Hablas mucho herbívora –las amenazas de Isabella le eran indiferente.

-Soy su guardiana así que lo que le pase a él también es mi asunto. Sino hablas tendré que hablar con Timoteo-sama.

No quería traspasar la preocupación que podía ocasionar eso a sus planes, pero Isabella era muy observadora por lo que no pasó desapercibido ese atisbo de perturbación.

-¿Ahora quieres hablar? –preguntó severamente pero fue interrumpida por un fuerte golpeteo en la puerta seguida de la intrusión de un moreno de tez bronceada -¿Yamamoto? ¿Qué haces aquí?

Jadeaba en busca de aire, se notaba que había ido con toda la prisa que le permitían sus piernas para llegar hasta ahí.

-¡Tsuna…! -dijo aún falto de aire pero ese tono oprimió el corazón de la sirvienta y preocupó a Hibari –¡Tsuna ha sido secuestrado…!


Omake (ok, fue real es una patoaventura ¬¬U… para ser más exactos lo que sucedió hoy pero me pareció gracioso que lo quise poner ^^):

-¿Enserio es tu usb? –dijo el despachador del ciber.

-Sí es mío –dijo Kyo tratando de suprimir su aura asesina. Era la quinta vez que asumía que era suyo.

-Si quiere puede ver el contenido ¿Verdad Kyo? Sabes perfectamente que hay en tu usb y él puede confirmarlo –razonó Anna quien acompañaba a Kyo, sabía disimularlo pero estaba aún más cabreada que la castaña por que el asunto les tomaba tanto tiempo.

-Bueno… haber –dijo abriendo la usb.

-Tengo algunos trabajos de la universidad, unas historias, fotos, algunas capítulos de la serie "Los informáticos"… ahh y muchos cómics japoneses (obvio que si digo manga no me entiende).

-¿No tendrás hentai? –dijo burlándose el empleado sacando una venita a Kyo –haber aquí dice Yaoi vamos a ver.

Eso hizo sudar frío a Kyo mientras el empleado abría carpetas. No quería traumar al pobre hombre.

-Mmm una imagen con dos hombres abrazándose (lo juro! Abrió esa de las miles que había… pudo haber sido peor ¬¬)… si, parece una tira –pero antes de que siguiera leyendo Kyo lo detuvo.

-Enserio es mío, no hace falta ver más.

-Oh así que tiene cosas indecente (-_-U maldito pervertido infeliz lo hago por tu bien!)

-Si quiere le puedo dejar mi no. telefónico –salvó Anna –si alguien reclama la usb llámenos, aunque le aseguro que nos pertenece –sonrisa de político.

Ambos cambiaron el número de teléfono ante la radiante sonrisa del empleado.

-Lo siento Anna, ese tipo sólo quería ligarte. Bloquea su número –sugirió Kyo.

-No hace falta (O.o?) este celular no es el mío, es el de mi hermano –dijo sonriente mientras bajaba una gota de sudor en su compañera.


Notas finales del capítulo:

N/A: silencio…

Anna: como ven nuestra Kyo está fuera de combate, descansa en paz (suspiro)

Kyo: No me mates aún!

Anna: Aún estas viva? Es castigo fue muy ligero me aseguraré a la próxima (se aleja)

Kyo: (tambaleándose) bueno aquí tienen el 4 cuarto cap espero que haya sido de su agrado. No tiene idea de cuánto sentí al escribirlo y eso que soy la autora y ya sé la historia! O.o

Cambié la clasificación, no creo aumentarla a futuro pero me abstengo de promételo. Si no se han dado cuenta he dejado algunas pistas de lo que vendrá… vagas quizá pero que deberían considerar para las predicciones (me divierte causarlas ^^).

También aprovecho para decirles que aparte de subir del 5 cap esta semana subiré una nueva historia y he aquí el resumen.

Juego de muñecas

Clasificación M

Advertencia: Gore, asesinatos y violencia.

Resumen (obvio lo mejoraré ¬¬):

"Muñecos con alma humana que pueden sentir, moverse y pensar como un humano…"

Al cumplir 15 años, Tsunayoshi recibe un extraño paquete sin remitente. Al abrirlo se topa con la muñeca de un joven moreno con bellos ojos grises. Los detalles son tan realistas que se queda maravillado por el objeto en sus manos y decide quedárselo sin sospechar que esa acción marcaría el inicio de un juego macabro.

Las reglas son estas:

Habrá siete competidores en el juego.

Cada competidor se le otorga un servant/muñeca para que le proteja (no tiene parecido a Fate Stay Night ¬¬ sólo saqué los títulos porque me rompía la cabeza para ello).

Pueden el master ayudar a su servant si consigue armas que amplifiquen sus llamas que le servirán para el ataque.

El juego será realizado en un pueblo desierto donde sólo estarán los competidores y sus servant.

Cada tres días habrá un reto a superar, si se logra se obtendrán las contraseñas para mantenerse en el juego, si se falla un master deberá morir.

Habrá que cuidarse de las criaturas que rondan por las noches y sobrevivir a sus ataques.

Si se logra pasar todos los obstáculos se les concederá un deseo al final del juego.

Parejas participantes para el juego (el primero es la muñeca y el segundo es el master, no que vaya la pareja en ese orden ¬¬) 1827, 8059, SX, RL, 100Souchi (no recuerdo el nombre de So-chan u.u) y me faltan 2.

Otros personajes

69 (muñeca que se mete en el juego) con mención a 96 (master de Mukuro muerta en combate)

Luce (Muñeca caída)

Unni (muñeca caída) con mención a Gamma (muerto en combate)

Liam personaje oc (master) y Girge de Break Blade (mi yandere favorito / y el servant de Liam, paradero desconocido)….

Y otros que se me ocurran.

Si me pueden aconsejar que otras parejas les agradeceré eternamente, pero que no involucren a la primera generación que los guardo para algo más ¬w¬.

Otra cosa, no me pidan cambiar el orden ya que esas serán las parejas aunque si haré cosas como un 182769 o un 10069 (siente aura hostil)

Anna: pon a mi Mukuro como uke y te parto en dos (aura asesina)

Kyo: gulp… no iba a ser eso Anna-chan ^^U (tiembla) ya ven a lo que me refiero? ¬¬

Bueno eso es todo sugerencias para la siguiente historia son muy bien recibidas. Cómo tengo prisa por subir el cap no he podido revisar los review pero al acabar de inmediato lo hago. Así que saludos a quienes se molestaron por escribirme sus comentarios.

Chao chao ^^