Hola! Bien, aqui esta el capitulo =)

Bien, el capitulo va dedicado para Nikki, que me ayudo en este momento , Beffa te amo! y para mi Hombre(?) Felipe, que lo amo mucho y le doy las gracias por ser la inspiracion de cada momento.

Disclamier: Los personajes pertenecen a y La trama es mia =)

'Nunca quise herirte, solo vivir a expensas de tu corazon'

La familia esta reunida, con un brindis las copas llenas de sangre, e Isabella se ve a si misma desangrada en los brazos de Edward, Alice y Jasper, sus ojos sin vida les miran directamente a ellos, pero ellos les miran a ambos como si fuera cosa de cada día.

Bueno, esa una pequeña comparación, claro, se vuelve realidad en el momento en que Edward Cullen, este Bastardo infeliz la abrazo, ella se puso tensa, preparada para repeler cualquier otro tipo de 'ataque' por su parte, mirando fijamente a Alice y Jasper, testigos silenciosos de la tortura infringida, esa sala VIP del Aeropuerto, que lentamente se había convertido en el Purgatorio, en el caluroso purgatorio pero sus brazos la rodeaban levemente, no como se abraza a alguien a quien no vez hace 8 años, no, le tenia abrazada, de forma cautelosa a la vez que reprimida, pero con el cariño reprimido de 8 años de ausencia, claro, para Isabella no fue mas que una provocación, y cuando considero que le había abrazado el tiempo suficiente, hábilmente se escabullo, con la sonrisa cínica en sus labios, con los ojos bañados en acero indestructible.

El tiempo le había sentado bien, o eso pensó Edward observándola un segundo antes de haberla abrazado, sintió la mirada de Alice, y la fulminante de Jasper, pero con su habitual indiferencia, ignoro, ignoro todo lo que no fuera a esa pequeña chica en sus brazos, esa chica que se convirtió en Gorgona y se soltó demasiado rápido para que el pudiera sentirla realmente.

-¡Oh Edward!, bebe, ¿como has estado cariño?- le pregunto su siempre cariñosa madre, Isabella seguía sonriendo, pero las emociones pasaban por su cuerpo a cada segundo.

-Bien mama, Gracias -el cobrizo le sonrió a su progenitora.

Rabia.

Ira.

Dolor.

Temor.

Odio.

Amor...

Si, ese amor destinado a enterrarse en lo profundo de su alma, en lo profundo de su espíritu. Ese amor que Isabella aun siente por el.

El resto de los saludos fue tenso, por que, además de sus padres, todos le odiaban en ese preciso momento, Alice, Jasper, Emmett este ultimo estaba destrozado, hecho un estropajo, demasiado dolorido emocionalmente, si quiera presto atención cuando Rosalie Hale se había posicionado a su lado, le estaba observando y Alice se inundaba en rabia, si, por que no solo se preocupaba por la Gorgona, Emmett es su hermano y esa perra le estaba rompiendo el corazón.

''Había noches que el simplemente la tomaba, donde no le importaba nada mas, donde solo utilizaba como un cuerpo al que poseer sin notar, que quizás, solo quizás ella ya fuera de el, en cuerpo y alma. Fue una noche de esas cuando ella finalmente decidió que era tiempo de irse, y cuando se fue, el quedo descolocado, herido. El divorcio les llego, antes que ella cumpliera los 19 años. Y el mundo cayo a pedazos, por que el tiburón se fue del país, el Golpe en la economía fue terrible pero ¿en su corazón?, en el corazón de Isabella murió y nació una persona, nació la Gorgona.

Pero aun en las noches, ella soñaba con ese cuerpo caliente sobre el de ella, tomándola como si nada mas importara , como si solo estuviera el. Y a eso se reducía su vida, Dos cuerpos calientes, desnudos uno contra el otro, pero con el alma tan fría. Cuerpos que no conocieron el amor, pero si de Deseo y Pasión.

El recuerdo de la noche en que ella lo dejo a el, ese recuerdo inundo de rabia al tiburón, y como si la sangre hubiese olido, empezó a atacar.

-Familia -dijo con tono burlón- ¿como están? -sonrió de manera cínica y Emmett se tenso cuando el tiburón fijo su mirada en el- ¡Emmett! Hermano, ¿ya conociste a mi Novia Rosalie? -ese fue un ataque directo al corazón, Rosalie miro al tiburón de manera despectiva, preguntándose internamente como demonios ese hombre era capaz de atacar de esa manera a su propio hermano, pero entonces recordó que ese hombre es el mismo al que todos temen.

-Si, Ya la conocí, dime ¿que se siente probar mi saliva? -dijo Emmett tratando de sonar gracioso, pero con el corazón hecho puños. El tiburón solo se rio negando con la cabeza.

-Tu Humor no cambia nunca ¿no es así hermano? -la sonrisa en sus labios no decaía, y le tendió una mano a Rosalie, esta se acerco dudando.- Bueno familia, Les presento a mi novia, Rosalie Hale - una pequeña sonrisa ilumino su rostro, claro, este hombre podía ser un animal, pero el sabia perfectamente a que había venido ella.

-Y Bueno, Isabella, ¿no le dirás nada a mi novia? -la Gorgona miro pasivamente a su Ex-marido, y luego le sonrió con fingida lastima a Rosalie, fue en ese momento, cuando Edward Cullen vio su sonrisa, que el se arrepintió de haber realizado esa pequeña provocación.

-Claro, Rosalie, bueno, realmente te compadezco, ya sabes, yo se lo que es estar con el -sonrió y Rosalie negó con la cabeza, sin verse afectada por el comentario frio e hiriente de la Gorgona- pero, claro, ambas sabemos, hay cosas mejores por aquí -entonces, paso lo que nadie, ni los propios protagonistas esperaban que sucediera, La gorgona levanto su cabeza y sonrió a el menor de los Cullen, el pelinegro sonrió y se abrazaron levemente, el rostro de todos cayo, claro, nadie esperaba eso, ¿que Isabella y Emmett estuvieran juntos? pero el no se alejo cuando ella se le acerco, y el que ella se le acercara era un claro indicio que algo sucedía.

-Una maldita hora -murmuro Jasper enojado- Una maldita hora le basto a ese Hijo de puta para destrozar todo - Alice, que hasta ese momento había estado en silencio, levanto la vista, y su amo la vio como nunca antes la había visto, hecha una fiera, dispuesta a pelear con el, contra el. Lo siguiente que sintió, fue una pequeña y delicada mano estrellándose contra su mejilla.

Decir que Withlock quedo perplejo seria el eufemismo del siglo, esta con los ojos desorbitados, y a pesar de nunca haber luchado con esta Alice y que debería molestarle tal falta de respeto para con su amo, el simplemente sonrió mientras ella le miraba con impotencia, y así fue, como de pie frente a el, decidió que había sido demasiado.

-Es un Bastardo, Withlock, pero no mas que tu, nunca vuelvas a hablar así de mi madre - Y con los ojos abnegados de lagrimas, se marcho, y el, comprendió, como nunca pudo hacerlo lo que debió de haber sentido Edward cuando Isabella lo dejo.

Isabella estaba nuevamente sentada, frente a su escritorio, su asiento, acolchado y de cuero, cómodo para pasar horas y horas trabajando, se encontraba de lado, dejándola a ella con la vista en diagonal, directo hacia su Santuario, se levanto suspirando algo cansada.

-'Si hubiera sabido cuando cansa ser fría, hubiera seguido siendo yo'- el pensamiento casi le hace sonreír, pero no, no podía permitirse un momento de tal libertad con su enemigo en el mismo territorio, el Tiburón no había atacado, no a ella directamente, y la Gorgona estaba segura de que estaba esperando oler la sangre, el menor signo de una herida abierta, y el volvería a por ella, para terminar de matarla.

Abrió el pasadizo y se relajo en cuanto ingreso a la pequeña salita, miro el cuadro de su padre nuevamente, ese padre al que ella había asesinado, pero que aun así ella amaba.

-Si tan solo... hubiese podido evitarlo -susurro bajito y se acerco peligrosamente a la caja fuerte -¿quizás, sea hora de deshacerme de todos los recuerdos iba abrir aquella caja, pero entonces escucho como la puerta de su oficina se abrió de golpe, se quedo en silencio, esperando que quien quiera que fuera se largara y ella pudiese salir de ahí.

-¡No! Señorita Cullen, por favor, Ella se enfadara si cuando regresa la encuentra aquí- la voz de Ángela, su asistente, era desesperada, y Alice solo le sonrió de manera triste antes de contestar.

-Tranquilízate Ang, ella no se enfadara, solo vete a trabajar -La Gorgona podía apostar que Ángela cayo, pues la puerta volvió a sonar y seguido un resoplido, estaba tentada a sonreir, pero entonces se preocupo, Alice, su mejor amiga estaba ahí, demonios, ahora se arrepentía de no haber aceptado una puerta desde la biblioteca al Baño.

Alice por su parte, con el labio tembloroso se acerco al ventanal, miro hacia afuera, y tuvo ganas de llorar, de gritar, estaba demasiado pendiente de las afueras, de las ganas que tenia de simplemente abrir el ventanal y dejarse caer al precipicio, así era como se sentía, como cayendo del precipicio, y no estaba segura de que hubiese alguien abajo para recogerla.

-Alice, ¿que haces aquí? -la pregunta fue dicha sin segundas intenciones, pero Alice se asusto, y cuando volteo, ella simplemente le pudo sonreír, o trato de hacerlo, realmente tenia una cara espantosa, los ojos algo hinchados, por las lagrimas, rojos, el labio aun le temblaba, y tenia en su muñeca, un claro manchón de sangre, La Gorgona se tenso, lista para el ataque, o de cierta forma, lista para cumplir con la labor que no cumplía hace años, ser una verdadera amiga. Le indico a Alice que se sentase con el silencio apoderándose de sus mentes, sirvió dos vasos de Whisky y le tendió uno a Alice, quien lo tomo en silencio, se sentó frente a ella y las miradas chocaron, mil cosas dichas entre dos personas que se conocían demasiado bien, pero otras mil mas que ambas querían y necesitaban ocultar.- ¿Que a sucedido cariño?

El labio de su amiga tembló, e Isabella temió que se pusiera a llorar, ella podría lidiar con una Alice enfadada, con una Alice triste, pero no con una Alice llorando. ¿Han tenido a una persona en sus vidas, de esas optimistas, que siempre sonríen, de esas que te iluminan, de esas que quizás a veces son demasiado generosas para su propio bien?, esas personas, que cuando están tristes, es como si tu mundo cayera, como si todo estuviera mal, bueno, así se sentía la Gorgona, que aunque fuese de piedra, tenia su propio corazón y Alice, ella como su respaldo, esa persona a la que ella podía criticar, decirle todo lo que quieras, pero no se aleja, Alice era su puerto seguro cada vez que resultaba demasiado herida, aunque no lo admitiera, ella la necesitaba.

Su pequeña amiga se lanzo sus brazos, y así fue, como este fue el gesto mas humano que Isabella había tenido en los últimos 5 años, con su amiga llorado en su regazo Alice se sacudía cada tanto, signo de que estaba sollozando en silencio, y su mano se fue a su cabeza, estuvieron un rato así, entonces Alice se calmo, y la Gorgona, pudo volver a su pose fría y calculadora, por el modo en que estaba su amiga, solo habían dos posibles responsables.

-Cuéntame que paso Alice -La voz dura podría haber engañado a cualquier persona, pero ella le conocía, estaba preocupada y no sabia que demonios hacer.

-Lo deje Isabella, lo deje y esta vez para...- su declaración fue interrumpida cuando los gritos de Ángela las alertaron.

-Por favor, Señor, la Señorita Swan no se encuentra, puede dejar un...-y si, pareciera que era el día que los Cullen irrumpieran en su oficina de esa forma. La puerta fue abierta de golpe, y Ángela la miraba, sin entender como demonios había entrado sin ella haberle visto

-Buenas Tardes, Isabella. -La sonrisa era calculadora, e Isabella, que solo segundos antes había sido 'humana' volvió a ser ese monstruo en alerta.

'Yo lo sabia, un solo descuido, una gota de sangre' el pensamiento no fue demostrado en voz alto y Alice se puso de pie, en conjunto con la Gorgona.

-Ve a mi vestidor, al final encontraras algo que te quede -murmuro Isabella mirando su blusa manchado con sangre, como si le estuviera ordenando hacer algo, Alice asintió y se introdujo en el closet. La Gorgona le dio la espalda a su rival, procurando parecer relajada se sentó el le miraba fijamente, como si con una sola mirada pudiera descubrir cuando, porque y como hacia cada cosa.-¿Que quieres Edward? -Hay veces en que una persona tan controlada, simplemente te enerva.

-Bueno Isabella, hablemos Claro -sonrió una vez mas mientras se dirigía como si estuviese en su casa a servirse un vaso de Whisky- ¿que te traes con Emmett?

La Gorgona nuevamente se sintió tentada a sonreír, el estaba afectado y seguía siendo celoso, seguía sintiéndola como una puta posesión, y de la nada, su ira iba en aumento

-Bueno Cullen -una pequeña sonrisa que el vio, y se quedo observándole unos momentos- ya sabes, cuando un hombre y una mujer se desean usualmente...-

-Cállate, no te hagas la graciosa conmigo, te conozco mejor que nadie Swan, a mi no me engañaras con esa pose tan altiva, ni con esa mirada estúpida -Isabella se tenso.

'-A mi no me engañas con esa pose de niña buena Isabella, se que eres una Puta, Una Cualquiera que se tiraría a cualquiera con una Polla que le funcione- estaban discutiendo, e Isabella le estaba rogando que por favor le dejara descansar, estaban en su luna de miel, y el solo la había estado follando a cada segundo, estaba demasiado adolorida, en ese momento, las lagrimas desbordaron por sus ojos, cuando el hizo oídos sordos y volvió a tomarla'

-Tu no sabes ni una sola mierda de mi - La Gorgona se había levantado y ella, con la rabia del recuerdo había golpeado su escritorio, la proximidad entre ambos se volvió peligrosa, Pero entonces el soltó una risilla irónica.

-Por favor Isabella, deja ya el juego, Sigues siendo la misma, -bebió un sorbo de su Whisky y lo dejo sobre la mesa antes de continuar-Solo eres una chiquilla que esta jugando a ser grande.

-Basta Edward -la voz de Alice le interrumpió, y el le quedo mirando con una risa burlona-

-¿Que pasa duende? ¿Jasper no te dio tus... - ¡SPLASH! ese fue el sonido producido de piel contra piel, de una mano contra una Mejilla.-¡¿Que demonios Isabella?

-No te pienses que vendrás aquí, y será como si nada hubiese pasado, te quiero lejos de los míos Cullen -La voz de la gorgona en ese momento era demasiado similar al de su madre, hiriente, pero el no se dejaba, menos de una chiquilla - Yo se de todo lo que eres capaz, te conozco mejor que a nadie, pero cuídate, por que no soy la Isabella que tu conociste -le miro a los ojos, dos sentimientos diferentes habían, en los de ella, ella tenia un brillo maniático en sus ojos, ese brillo que adquiere una persona que no tiene nada que perder, La pequeña Bella no tenia nada que ver ahí, ahí solo se encontraba Isabella, La Gorgona, esa que era una perra fría. En los ojos de el , en los ojos de el hubo ira, confusión, hubo diversión y finalmente, deseo.

-Sabrás de mi Isabella- el volteo, dirigiéndose a la salida.

-¿Es eso una Amenaza Cullen? - el sonrió de espaldas a ella, recuperando su humor.

-Es una advertencia Sra. Cullen - El tiburón volteo levemente y le guiño un ojo antes de cerrar la puerta, despidiéndose rápidamente de la secretaria, su cabeza empezó a maquinar.

-Esta será una interesante batalla - se dijo a si mismo mientras observaba una foto de ellos juntos en una antigua revista.

.-.-.-.-.-.-

-¿A que demonios se refería cuando te dijo 'Sra. Cullen'? - Isabella negó con la cabeza y se despidió de su amiga, dejándola sola en la oficina.

'-Canta para mi medusa- Charlie Swan, algo mas anciano alentaba a su hija a cantarle en su cumpleaños, pero ella se negaba.

-Me da vergüenza papi, hay muchas personas- entonces el rio de manera estruendosa y ella hizo un puchero, a la inocente edad de 10 años.

-Tu eres mi cantante cariño, cántame esa canción que tanto me gusta.- Isabella sonrió , y empezó a cantarle el feliz cumpleaños a su papi.

-Te amo Papi -dijo riendo mientras el la tomaba en sus brazos riendo-'

-Te dignaste a llegar Isabella -La Gorgona ignoro olímpicamente a su nana, simplemente camino hacia ese cuarto vacío con un gran piano de cola.

Se sentó en el banquillo e hizo sonar unas notas, sonaron desafinadas, bajas, había perdido práctica, esto estaba seguro.

Ese era su sombrío paraíso, su piano de Cola Negro, en una esquina elevada de aquella sala, con demasiados espejos, y una barra atravesándolos, una salón de Ballet, rio amargamente, recordando tantas cosas, dejándose llevar por la preocupación, por el odio, por todos sus fantasmas, tenia los ojos cerrados, podía oír si prestaba atención, el televisor encendido en la cocina, donde seguramente esta su nana cocinando, lo podía oír todo, y aun mas, la voz de su madre diciéndole que era una asesina, que ella había matado a Charlie, quiso llorar, pero no fue capaz.

Quiso correr, pero no era el momento

Lo único que deseaba en ese momento, era una forma de quitarse aquellas horrorosas palabras de su madre, Marie, una de las personas que mas daño le había hecho.

Siempre había tenido una teoría, siempre había creído en eso de 'La sociedad pervierte al ser humano' siempre había creído eso, que el ser humano no era nada mas que una mierda echa por la sociedad, pero aun así, nunca culpo a nadie de su personalidad, ella sabia perfectamente cual era la razón de su ser, la razón de su dolor, su Madre y su Amado, sus dos Verdugos, sus dos talones.

Y así se pasaron las horas, Isabella hundida en sus recuerdos, hundida en aquel salón de Ballet que nunca ninguna bailarina había pisado, con ese piano, que décadas atrás fue el testigo de bellas canciones naciendo en la mente de Isabella.

¿Que les parecio? ¿me dejaran un Review con su opinion?

Bueno, espero leer sus opiniones y poder contestar si tienen alguna duda, nos vemos en el Proximo Capitulo