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Secuencia 1: Caos y Orden

Acto 3, Dark Moon

Dark Moon, una misteriosa organización compuesta por asesinos entrenados para actuar en la oscuridad que dejaba la luz reflejada por la luna a su paso, su fama les precedía y muchos intentaron inútilmente borrarlos del mapa muriendo a manos de los mismos asesinos. Nada ni nadie los pudo preparar para lo que se avecinaba...

Ocultado bajo una capucha de su abierto plateado abrigo típico de un general de gran rango, se dejaba ver algunos cabellos negros, con una camisa sin mangas de color plata negra, pantalones del mismo color y botas negras, sus ojos estaban ocultos.

- ¿Piensas seguir resistiendo tanto dolor? Que valiente, pero no he venido hasta aquí para probar tu resistencia – Dijo el asesino cortándole una pierna con aspecto importante – ¡Maldito mánager de pacotilla, mi paciencia se está acabando y odio que la gente me haga perder el tiempo de esta manera!

- ¡Yo no sé, por favor, solo soy un mánager que cumplía órdenes de Ragyo-sama, le daré todo el oro que quiera, pero por favor, déjeme vivir, verdugo! – Gritó desesperado entre lágrimas el mánager sin brazos, una pierna y desangrándose a borbotones.

- Soy una verduga.

- ¿Eh? – Fue lo último que dijo el mánager y su cuerpo sin vida cayó en redondo, su cabeza reflejaba la sorpresa de su último instante de vida.

- Tsk, todos los que llevo asesinando hasta ahora han empezado envalentonándose y luego suplicándome piedad, pero su resistencia para hablar es digna de admiración si considero la brutalidad de mis métodos de tortura física-psíquica – Se quejó la asesina con mucha molestia, unos ojos color zafiro aparecieron en las hombreras del abrigo.

- Eso no importa, aunque tardemos años, la recompensa que obtendremos después de esto merece la pena, aunque tengamos que derramar océanos de sangre para ello – Dijo una voz femenina.

- Lo sé, pero sigo creyendo que entre más idiotas mueran por no decirme lo que quiero saber atraeremos atención innecesaria, Hikariketsu – Asintió la asesina, la Prenda Divina suspiró.

- Si te sigues preocupando por esos pequeños detalles, no sé como lo harás para superar a la legendaria asesina que solo cortaba una vez por enemigo – Dijo con molestia Hikariketsu.

- ¡Cállate! – Gritó intentando fingir que lo decía en serio, pero su Prenda Divina la conocía demasiado bien y ya sabía que había fingido seriedad.

- Venga muchacha, admite que intentaste ponerte seria y has fallado miserablemente – Respondió Hikariketsu chinchando a su maestra y amiga iniciando una cómica e infantil pelea entre ambas por ver quién tenía razón hasta que llegaron a la conclusión de que ninguna de las dos cedería, momento en el que decidieron retirarse a la base de Dark Moon situada en las montañas por la poderosa cobertura natural que significaban las montañas.

- (Debe ser el jefe de la organización) – Pensaron dos asesinas encapuchadas al sentir la presencia del maestro asesino en el cuartel – ¿Qué tal esta, jefe? – Preguntaron al mismo tiempo, pero el maestro asesino no dijo ni hizo nada, simplemente caminó hasta llegar a la altura de ambas.

- ¿Sabéis lo que sucede con aquellos que intentan tomarme por TONTA? – Preguntó maestro asesino tomando por sorpresa a las dos asesinas quitándolas las capuchas y revelándolas como espías de Revocs – ¡Esto! – De las mangas de su abrigo salieron dos cuchillas ocultas y degolló rápidamente a las espías sin armar mucho jaleo.

- Angel, deberías de ordenar el regreso inmediato de todos los asesinos, estas espías podrían haber mandado información confidencial a Revocs – Aconsejó Hikariketsu.

- Pero... – Angel intentó replicar, pero no lo conseguía; la Prenda Divina tenía razón, Revocs era una compañía demasiado poderosa como para dormirse en los laureles. Después de varios minutos peleando contra su conciencia, abrió un canal de comunicaciones oculto en un cactus – ¡A todos los asesinos disponibles; regresen inmediatamente a la base, Orden 51! – Su voz sonó autoritaria y muy severa.

A los pocos minutos de haber emitido la orden, muchos asesinos llegaron de distintas partes del mundo a la llamada "Sala de Reuniones" para discutir la actual situación de Dark Moon.

- Muchos ya lo sabréis, pero os daré un pequeño repaso: Revocs se está volviendo muy fuerte y Dark Moon sigue sufriendo bajas desde la aparición de aquella que Revocs llama la "Gran Diseñadora" – Empezó diciendo Angel con un tono de voz muy alto para que todos la oyeran – Viendo los pésimos, por no decir nulos, resultados que estamos obteniendo en esta pelea, he tomado la decisión de centrar todos nuestros esfuerzos y recursos disponibles en la Academia Honnouji, afiliada de Revocs – Usando una gran pantalla digital, resumió buena parte de su plan – Pero también daremos apoyo armamentístico a la "organización" Nudist Beach – Lo último la salió con mucho sarcasmo – ¿Alguna pregunta o duda? – Concluyó como siempre hacía; dando un lapso de diez minutos para responder preguntas o dudas.

Ninguno de los presentes dijo nada en ocho minutos hasta que uno de ellos, una chica de cabello castaño corto y ojos verdes que se había quitado la capucha formuló una pregunta que se les había pasado a todos los asesinos por alto.

- ¿Y qué hacemos con el cuartel general? – Preguntó con algo de inseguridad la muchacha a Angel.

- (¡Aleluya, alguien que por fin lo pregunta!) – Pensó Angel antes de contestar – Esconderemos la base bajo el mar, tomaremos los submarinos de transporte. Preparad un encuentro con los de Nudist Beach para negociar mientras yo me ocupo de la Academia Honnouji y trato de averiguar algo sobre la "Gran Diseñadora" que no ha dejado de matar a nuestros asesinos en los últimos días, si alguien quiere decir algo, este es el momento – Nadie dijo nada exceptuando a la asesina de antes, quién declaró querer acompañar a la maestra asesina – Kazumi, te agradezco enormemente que quieras acompañarme, pero esta misión es demasiado peligrosa incluso para mí – Dijo acercándose a Kazumi – Por ello, y ante el fuego de la verdad, te nombro mi sucesora – Anunció dejando sin palabras a los asesinos – ¡La misión ha comenzado! – Dicho eso último, se marchó dejando a todos menos a Kazumi cuchicheando entre ellos por la noticia relámpago de elegir a una sucesora.

- De-Deberíamos cumplir las órdenes de Angel-sama – Dijo Kazumi con algo de inseguridad, pero que hizo efecto y todos los demás asesinos se pusieron en marcha.

Al día siguiente, Angel llegó a la Ciudad Honnou y ocupó una casa en los bajos fondos abandonada, enseguida presentó su misiva de solicitud para ingresar a la Academia Honnouji como estudiante Sin Estrellas y obtuvo rápidamente el permiso para estudiar ahí.

- (Y la verdad, prefiero a Hikariketsu que una prenda con 10-20-30% de fibra viva) – Pensó Angel acariciando su Prenda Divina.

El tiempo en la academia pasó volando, sus notas no dejaban indiferente a nadie incluido del Consejo Estudiantil, pero eso también aumentaba el interés de los presidentes de los clubes, que no dejaban de acribillarla con ofertas que ella quemaba en su casa, además de servirla como una estufa improvisada, hasta que un día decidió hacer algo al respecto.

- ¿¡Estas harto de vivir la vida sin una buena pelea!? ¡Ven al Club del Combate, dónde se bebe, come y respira combate a gusto! – Gritaba Angel a pleno pulmón con un megáfono anunciando su propio club inaugurado y aprobado por el presidente del comité deportivo después de poner en peligro su dignidad y virginidad con un cartel que decía "¡Buffet libre de hostias!", como era de esperarse, muchos Sin Estrella y Una Estrella acudieron al club para irse totalmente vapuleados por Angel, aunque estuviera conteniéndose en gran medida – (Pero, ¿qué clase de inútiles entrena esta academia? Se supone que estos tipos de Una Estrella son muy fuertes, no estoy ni usando el 8% de mi poder ni la Prenda Divina y sin embargo caen como si fueran palomas...) – Pensaba la asesina intentando asimilar que si alguien pretendiese destruir la academia, desde luego lo tendría fácil – (Aunque me pregunto si los Dos Estrellas podrían dar la suficiente talla para usar a Hikariketsu) – Siguió pensando mientras acariciaba su Prenda Divina oculta bajo la inofensiva apariencia de un abrigo abierto de color plata militar de gran rango.

Algún tiempo después en su casa, recibió una llamada.

- ¿Diga? – Preguntó Angel al coger el teléfono.

- Maestra, hemos conseguido contactar con la gente de Nudist Beach y presentado sus deseos de formar una alianza, su líder desea una reunión en privado para discutir los términos – Dijo el asesino explicando rápidamente la situación.

- Voy para allá – Asintió Angel colgando el teléfono y se marchó a la carrera de casa vistiendo a Hikariketsu dejando atrás su casa, ahora sumida en la oscuridad total.

"El divino paladín emprendió los primeros pasos que los engranajes del caprichoso destino habían empezado a girar de nuevo."


Just's a time, he aquí la segunda protagonista de la historia y última participante de la descomunal batalla que acontecerá en dos semanas (ACT-5) en la Academia Honnouji.