Uy... lo que todos esperaban n.n Disfruten!
Capítulo 4: Vivo
Suzaku P.O.V.
Sabía que ella no caminaría más de lo necesario sin tener un motivo, que todo lo que estábamos haciendo al final traería mis respuestas, pero verlo a él de nuevo no había formado parte de mis planes desde hacía más de un año. Nunca pensé en volver a verlo en realidad. Por una simple razón.
Él-estaba-muerto.
Y no sé por qué me vi incapaz de formar una oración con todos los sentimientos y palabras que se arremolinaron en mi cabeza. Cómo no pude ni siquiera decir su nombre bien y mi voz me fallaba. Haciéndome titubear frente a quien no debía mostrar mi debilidad, no después de tanto tiempo.
Aún así…
Pude notar esa sorpresa en sus ojos, diciendo que esto no lo tenía planeado. Y por un momento pensé en las intenciones de C.C. para hacer esto después de un año, pero en mi interior un enojo que comenzó a crecer desde que lo vi, siguió expandiéndose y sé que no tardaría en salir a la superficie. Solo quería saber por qué.
¿Por qué después de un año?
¿Por qué no decirme?
¿Por qué sí decirme?
¿Cuál había sido entonces el propósito del Zero Requiem?
Una por una las preguntas se hacían inválidas al darle mi propia repuesta. Lelouch me había mentido. Como siempre, como antes, como ahora. Y esos primeros días de agonía tras la máscara se veían disminuidos a una simple broma de su parte. Una que no estaba dispuesto a aceptar.
Después de todo lo que habíamos pasado y lo que me había prometido.
-¿Cómo te atreves?- fue lo primero que salió de mi boca.
Su confusión fue reemplazada inmediatamente por esa fría máscara. Esa que no me dejaría ver qué era lo que en realidad pensaba, pero que si sabía que significaba indiferencia hacia el tema y poca importancia. Solo Lelouch podía hacer eso.
-¡¿Cómo te atreviste?- entonces cargué de frente contra él.
Por el rabillo del ojo apenas noté a C.C. saltando sorprendida de su lugar, más no acercándose. Esperando que yo me detuviera o que él metiera las manos a su defensa pero nada de eso pasó. Cuando mi mano se aferró al cuello de su chaqueta, mi odio y enojo crecieron a límites increíbles, pues ahora lo sentía más firme, más real.
Alguien, o algo contra quien desquitar toda esta furia y agonía.
No debió dejarme así. No debió darme la espalda.
¡Debía decir algo en su propia defensa!
Había desviado su mirada, y yo quería al menos una excusa. Algo que me dijera que no se merecía todo lo que pensaba para él, que al menos era inocente en alguna parte, pero no. Siendo el rey de las mentiras, ¿Por qué no podía decir tan solo una en este momento? Creería lo que fuera, pero una vez que explotara…
-¡¿Por qué volviste?-
Traté de sacar una reacción de él al zarandearlo, pero era como estar peleando contra un muñeco sin vida.
¿Dónde estaban las excusas? ¿Las palabras que me harían dudar?
¿Dónde estaba Zero, o el tirano dictador del mundo?
¿Dónde estás, Lelouch?
C.C. quería intervenir, lo sabía. Pero yo quería una respuesta de él y no de nadie más. Lo solté, lo empujé un poco pero solo por fracción de segundos mi miraba antes de volver su vista a otro lado, clavándola en el suelo o en C.C. Quería una respuesta de ella, quería desviar su atención en ella. Ignorándome…
-Solo mírame, Lelouch-
Mi voz sonó lo suficientemente fuerte y clara. Inmediatamente los ojos de él se encontraron con los míos y no quería ver exactamente esa mirada inocente que tenía por el momento.
Sin notarlo lo empujé, lejos de mí.
Vi sus ojos agrandarse en sorpresa por algo que no tenía que ver del todo conmigo, unos segundos más tarde lo noté.
-¡Lelouch!- había gritado C.C. en sorpresa. Solo por una fracción de segundo agradecí estar en este despoblado lugar.
Cuando digerí bien lo que había hecho, traté de alargar mi mano esperando tomar la suya. Traté de acercarme lo más que pude pero yo causé que resbalara cuando estábamos tan cerca de las escaleras.
Lelouch P.O.V.
Este era uno de los principales motivos por el cual me había opuesto con todas mis fuerzas a esa idea, al simple hecho de informar a Suzaku de mi existencia. Él no aceptaría que yo no hubiera cumplido mi parte del trato cuando él se había condenado a la sombra de la máscara de Zero y la persona que había tratado de destruir con tanto empeño.
Aún cuando yo no había contemplado este desenlace.
No podría explicarme y buscar una excusa después de tanto tiempo. Por eso habíamos permanecido en las sombras por más de un año, con el mundo creyendo en mi muerte como debía ser.
Quería estrangular a C.C. por haberme traicionado en este punto. Sin importar qué. Esto definitivamente no era para algo mejor. Yo debía de haber tomado la decisión si acaso sería prudente un día.
Pero no.
Suzaku sonaba y se veía tan traicionado como esperaba. Era como haberlo dejado a él para arreglar al final, todo el desperfecto que hice mientras yo disfrutaba de una vida en el anonimato.
Podía entender lo herido que debería estarse sintiendo y por el mismo motivo no quería verlo a los ojos. Sabía que surgiría en mí la necesidad de hacer excusas y pretextos, de mentirle, para que pudiera sentirse mejor.
Ya no quería mentir, por lo menos no a él. Estaba cansado de las mentiras.
Pero no esperaba que fuera tan brusco.
-Solo mírame, Lelouch-
No pude evitar obedecerlo como reacción natural. Y así como él no estaba preparado para volverme a ver, yo tampoco.
Cuando me empujó inmediatamente supe que esto no terminaría bien. Había estado consciente de dónde estábamos discutiendo hasta que lo miré, pero ahora no había cómo detenerme. El primer pié que hice hacia atrás como instinto no encontró donde apoyarse y sentí cómo bajaba aún más hasta tocar un escalón.
Demasiado bajo.
Y sentí una punzada comenzar desde mi talón. Lo siguiente que podría hacer era cerrar los ojos e intentar protegerme.
-¿Falta mucho, hermano?- preguntó Nunnally, sus pequeñas manos aferradas a mis hombros y un poco preocupada.
Ella sabía que no tenía la condición física para cargarla por tanto tiempo, ambos éramos niños. Pero yo no dejaría que nadie más la tocara, no quería que le hicieran daño en un país donde solo éramos refugiados.
-Ya…casi llegamos- traté de responder, seguro de mi mismo. Pero las escaleras al templo Kururugi en realidad no parecían tener fin.
Me faltaba el aliento y mis piernas se esforzaban más y más a cada escalón.
¿En qué podría estar pensando? Subir yo solo era un reto, pero con Nunnally a cuestas.
Era por su bien, yo la protegería.
-¿Lelouch?-
Costara lo que costara.
-¿Lelouch? ¡Lelouch!-
Ahora mismo, era la voz de la persona que menos quería escuchar.
No podría tolerar la traición de C.C. por unos días, semanas, quizás un mes. No lo sabía con certeza. Además de que mi cuerpo dolía, mi cabeza punzaba y por primera vez en largo tiempo no sabía dónde se encontraba el cielo y dónde la tierra. En estos momentos todo era una gran masa bajo mi cuerpo, y no tenía la certeza de sobre qué parte de mi cuerpo estaba, todo dolía por igual.
-Lelouch, abre los ojos-
No quiero. Quizás ahora sí podría morir y me dejarían en paz. Así Suzaku no intentaría asesinarme de nuevo y las cosas podrían continuar su curso como debían desde un principio.
Sin tan solo pudiera…
-Lelouch-
Esa definitivamente no es la voz de C.C. ¿Por qué simplemente no me pueden dejar morir?
-Sé que te duele, abre los ojos-
Y de la nada había surgido su instinto materno. A veces me pregunto si Suzaku es bipolar.
Pero me encontré obedeciéndolo, y aunque ya lo sospechaba, terminé de convencerme de que había bajado todas las escaleras de una forma poco ortodoxa y en tiempo record.
Estaba recostado sobre mi brazo derecho y aunque debería sentirlo más que adolorido, no podía hacer nada para comprobarlo. Todo estaba borroso y punzante.
Quería dormir.
-Solo ayúdame, C.C.-
-¿A qué, a terminarlo de matar?-
-¡Fue un accidente!-
No quería escuchar a ninguno de los dos por el momento, pero sentí cómo el duro suelo desapareció y de pronto mi cabeza colgaba hacia adelante sin poder hacer nada.
-¿Dónde?-
-No confío en ti-
Estaban peleando de nuevo.
-Yo sí- susurré, con suerte eso los callaría por unos minutos.
Pero escuché cómo Suzaku suprimió la sorpresa en su garganta.
Suzaku P.O.V.
Realmente solo él podía hacerme sentir tan mal cuando las cosas eran completamente su culpa. Siempre había tenido ese poder de revertir los efectos de lo que hacía sobre mí, o solo era que ésta vez yo realmente era el culpable y quería pensar que no. Incluso cuando sé que había sido un accidente.
C.C. y yo nos vimos inmóviles cuando todo comenzó y miramos con algo más que miedo todo su trayecto hasta el pié de las escaleras. Entonces, cuando se detuvo y no siguió moviéndose más o por lo menos intentó levantarse, supimos que quizás era peor de lo que habíamos pensado. De inmediato comencé a correr escaleras abajo.
Mi enojo se había quedado en el templo.
Llegué rápidamente a su lado y me tiré en el suelo de rodillas. Podía ver su rostro demostrando un entendible dolor, pero además de eso nada.
Cuando alargué mi mano en un intento de verlo mejor, un manotazo de C.C. en mi palma me hizo desistir. Ella estaba enojada.
Y mucho.
Demasiado como para hacer caso a su clara señal de no te acerques. Pero no lo suficiente para dejarla.
Dándome la espalda por completo comenzó a fijarse en Lelouch, incluso lo llamó varias veces. Pero él se negó a abrir los ojos o dar señas de vida, yo sabía que estaba consciente.
Cuando éramos más pequeños, en este mismo lugar, prefería hacerse el dormido o el que no escuchaba cuando las cosas salían terriblemente mal. Solo un par de veces me había tocado lidiar con esa actitud. Esta sería la tercera.
-Lelouch- advertí. Él sabía tan bien que yo no me daría por vencido, o eso esperaba.
Logré que abriera los ojos pero no se dignó a mirarme por el momento. Escaneó levemente todo su alrededor excepto por mí y vi cómo C.C. sacaba un celular de su bolsillo y mandaba un rápido mensaje. No tenía idea de a quién. Pero si creía que de nuevo podrían dejarme así, una vez que sabía esto, estaba muy equivocada.
No perdería la oportunidad, le agradara o no el plan.
-Solo ayúdame, C.C.- no podía subir a Lelouch a mi espalda sin hacer tanta maniobra con su cuerpo que debería estar más que adolorido, pero la bruja había adquirido cierta desconfianza en mí que estaba causando la dificultad.
Aunque finalmente logré por lo menos hacer que entrara en su cabeza la razón. Lelouch estaba más inconsciente que presente en este momento y ella no podría sacarlo del templo y sus alrededores a cuestas. Al final de todo era una mujer. Así que con una mirada de indignación me ayudó a subir a Lelouch a mi espalda.
Tomé sus piernas con seguridad y comencé a caminar sin darle la oportunidad de cambiar de opinión.
-¿Dónde?- le pregunté.
Sea lo que sea, aún sin obtener las respuestas que quería, no podían simplemente estar en la calle o haber estado en la calle durante un año. Debía de haber un lugar donde estuvieran viviendo o se estuvieran quedando.
-No confío en ti- me respondió de inmediato y hasta el momento no sabía los límites de su testarudez.
Solo sé que su pérdida de confianza había sido un enorme paso hacia atrás y de seguro se estaba arrepintiendo de ir en contra de las órdenes de Lelouch y revelar este pequeño secreto.
Estoy agradecido con ella de todas formas.
Pero no llegaríamos a ningún lado así, tampoco podríamos responder varias preguntas y en el objetivo más importante del momento: No sabíamos si Lelouch se había roto algo…
Sus ojos amarillos solo se desviaron lejos de mi mirada, realmente me había pasado esta vez.
Pero no sabía que decir al respecto.
-"¿Perdón porque casi mato a quien se supone estaba muerto?"-
Mi imaginación tenía sus límites y nadie realmente me había dado una razón para tener que sentirme culpable por este incidente. Estaba a punto de protestar en eso cuando la voz que menos esperaba escuchar se hizo presente, apenas un susurro y sobre mi hombro derecho.
-Yo si-
¿Lelouch?
Me detuve e incluso C.C. abrió los ojos en sorpresa al escuchar la última declaración de nuestro no tan muerto emperador, pero no pudimos preguntar nada más. Su cabeza se dejó caer con más peso sobre mi hombro y supe que al fin había pasado de la conciencia.
Pero… ¿Por qué seguía confiando en mí? ¿Yo era quien estaba en lo incorrecto? ¿La máscara de Zero había robado mis sentimientos?
-Jeremiah nos estará esperando en los límites del templo- interrumpió C.C. como si hacía unos momentos no me hubiera negado a toda costa esa información.
¿Era por Lelouch?
C.C. P.O.V.
Jeremiah estaba más que listo para esto. Y no me refería a que lo había informado de este ligero cambio de planes causado por mí, pero su psicótico-siempre servicial deseo de seguir a Lelouch lo tenía siempre listo para incurrir en una misión suicida si así era necesario, o partirme en dos a mí si me consideraba una amenaza.
No era tan malo tener a alguien más para cuidar la espalda con blanco de Lelouch, pero…
-¿Qué pasó, C.C. por qué tardan tanto?-
En cuanto timbró su celular, seguro había contestado.
-Un pequeño contratiempo, ¿Traes el auto?- pregunté. Tardó varios segundos en contestar así que de seguro estaba considerando su respuesta.
-Si ¿Por qué… todo está bien?- Estaba comenzando a sospechar.
-Si- mentí –Solo un pequeño inconveniente-
Pero la verdad era que cuando Jeremiah nos divisó, su rostro se drenó de color y de inmediato explotó en preguntas que se contestó él solo con todo tipo de situaciones exageradas en mente. Incluso me costó trabajo el retenerlo de irse sobre Suzaku, y creo que su único motivo de que ambos no empezaran una pelea era porque Lelouch seguía descansando sobre la espalda de Zero. Aparentemente muy bien, a excepción de que en un sus manos y rostro comenzaban a aparecer pequeños moretones.
-¡¿Qué pasó?- El hombre era tan dramático.
-Hubo un cambio de planes, Orange-kun. Se necesitaba de Kururugi para esto, hasta tú mismo lo dijiste- reprendí en espera de que se calmara un poco, peleaba con Suzaku para que soltara a Lelouch. –Así que por favor, discutamos esto en el hotel-
Esperaba que en todos cupiera la cordura suficiente. Por lo menos hasta que Lelouch despertara y decidiera que era lo mejor.
Cancelar el Geass en Suzaku y poner una nueva orden podía ser una solución.
Aunque no es algo que Lelouch aceptaría.
Pronto llegamos al hotel y Anya se encargó de hacer una distracción por órdenes de Jeremiah. Así podríamos subir hasta nuestras habitaciones sin que la gente notara a un inconsciente ex-emperador muerto cargado por su difunto Knight of Zero. Divertidamente imposible.
Lo guié hasta nuestra habitación y una vez que dejó a Lelouch en la cama, no lo dejé hacer nada más.
-Ven conmigo- no estaba dispuesta a que me dijera que no y eso lo pudo ver en mis ojos.
Con una última mirada a Lelouch, reticente me siguió fuera de la habitación hacia la que estaba a un lado. Estaba preocupado y notablemente culpable después de todo. Anya llegaba en ese momento.
-Dile a Jeremiah que se encargue de Lelouch, yo tengo unas cosas que hablar con Kururugi-
La ex-Knight of Round asintió con algo de aburrimiento característico en ella y entró a la habitación. Nadie sabía la cantidad de cosas que tendría que aclarar con este ser y si lograría entender todo en una sola plática. Al entrar lo dejé pasar y cerré la puerta tras de mí con seguro. Él no dijo nada pero me miraba con algo de prisa en sus ojos.
¿Por qué Zero no podía desaparecer por tanto tiempo?
-¿Tardaremos mucho? Realmente me quiero disculpar con Lelouch por ese incidente- dijo algo incómodo.
Supongo que podría darle el beneficio de la duda, por el momento.
-Ponte cómodo- incité señalando una de las camas, si… esto sería algo largo.
Lelouch P.O.V.
Yo odiaba esto. O quizás odiaba la forma en que Jeremiah se encargaba de esto. Pero no, a mi mente llegaron situaciones similares donde no importa quién, yo odiaba que me hicieran tantas preguntas. Aunque parecieran inofensivas, no encontraba nada cómodo un cuestionamiento tan largo donde la verdad era imprescindible y de todas formas si mentía, al final me terminaban descubriendo. Era algo que no podía ocultar.
-¿Aquí le duele?- Jeremiah apretó con fuerza mi muñeca.
Pensaba hasta hacía medio segundo decirle que no, pero creo que mi rostro no me dejó mentir. Incluso la mirada asesina que deseé enviarle termino tan mal que recibí una de compasión de su parte.
Qué bajo había caído.
Literal y figurativamente gracias a Suzaku, y C.C.
Esa bruja me las pagaría caro. Traicionó los planes que le confié, hubiera sido más fácil y menos enredoso mandar a Jeremiah o Anya, pero no, no sé en qué desdichado momento pensé en que ella sería una mejor opción.
Ahora me encontraba siendo vendado en la cama de nuestra habitación mientras ella hacía no se qué. Según Anya había ido a comprar pizza y Orange-kun no apoyó o desmintió la idea. Sabía de todas formas que ella estaba en la habitación de a lado hablando de ciertas cosas que ya me imaginaba con Suzaku.
Lo único que realmente me mantenía aquí era Jeremiah y su cuidado intensivo. Además del hecho de que mis ideas seguían revueltas y me era difícil pensar en lo que había planeado desde el principio y las consecuencias que este nuevo descubrimiento tendría.
-Usted sabe, your Highness… podría cancelar el actual geass en Kururugi y entonces…-
No puedo creer que Jeremiah estuviera sugiriendo eso. Quizás el no sabía lo importante que era para mí tratar de dejar que la mayoría de las cosas siguieran su curso sin la necesidad del geass. Negué lentamente con la cabeza pero él no se vio afectado por mi rechazo a su idea, al parecer solo había propuesto una salida a tanto pensamiento que rondaba en mi cabeza.
-Podemos usar eso a nuestro favor- intervino Anya. En eso tenía que estar de acuerdo.
Y al mismo tiempo, escuché cómo se cerraba la puerta contigua y pocos segundos después tocaban la de esta habitación. Jeremiah fue quien se levantó a abrir y sé que no era por caballerosidad, sino para poder lanzar otra de sus mortales miradas de odio a Suzaku. Lo sé porque desde aquí podía verlo. Después de todo al hombre le tocó maniobrar contra mi mal humor adolorido. Suzaku plenamente culpable.
Ambos entraron.
C.C. no se molestó en disimular lo que había estado haciendo, pero rápidamente encontró camino hacia su cama para sentarse a un lado de Anya, recogiendo a Cheese-kun en sus brazos. Suzaku en cambio dudó en pasar del marco de la puerta.
-No te matará…- comentó C.C. –No se puede levantar de ahí- agregó con media sonrisa.
Quería demostrarle que estaba en lo incorrecto, pero mi sentido común decía que ni siquiera lo intentara. Que terminaría avergonzándome a mi mismo. Pero eso no me detendría con otros planes.
-¿Qué sigues haciendo aquí?- pregunté. En ningún momento viendo o mencionando a alguien de los presentes, pero todos sabían perfectamente a quién me refería.
Él no se movió de su lugar a un lado de la puerta.
-Quería asegurarme de no haberte matado- comentó, sonaba tan ridículo si lo decía así.
-Estoy vivo, no tienes nada de preocuparte- respondí de inmediato –Puedes irte- recalqué, aunque mis esperanzas no eran tan altas de que obedeciera. En realidad lo decía para no decir que no hice el intento.
Y Suzaku se abrió paso hasta la cama donde estaban C.C. y Anya, sentándose a lado de ambas. Su mirada clavada en mí, y podía decir que no era la misma con la que me había recibido hacía unas horas. Ni siquiera tenía del todo un rencor contra mí. Parecía solo pena o mejor dicho culpa por lo ocurrido.
Demonios. C.C. se me había adelantado. Solo había una forma de arreglar esto.
-Déjenos solos-
De inmediato vi como Jeremiah se levantó para protestar pero me aseguré de que con una mirada no diera lugar a protestas, y así fue. Quizás no muy convencido pero el hombre fue el primero en salir de la habitación sin ocultar muy bien su indignación al saber que Suzaku se quedaría solo conmigo. C.C. y Anya no pusieron protesta alguna, solo se levantaron mientras hablaban de conseguir algo para la cena, que estaríamos hablando por un largo rato.
No podía decir que no.
Cuando la puerta se cerró, volví mi vista a Suzaku. Como esperaba, me estaba evadiendo y trataba de enfocarse en lo que fuera menos en lo que iba a decir. Me trataba de sacar de su mente. Aunque si él fue quien inició esta plática, entonces me aseguraría de que escuchara hasta el final, pero antes…
-¿Cómo está Nunnally?-
Quizás debí disfrazar esa pregunta ya que avanzáramos o por lo menos no hacerla sonar tan importante como en realidad era para mí. Pero no había por qué esconder eso de Suzaku si él bien sabía que desde siempre, fue, es y seguirá siendo lo más importante en mi vida. Sin importar qué. A estas alturas no debía dudar de eso.
Pensó por unos momentos en su respuesta y me temí que fuera a ocultarme algo que quizás no quería oír. Solo si se sentía compasivo conmigo. Debía odiarme y eso significaba el deseo de hacerme sufrir como bien lo había demostrado, accidentalmente o no. Sonrió levemente poco después.
-Ella está muy bien, muy ocupada, pero feliz- comentó, rascándose la base de la cabeza distraídamente.
Sentí que algo descendió desde mi garganta hasta la boca del estómago. Un nudo de preocupación. Que se transformó en alivio al terminar de digerir sus palabras.
Nunnally estaba bien. A pesar de todo, lo que hice y que no hice, ella estaba bien. Era todo lo que importaba y que me había tenido con un pendiente en el último año. El saber si se había acoplado bien al mundo y era feliz con este nuevo futuro.
-Gracias- era todo lo que podía decir.
Suzaku sin duda ha estado con ella, ahora que yo no estuve, y no hay otra persona a la que le hubiera confiado su seguridad en este mundo. A pesar de la rivalidad que existía entre ambos, la cuidábamos más que a otra cosa.
Me miró, pensando en si debía decir algo o no, pero yo ya había dicho lo que tenía más peso sobre mí y ahora era tiempo de tomar decisiones importantes y actuar.
-Suzaku…- comencé, pero alzó la mano para detenerme.
-¿Es cierto lo que C.C. me dijo, Lelouch?-
Él quizás no podía imaginar la cantidad de cosas que pasaban por mi mente con esa pregunta. A esa bruja le gustaba revelar lo que no era suyo, lo noto ahora. Pero no tenía dudas de ella.
-¿Si?- quizá algunas.
No sé qué le habrá dicho en su totalidad, pero estoy seguro de que le contó sobre aquella noche que me trajo de regreso. Sobre mi plan de permanecer en las sombras hasta el final. Mi promesa de no regresar aún cuando estaba vivo.
Pero de un momento a otro, Suzaku desapareció del punto en el que se encontraba sentado. Perfecto. Y lo siguiente que supe es que se encontraba sobre mí, con una de sus manos deteniendo ambas mías en cualquier intento inútil que hiciera de apartarlo. Había algo en sus ojos que desde hacía tiempo no veía, era decisión y que quería algo de mí pero que fuera sincero.
¿Me iba a probar?
-Dime, Lelouch…- estaba totalmente serio -¿Por qué regresaste?-
De todas las preguntas, en un porcentaje menor esperaba esa, aunque tenía la esperanza de que fuera cualquier otra ridícula cosa de esas que sabe decir. Pero justo tenía que ser aquella a la que todavía no le encontraba una respuesta certera y que no entendía del todo a pesar de ya estar aquí y estar arriesgando mi vida como en este momento.
¿Por qué?
Teniendo una cómoda y tranquila vida de campo ¿Por qué elegiría regresar? A las mentiras, secretos y posibles muertes ¿Cuál era mi verdadero motivo?
-Porque no confío en que mantengas esta paz- respondí, pero al no mirarlo a los ojos sabía que mi argumento perdía validez.
Además, cuando Suzaku se rió entre dientes, supe que no creyó ni una palabra de eso. Pero él no lo diría y yo tampoco. Debíamos seguir siendo rivales porque no podría regresarle lo que le había quitado.
-¿Me vigilarás?- preguntó.
-Si-
-¿Por el bien de Nunnally?-
-Como siempre-
Entonces me soltó y se puso de pie, tendiéndome una mano para ayudarme a sentar.
La acepté y acomodé mi ropa. Teníamos mucho que hacer si queríamos lograr algo de provecho este día, ahora que mi plan desde las sombras se había esfumado.
-¿Sabes Lelouch? No hay necesidad de que sigas fingiendo ese odio y cargando con la culpa…- me congelé en mi lugar, ¿Acaso iba a decir lo que creo que iba a decir? –Yo ya te he perdon…-
-No lo digas- interrumpí al mismo tiempo que me giré para verlo a los ojos. Estaba sorprendido. Me levanté de la cama y caminé hasta a él muy seriamente para dejarle en claro solo una cosa –No te atrevas a decirlo- repetí –Porque he matados a mis hermanos y he echado a perder la vida de otros. Ha muerto gente inocente, incluso aquellos que trataron de hacer lo que yo por un mejor camino…- Euphy, levanté una mano cerca de su rostro y señalé –El día que pueda regresar aquello que les he quitado, entonces-
Entonces.
-Tenemos mucho que hacer- señalé mientras me dirigía a la puerta. No quería ver su rostro ni quería dejarlo decir algo.
El día que pudiera regresar a Euphy, a Shirley… reconstruir las familias que se habían deshecho por toda esta guerra. Entonces quizás admitiría el perdón. Pero Zero nunca dejaría de ser Zero hasta ese día, y los métodos detrás de la máscara siempre serían los mismos.
C.C. P.O.V.
-¿Quién lo diría?- comenté con total naturalidad –De vuelta al principio-
El plan de ellos dos no era el mejor de todos. Ni siquiera parecía el más cuerdo. Pero ambos nos habían demostrado que si se proponían algo juntos, lo lograban. Si se encontraban en diferentes campos, era una catástrofe. Porque eran muy buenos en lo que hacían y sus objetivos se cumplirían a cualquier costo mientras se lo propusieran, pero esto.
-Cállate, bruja- Lelouch no estaba de buen humor. Y estaba más que sorprendida de que hubiera aceptado el plan con tanta facilidad. O quizás había aceptado porque era la única forma de que pudiéramos entrar a la base. Como fuera, creí que pasaría más tiempo antes de que pudiera verlo de esta forma de nuevo.
-Saben, aunque ambos tengan el mismo cuerpo delgado y afeminado, más en el caso de Lelouch, no significa que la Orden entera de los Caballeros Negros no se dará cuenta de los más cambios notorios- la cara irritada de él era divertida.
Sé que daría resultado, solo quería divertirme.
-¿Entonces por qué no les enseñas tu baile?- sugirió. –Así los distraes y entramos sin que se den cuenta-
Jeremiah, Anya y Suzaku no entendieron nada en ese punto. Olvidé por un momento que eso era algo entre Kallen, Lelouch y yo. Por los menos hasta ahora.
-¿Por qué no les enseñas tú baile en el traje de Odalisca y luego dices que Zero te ha llamado a su habitación?- miré de reojo a Suzaku y por el rubor en sus mejillas, estaba comenzando a comprender al menos lo básico –Como las vez que nos infiltramos en…-
-No hay necesidad- me cortó Lelouch terminando de acomodar el traje –Está listo-
Al final no había sonrisas o más bromas en esto. Ni siquiera una leve sonrisa pero sí una gran ironía en su vestimenta.
Aunque quisiera aparentar que no era gran cosa, al menos yo sabía que sí era importante. Suzaku también. Porque significaba tantas cosas que eran difícil de explicar, tantos sacrificios.
-Yo te acompañaré- dije.
El plan era entrar y una vez que alcanzáramos la habitación, entonces los siguientes podrían seguirnos. Era curioso como nadie sospecharía del hombre con máscara, pero sí de aquellos que mostraban su rostro tal cual es. Esa era la lógica del plan.
Con un último asentimiento acordó con Suzaku que ya no había marcha atrás desde aquí, que lo que quedaba era seguir adelante sin importar las consecuencias. Entonces usamos el pasaje secreto creado solamente para él, siendo la única persona dentro de la base que lo sabía, y subimos. Saliendo de un armario con objetos de limpieza. Fui la primera en mirar hacia ambos lados para que no pareciera sospechoso y por fortuna, el pasillo se encontraba completamente vacío.
Lelouch me siguió con gran calma, evitando decir una sola palabra a menos de que fuera necesario. No fue hasta que estábamos terriblemente cerca de la habitación, cuando una voz a nuestra espalda nos detuvo.
-¡Zero!-
Lo sé... lo sé ¿Sorpresa? jajaja GRACIAS MIS reviewers queridos! Adoro cada uno de sus reviews que me incitan -amenazan- a escribir lo más pronto posible.
No, no es que sea floja. Es la adrenalina que corre por mis venas solo de pensar que sus amenazas sean ciertas y lo que harían si yo no actualizo lo mas pronto posible.
OHHH SI! Lelouch ha vuelto! ¿Qué pasará ahora? Comiencen las apuestas, que las sorpresas que vienen dejan a este capítulo corto y sin chiste n.n lo digo seriamente.
Lelouchs para los que dejaron review! Pizza hut para los que dejen ahora n.n
any
