¡Que tal lectores! ¿Cómo se encuentran el día de hoy? Les traigo el tercer capítulo. Perdón por tardar unos cuantos días, es que casi se acercan los exámenes globales, pero eso no me va detener en escribir estas historias que tengo.
La historia original y sus personajes son propiedad de Yoshihiro Togashi, mientras que Misaki y otros que aparecerán son de mi propiedad.
Bueno, sin nada más que decir ¡Vamos con el capítulo!
En el capítulo anterior...
Yusuke recibió la misión de recuperar los tres grandes tesoros del Mundo Espiritual que fueron robados por cuatro ladrones. El detective recuperó el Gakidama, que fue robado por Gouki, un devorador de almas; Kurama tenía el Ankokukyo, un espejo que concede deseos a cambio de una vida, él quería salvar a su madre que se encontraba enferma. Misaki quiso detenerlo, pero no pudo conseguirlo. Yusuke salvó la vida de Kurama de perder su vida y de que dejara a Misaki que cuidara de su madre. Y ellos se hicieron amigos, además de ganar la confianza de Misaki.
Ahora solo falta un tesoro, la espada de Kouma...
Capítulo 3
Hiei, el demonio de los tres ojos
Era una noche de luna llena, con algunas nubes alrededor y un demonio que tenía un tercer ojo en su frente que estaba parado sobre un techo de una bodega pensó:
- "La jugada final de Gouki fue débil, Kurama tiene sentimientos y Misaki salvó la vida de ese humano que es el detective del Mundo Espiritual. Por eso no puedo confiar en demonios inferiores, pero con esta espada voy a recuperar el Gakidama y el Ankokukyo."
En eso río para sacar la espada robada y agregó:
- "Si me apoderó el poder de los tres tesoros, voy a controlar el mundo espiritual a mi antojo, pero antes de eso...¡Atacare a Yusuke Urameshi!"
Hiei saltó del techo para cortar el aire
Era otro día como cualquiera y los estudiantes de la secundaria Sarayashiki salían de sus clases para dirigirse a sus hogares; Yusuke se encontraba en su usual lugar y con Botan, que tenía el uniforme femenino de la escuela.
- Las heridas que me ocasiono Gouki desaparecieron por completo en cuatro días. Botan, tu sanación espiritual es sorprendente. Por mi experiencia, hubiera tardado seis meses en curar mis heridas.
Agradeció Yusuke.
- Como tu asistente, también tengo que saber de sanaciones espirituales.
Comentó ella.
- ¿En serio? Oye ¿por qué llevas el uniforme de la escuela? Puedes meterte en problemas porque tu no eres estudiante.
Dijo el muchacho peli negro.
- Para hablar en la escuela, tenía que usar el uniforme ¿no se me ve bien?
Preguntó la peli azul.
- Que rara eres.
Comentó Yusuke volteando su cabeza a otro lado, ignorando la pregunta de ella.
- Acabo de recordar algo.
Dijo Botan al bajar del techo.
- ¿Qué?
Preguntó el muchacho.
- Se trata de Kurama y de Misaki, tal vez no sean castigados tan severamente. Se han reformado y ahora sabemos en donde están.
Informó Botan felizmente.
- Que bien, entonces solo tengo tres días para recuperar el último tesoro ¿cómo dijiste que se llamaba ese demonio?
Preguntó Yusuke.
- Hiei, es un demonio muy astuto, y temo que hará todo lo que sea necesario para conseguir lo que quiere.
Al explicarle sobre el demonio, se escuchó que se abrió una puerta y ambos voltearon a ver quien venia y no era nada más ni nada menos que Keiko, que estaba buscando al chico peli negro, Botan se escondió detrás de él.
- Como lo sospeche, el maestro Takenaka esta muy molesto contigo, Yusuke. No le has entregado la tarea ¿verdad?
Interrogó la chica.
- Por favor, Keiko ahora no. No tengo tiempo para eso.
Le dijo el chico molesto.
- Es difícil ser detective y estudiante al mismo tiempo.
Comentó Botan.
- ¿Qué?
Preguntó la chica peli castaña confundida.
- ¡Oye! No...
No pudo terminar lo que iba a decir cuando Botan soltó una risita y dijo:
- Esta bien.
Le aseguró al detective y se dirigió a la chica confundida.
- Hola Keiko, es un gusto poder hablar contigo, sé que pasaste momentos difíciles cuando Yusuke estaba dormido. No pensé que pudiera hablar contigo de esta forma.
Dijo Botan sin borrar esa sonrisa de su cara, Keiko solo trataba de poner pretextos por lo que sabía la desconocida de la muerte de Yusuke.
- Vamos a reunirnos más tarde para hablar de esto ¿si?
La chica peli azul recibió un golpe en la cabeza por Yusuke y le grita:
- ¡¿Por qué hiciste eso?!
- Keiko no sabe absolutamente nada de ti. No la confundas.
Lo que dijo el muchacho hizo que Botan entendiera el punto de lo que él estaba hablando.
- Es cierto, solo complicaría más las cosas ¿verdad? Lo siento. Bueno Yusuke, nos vemos después.
Se despidió para después salir del edificio, dejando a Yusuke y a Keiko.
- ¿Nos vemos después?
Repitió la chica.
- ¡Ay! Solo complica más las cosas.
Reclamó Yusuke tratando de controlar su enojo, luego Keiko se voltea a él.
- Oye ¿Quién es ella?
Le preguntó.
- Ah... Bueno, sería una larga historia, así es que mejor no hablemos de eso.
Dijo rápidamente para cambiar de tema y ella sospechaba algo, pero decidió dejarlo.
- Aja, bueno no me lo cuentes y será mejor que vayas con el maestro Takenaka enseguida.
Comentó la chica peli castaña antes de retirarse.
- Espera Keiko, aún no estas convencida ¿verdad?
- ¿Sobre qué?
Preguntó Keiko haciéndose la inocente.
- Sobre la chica de pelo azul, Botan.
Le recordó el muchacho.
- ¡Ah! Así se llama.
- Si me dejas explicarte, lo entenderás.
Le pidió Yusuke.
- No tienes que hacerlo.
Y con eso, la muchacha se va, pero la sigue el chico sin saber que eran observados por Hiei y su Jagan (tercer ojo).
- Keiko Yukimura, compañera y amiga de la infancia de Yusuke Urameshi, una de las personas más cercanas a él.
Informó un pequeño demonio a Hiei.
- ¿En serio? Tal ves me divierta usándola a ella.
Dijo el demonio peli negro y soltó una risa.
La chica peli castaña estaba dirigiéndose a su casa, pero seguía pensando en lo que le dijo Yusuke sobre la extraña que estaba con él cuando lo estaba buscando.
- "No tengo porque escucharlo. Si no quiere hablar de eso, lo dejaré."
Se dijo en mente, sin tener en cuenta que estaba en gran peligro. Hiei se encontraba en una esquina del camino y cuando Keiko pasó de lado, con una sonrisa malvada que se le dibujó en la cara, le preguntó:
- ¿Tú eres Keiko Yukimura?
Ella se detiene al escuchar su nombre, volteó a ver quien era al mismo tiempo que el demonio la atacó con la espada de Kouma y ella se quedó inconsciente, desplomándose al suelo.
Mientras que Yusuke estaba con Takenaka, escuchó que uno de sus dispositivos detectó que un demonio estaba en la ciudad.
- Lo siento, Takenaka. Tengo una emergencia
Dijo rápidamente el chico peli negro en tanto salió deprisa del salón.
- Espera, Yusuke. Estamos a media charla.
Exclamó el profesor al tratar de detenerlo, pero fue en vano. Yusuke corrió a donde creía que el Yoki kei le indicaba, Botan le siguió por detrás.
- Botan, es extraño. La brújula me dice que el enemigo esta a cinco kilómetros.
Le comentó el muchacho.
- Hiei te esta enviando señales para decirte donde esta usando su poder espiritual. Puede ser una trampa.
Informó la chica peli azul.
- Eso debe ser.
Replicó Yusuke.
- A mí me dijo cosas terribles por telepatía, secuestro a Keiko y dice que te la devolverá a cambio de los dos grandes tesoros.
Lo último hizo que el detective se detuviera repentinamente y le exigió que volviera a repetir lo que dijo.
El sol se estaba ocultando, iluminando con un naranja rojizo lo que estaba a su alrededor. Yusuke abrió las pesadas puertas de la bodega y entró junto con su asistente.
- ¡Sal de donde quiera que estés, Hiei! ¡Quiero ver a Keiko!
Gritó el muchacho en cuanto las puertas se cerraron y ambos vieron que había un montón de gente.
- ¿Ustedes quienes son?
Preguntó el muchacho en voz alta.
- No son monstruos, son seres humanos que están bajo su control mental. Si Hiei puede manipular a tanta gente a la vez, quiere decir que esta utilizando el poder del Jagan.
Explicó Botan.
- ¿"Jagan"?
Repitió Yusuke.
- Así es.
Dijo una voz que hizo que tanto Yusuke como Botan voltearan a ver en frente de ellos que ahí estaba Hiei.
- Muy bien, estos humanos manipulados no pueden contigo.
Comentó el demonio con una sonrisa malvada y con la espada en sus manos.
- ¿Qué es eso, Botan?
Preguntó el detective al ver un ojo en la frente de Hiei.
- Ese es el tercer ojo "El Jagan".
Respondió la chica peli azul.
- Mi ojo no tiene algún efecto extraño sobre ti aunque lo estés observando, entonces vale la pena que intentes atraparme, pero ¿qué te parece esto?
Detrás de Hiei estaban dos "esclavos" que estaban sosteniendo a la amiga de la infancia de Yusuke que estaba inconsciente.
- ¡Keiko! ¡Oye, devuélveme a Keiko ahora!
Exigió el muchacho peli negro.
- Trajiste los dos tesoros ¿no es así?
Yusuke mostró el Gakidama y el Ankokukyo.
- Muy bien, si no sigues la reglas, el juego no será divertido.
Dijo Hiei y en eso la chica fue soltada.
- ¡Keiko!
Yusuke y Botan corrieron hacia ella, mientras que Hiei por fin tenía en sus manos los dos tesoros faltantes.
- Al fin, Gakidama y Ankokukyo. El plan no ha resultado como lo esperaba, pero sabía que tarde o temprano sería dueño de los tres tesoros. Con ellos a mi poder, me apoderare del Mundo Espiritual.
Se dijo a si mismo.
- No lo creo.
El demonio volteó a ver a su enemigo.
- No eres tan inteligente como lo creí, ahora tengo a Keiko a salvo y tu estas acabado.
Dijo Yusuke.
- ¿En serio? Y dime ¿cómo piensas hacerlo?
Lo interrogó el demonio del tercer ojo.
- Voy a vencerte y a recuperar los tres tesoros.
Yusuke iba a golpearlo, pero en instante se fue de su lugar y volteó a todos lados.
- Desapareció.
Comentó el chico y en eso, su oponente estaba detrás de él.
- ¿"Desapareció? De hecho, me cambié de lugar. Justo así
Dijo Hiei burlonamente mientras volvía a hacer lo mismo y ahora estando parado en un par de cajas.
- Pensaba realizar un ataque sorpresa. Me sorprende la lentitud de tu ataque.
Comentó el demonio peli negro.
- "Que velocidad."
Pensó Yusuke.
- Eres un estúpido.
Dijo Hiei.
- ¿Qué?
Preguntó el detective.
- ¿Creíste que te devolvería a la chica sin hacer nada? Mira la frente de tu amiga, te espera una sorpresa.
Invitó el demonio y Yusuke se acercó a Keiko.
- Esa herida...
Antes de que siguiera, vio que esta se abrió un poco más.
- No es una herida, ¡es un ojo!
Exclamó Yusuke.
- Te devolveré su cuerpo, pero su futuro esta en mis manos. Su futuro es ser mi súbdita. Si ese ojo se abre por completo, ella se convertirá en un monstruo a mis servicio.
Dijo Hiei en tanto el ojo seguía abriéndose poco a poco, Yusuke quería ayudar, pero Botan lo apartó y puso su mano que emitió un poder que estaba haciendo que el ojo se cierre.
- Yo voy a tratar de evitar que se abra el ojo. Tu ve a pelear con Hiei.
Le dijo Botan al detective.
- Vaya, que buena compañera te escogieron, Yusuke Urameshi, pero sin el uso de una pócima que detenga el proceso, temo decirte que tu querida amiga no va poder seguir con su vida como la conocía antes de verme. Ella podría perder la vida.
- No puede ser.
Yusuke no quería imaginarse lo que pasara con Keiko.
- Tiene razón, no puedo mantenerlo así por mucho tiempo.
Dijo la chica peli azul, estando de acuerdo a lo que dijo el enemigo. El detective trato de animarla de que resistiera, pero Hiei se río por la situación y eso enojo a Yusuke.
- La diversión apenas empieza, te daré una oportunidad ¿qué te parece?
Le propuso Hiei sin borrar esa sonrisa de su cara, lo que no entendió Yusuke lo que tramaba.
- Dentro de la empuñadura de esta espada se encuentra el antídoto. La única forma de salvar a tu amiga, es que se lo des; si lo quieres, ven por él, pero creo que eso es imposible.
Yusuke se aproxima a su oponente y le golpea la cara, Hiei aterriza en una caja a unos metros del chico detective.
- "Cielos, que velocidad. Se esta moviendo más rápido que antes ¿qué provoco ese cambio? No es posible."
Se negó el demonio a creerlo en sus pensamientos de lo que paso.
- Jamás te lo perdonare, te voy a hacer pedazos.
Amenazó Yusuke.
- Ya veo, el que tu querida amiga esta en peligro de muerte incremento tus fuerzas; tu perteneces a los sujetos de esa clase que le gusta ser problemática y es la que más detesto.
Ese comentario hizo sonreír de lado al detective.
- Me tomaste por sorpresa con ese golpe, si no hubiera tenido la espada en mi poder, ese golpe hubiera sido fatal para mi. Voy a tener más cuidado ahora, y por ningún motivo permitiré que me quites esta espada, nunca podrás recuperar el antídoto para salvar a tu amiga.
Dijo Hiei.
- ¿Es todo lo que tiene que decir?
Preguntó Yusuke sin dejar de sonreír de lado.
- ¡No me subestimes!
Entonces el demonio se le ocurrió que tratara de confundir al detective. Éste se río.
- ¿Puedes mantener tu velocidad? No tienes la menor idea de donde estoy ¿no es así?
Yusuke lo seguía con la mirada, sudando desde una de sus sien y frente.
- ¿Qué te pasa? No tienes esperanza ¿verdad? ¡Te tengo!
Cuando estaba a punto de atacarlo, Yusuke volteó hacia atrás y volvió a golpear a Hiei en la cara, el demonio peli negro cayó duramente al piso, rompiendo de una parte una caja grande y fuera de su alcance los tres tesoros; al salir de la caja, se enfureció y amenazó al detective.
- Me las pagaras.
- ¿Correr es lo único que sabes hacer? Sin el poder de ese ojo, no eres más que cucaracha. No puedo perder más tiempo, te voy a vencer.
Dijo el chico, después Hiei se quita su manto.
- Nunca pensé que tendría que transformarme para pelear con un humano.
- ¿Qué?
Preguntó el detective.
Hiei concentro su energía, su piel se volvió verde y unas heridas alrededor de su torso y su espalda; mientras Botan seguía tratando de cerrar ese ojo, sintió como una descarga de energía que hirió un poco su mano, la retiró y vio que el ojo en la frente de Keiko se estaba abriendo con esa energía.
- "Requiere una gran cantidad de poder espiritual y con mi poder, no puedo evitar que el ojo se forme, pero..."
La chica peli azul intento con toda sus fuerzas de cerrar ese ojo, aunque su mano le comenzaba a doler por la energía que emanaba de éste.
- "Debo hacer todo lo posible. Si Keiko abre ese ojo, se convertirá en un monstruo."
Dijo Botan en su mente.
- ¿Qué significa esa luz? No puede ser. Hiei.
El demonio ahora transformado se río.
- He incrementado considerablemente mi poder.
En eso esas heridas se abrieron, siendo ojos.
- Ella será un monstruo en cualquier momento.
Dijo Hiei.
- ¡Eso no!
Replicó Yusuke.
- Descuida, ya no estarás en este mundo cuando ella se transforme en una horrorosa bestia.
El muchacho comenzó a temblar sin entender lo que paso y recibió un golpe de Hiei.
Mientras tanto
Alguien corría hacía donde estaban peleando y ese era Kurama.
- Siento el poder de Hiei. Finalmente él ha demostrado su verdadero ser.
Él volvió a correr para evitar que algo más ocurra, sin saber que lo seguían en las sombras.
De vuelta con Yusuke
El muchacho se encontraba en problemas.
- ¿Qué es esto?
Preguntó el chico al ver como unas cadenas rojas de energía lo sostenían.
- Eres muy bueno, pero parece que en esta ocasión no podrás escapar de la maldición de Jagan.
Hiei mueve a su enemigo con su mente, para después dejarlo caer boca abajo.
- Muy bien, parece que te diste cuenta de la diferencia de nuestras capacidades.
Ahora el detective no sabia que hacer, vio por la esquina de su ojo que Kouma se movió hasta llegar a la mano de Hiei.
- Lo has hecho bien para ser humano. Te concederé la muerte.
Le dijo el demonio.
- "Demonios, si tan solo pudiera mover mi cuerpo."
Pensó el muchacho.
Hiei se volvió a reír y lo iba a matar con la espada, Yusuke cerró los ojos, esperando por el dolor, pero el que recibió una puñalada fue alguien más y eso sorprendió tanto a Hiei como a Yusuke.
- ¡No, Kurama!
Exclamó el muchacho peli negro.
- Kurama ¿qué es lo que estas tramando?
Preguntó el demonio en tanto veía que el chico pelirrojo ponía una de sus manos en el filo de la espada, manchándola con su propia sangre y después echarla en el Jagan de Hiei, lo que a éste le hizo retroceder, sacando la espada del estomago de Kurama, quejándose de dolor.
- Me libere de las ataduras.
Comentó Yusuke.
- El Jagan del cuerpo de Hiei es muy parecido a un aparato amplificador. El ojo de su frente es la única cosa que realmente emite el poder.
Informo Kurama mientras le dolía la herida.
- Kurama ¿estas bien?
Preguntó el detective.
- Estoy bien, solo vine a pagar mi deuda.
Respondió el muchacho y caminó dolorosamente.
- Estas herido, no te muevas.
Le aconsejó a su aliado.
- Yusuke, también soy un demonio, incluso Misaki, no moriré fácilmente; me quedare con la espada por ahora, antes de que Hiei pueda recuperar su fuerza.
Dijo el chico pelirrojo.
- Pero Kurama...
El detective trató de protestar, pero el aliado ya entendió lo que quería que hiciera.
- Kurama, traidor. No te perdonare, te voy a...
Antes de que Hiei hiciera un movimiento, Yusuke se puso en su camino.
- Seré yo quien acabe contigo.
Declaró el chico peli negro.
- "No puedo creerlo, su poder espiritual aumenta cuando esta fuera de peligro ¡es fuerte! Debe ser alguien muy poderoso."
Dijo Hiei en su mente y volvió a atacar al detective, Yusuke trató lo mismo, pero el demonio siempre era muy rápido y termino atacándolo por todos los lados, hasta que Yusuke no pudo levantarse y su oponente estaba a unos pies de él, sonriendo casi saboreando la victoria.
- ¡Ha llegado tu final!
Exclamó el demonio peli negro para después darle el golpe final.
Yusuke estaba petrificado y furioso, pero algo hizo que Hiei retrocediera.
- ¿Qué demonios?
Entonces Hiei vio en frente de su enemigo, estaba su ex compañera de robo: Misaki.
- ¿Así que tu también apoyas a este débil humano, como Kurama?
Preguntó el demonio furioso.
- No te tengo que dar una respuesta, Hiei.
Dijo la muchacha sin mostrar alguna emoción y mostrando uno de sus tessen cerrado y con un movimiento de su mano, su segundo abanico volvió hacia ella.
- Así que me desafías ¿eh? Te matare.
Ella se puso en guardia y cuando Hiei se disponía a golpearla, abrió una de sus armas y contratacó. Yusuke vio la pelea entre esos dos y se quedó anonadado por un momento por la velocidad de ellos.
- "Tengo que hacer algo, pero ¿que?"
En ese momento, notó algo que llamó su atención; Misaki iba darle un puntapié, pero Hiei lo esquivo a tiempo y golpeo a la muchacha en el estomago.
- Eres una gran rival, pero no llegas a mi nivel. Ahora...
Antes de que dijera algo más, Yusuke dijo:
- ¡Oye, fenómeno! ¡Es a mí a quien quieres matar!
El chico peli negro trató de correr, pero hizo reír a Hiei.
- Que lastima, ¿crees que puedes escapar de mi? Estas tomándolo a la ligera.
Él siguió el paso de su enemigo.
- "Aún no."
Hiei se estaba acercando más.
- "Un poco más."
Pensó Yusuke.
- ¡Morirás!
Éste salto para matarlo con sus garras, pero el detective se detuvo y volteó para "apuntar".
- ¡Reigan!
Soltó su disparo, pero fue en la dirección "equivocada", Hiei se burlo de esto.
- Que chico más sorprendente, nunca pensé que tuviera oculto un ace bajo la manga, pero creo que has utilizado todo tu poder espiritual que tenías.
Sin embargo, cuando iba a ver aquella luz que resplandecía, esta lo golpeo.
- ¿Qué... es eso?
Preguntó Hiei.
- Eso es lo que tu crees.
Respondió el detective con una sonrisa de victoria. El demonio herido buscó lo que hizo que el Reigan le diera, hasta que vio algo brillante y se dio cuenta.
- Ese es... Ankokukyo. Lo reflejaste ¿acaso seguiste los pasos de mis movimientos?
Interrogó éste y volver a su forma normal.
- No estaba peleando por nada.
Eso respondió el muchacho sin borrar esa sonrisa.
- Que gran sorpresa.
Y después, Hiei finalmente cayó rendido.
Al fin Yusuke tenía en sus manos la espada de Kouma y le dio el antídoto a Keiko, en un par de abrir y cerrar de ojos, el ojo se cerró por completo y desapareció.
- ¡La herida de su frente desapareció!
Exclamó el detective contento.
- Listo, ya esta bien.
Dijo Botan, estando de acuerdo.
- Me da gusto. Muchísimas gracias, Kurama y a ti también Misaki. ¿Se sienten bien?
Agradeció el detective.
- Si, estoy bien. No daño nada vital.
Aseguró el muchacho pelirrojo.
- No te preocupes, solo fueron golpes por suerte.
Respondió la chica peli marrón grisáceo pero mirando a otro lado, tratando de controlar su enojo hacia alguien.
- Yusuke, dime algo.
- ¿Qué cosa?
Preguntó el detective.
- Dime cuando y donde aprendiste que el Reigan se refleja en un espejo.
La respuesta del muchacho fue:
- Lo descubrí hace poco.
- ¡¿Qué?!
Eso dejó algo sorprendida a la ayudante.
- Hiei era muy ágil y nunca pensé en golpearlo a menos que lo intentara por la espalda. Fue entonces cuando vi el Ankokukyo en el suelo y decidí usarlo.
Explicó Yusuke.
- Entonces...
Kurama sabía lo que planeó el detective.
- Si, pensé que podría reflejar como una luz en caso de que funcionara.
Comprobó Yusuke.
- Una buena forma de usar la cabeza.
Comentó Misaki.
- ¡Ay! ¿Por qué siempre haces cosas peligrosas? ¿Qué habrías hecho si el Reigan no se hubiera reflejado en el espejo?
Interrogó la chica peli azul molesta.
- Lo hubiera pensado entonces.
Eso hizo reír a Kurama y un poco a Misaki.
- Parece que piensas las cosas, pero no lo haces, eso es normal en ti.
Comentó el muchacho pelirrojo, pero de pronto sintió que alguien lo miraba lo que causó que él volteara a ver a su compañera que tenía un aura de asesina, eso les causó escalofríos tanto a Yusuke como a Botan. Ella se acercó lentamente a Kurama y se agachó hacia donde estaba.
- ¡¿Tu que estabas pensando?! ¡Me muero de un infarto! ¡Que precipitada acción hiciste!
Ella le reclamó, Kurama tenía una gota de sudor en una de sus sien por la actitud de su amiga, sabía que estaba en problemas.
- Tranquila, no me pasó nada. Estoy fuera de peligro.
Eso no calmó a la chica.
- Él tiene razón. Ya todo esta bien, Misaki.
Intervino Botan, pero recibió la mirada asesina de la chica peli marrón grisáceo y eso le causó que se espantara.
- Tu no te metas y tu tampoco, Yusuke.
Él solo la vio y una gota de sudor estaba detrás de su cabeza.
Al día siguiente
- Bueno, hemos derrotado a Gouki y a Hiei, recuperamos los tres tesoros; Koenma debe de estar feliz porque su padre no se dio cuenta ¿verdad, Botan?
Sin embargo ella comentó:
- El rey Enma si se dio cuenta porque la espada se manchó con la sangre de Koenma y el espejo se rompió gracias al poder del Reigan.
- ¿Qué? El rey se dio cuenta y ¿Koenma recibió un castigo?
Preguntó Yusuke.
- Así es. No pudo escapar del castigo tan penoso que recibió.
Dijo Botan con una sonrisa algo penosa.
- ¿Y cual fue su castigo?
Volvió a preguntar el muchacho y ella trató de no reírse, pero respondió:
- Cien azotes.
- ¿Qué?¿Recibió cien azotes?
Eso sorprendió al chico peli negro y se lo imagino, lo que le causó risa.
- No importa cuanto haya vivido, un niño siempre es un niño.
Comentó él.
- Oye Yusuke, no digas eso.
Pero en ese momento se abrió la puerta debajo de ellos y vieron que Keiko apareció, frunciendo la cara y mirándolos.
- Ay, que mal momento.
Comentó la ayudante.
- Oh no, no he tenido tiempo de explicarle nada de esto a Keiko.
Le dijo Yusuke.
- Lamento si los interrumpo.
Solo dijo eso y se fue, Yusuke fue tras ella para tratar de hablar lo que estaba pasando y Botan se quedó en su lugar, mirando el cielo.
Y eso es todo en el capítulo de hoy. Tres capítulos de tres de mis historias en un día, necesito un leve descanso. Bueno, tengo un capítulo extra, si quieren saber sobre como Misaki conoce a Kurama, díganmelo en un review (al menos uno o dos).
Pónganlo como su favorito y síganlo ¡Nos vemos en el siguiente capítulo!
