Anteriormente…
La joven sonrió agradecida, aunque igual se sinceró:
- Solo deseo que ellos sean felices - dijo algo preocupada
- Y eso pasara serán los niños más felices, trataremos de que cada día cuente para ellos
- Que tenga buenas noches, y gracias por escucharme Natsuko - dijo la chica agradecida
- Tú también Mimi buenas noches - dijo la rubia mayor sonriendole.
La joven se levantó y salió del restaurant antes de subir al taxi dio vuelta su rostro y pudo ver a Natsuko contemplar la foto que le dio de sus hijos, y pudo notar nuevamente que estaba emocionada viendo a sus hijos, ahí pudo notar que sus niños no tan solo la tenían a ella, sino que a través de esta cita encontraron a alguien más del rompecabezas que era su familia.
Segundas Oportunidades
22:56 p.m.
Barrio Residencial Saint-Germain-Des-Prés, Paris
Luego que Mimi llegara del restaurant entró a su departamento silenciosamente; observo que la sala estaba con una tenue luz y vio que la joven que había cuidado a los niños estaba casi quedándose dormida viendo televisión:
- Ya llegué – anuncio sacándose los zapatos a la entrada de su hogar - ¿Los niños ya se durmieron? – pregunto la castaña en voz alta colgando la chaqueta.
– Creo que sí, porque a los minutos de que usted se fuera, se encerraron en la habitación – dijo la niña levantándose del sillón un poco desorientada.
– Ojala así sea, gracias por cuidarlos esta noche Vivienne, puedes retirarte si lo deseas, ahora quedas libre de los niños – dijo la castaña colocando su cartera en el respaldo de una silla.
– No hay de que señora Mimi es un gusto estar con los chicos, aunque hoy estuvieron algo callados ¿tuvieron algún problema? – preguntó la joven acercándose a la castaña.
– Más que algún problema, tuvieron una sorpresa inesperada; - dijo la castaña dirigiéndose al refrigerador – conocieron a su familia paterna a la salida de un restaurant y quedaron asombrados, sobretodo Mamoru.
– Debió ser impactante para ellos – dijo la joven detenida en el pasillo.
– Sí; fue sorpresivo, por mi parte quede atónita, pero Akemi reaccionó bien; actuó tranquila y alegre como siempre, creo que a ella le agradó conocerles, pero Mamoru se puso a la defensiva, no quería ningún contacto con ellos, hasta con nosotras se puso protector, ojala este encuentro no le haga cambiar – dijo la ojimiel pensativa.
– Ojalá sea así, si requiere ayuda en cualquier cosa señora Mimi, le ayudare en lo posible, no lo dude – dijo la joven.
– Te lo agradezco Vivienne, tanto tú y tu madre han sido buenas con nosotros, pero lo que agradecería es que me llamaras Mimi o señorita Mimi, aún no me siento señora – dijo Mimi sonriéndole.
– Pero es madre, mi madre me enseñó a ser respetuosa con las mujeres que son madres o están casadas – dijo un poco avergonzada.
– Pero no estoy casada – dijo – además si me llamas así me siento una anciana, llámame Mimi
– Bueno, como usted desee, - la joven miro su reloj y se percató de la hora -creo que ya va siendo hora que me retire tengo que caminar hasta Rue de Buci y ya está oscuro.
– Toma – abrió la cartera y sacó de su billetera dinero para pagarle las horas que cuidó a sus hijos – gracias por lo de ahora
– No es necesario, señora Tachikawa – dijo la joven avergonzada, no le parecía bien recibir dinero de la castaña sabiendo que estaba sola en Francia
– Insisto, – dijo la castaña – te llamé urgente porque debía salir a resolver algo y cuidaste a mis hijos, es lo mínimo que puedo hacer.
– Gracias, no se preocupe, cuente conmigo para cuando necesite hacer trámites por si desea algo para beber, preparé té oolong – tomó su chaqueta – ¿me despide de los niños? dígales que extrañe no jugar con ellos hoy.
– Así será, que tengas buenas noches – le abrió la puerta de su departamento
– Buenas noches señora… – pausó – que tenga buenas noches Mimi – se dio vuelta y se dirigió al pasillo del edificio
– Igualmente Vivienne, avísame cuando llegues a casa – le dijo Mimi levantando la
– Au revoir – la chica desapareció en el ascensor.
Mimi cerró la puerta de su departamento y se dirigió a la habitación de sus hijos y vio que ambos estaban acostados; Akemi dormía plácidamente mientras que Mamoru estaba de espalda y se movía un poco
– ¿Mamoru, estás despierto? – preguntó, sin embargo el niño se quedó quieto.
Mimi pensó que le costaba dormir por lo que había pasado, así que apagó la luz y los dejó dormir para que descansaran.
Caminó a la cocina a tomar su té, y cuando iba hacia su pieza escuchó la puerta de la habitación de los niños abrirse.
Un callado Mamoru salió de ella y le miro desde la entrada de su habitación
– Hijo, ¿sucede algo? vi que estabas inquieto en tu cama.
– No podía dormir, me hice el dormido para que Akemi y Vivienne no dijeran nada, pero estuve esperándote ¿fuiste a hablar con ella verdad?, ¿con la señora, con… mi abuela? – dijo un poco avergonzado.
– Si Mamoru, fui a hablar con ella – dijo calmadamente.
– ¿Y todo bien? digo, ¿no le dirá nada a él? ¿No nos separará? – preguntó ansioso el niño.
– No hijo, primero que todo, no nos pueden separar, a pesar de ser su padre no tiene el derecho de alejarlos de mí, pero de la misma forma cuando sepa de su existencia, no podré negarme a que los conozca a ti y tu hermana – dijo la castaña tomándole de los hombros y agachándose a la altura de su rostro.
– ¿Pero ella le dirá? – preguntó dudoso
– Por el momento no, me dijo que no le diría nada aún, de hecho dijo que me ayudaría, en el momento que sea necesario
– Entonces no nos separará ni le dirá nada – dijo algo más tranquilo.
– No, no nos separará, ni tampoco le dirá, aún – sonrió a su hijo para tranquilizarlo.
El niño se relajó y la miró a los ojos más confiado.
– Mamá, ¿puedo dormir hoy contigo?
– Mamoru Takaishi, no puedo creer que me pidas eso, – rio la castaña ante la petición del niño – si supieran tus amigos que aún quieres dormir conmigo, ya no vas a ser el cool Mark.
– Por favor, di que sí ¿sí? quiero estar contigo – rogó el niño – sólo por hoy ¿me dejarías?
– Pensé que estarías enojado conmigo por lo de hoy –le sincero la ojimiel
El niño se sonrojó levemente:
– No, jamás podría enojarme contigo, eres junto a Akemi a quien más quiero y a pesar de que a veces hagas cosas que no entiendo sé que lo haces porque quieres lo mejor por nosotros, y te preocupas de que no nos pase nada, pero hay veces en que...
– Dime hijo, qué es lo que sucede a veces, puedes contarme – dijo la adulta mirando a su hijo.
– Tengo miedo, no sé porque, pero tengo miedo de que te hagan daño, pensé que la señora iba a atacarte y que estaría muy molesta y te haría sentir mal, por eso me enojé, pero también – dijo cambiando el tono de voz – me produce cierto temor el llegar a conocerlo, como será, si nos aceptará o se enojará, nos querrá llevar con él o no le importara ser padre, sé que no debería suponer cosas, pero me preocupo por ustedes.
– No podría confiar en nadie más, créeme, en ningún otro hombre que no fueras tu Mamoru; eres junto a tu hermana lo mejor en mi vida – le dijo levantando su rostro – me haces sentir orgullosa cada vez que te escucho y veo como actúas con nosotras, no cambies nunca ¿me lo prometes?
– Lo hare en lo posible pero no puedo prometer mucho, ya voy a cumplir diez y después seré más grande voy a cambiar un poco igualmente – dijo el niño pensando un poco
– Ah pero aun así quieres dormir junto a mí – le rio la castaña al chico
– Solo por hoy después no lo haré nunca más – le decía mientras juntaba sus manos en señal de súplica
– Por mi dormirías siempre junto a mí y a tu hermana – tomo su cabello y se lo revoloteo
– No por favor, los hombres y mujeres no deben dormir juntos solo cuando se casan – volteó los ojos en señal de desaprobación
– Que ideas tienes, Mamoru – rio nuevamente la madre
– Tu… ¿ibas a casarte con él? – preguntó el chico curioso
La ojimiel se detuvo mientras lavaba los platos, comenzó a recordar a Matt:
– ¿Quieres saber de él, digo, de ambos? – pregunto mirando a su hijo curiosa
– No, no, es eso, sólo… - se sonrojó el pequeño
–Te lo contaré, pero será sólo entre nosotros – le dijo
– ¿De verdad? – preguntó entusiasmado
– Si – afirmó la castaña.
– Yuju ya Akemi no será la sabionda – dijo el chico para sí mismo, pesando en la ventaja sobre su hermana
– A veeer no trates así tu hermana – Mimi le llamó la atención a su hijo
– Siempre se cree y dice que es brillante – se excusó el niño
– Bueno ustedes son diferentes ella es inteligente y tu… – continuó la castaña
– Ya lo sé protector… – dijo rodando los ojos el niño.
– No, – pausó la ojimiel apretando las mejillas de su hijo – iba a decir un príncipe encantador – sonrió Mimi.
– Ouch, mamá ten un poco más de cuidado – se quejó el ojiazul
– Eres a veces un pequeño quejoncito, pero aun así te amo,- cambió el tema para que su hijo no siguiera molesto – bueno querías saber si me iba a casar –
– Ehmm sí, si quieres contarme – pidió el niño algo dubitativo – pero si no quieres dejémoslo así
– Por supuesto que te lo contaré – dijo la ojimiel – entre nosotros no deben haber más secretos.
– Nunca los ha habido – dijo el niño – ¿o sí? – quiso saber
– No, nunca, pero sí he omitido ciertas cosas y para mí es como si hubiese mentido – objetó Mimi.
– Para mí no, porque sé que lo hiciste por nuestro bien – dijo finalmente.
Mimi sonrío ante la respuesta de su hijo, cada vez que conversaba ellos era como hablar con adultos, se asombraba por el grado de madurez que establecían al platicar y toda la gente mencionaba que les agradaba conversar con ellos, se enorgullecía por sus hijos:
– Bueno, volvamos a la conversación, para que sepas con tu padre nunca pensamos en casarnos.
– ¿Porque no? – pregunto curioso Mamoru
– Queríamos primero viajar; conocer el mundo, nos gustaba mucho salir, pero el estar casados implicaba quedarse en casa y trabajar y no era tan emocionante la idea – dijo la castaña
– ¿De verdad? ¿Y qué hacían entonces? – siguió preguntando el niño
– Bueno, nos gustaba cocinar a ambos, de hecho yo estudiaba gastronomía pero a ambos se nos daba bien cocinar, a veces experimentábamos y hacíamos que Takeru comiera nuestros platos – rio la castaña al recordar
– ¿Quién es Takeru? – el niño frunció el ceño
– Takeru, es el hermano menor de tu padre – vio que el niño abrió los ojos como platos – tienes un tío y si alguna vez lo conoces te darás cuenta que es un chico genial, casi tanto como tu tío Mich–
– Cuéntame más de él – dijo el niño con ánimo
– Bueno, es tres años menor que Matt, todas las chicas morían por él, jugaba baloncesto y llamaba más la atención que tu padre, pero a la vez era el chico más encantador y caballeroso que pudiese conocer; ahora que lo pienso es como tú y Akemi juntos.
– ¿En lo de galán dices tú? – rio el chico – no creo que Akemi quiera ser popular con las chicas y menos jugar baloncesto
– No me refería a eso, Takeru era un chico muy agradable, podías ser amigo de él fácilmente, como ustedes lo son con la gente - dijo Mimi
– ¿Y…él? ¿Era como Takeru?
– No, él era más tranquilo, a pesar de que también las chicas lo buscban hasta el cansancio por estar cerca de él, siempre fue algo más privado, le gustaba estar con su círculo más íntimo, o hacia otro tipo de cosas por ejemplo, salir a ver las estrellas – dijo la castaña
– ¿Sólo eso? a mí me parece aburrido – soltó el niño decepcionado
– A nosotros nos gustaba mucho salir: íbamos a la playa, las montañas, tomábamos la moto y salíamos a acampar, lo pasábamos increíble; llevábamos comida y la preparábamos juntos, habían veces cuando las recetas no nos salían bien las dábamos a los animalitos y aun así ellos no las comían, nos reíamos a carcajadas cuando pasaba eso, – se rio al pensar en Matt, pero la nostalgia también estaba haciendo mella en sus recuerdos, suspiró recordando - él tenía un sueño de niño ¿sabes?, quería ser astronauta pero después dejó de pensar en esa idea – dijo algo melancólica
– ¿Porque? – preguntó el chico
– Me decía que si estaba en el espacio iba a estar lejos de sus seres queridos, no quería vivir solo como cuando era niño, – dijo la castaña absorta en sus recuerdos – me decía que prefería estar a mi lado y ser feliz conmigo, que tener todo el éxito en otras cosas.
– Bueno, – dijo el chico para cambiar de tema – ¿Y porque dejaste de estudiar? – pregunto el niño curioso
– Porque nacieron ustedes – respondió la castaña
– ¿Y él siguió siendo ingeniero? – siguió preguntando el ojiazul
– No lo sé – dijo escuetamente
– ¿Fue en ese momento que se separaron verdad?– pregunto por última vez
– Si, ahí nos separamos – dijo con voz queda
Vio que el rostro de su madre se tornó melancólico así que decidió zanjar el tema:
– Bueno creo que hemos hablado mucho; pero me ha servido, porque ahora sé más que Akemi, ahora estoy en ventaja – dijo el chico burlándose.
– No seas malo con tu hermana – le sermoneó Mimi
– No, solamente es justicia divina – se justificó el chico
– Eres un pequeño competidor – dijo riéndole su madre
– Y tú eres la mejor mamá – le dijo abrazándola
– Ya, vámonos a dormir es muy tarde – dijo tomándole la mano y llevándolo a su habitación; antes de entrar a la cama volvió a preguntar:
– ¿Estás seguro de dormir acá?
– Seguro, además no dejaré de ser un chico cool si duermo o no duermo contigo – dijo el chico sonriéndole
– Esta bien hijo, que tengas buenas noches – dijo la castaña sonriéndole y abrigándolo con las frazadas
– Que descanses mamá, te quiero mucho – se acercó a sus brazos y le besó las mejillas.
– Yo también mi amor, te amo mucho – dijo acariciando su cabello mientras dormía junto a ella
– ¿Mamá? – dijo el niño meditando sus palabras – yo no sé lo que pasó entre ustedes, pero quiero que sepas que no seguiré más preguntándote porque ya sucedió, – el niño le vio directamente a la cara – además, no tengo rencor hacia él, no sé si nos querrá conocer algún día o no, pero si pasara eso, si no quiere vernos, bueno, habrá que aceptarlo; son cosas que pasan con los adultos, pero no te sientas triste si no se puede ¿sí? - dijo el niño tocando su cara
Los ojos de la castaña se nublaron con lágrimas al escuchar a su hijo; jamás pensó que Mamoru diría algo así, ella había cometido errores grandísimos al ocultar su embarazo, al no decirle a Yamato o su familia de los bebes; más bien ella pensó que los niños debían estar molestos con ella por haberles ocultado parte de su vida, pero aun así estaban ahí, comprendiéndola, aceptándola y no recriminándole por cómo había actuado, la ojimiel no pudo evitar mirar a su hijo con lágrimas:
– Hijo, no me siento triste por él, me siento triste por ustedes, por no contarles sobre su familia; además pasaron muchas cosas en ese tiempo; tanto él como yo erramos; no pienses que tu padre es alguien malo o sin sentimientos; si bien no estamos juntos desde hace tiempo, créeme, lo conozco y a pesar de toda la confusión el querrá conocerlos, si se da esa oportunidad creo que lo hará, quizás le costará en un principio pero lo hará – le dijo mirando a su hijo
– Mamá no llores – dijo mirándola como sus ojos estaban llenos de lágrimas
– No lloro de tristeza, lloro de felicidad por ver quién eres - seco sus ojos y sonrió – créeme que estoy bien.
– Eso deseo, que estemos bien, tranquilos, – el chico bostezó ya cansado– ya es muy tarde, duerme ¿sí? No llores más.
– No, Mamoru no lo hare, duerme hijo ¿sí? – dijo la castaña dándole un beso en su frente
–Sí, buenas noches mamá – dijo el chico junto a ella
– Buenas noches hijo – le acercó a sus brazos
Vio que el niño comenzaba rápidamente a quedarse dormido cobijado a ella. La castaña mientras acariciaba los cabellos de su hijo comenzó a pensar en Yamato; en la posibilidad de vivir junto a él y los niños y no pudo evitar preocuparse si lo encontraba alguna vez y le enfrentaría por ocultarle sus hijos:
– Lo lamento tanto hijo, cómo desearía que todo volviera atrás y no te preocuparas ni de mí ni tu hermana– siguió peinando los cabellos de su hijo y mientras le daba un beso de buenas noches, pensó en Matt nuevamente: – Yamato ¿serás capaz de perdonar lo que hice?
09:26 a.m.
Despertó temprano como acostumbraba y recordó que su hijo había dormido durante la noche con ella; llevaba mirándolo casi una hora y recordaba lo que habían hablado la noche anterior; cada vez que pensaba en ellos admiraba a sus hijos por ser tan maduros para pensar y a pesar que los chicos ya estaban casi a cumplir diez años también le complacía saber que sus hijos aun deseaban dejarse mimar por ella. En eso, sintió que el niño estaba comenzando a moverse al lado suyo:
– Buenos días dormilón – vio que el niño abría los ojos – es hora de despertarse.
– Mhhhm, un poco más no quiero levantarme aun – se tapó con las sabanas hasta la altura de sus ojos
– Es mejor que lo hagas y vayas a tu habitación para que tu hermana no se dé cuenta que dormiste acá – dijo la castaña sacando las sabanas de su rostro para que la mirara
– Pero si fue solo una vez además Akemi debe estar durmiendo – dijo el chico con un mohín
– No creo que este dormida, ya es tarde – dijo mirando el despertador que se encontraba encima de su velador
– Pero estamos en vacaciones – contraargumentó el niño
– ¿No querías conocer París? – le rio su madre levantándose y tomando su bata se anudaba para dirigirse al baño de su habitación
– Mmhm sí, pero… dijo el chico sentándose en la cama
En eso se escucha la puerta abrir:
– Mamá ¿viste a Mamor… – abrió los ojos sorprendida – ¡MAMORU! ¿Dormiste con mamá? – dijo la chica asombrada
– Déjate Akemi solo yo…– comenzó a justificarse el niño
–Hermano, dejaste de ser el chico cool con esto, me has decepcionado sabes –dijo moviendo la cabeza desaprobatoriamente
– No digas tonteras – dijo el chico comenzando a molestarse
– No te justifiques Mamoru; si tienes miedo a algo sól… – comenzó a hablar la niña pero su hermano le interrumpió:
– Mamá dile que no me moleste – dijo el niño en dirección al baño donde había entrado su madre
– Akemi; si él se quedó anoche a dormir fue porque nos quedamos conversando hasta tarde y se quedó dormido – dijo la madre asomándose en el dintel de la puerta explicándole a su hija – ¿sí? no fue nada más así que no provoques que se enoje
– ¿Y de que hablaron? ¿De papá? ¿Porque no me despertaron? – dijo la chica sentándose junto a su hermano en la cama
– Porque estabas completamente dormida – dijo la madre acercándose a a cama y sentándose frente a ellos
– Pero no es justo, hablaron de papá ¿cierto? – Vio los rostros de ellos mudos – Es injusto, yo también quería saber – dijo la chica cruzándose de brazos
– Ahora sé más que tú – dijo el chico riéndose
– Mamoru – recriminó su madre
– Está bien, está bien – dijo el chico rodando los ojos
– Ya paso Akemi, solo fue una vez no molestes a Mamoru con esto de dormir, si quieres te cuento durante el desayuno y así sabrás también – le tomo de sus hombros – ¿te parece? – le dijo sonriéndole
– No era necesario que hicieras berrinches, Akemi después de todo igual sabrías, después de mi claro – dijo el ojiazul burlándose de la chica
– No te hagas el sabiondo Mamoru – dijo la niña molesta – sólo porque hayas sabido desde antes no significa que lo sepas todo
– Ok chicos, – dijo la madre con voz seria – detengan esta discusión ahora, no me gusta que peleen entre ustedes por algo pequeño, así que dejemos el tema hasta aquí; ahora tomen un baño cada uno mientras preparo el desayuno, les prometí que iríamos al parque así que nos levantaremos con ánimo y buen humor porque el día esta precioso y vamos a salir a disfrutar sin enojarse ¿está claro? – Les dijo a los niños llamándoles la atención
– Esta bien – dijeron los niños al unísono
– Mucho mejor, así me gusta verlos contentos y sin enojarse – dijo la mamá acercándose a ellos y dándoles un tierno beso en sus frentes
– ¿A cuál parque iremos? – preguntó la niña curiosa
– Había pensado en llevarlos al Jardín de Luxemburgo, no está muy lejos de aquí, tiene espacios abiertos, arboledas, teatro de guignol, hasta carruseles y veleros para navegar – dijo su madre caminando hacia su cartera y mostrándoles un folleto que había recibido en la calle – que dicen ¿Vamos?
– Sí – gritaron los chicos
– Entonces apresúrense que la feria de juegos abrirá a las 11:00 y todavía están en la cama – apremió su madre
– Ok, ya vamos – dijeron los chicos saliendo de una vez de la cama y dirigiéndose fuera de la pieza de su madre desaparecieron de la vista de ella.
Mientras cada niño tomaba un baño Mimi fue a preparar el desayuno que consistió en croissants con leche, frutas y jugo natural; luego de escuchar a sus hijos salir de los baños fue ella a tomar su ducha. Se vistió con una falda beige con pliegues hasta la rodilla, top sin mangas de color blanco se hizo una cola en su cabello y aros y sandalias doradas a juego con su vestimenta; fue donde sus hijos que estaban en la habitación arreglando sus cosas:
– Chicos, ya son las 10:30 bajen a desayunar – dijo la madre para que se apresuraran
– Listo, ya arregle todo – dijo la niña cerrando su closet – Mamoru apresúrate
– Ya voy esperen un poco – dijo el chico terminando de hacer su cama.
Akemi llegó primero al comedor y vio a su mamá esperándolos:
– Mamá, – dijo la niña sentándose frente a ella – ¿Qué hablaron con Mamoru ayer?
La castaña miró a su hija frente a ella y vio que estaba ansiosa esperando su respuesta:
– Estuvimos hablando de tu padre – dijo serenamente; sabía que en algún momento su hija le iba a pedir también saber de Yamato.
– ¿Pero de qué? – insistió la niña
– De cuando vivimos juntos, qué cosas nos gustaban, qué hacíamos, esas cosas – dijo recordando la conversación que tuvo con su hijo la noche anterior
Vio que la niña estaba algo pensativa tomando su desayuno, decidió preguntarle:
– Hija, ¿sucede algo? te veo preocupada – le dijo levantando su rostro
– No, no es eso, es más bien – la vio un poco nerviosa doblando su servilleta – sé que quizás no quieres seguir con el tema porque es incómodo, pero quiero tener respuestas y como hablaste con Mamoru desearía, bueno, – la chica pausó, pero en su mirada había determinación – Mamá, ¿Porque no llamas a la abuela y aprovechamos de salir con ella? invítala y nos juntamos en el jardín de Luxemburgo, así nos puede conversar de papá – finalizó la pequeña rubia.
– ¿No crees que es muy apresurado juntarnos de un momento a otro con ella? – le preguntó la castaña dubitativamente
– ¿Apresurado? – dijo la chica perpleja – mamá; han pasado diez años, ya es hora que conozcamos a papá o nuestra familia paterna; fue tiempo suficiente el no estar con él o ellos y si el destino decidió encontrarnos con nuestra familia es porque este es el momento – puntualizo la pequeña ojiazul
– ¿Tanto quieres saber de tu familia? – dijo la ojimiel
– Sí, ¿sabes? sonará loco, pero siento que es como si estuviera a punto de encontrar algo preciado que se había perdido y es como si ya los tuviera casi ahí, a punto de obtenerlo, pero aun así no lo alcanzo del todo; - hablaba la chica emocionada – pienso que las circunstancias hicieron que nos conociéramos y quisiera saber más de ellos, tener una segunda oportunidad de conocerles y que nos quieran, pero si tu no lo deseas… – finalizó la chica desanimándose
Mimi miró a su hija, y nuevamente se admiró de sus hijos por su personalidad, tan comprensivos, maduros, le hacían sentir la madre más dichosa del mundo al tener unos hijos como ellos:
– Está bien – puntualizo la castaña – la llamaré y veré si puede ir, pero no te prometo nada – dijo la madre levantándose de la mesa yendo al teléfono que se encontraba junto a la puerta de entrada
– ¿De verdad? – la chica sonrió esperanzada
– Si, hija, por verte feliz soy capaz de hacer todo lo que esté a mi alcance – tomó el teléfono y comenzó a marcar.
En ese momento llego el chico vestido con una camisa azul oscuro y una polera y pantalón negros y zapatillas de lona:
– ¿De qué hablan? – dijo el chico sentándose en la mesa al lado de su hermana
– Invitaremos a la abuela a pasear al parque – dijo su hermana entusiasmada
El niño quedó mirando a su hermana sin ninguna expresión significativa en su rostro
– Ah ¿sí?, bueno – dijo sin más
– ¿Bueno? – dijeron ambas incrédulas por la respuesta del niño
– Bueno, si es una oportunidad de conocerlos ¿porque no? – dijo restándole importancia a la situación
– ¿Estás seguro? digo ¿hablas en serio? – dijo su madre mirándolo
– ¿Porque no?, si ya tuvieron la oportunidad de conversar entre ustedes y comprendió en cierta forma, quizás sea la oportunidad que también la conozcamos para que no piense que nosotros somos malas personas, en todo caso, nada asegura que ella quiera no – dijo recordando la actitud de la señora Takaishi al conocerles por primera vez
– Wow Mamoru, ya volviste a ser el cool e inteligente Mark de antes – lo empujó con el hombro, bromeándole por su actitud
– ¿Comenzarás de nuevo Akemi? – dijo el chico comenzando a molestarse con los dichos de su hermana
– No seas bobo, solo quería bromear por lo que habías dicho, aun así, siendo a veces algo malhumorado eres el mejor hermano ¿lo sabes? el mas comprensivo, el más protector, el más cool, el mejor hermano que se pueda tener – dijo la chica abrazándolo
– Ya Akemi no molestes – dijo el chico sonrojándose de las adulaciones de su hermana
– Está bien, – la chica volteó la atención a su mamá – dijiste que llamarías a la abuela ¿no? – insistió la chica
Mimi miró a su hijo preocupada por la reacción que Mamoru tendría si invitaban a la señora Takaishi a pasear juntos, pero al ver el deseo de Akemi de conocerla le motivó a seguir adelante con la idea de reunirse, antes sí, debía preguntarle a sus hijos si estaban seguros.
– ¿Desean ir con ella? ¿Seguros? – preguntó nuevamente mirándolos
– Si – dijo la chica
– Me da igual – dijo el chico siguiendo con su desayuno
– Está bien llamaré – termino de marcar y espero que respondiera Natsuko
– ¿Aló?, Natsuko ¿cómo está? – escuchó cómo la señora Takaishi le respondía – Que bueno los niños se encuentran bien igualmente, – pauso un poco para seguir con la conversación – llamaba para preguntar si tienes algo que hacer hoy en la tarde, es que tengo pensado ir con los niños al jardín de Luxemburgo, y no sé, había pensado tal vez si quisieras compartir parte de la tarde con nosotros – Los niños ponían atención a lo que decía su madre, si bien cada uno tenía una expresión diferente, Akemi esperanzada y Mamoru alerta, estaban atentos a lo que podían recibir de respuesta – Estaremos con certeza a las dos de la tarde ahí si quieres puedo llamarte y dar la ubicación exacta – la respuesta afirmativa se demoró menos de lo que pensaron – Está bien, nos vemos – finalizo la ojimiel la llamada.
– Ya, invite a Natsuko y aceptó – dijo cerrando el celular.
– Sí, saldremos con la abuela, saldremos con la abuela – chillaba emocionada la niña – mamá ¿qué ropa crees que se me verá mejor? porque ir con buzo deportivo o shorts no es muy lindo ¿no? creo que iré a ver un vestido espérenme – la chica se fue corriendo a su habitación
– ¿De verdad no te sientes incómodo con ir? si quieres podemos dejarlo hasta ahí –
– Está bien déjalo mamá no pienses tanto las cosas, lo que pase tendrá que pasar – dijo el chico – ya será mejor que tome mi desayuno, conversando ni he sabido que he comido – dijo el chico tomando su vaso de jugo.
–Está bien, hey ¿no te irás a cambiar como Akemi? – preguntó su madre; si bien no era como su hermana que siempre se preocupaba por los detalles de combinar su ropa o demases, para su hijo también era importante vestir bien.
– Por Dios mamá no iremos a conocer a algún rey – dijo el chico rodando los ojos – saldremos a pasear, visitar, conocer, jugar, no es para tanto –finalizo el ojiazul
– Toda la razón, no es para tanto – le sonrió a su hijo feliz porque no se había hecho problema con la cita que tendrían
Volvió la pequeña rubia con seis vestidos diferentes tratando de decidirse cual se vería mejor hasta que eligió un vestido de color lavanda con pequeñas flores alrededor del y sandalias a juego.
– Estoy lista – dijo la chica – ¿nos vamos? – preguntó entusiasmada.
Hola, que tal! Yo aquí ultra cansada porque ya se acerca fin de año y en mi trabajo como profesora viene época de evaluaciones; he querido avanzar durante las horas de trabajo pero me es imposible, como también he querido avanzar en mis otros fics, que honestamente los tenía casi listos pero me afané tanto en esta historia más los dibujos con la Ruby así que quede en stand-by con los otros, pero volveré porque tengo que hacer los diálogos y listo, pero ya eso es otra cosa.
Volviendo al cap. de ahora me gusto la cercanía de Mamoru con su madre siento que los chicos son tan maduros; a pesar de todo lo que pasó y cómo pasó no fueron rencorosos sino que trataron de empatizar con su madre, aunque el tema de conocer a su padre o a su familia no sea aun tan fácil de digerir, aun así son capaces de comprender como si fueran adultos; la que no me está gustando mucho como escribo es a Mimi, siento que esta media sosa, como decirlo, su carácter no está del todo definido y eso no me agrada tanto, mhm o quizás soy tan exigente conmigo misma que no sé, no me gusta tanto XD en fin, este cap fue uno de los que más me gustó por Mamo-kun que ya no esta tan reacio a conocer más de su familia paterna aunque cuando conozca a Yamato uuufff arderá Troya. Akemi dijo poquito pero igual relevante, me encantan estos chiquititos esa complicidad y madurez son tan awwwwww
Quería dividir el cap en dos, pero nah! Iba a hacerlo, pero nop no podía dividir estas conversaciones tan importantes prefiero relatar esta parte de una vez para no confundirme así que sorry si es largo a veces no me gustan los capítulos largos pero este sí que se me hizo laaaargo pero bonito.
Pido perdón por la tardanza tenía el cap. listo peeero no guarde y se me borro la última parte (error de principiante), pero ya no sucederá más porque aprendí la técnica de autoguardado.
Iba a escribir aquí cuando se reunirían con Natsuko, pero iba a perder la emoción que ya tuvo este cap con los chicos así que lo dejare para el otro, sí como adelanto puedo decirles que aparecerán personajes relevantes
Informo, Yamato aparecerá en dos caps. más así que ya esperen, porque mi Ruby solo quiere a Matt pronto pero no se puede, aun XD, primero debe aparecer tío Takeru (spoiler) para encantar a sus sobrinos así que Matt espérele, aunque desee también escribir de él.
Agradecer los rrs es que se han pasado cada vez que les leo me emociono al saber que les gusta mi historia. Nuevamente agradezco a mi Ruby que también está atareadísima como yo, gracias por las conversas las risas los Snap y todo créeme que ser tu amiga virtual ha sido lo más entrete este año.
Como digo creo que volveré a escribir como en un mes o quizás algo más porque quiero algo bueno sobre todo ese encuentro uufufff que será drama; como avance sólo diré que nos iremos a Japón… solo eso puedo decir nada mas
Saludos a todas nos leemos pronto
Cariños desde el fin del mundo
LadyMimato
