Carolin sonrió, mientras oía a Jack pegar gritos autoritarios por el pasillo, y pensó para ella que al menos esta vez no estaría Elisabeth para quemar la isla. ¿o sí?.

No atracaron en la isla Quiquimanúa, sino que tras notificar a las hijas que estaban allí y por supuesto, "repostar" ron, imprescindible para la Perla, se dirigieron hacia una isla cercana. Las hijas, tenían en su isla un pequeño refugio.

Al ir acercándose a la isla, las Hijas viraron, y la Perla tras ella, atravesaron lentamente un río amplio, bordeado por enormes árboles. El silencio reinaba en el ambiente, solo interrumpido por el sonido de algún animal. Tras unos cinco minutos de travesía, el río se ensanchó en un gran lago.

A un lado del lago una gran cascada batía el agua, ensordeciendo el ambiente, en el lado de enfrente, un pequeño puerto, hacia el cual ya se dirigían las hijas. Tras atracar, las tripulaciones se unieron en tierra. Pero algo llamó la atención de Jack poderosamente, solo tres mujeres les esperaban.

ACLARACIÓN:

Las Hijas de la Ira, es un barco de mujeres piratas, la tripulación la forman 5 mujeres. Cristine (pariente de Jack, de hecho creo que es su hermana), Mary Ann, Bonnie, Luca y Carolin, por supuesto. Son como unas amazonas del mar. Conocen al dedillo los 7 océanos y tienen varios puntos de refugio como este al que van con Jack.

Cada una de ellas tiene una personalidad, es decir, aunque son muy diferentes se llevan muy bien: Cristine es la más juiciosa, siempre aconseja y piensa antes de actuar (lo contrario a Jack, más o menos), Mary Ann sensata, luchadora, diestra con las armas, Luca atrevida y coqueta, Bonnie habladora, fiel a su tripulación, … y Carolin la más impulsiva, callada y con mala leche. Todas ellas bellas a su modo (ya iran siendo descritas), y alguna que otra enamorada del capitán Sparrow.

Después de esta aclaración, que tendría que haber hecho antes continúo. Si teneis alguna duda o algo, decidmelo en los reviews.

Jack se acercó a su hermana:

¡Cristine, mi preciosa Cristine- como contestación recibió una bofetada.

¡Jack!. Eres un idiota… - ella le miró enfadada, él hizo un pucherito y Cristine sonrió- ¿cómo estás?. – y le abrazó. Jack mostró sus dientes de oro (sonriendo, claro), tras estrecharla entre sus brazos.

Mary Ann- dijo Jack acercándose a la morena, Mary Ann, era una de las piratas más agraciadas, morena con el pelo largo y liso, tenía unos deslumbrantes ojos azules que habían hecho las delicias de Jack en otros tiempos… aunque… bueno, es otra historia. Mary Ann le observó y una bofetada volvió a surcar la mejilla del pirata.

Esa probablemente me la mereciera- dijo él.

Capitán Sparrow- dijo ella fríamente, mientras la tripulación tras él, reía a mandibula batiente. Por último, Jack se acercó temerosamente a Bonnie.

¿bella?.

Bonnie, Jack, Bonnie- dijo ella apartándose de la cara un rizo negro que la cubría el ojo, Jack observó sus brillantes ojos negros y acercándose a ella la besó la mano. Bonnie sonrió e inclinó la cabeza. Jack sonrió pensando que se había librado de la bofetada, pero cuando estaba a punto de alejarse de ella, Bonnie, le tomó de las solapas de la chaqueta, le acercó a ella y le abofeteó, no solo una vez sino dos. Jack la miró con expresión sorprendida:

¡¡¡¡No me lo merecía, preciosa!.

Vaya.- dijo ella ignorándole- No sabía que esto relajaba tanto, además Jack, sino es por algo que hayas hecho, es por algo que harás.- Acarició con suavidad la mejilla áspera y barbuda del pirata y le sonrió.

¿Dónde esta Luca?.- preguntó Gibas.

Luca… - dijo Carolin- es… lo que nos han robado.

Jack abrió la boca, para decir algo. Pero volvió a cerrar la boca. Movió una mano en círculos, peculiarmente (cómo es él, vamos) y dijo:

y esperais que hagamos….

Que nos ayudeis a sacarla de allí. Por eso yo me ofrecí como cebo.- dijo Carolin.- Se la llevaron por la fuerza, después de emborracharla, y… bueno, queremos recuperarla.- Carolin se volvió hacia sus compañeras y las contó como Jack había aparecido en La Perla y entre todos sus hombres habían asaltado el barco y la habían sacado de allí.

Después de una larga charla, las tres muchachas desaparecieron durante un segundo, y volvieron a aparecer en tres pequeñas barquichuelas. Los tripulantes de La Perla subieron a ellas, y así poco a poco, se dirigieron hacia la cascada. Cuando la cruzaron, el asombro embargó a los marineros.