IV- Inseguro.
Katara
La mañana se va lenta, no hemos recibido noticias de algún otro levantamiento pero si hemos recibido noticias de mi hermano y Toph, ambos ya se encuentran en un barco de la Nación del Fuego directos a la capital.
Salgo de mi habitación aseada y vestida con mi típica ropa de la tribu agua, me voy directa a la habitación de mi novio. Entro sin tocar y con cuidado sin hacer un solo ruido, encuentro a mi novio saliendo de la ducha, tan solo su toalla cubre su parte baja del cuerpo y su torso me ve aun húmedo. Me ruborizo como idiota.
- K-Katara...- dice Aang al verme ruborizándose.
-Lo siento...- digo girándome para no verlo- Creí que ya estabas listo-
Escucho su risa, pero no logro darme el lujo de girar y mirarlo. No porque no pueda o que no lo desee, sino por pena.
-Me quede dormido por otra hora- dice en broma
Tarda tan solo unos minutos y Aang cambiaba frente a mí. Lo encuentro con su típico pantalón café, pero sin su toga.
-¿Cómo dormiste?- me pregunta acercándose a mi
Mi corazón comienza a palpitar tan rápido y mis mejillas se calientan, como toda una tonta.
-Bien...- murmuro
Doy unos pasos más hacia él, hasta el punto de que mi vestido comienza a empaparse de las gotas que descienden. Y lo beso sin más. No un beso dulce como usualmente le doy, sino uno más apasionado. Aang parece gustarle aquella sensación tanto como a mí, mis manos caminan para su cuello mientras que las suyas caminan a mi cintura tomándome con fuerza. Él no se detiene, lo cual es extraño viniendo de Aang, siempre me detiene cuando el mismo sabe el camino al que quiero llegar.
Nuestros besos son dulces pero desgarradores, siento como sus manos se ponen en mis piernas y carga de mí, sosteniéndome del trasero, no me interesa a donde vayamos, mi mente solo está en él.
Comienzo a sentir la suave seda de su cama reposando en mi espalda y los besos caminan por mi cuello haciéndome gemir levemente. Siento como mi vestido comienza a deshacerse lentamente pero en vez de cubrirme lo ayudo a quitármelo de una vez por todas; lo beso con tanto amor y pasión, aquellos ojos se clavan en mí y les sonrió dulcemente provocando que me bese nuevamente. Entre besos mis manos caminan en dirección a su pantalón y comienzo a quitar lo con delicadeza. Ambos nos sentimos tan unidos, tan deseosos que ni siquiera escuchamos el ruido de la puerta abrir, y tan solo escuchamos como alguien se aclara la garganta con fuerza haciéndonos detener de inmediato.
Giramos atentos al sonido, pero tan solo logramos ver la puerta de la habitación cerrarse.
-Oh no...- susurra mi novio
Mi primer pensamiento al ver aquella puerta cerrada es: Que no haya sido mi hermano. Aunque usualmente no me interesa lo que mi hermano opine de mi relación, no me gustaría que supiera de nuestra vida privada. Tanto como yo no me intereso de la suya con Suki.
-No es justo- mascullo
Haciendo que mi novio se giré para mirarme
-¿Que no es justo?- me pregunta despreocupado
- De que por fin pudimos haber hecho el amor y nos interrumpen- digo cruzándome de brazos
Él se ríe ruborizado.
-Debo de serte sincero, no tenía intensión de detenerme- me susurra
Ruedo mis ojos del enojo ante aquella oportunidad desperdiciada. Aang simplemente se ríe y me besa.
-Vamos, quien haya sido ha venido por nosotros- me dice mi novio ayudándome a levantarme de la cama
- Dirás, por ti...- digo- no es mi habitación-
Aang se encoge de hombros.
Me vuelvo a vestir con rapidez y ambos salimos en silencio de la habitación hacia el comedor principal.
- Buenos días Avatar Aang y Katara- nos saluda Ursa
-buenos días- contestamos al unísono
En eso encontramos a Zuko entrando a la habitación y dándole un beso a Mai, con una mirada cansada y de preocupación. Ursa lo mira pero no comenta nada, simplemente le da los buenos días.
Nos sentamos juntos en la enorme mesa del comedor y me pongo a comer rebañadas de tartas, al igual que mi novio.
-Hola Aang y Katara- saluda Kiyi al llegar a su silla corriendo delante de Noren.
-buenos días Kiyi- le saluda Aang
Ella sonríe de oreja a oreja. Es dulce ver aquella cara de felicidad todos los días. Ahora entiendo a Zuko porque su desesperación de protegerlos, ellos ahora son su familia. Una verdadera familia.
-He recibido un pergamino de Sokka- comenta Zuko- tal vez estarán llegando en pocas horas.
Asiento. Hace tres días Zuko envió por Sokka y Toph, lo cual me alegra un poco volver a ver a mi hermano, aunque literalmente estábamos cerca ni uno, ni el otro interrumpíamos nuestras vidas.
-Estoy seguro que te encantara Sokka, Kiyi- dice Aang a la niña- te hará reír todo el tiempo-
-por desgracia eso es cierto- dice Zuko rodando sus ojos.
Me río levemente
-oh vamos Zuko, tú también llegas a reírte de él- le dice mi novio
-dime una vez...- murmura Zuko
Aang se queda un tiempo pensando, pero tanto el como yo no recordamos ningún momento.
- creo que ningún momento- murmura Ursa
Asiento.
Una sirvienta del palacio entra a la habitación y se camina en dirección a Ursa.
- su vestido para la ceremonia está listo- le dice inclinándose levemente
- muy bien- sonríe con dulzura- Kiyi vamos a probarnos los vestidos-
-Pero creo que hoy jugaría con Aang y Katara- le pide con tristeza
-Podemos jugar más tarde- le dice mi novio
Y la niña asiente sonriendo, saliendo de si silla hacia su madre
- Que tengan una buena mañana- nos desea Ursa
Ambos asentimos
- Creo que ya la han tenido- murmura Zuko en voz baja
Haciendo que mis mejillas se calienten. Fue Zuko quien nos vio. Me giro lentamente para ver a mi novio y él también se encuentra con las mejillas al rojo vivo. Zuko hace su mejor esfuerzo para no tirarse a carcajadas.
Terminamos el desayuno y acompaño a Mai al salón de costura donde también me tomarán mis medidas para el festival. Mientras que Aang y Zuko hablan sobre posibles planes para detener a Azula, claro sin mí. Lo que me enoja.
He convivido mucho con Zuko, pero jamás he tenido un tiempo con Mai. No creo que ella sea de tener unos momentos de chicas, como intente convencer a Toph.
- ¿Cómo están los templos aire?- me pregunta rompiendo el silencio
-Muy hermosos- digo intentando en no sonar tan dramática- hemos trabajado en ellos-
-han estado mucho tiempo Aang y tu juntos ¿no?- me dice - tu sabes después de la guerra
- creo que igual que tú y Zuko-
Sonríe levemente
Entramos a la habitación y observamos las hermosas telas de rojo vivo y dorado decorando todo el lugar, intento no emocionarme ya que Mai no se encuentra emocionada.
-Le he pedido a Shie en hacerte un vestido para la ocasión- me dice Mai
Sonrió levemente pero apostando por los gustos de Mai, creo que terminara un vestido todo oscuro. Asiento.
Las mujeres encargadas de los vestidos llegan a la habitación con los nuestros terminados. Observo el mío, el color dorado desciende como cascada al final de él; el vestido parece estar sostenido de un hermoso collar dorado, voy directa a probarme mi vestido y me observo en el espejo, la tela se une muy bien a mi cuerpo y el collar que se abrocha desde el cuello me da un aire de madurez. Suelto mi melena, observándome claramente en el enorme espejo de la habitación.
- Se ve hermosa...- escucho a una de las modistas
- Muchas gracias- sonrió- es un hermoso vestido-
Detrás de mí logro ver el reflejo de Mai saliendo con su vestido, un vestido digno de la realeza. El color dorado se mezcla con el rojo y los encajes. Tan hermoso y tan suave con su pálida piel. Nunca había visto a Mai tan hermosa.
Me pregunto si ella ya ha pensado en el momento en que se convierta Señora del Fuego.
-Te ves hermosa Mai- le digo
-Ah… Gracias- dice como si nada- tú también te ves hermosa-
Sonrió levemente.
- Si no fuesen por esos familiares ojos azules, ya me presentaría ante ustedes chicas- escucho una voz masculina
Me giro de inmediato al reconocerla y encontró a mi hermano cruzado de bazos observando nos en le puerta de la habitación.
-¡Sokka!- grito y corro hacia él.
Mi hermano me abraza con fuerza y logro impregnarme con su aroma.
-¡Vaya Katara, creí que te encontraría rapada o con una flecha!- dice algo asombrado
Arqueo la ceja
-Tú sabes como ahora te la vives en los templos...-
Lo golpeo en el brazo derecho.
-¡Ouch!-
- Muy gracioso, en vez de que me preguntes ¿si he estado bien?-
El resopla.
- Por dispuesto que estas bien, Aang no es idiota como para que te pase algo-me dice
Sonrió.
-¿dónde está Toph?- pregunto mirando a mi alrededor
-Lose, sé que me extrañas reina del azúcar- dice Toph llegando a la puerta
Corro y la abrazo.
- Si, si mucho cariño...- masculla intentando abrazarme
- Oh, Señora del Fuego- le dice Sokka a Mai.
Abro mis ojos como plato ante el apodo. No estoy seguro de lo que Sokka sabe de ellos, pero Mai simplemente sonríe.
-no soy señora del fuego, pero es bueno verlos- le dice
Sokka le sonríe.
-¿dónde es la fiesta?- pregunta con aire de abandono
-¿Fiesta?- pregunta Toph
- La celebración del Nuevo Sol, es en pocos días- digo
-Genial- sonríe Toph
-Oh si, tendrán que ver mis nuevos pasos de baile que aprendí- dice mi hermano.
Ruedo mis ojos.
- Hablando de pasos de baile ¿Y pies ligeros?- pregunta Toph
- Están en la sala de guerra- digo y me giro para mirar a Mai.
-Hay muchas cosas que tiene que saber…- dice Mai dando un aire de peligro
-Bueno sea lo que sea queremos saberlo…- dice Toph cruzándose de brazos
-¡Sí! Hemos enfrentado a Azula antes- dice Sokka con aire de orgullo – podremos con ella-
Me giro para mirar a las modistas de la habitación pero ellas ya no se encuentran, no estoy seguro si sea seguro hablar de Azula en este lugar. No por el peligro de quien nos escuche sino por el pánico.
-Sokka tenemos que ser cuidadosos al hablar de Azula- sugiero
-Oh diablos…- se queja- otra vez ¿Cómo el señor del fuego?-
Asiento.
-Muchos no saben sobre los ataques y mucho menos Ursa- le advierto
Sokka abre sus ojos y asiente seriamente
-Bueno no diremos ni una sola palabra que la demente hermana de Zuko anda suelta- dice Toph – pero tenemos que estar preparados, conociéndola-
Asiento.
Me cambio de vestuario dando las gracias a las modistas y sigo a Toph, Sokka y Mai al jardín trasero del palacio. Donde encuentro a Aang jugando con un poco de agua control con Kiyi.
Sonrió ante la escena.
Siempre he visto a Aang tan dulce con otras personas y más con niños pequeños.
Serias un buen padre, pienso. Y en eso parpadeo confundida ante el pensamiento.
-¡Ja! ¡El agua no se compara con la tierra!- grita Toph con fuerza
Haciendo girar a Aang, mientras que yo ruedo mis ojos ante su comentario. El agua es el mejor elemento.
-¡Toph, Sokka!- grita Aang caminando hacia nosotros.
-¡Oh tanto tiempo calvito!- dice Sokka tomándolo del cuello y frotando su cabeza
Me rio ante el apodo.
Aang logra zafarse de Sokka y abraza a Toph, ella se deja abrazar levemente.
-¡Es bueno sentirte pies ligeros!- dice Toph y lo golpea en el brazo
-Si… lo mismo digo- dice mi novio frotándose el brazo
Zuko llega con elegancia hacia nosotros y Sokka se tira a él para abrazarlo.
-Es bueno verte Señor del Bobo Control- le dice
Zuko rueda sus ojos.
-Señor calor- le digo Toph golpeándolo en el brazo
-Maestra suciedad- le dice
Y tanto Sokka como Aang se carcajean. Veo como Ursa y Noren se acercan a nosotros tomados de la mano.
-Chicos les presento a mi madre, Ursa y su esposo Noren- dice Zuko
-Oh, es un placer conocerlos- dice mi hermano- Soy Sokka, guerrero de la tribu del agua del sur-
-Y yo soy Toph, la mejor maestra tierra del mundo- dice Toph con aire de orgullo
-Un placer conocerlos- dice Noren
-Zuko nos ha hablado de ustedes…- dice Ursa con amabilidad
-¿En serio?- dice mi hermano asombrado- Aw Zuko ha hablado de sus amigos-
Zuko rueda sus ojos con fastidio.
-Espero que les agrade la capital en estos días de festividad- dice Ursa
Tanto Toph como Sokka asienten.
-Por supuesto que lo disfrutaremos…- dice Sokka- como la comida-
Me rio al igual que mi novio.
-Y hablando la comida ¿a qué hora será la cena?- murmura mi hermano
Zuko rueda sus ojos
-Puedo pedir un banquete solo para ustedes dos- dice Zuko
-Me parece perfecto…- dice Toph sonriendo
-Si por favor, estoy hambriento- grita mi hermano tocando sus estomago con fuerza.
-Sokka, tu siempre tienes hambre- dice mi novio
Nos reímos.
Zuko camina en dirección al pasillo donde dos sirvientes se encuentran pendientes de cualquier pedido de su Señor del Fuego, noto la mirada profunda de uno, mientras que el otro camina con naturalidad hacia nosotros. Mi mirada no cambia de los sirvientes, noto como uno de ellos levanta la mirada hacia el techo del palacio y un calor comienza a sentirse cerca de mí.
-¡Zuko!- grito con fuerza advirtiendo a mi amigo.
El calor de una llama de fuego pasa por mi brazo y aquel sirviente se quita el uniforme lanzando bolas de fuego hacia su Señor del Fuego. Traidores. Los gritos de Ursa y Kiyi se escuchan por el lugar. Caigo de rodillas ante el dolor del mi brazo quemado, observo como Aang se gira lanzando una onda de aire hacia al hombre del techo.
Toph lanza dos enormes rocas hacia aquellos sirvientes y estos las esquivan con facilidad. Zuko lanza una onda de fuego golpeando a uno de los sirvientes.
Siento los brazos de mi hermano rodearme mi cintura y el dolor de mi brazo se siente casi vivo, me han quemado seriamente la piel.
-¡Katara…!- escucho la voz de mi novio
Levanto la mirada y encuentro a Mai lanzando sus dagas a otros cinco traidores que saltan del techo ayudando a Ursa, Kiyi y Noren salir del jardín.
-¡Estoy bien!- digo ignorando el dolor
Aang lanza dos ventiscas de aire regresando a otros dos rebeldes por donde vienen. Siento un calor próximo a mí y hago un rápido movimiento esquivando la flama y lanzo un chorro de agua a un hombre de mediana edad a pocos pasos de mí. Este cae de rodillas, haciendo que Toph lo hunda hasta el cuello con su tierra control.
-¿Quiénes son?- escucho preguntar a mi hermano.
-Rebeldes- digo atenta a mí alrededor
-Creí que no llegarían a atacar la capital-
-Ni nosotros-
-¡Sokka ve a ayudar a Mai!- escucho a Zuko
Mi hermano asiente decidido y sale el jardín en busca de nuestra amiga y la familia de Zuko. Toph comienza a vibrar el suelo provocando que dos rebeldes tropiecen antes de acercarse a nosotras y los congelo completamente. Tan solo once rebeldes nos han atacado esta noche, todos ellos vistiendo el uniforme del palacio. ¿Cómo pudieron escabullirse tan rápido? ¿Cómo lograron llegar hasta aquí?
-Katara- me llama mi novio preocupado- ¿estás bien cariño?-
Bajo la mirada observando mi brazo y gruño levemente ante el dolor que regresa.
-Estaré bien- le digo sonriendo
Pero él no parece convencido. Observo como Zuko se levanta y toma de la playera a uno de los rebeldes que se encuentra quemado levemente por sus llamas.
-¡¿Quién te envió?!- le grita con rabia
El hombre no dice nada. Simplemente le sonríe vengativamente
-Si no contestas lo lamentaras- le advierte comenzando a encender su mano en fuego
El hombre no habla
-¡date por muerto!- grita alzando su mano
-¡Zuko!- interviene mi novio
Este se gira para observarlo con enojo.
-¡¿Qué?!- le grita
-tienes que tranquilizarte, la violencia no resolverá nada…-le pide tranquilo
-¡¿tranquilizarme?!- gruñe- Han atacado mi palacio, por poco atacan a mi madre, han quemado a tu novia. Tú también deberías de estar enfadado-
-Lo estoy- dice Aang alzando la voz – pero no matare a este hombre -
-Zuko…por favor- digo calmándolo
Este deja caer al hombre con fuerza y se comienza a reír como loco, provocando que Zuko lo golpe con fuerza en el rostro. Me quedo quieta ante la escena de mi amigo, al igual que mi novio pero él toma del brazo de Zuko antes de que provoque otra cosa.
-No necesite ver, para sentir la fuerza del golpe- murmura Toph asombrada
Ruedo mis ojos.
-Toph... esto es serio- digo
-¿Quieres seriedad?... bien- dice y camina hacia el hombre
-¡Dime todo lo que sepas o ahora si lo manteras!- die grita con autoridad – Y créeme, sabré si mientes-
El hombre se ríe con fuerza haciendo molestar a mi amiga.
-Es hora de que este Señor del Fuego caiga de una vez por todas y venga uno digno al trono- dice de la nada
Escucho los pasos de los soldados reales corriendo a toda prisa por el pasillo. Zuko parece más calmado cuando llegan pero su mirada hacia el hombre no cambia.
-¡llévenselos!- ordena con furia- ¡Que no vean la luz del día si es necesario!-
El hombre se deja tomar por los guardias sin quitar la mirada a Zuko.
-Sé que tiene miedo Señor del Fuego… puedo verlo en sus ojos-le canta
Zuko pone sus manos en puño que por un segundo temo que se queden sin circulación. Siento la mano de Aang tomando mi cintura y me giro para mirarlo con claridad.
-Será mejor que vayas a que te curen ese brazo cariño…- me pide
-Yo me lo curo- le recuerdo
Tomo un poco de agua del lago y la aplico a mi brazo quemado, gimo levemente ante el dolor fresco con la herida pero después de unos segundos desaparece, dándome un alivio.
-Si esos rebeldes se introdujeron en el palacio de incognito, tal vez todavía hay más de ellos- dice Zuko
-¿pero cómo estarás seguro de quienes sean?- pregunta mi novio
-No estoy seguro. Pero ahora tengan cuidado por los pasillo- nos susurra- no podemos confiar en otros-
Él tiene razón. No sabemos quiénes pueden estar detrás del uniforme real. Y de la nada el palacio se convirtió en un lugar inseguro.
HOLA! espero que les guste este capitulo! no crean que me he olvidado de ustedes! El frío me puede alentar pero no para escribir. jajaja!
¿Comentarios, Sugerencias, Quejas?
Ahí nos escribimos...
