Aclaraciones del Fic:
-El espacio temporal del fic es otoño del 2012
-En cada capítulo se intercalará el POV de Piers y Chris
Este fanfic ya lo había publicado en otro foro y he decidido subirlo aquí.
Los personajes no me pertenecen son de la propiedad de sus respectivos creadores, CAPCOM.
Nota del capítulo: POV de las perspectiva de Chris Redfield.
Huelo el húmedo bosque cuando abro las puertas de vidrio con Piers. Salimos de la central y nos dirigimos al estacionamiento. Veo guardias por todos lados, muchos más de los que vimos cuando llegamos en la mañana, debería dejar de pensar en este tipo de cosas y relajarme. Deja de lado la misión Chris.
—Capitán—Llama mi atención—. ¿Construyeron la central en la periferia para no llamar la atención de los civiles?
—Buena observación Piers—Le sonrío—. Claro, no podemos estar tan expuestos, nunca se sabe por completo que tipos de personas habitan por el centro.
Asiente mientras me brinda su linda sonrisa cerrada. Cada vez no acercamos más hacia el automóvil que me asignaron. Tuve suerte de que me dejaran usarlo.
—Wow—dice asombrado.
— ¿Qué pasa?—pregunto mientras saco las llaves del Ford.
—Es un Mustang GT del 2002.
Lo quedo mirando extraño y divertido. Otra cosa en mí lista mental, A este chico le gustan los autos.
—Capitán, es hermoso—dice encantado.
—Ya calma—digo entre risas—. Ven, sube.
Sube emocionado a mi lado mientras lo intento encender. Es como ver a un niño en navidad abriendo sus regalos.
—Nunca me comentaste que te gustaban los autos.
—Me encantan, es otra cosa que tengo en común con mi padre además de las armas.
Salimos de la central. Mientras voy manejando veo que todo nuestro camino está cubierto de árboles, nunca pensé que la central estaría en medio de un bosque. La carretera está absolutamente despejada, así que me distraigo expeditamente con mí alrededor. Veo a Piers, esta con la ventana abierta por completo, mientras escucho su respiración. El reflejo de sus ojos mostrando lo verde de los árboles haciendo que sus ojos ya no sean miel. Bajo la vista y me encuentro con su boca, veo como lame su labio inferior, me es inevitable sentir un hormigueo en mi estómago.
—Capitán.
Me giro velozmente ¿Qué pensará si sabe que lo miro? Da igual, está en mi derecho mirar a quien sea, no significa nada.
—Te dije que me llamaras Chris, Piers.
—Cierto, lo siento Ch-Ch-Chris—menciona con dificultad.
—Muy bien.
Acaricio su cabello alborotándolo y él sonríe algo nervioso ¿Qué estoy haciendo? Demasiado contacto por hoy, a este paso lo intimidaré.
—Capitán, emm ¿Puedo conducir?
Lo miro extrañado mientras él intenta no evadir mi mirada. La verdad no sé si puedo dejar a uno de mis soldados conducir, pero… Se trata de Piers.
—Mmm… Identificación soldado- digo con voz amplia.
Exaltado busca en sus bolsillos una pequeña billetera y me muestra su carnet de conducir. No pensé que haría eso, de todos modos me causa gracia ver su fotografía, está prácticamente igual, solo que se ve más delgado.
—Solo con una condición.
Hago énfasis en mis palabras y Piers me mira con ojitos tan piadosos como los de un cachorro, repentinamente siento otra vez las molestas cosquillas en mi estómago.
— ¡Qué me llames Chris!
Se ríe divertido. Me gusta ver las expresiones Piers más relajadas, acostumbro a siempre a divisar sus cejas enarcadas.
—Está bien disculpe capi- ósea Chris.
Veo las mejillas de Piers enrojecerse, tal vez se siente mal.
—Bueno—Señalo mientras estaciono el Mustang en una orilla de la carretera—. Es tu hora.
Sonríe ansioso y sale rápidamente. Salgo y amablemente dejo que entre cerrando su puerta. Me subo nuevamente como copiloto. Vislumbro en los ojos de Piers su emoción mientras le enseño vagamente algunas peculiaridades del Ford.
—Bueno todo tuyo—concluyo.
—Muchas gracias ca-Chris—responde nervioso.
Gira la llave y con mucha velocidad arranca el automóvil. Mi espalda esta pasmada en el asiento, Me río nervioso intentando confiar en que no nos sucederá nada, pero la velocidad cada vez aumenta más, temo por su vida, la mía y la del Ford.
—Piers—digo casi gritando—.Creo que debería bajan un poco la velocidad, ¡Esto no es una pista de carreras!
—Pero—dice frustrado.
—Nada de "peros" soldado.
—Está bien—menciona frunciendo el ceño.
Baja la velocidad de a poco mientras se va enfurruñando con el paso de los segundos. No me había dado cuenta que sus rasgos con sus expresiones lo hacen ver muy tierno.
—Si seguías con esa velocidad probablemente nos estrellaríamos.
—No, eso no pasara. —Hace una pausa mirándome—. Soy el mejor conductor de la B.S.A.A.
Me río inevitablemente, sus aires de superioridad me parecen encantadores.
—Está bien—respondo con gracia—. Pero aun así no me vuelvas a asustar de esa manera.
—Lo siento capitán.
Me queda mirando con culpabilidad y le sonrío.
—Ya da igual, me puedes llamar como te parezca.
—Gracias.
Mira al frente y sonríe de medio lado. Recuerdo cuando lo observaba en el avión durmiendo y nuevamente reitero; "Es muy lindo" debe tener novia, o tal vez no, si es así es mejor para mi ¿Por qué? No tengo idea, no es que importe mucho.
— ¿Capitán en que piensa?
Me ve por el rabillo de su ojo sin perder la vista de la carretera. Sé que le dije que me podía llamar como quisiera pero me gustaba oír de su voz "Chris".
—Cosas sobre la misión—miento.
— ¿Le preocupan los supuestos zombies de Edonia?
—No, pienso sobre lo que me dijiste de O'Brian—digo sin perder el hilo de la conversación.
—Lo siento si se sintió ofendido por hablar así del director de la B.S.A.A.
—Tranquilo, tampoco es como si él se enterara.
Asiente con labios apretados mientras sigue conduciendo.
Desaparece el verdoso bosque, a cambio vislumbro el cemento gris con sus grandes edificios. Dejo de oler el rico aroma que emanaban los arboles húmedos para seguir con el olor a pavimento frío. Desde hace algún tiempo no me ha gustado mucho la cuidad, este tipo de cambios hacen que me sienta mucho más viejo, Piers en cambio se ve fascinado con la magnitud de los edificios, la arquitectura y su gente.
— ¿Te gusta a primera vista Londres Piers?
—Es genial, me encanta—Me sonríe— Muchas gracias Chris.
Siento un escalofrió en mi espina dorsal al escuchar "Chris".
—Bueno, tienes que estacionar el auto.
—Pero me gusta estar con el Mustang—protesta.
—Créeme que es mucho mejor pasear por lo buses, además no nos alejaremos mucho de este punto.
—Está bien capitán—responde convencido.
Le muestro donde hay un estacionamiento y dejamos al Mustang ahí. Busco algunas cosas en el auto y en mis bolsillos.
— ¿Todo bien capitán?
Insisto, me gusta escuchar "Chris"
—Sí, sólo tengo que estar seguro de que llevo todo.
Me sonríe mientras salimos del estacionamientos, caminar por la calles con Piers hace que me sienta levemente incómodo, por alguna razón no dice nada y la verdad no sé de qué hablarle, no le hablaré de la misión, es aburrido…supongo que esto será momentáneo.
—El Big Ben—dice apuntado a la torre a unos metros de nosotros.
Camina rápido mientras se dirige hacia allá mientras lo sigo a paso acelerado.
—Aún tenemos todo el día, no hay que tener prisa.
—Disculpe capitán—dice nervioso.
Cruzamos algunas calles, mientras veo como los edificios, buses y bicicletas se reflejan en los ojos de Piers, bajo mi mirada y veo la camisa verde musgo, su chaqueta y pantalones cafés, con sus botas militares. Siempre me ha llamado la atención la gama de colores que utiliza Piers, "Estilo militar".
Llegamos finalmente y veo como el chico fascinado se la pasa sacando fotos con su celular a todas partes.
—Sabes esto se parece a New York solo que con menos autos, mas bicicletas y con menos contaminación.
—Pienso lo mismo—respondo.
Me sonríe y nervioso abre la boca para intentar decir algo.
—Muchas gracias Chris, enserio. Nunca pensé que un capitán fuera tan amable conmigo. —Me mira fijamente—. No sabes cuánto de debo.
Siento una calidez en mi pecho que inevitablemente me hace sonreír. Reprendo a Piers desde sus hombros a mi pecho, como lo he hecho normalmente.
—No es necesario que me agradezcas, de todas maneras quería pasar tiempo contigo.
Piers me mira con los ojos como platos e intento disimular mi nerviosismo sonriendo pero antes, siento como rodea mi cintura con sus brazos. Siento mis mejillas enrojecer y como de a poco se expande por toda mi cara. ¿Qué me pasa? ¿Estoy nervioso? No tendría por qué estarlo, o eso creo. Siento su respiración agitada en mi pecho, veo desde aquí su línea de su cabello y sus ojos cerrados, me pierdo un segundo en sus placidas facciones luego me incorporo rodeándole los hombros con mis anchos brazos. Huelo de aquí su cabello con gel y una extraña fragancia dulce, no, no es su perfume cítrico…es él, inhalo con fervor y por un momento creo que es el mejor el olor del mundo.
Siento la melodía y vibración de mi celular, contesto rápidamente dejando de lado el agradable abrazo.
— ¿Aló?- Pregunto.
—Aló, Chris soy Jill.
Siento un extraño nudo en mi estómago, puede que de nervios o culpabilidad.
—Jill ¿Cómo estás?—pregunto amable.
Veo a Piers mirarme y al mencionar "Jill" pone los ojos en blanco dirigiéndose hacia unas barandas ¿Qué diablos le pasa?
—Estoy algo agotada, he estado investigando algunos archivos que me ha enviado O'Brian sobre Edonia. —Hace una pausa suspirando—. ¿Y tú Chris? Supe que tenías el día libre.
—Ah claro—Aclaro mi garganta—.Estoy con Piers en Londres.
Veo como el chico se acerca al escuchar su nombre, de alguna manera me intimida que escuche.
— ¿Con Piers?—pregunta dudosa.
—Sí, decía que no conocía Londres y quise enseñárselo.
—Ah, supongo que has estado muy ocupado —vacila con leve sarcasmo.
— ¿De qué hablas?
El chico me mira confundido, mientras yo siento como mis cejas se juntan en mi frente.
—Chris, no quiero parecer desesperada ni agobiarte, pero al parecer yo soy la que más me intereso por ti, mientras tú estás haciendo "que cosa" con Piers.
Siento como la cara me arde. ¿Haciendo "que cosa"? ¿Qué es lo que se le pasa por la cabeza a esta mujer?
—Capitán ¿Sé encuentra bien?
Asiento enfurecido, es obvio que no lo logré convencer.
—Jill prefiero no hablar así, no quiero tener problemas.
—Es que siempre evades los problemas Chris—expresa desconfiada—. Lo siento al hablar así de Piers per…
—No—la Interrumpo—.No sé qué te pasa Jill, él no te ha hecho nada para decir esas cosa—respondo exaltado.
Nuevamente llamo la atención de Piers mientras no deja de mirarme.
—Adiós Chris. —Se despide monótonamente.
Maldigo a la nada, mientras siento como Piers toca mi hombro.
— ¿Estás bien? En-enserio—titubea—.No quiero provocar problema entre tú y Jill.
—No, no te preocupes.
Miro sus ojos preocupados transmitiéndome una ternura y tranquilidad que me llena, siento una leve incitación a abrazarlo, pero me limito.
—No es tu culpa Piers, tal vez Jill ha tenido un mal día.
Asiente insatisfecho, mientras con una seña le digo que me siga.
Intento no pensar en la llamada con Jill pero me es inevitable hacerlo, Piers no ha hablado así que prefiero seguir con mí "trabajo de guía turístico" rodeando el Palacio de Westminster. Recuerdo la primera vez que lo visite, fue para una misión y la primera vez que vi toda esta magnificencia arquitectónica me emocioné, tal como lo hace ahora Piers.
— ¿Había estado antes aquí capitán?
Volvimos a la distante relación de "capitán y soldado"
— ¿Hablas de adentro del parlamento?—pregunto y Piers me mira extrañado—. Sí, claro pero de todas maneras nunca te dejan ver todo por dentro por obvios motivos de seguridad.
—Entiendo—dice asintiendo.
—Además—agrego—.En lo personal no me importa mucho "El parlamento de Inglaterra", con tal de que no escondan capullos o cepas de Umbrella me da igual.
Logro que Piers sonría. Al menos eso hace que me tranquilice con lo anterior, no puedo ver a Piers incomodo o triste.
—Chris. —Me llama.
— ¿Qué pasa?
—Gracias.
Asiento mientras sonrío.
— ¿No te gustaría comer algo?—pregunto cambiando de tema.
—¡Sí claro!
Corrimos mientras intentamos subir a algunos de los buses turísticos, tomamos uno mientras jadeo algo cansado. "Estoy viejo" me digo a mí mismo. Piers se tambalea mientras subimos al segundo piso para tener una vista más amplia. Veo por todas partes personas en bicicletas, muy poco tráfico y edifi…
—Ahh—grita Piers cayendo sobre mí. Pongo mi cuerpo rígido y lo sostengo.
La próxemica nunca estuvo tan cercana, logro ver bien los ojos de Piers, son un marrón claro con leves toques verdes, algunos lunares en su rostro que es perfectamente liso y nuevamente la fragancia dulce que emana de su boca. Me quedo unos segundos sin dejar de mirarlo, como si mis ojos estuvieran plantados en su rostro. "Es muy lindo" repito nuevamente.
—L-lo siento capitán—dice intentando parecer serio.
Me río mientras seguimos subiendo.
—Fue culpa del bus. —Se enfurruña—Te dije que teníamos que ocupar el Mustang.
Le sonrío y me siento junto a él.
—No podemos afectar al tráfico en Londres, eres tan gruñón.
—No soy gruñón—alega.
Lo tomo de la cabeza y acaricio lentamente su cabello. No entiendo por qué hago esto, pero al menos se ha calmado.
Se apoya en mi hombro y me incomodo, no es que no me guste, pero el contacto está acaparando toda esta salida y me siento extraño… ¿Cuál es el problema? No tiene nada de malo ¿Por qué me pregunto esto todo el tiempo al estar cerca de Piers? Da igual, mejor restarle importancia, de todas maneras se siente bien.
—Disculpe capitán. —Bosteza—.Casi me quedo dormido. —Se justifica mientras se aparta de mi hombro…
— ¿Dormiste algo?—pregunto algo enfadado.
—Sí, pero luego me desperté en la madrugada, debe ser por los mareos y el viaje.
—Debes dormir tus ocho horas Piers.
—Capitán, usted tampoco se durmió a la hora—dice con una sonrisa de medio lado.
Siento un nerviosismo en mis extremidades, su sonrisa de medio lado y el recuerdo de haber tocado su rostro mientras dormía hace que me tense. No respondo y él dirige su mirada hacia la ventana admirando el hermoso puente de la torre.
—Ya nos tenemos que bajar—digo un largo tiempo después.
—Está bien.
Salimos rápidamente dirigiéndonos a La Upper Street. Me hubiera gustado que Piers viera todo Londres en la noche, con las luces la vista es hermosa.
— ¿Capitán no hay un lugar más modesto para comer?
—No te preocupes por eso, yo invito.
— ¿¡Qué!? No, no lo decía por eso, y yo pagaré mi comida.
Me mira con los ojos grandes y sus cejas nuevamente enarcadas.
— ¿Cuál es el problema que te invite a comer?
—Ya has hecho mucho por mi Chris, quiero pagar mi comida.
—Bueno—digo con ojos entrecerrados— ¿Tienes tarjeta?
—N-no—dice mientras inevitablemente se toca los bolsillos.
—Entonces yo pago.
— ¡Chris!—alega.
—Vale, ¿no ves que eres un gruñón?
Igual pagaré su comida…
Pasamos por la calle y vemos una inmensa variedad de comidas y bares. A Piers le molesta el humo de cigarrillo así que decido pasar al restaurant más cercano. Nos atiende una recepcionista que titubeaba todo el tiempo al hablarnos, pero la verdad no es que me importe. Tengo hambre.
Nos sentamos y Piers toma la carta de comidas, mientras sonríe.
—No entiendo que es "Welsh rarebit" o "Kedgeree"
—Lee la letra pequeña ahí menciona que es lo que trae.
Me quedo mirando mientras Piers lee y me son graciosas las caras que pone al leer, mayoritariamente son de asco. Inevitablemente me río.
—Steak y kidney pie: Tarta con bistec y riñones ¿¡Pero en que están pensando los ingleses!?- exclama con asco y riendo.
—No lo digas tan fuerte—comento entre dientes.
—No, no, no, ¡Yo quiero mi hamburguesa americana con papas fritas!—bromea.
—Vamos. —Tomo su carta—.No hay cosas tan malas.
—Haggis, neeps y tatties: Despojos hervidos de carnero—dice con asco tomando de nuevo la carta.
—Ok, tienes razón—Le sonrío.
—Bueno, comeré lo que tú pidas—Se decide.
—Vale.
Le hago una seña al camarero más cercano, viene hacia aquí algo nervioso, es joven pero no más que Piers.
— ¿Q-Qué ordenan?— dice dirigiendo su mirada a Piers.
— Dos Sunday roast y puddin Yorkshire—digo interrumpiendo a Piers.
—Y agua—dice él.
—Y agua—repito mientras miro al camarero.
—Vale.
Se va, pero me percato de que todo el tiempo mira a Piers. Joder Piers es…lindo ¿Pero hasta los hombres intentan ligar con él o qué?
— ¿Pasa algo?—pregunta Piers.
—No, nada—miento.
Me quedo mirando al camarero que aún no le quita la mirada a Piers. ¿Por qué me enoja esta situación?
—Mientes tan mal—menciona irónico.
Me mira con el ceño fruncido.
—Enserio que no es nada.
Prefiero no decir nada, tal vez le incomode la situación. Unos minutos después llega el camarero me sirve mi plato luego el de Piers, veo como se confunde con algunas cosas y le sonríe haciendo que Piers sonría con él.
¿Por qué se sonríen? ¿Se está dando cuenta de que intenta ligar?
—Creo que ya es suficiente—digo intentando acaparar la atención del camarero.
—Lo siento—dice con ojos vacíos y labios apretados—. Hay sopa de entrada, la casa invita.
—No es necesa-
— ¡Genial!—exclama interrumpiendo Piers—. Con tal de que no sean riñones o despojos de cordero está bien—Bromea.
El chico rubio sonríe mientras veo como su cara pálida se vuelve rosa.
—B-Bien.
Veo cómo su figura delgada se va hacia la cocina. Veo a Piers sonriendo naturalmente ordenando un poco los platos y servicios.
— ¿Qué fue eso?—Intento decir calmado, lo cual no funciona.
— ¿Por qué preguntas?
Claro, con ese chico puede sonreír y hacer bromas, en cambio yo tengo que tolerar sus enojos y cejas fruncidas.
— ¿Qué no entiendes que ese tipo intentaba ligar contigo?—pregunto mordaz y frustrado.
—N-no lo creo, o tal vez sí, no es que importe mucho Chris.
— ¿¡No es que importe mucho!?
—Chris calma—dice sonriendo. ¿Enserio le da risa esta situación?—.No tienes por qué tener celos.
Sonríe de medio lado y veo que sus mejillas se sonrojan levemente.
¿Tener celos? ¿¡Yo!?
—Es una broma, no es para que me mires con cara de trauma.
Esta vez su tono cambia y no es el típico tono enojón sino más bien desmotivado. No quise mirarlo de esa manera, solo que por un momento me hizo dudar, tal vez si tengo celos, pero no se tiene que mal interpretar, es mi amigo y compañero solo debe ser eso.
Llega el camarero, pone el plato de sopa casi sin verme para luego poner el plato de sopa en el lugar de Piers, veo de aquí como le sonríe y Piers que también lo hace. ¡También lo hace maldita sea!
—Ya, ya vale–digo al aire frustrado.
El chico rubio me mira enfurecido y en cambio Piers se sonroja.
El camarero al fin se va, mientras me toco las cienes intentando descifrar todo este revoltijo de emociones.
—Al parecer tenías razón, me dio su número—menciona casi inexpresivo.
Saca un papelito entre sus dedos y me lo muestra, en un instinto impulsivo de rabia lo tomo y lo guardo en mi bolsillo.
—No debería tener número de desconocidos soldado, menos si son ingleses.
Piers se ríe, desde aquí puedo apreciar sus blancos dientes con sus labios gruesos.
—Tampoco es como si estuviera interesado capitán.
—Como sea—Pongo los ojos en blanco—.Tomate la sopa.
Sigue sonriendo con gracia, mientras inevitablemente me contagia de su linda sonrisa. Creo que debería dejar de enojarme, que un tipo intente ligar con Piers no tiene nada de malo, además Piers no está interesado así que me tranquiliza. ¿Por qué me debería tranquilizar?
—Capitán—Mira mi plato algo asustado—. Creo que hay una mosca en su sopa—Indica con asco.
Miro mi plato y me doy cuenta que está en lo cierto, tal vez el maldito camarero idiota lo hizo a propósito.
—Buena observación Piers—Sonrío inevitablemente—.Eres un gran soldado.
Suelta una carcajada y de a poco comienzo a reír junto a él. Me acerco de a poco con mi silla y él también.
Veo de cerca como toma su sopa, me mira avergonzado y deja la cuchara en el plato.
— ¿No iras a alegar por la sopa, Chris?
—Da igual ni quería sopa.
No, no le daré en el gusto al maldito camarero…
—Si quiere te doy de la mía. —Acerca su plato a mí.
Intento negarme pero él insiste, tal vez es de las personas que les gusta lo justo e igualitario.
—Vale—Suspiro.
Acerco el plato de sopa y con la misma cuchara de Piers tomo de ella, su sabor es parecido al pollo y tal vez con que otra especia, pero no es eso lo que me llama su atención, el sabor de la cuchara es algo dulce, reconozco esa sensación, es la boca de Piers.
¿Cómo es posible que sepa de su sabor sin haberla probado? ¿¡Por qué me hago ese tipo de preguntas!?
—Bueno ¿Y cómo está capitán?
—Con tal de que no tenga una mosca, me vale.
Piers se ríe y me incorporo. Nunca me había sentido tan bien al ver reír una persona, como si toda su felicidad me llenara. Intento aguantar las ganas que tengo de abrazarlo tomando más sopa, mientras lo hago Piers por un momento me queda mirando con sus ojos plantados en mí, como si su mirada estuviera perdida, aclaro mi garganta para que salga de sus pensamientos.
—Disculpe capitán sólo que es…— Medita sus palabras y luego se queda callado.
— ¿Soy qué?—pregunto.
—Lo siento por la demora—dice alguien externo—.Acá están sus platos.
Tenía que ser el camarero, Piers agradece cuando yo lo único que quiero es que se vaya, como es obvio se queda mirando a Piers. Creo que me acostumbraré.
—Que rico se ve esto, es como filete con verduras—Me sonríe—.Como los de casa.
Queda mirando al vacío nuevamente, esta vez con una sonrisa en su rostro. Tal vez Piers extrañe su casa, sería lindo poder decir lo mismo, pero prácticamente no tengo, sólo estoy dedicado a la B.S.A.A incluso me tengo que mudar en varias ocasiones.
— ¿Extrañas a tu familia?
—Ahora no, pero la extrañaré—Sonríe—. ¿Y usted capitán, no la extraña?
Siento una puntada en mi pecho "mi familia" mi única familia es Claire, prácticamente no tengo familia, ella es lo único que me queda.
—Sólo me queda extrañar a mi hermana.
Intento disimular mi nostalgia con una sonrisa hipócrita. Observo a Piers mientras dudoso me mira, luego abre bien lo ojos como si entendiera a que me refiero.
—Disculpe capitán yo-yo no sabía.
—No te preocupes, no muchos los saben.
No quedamos en un incómodo silencio, veo las cejas fruncidas de Piers. Tal vez le debería contar. Si yo quiero saber más de él, él también debe saber más de mí.
—Perdí a mis padres a los nueve años—digo sin que él me pregunte—. Claire era solo una pequeña de cinco, así que tenía la responsabilidad de ocuparme de ella con mis abuelos. —Aspiro el aire mientras siento una presión en mi pecho—.Los cuales murieron cuando tenía dieciséis.
Piers me mira con la boca entre abierta y sus cejas demuestran preocupación. No todos saben esto pero tenía la necesidad de que él lo supiera. Evito hablar de esto para no deprimirme, no es una vida normal, no tengo una vida normal, prácticamente vivo con la muerte.
—Lo siento mucho—dice negando con su cabeza—.No quise incomodarte con preguntas.
—No me incomoda, por algo te lo estoy diciendo— Lo interrumpo intentando sonreír— De todas maneras tengo a Claire, ella es mi familia.
Me sonríe con una mueca insuficiente, mientras distingo en sus ojos tristeza.
—No estés así— Toco su hombro—.No quiero que te deprimas con historias de este viejo.
—Capitán no se trate así, no está viejo.
Pongo los ojos en blanco mientras él me mira levemente enfadado.
—Come tu comida—Cambio el tema.
Abre los ojos y como si se hubiera olvidado que estaba su plato de comida lo mira y empieza a cortar su carne.
—Está muy rico, gracias.
Sonrío y asiento. Tomo mis servicios y corto la carne mientras saboreo, Piers tiene razón está muy rico, me lo devoraría en minutos pero tengo que controlarme.
—Sabes yo perdí a mi abuelo—dice mientras corta su carne—.Como casi toda mi familia él fue un militar.
Percibo un nudo en su garganta. Tal vez no debí hablar de este tema, de todas maneras a los dos nos desanima.
—Aunque él muriera mi padre siempre me dijo que murió por una buena causa. —Menea la carne en las verduras—. Y claro que tenía razón, esa fue una de las motivaciones para que estuviera aquí.
Sonríe de medio lado y le correspondo la sonrisa. Sé a qué se refiere, el moriría por su oficio, pero no dejaré que eso pase, me encargaré de que sobreviva…
