The vampire family: BiBi
Pantano Manchac
En el amanecer de un nuevo día, en esa ciudad de mucho misterio en las orillas del gran pantano de cocodrilos Manchac las 2 jóvenes brujas del Aquelarre Lilly White, la peli morada de ojos esmeraldas y peli azul de ojos color ámbar ambas vestidas con un habito negro que cubría sus cabezas dejando ver a los costados sus mechones de cabellos azules y morados vistiendo 2 vestidos del mismo color de su cabello estaban a la entrada de una profunda cueva que era la morada de una bruja que alguna vez perteneció a su comunidad pero había un problema con ella, era demasiado ambiciosa, incluso tuvo la osadía de revelarse ante los ancestros, porque al adquirir grandes conocimientos que dicho sea de paso eran de escritos antiguos de los susodichos su poder creció tanto que no pudo controlarlos volviéndose una amenaza para la comunidad de brujas en general, cualquier Aquelarre estaba en peligro si ella no era controlada por lo que por orden del antiguo señor de las brujas el padre de Nozomi Toujo, Viktor Toujo, confinándola a una cueva lejos de todo signo de civilización poniendo un sello de restricción mágico el cual impedía que cualquier tipo de energía mágica fuera detectada por ella como también bloqueando su poder sin control alguno. Prácticamente había convertido esa cueva en su prisión personal.
El nombre de esa bruja es Tsushima Yoshiko, una chica de cabellos azul oscuro con un chongo en el lado derecho de este, su piel era muy clara como la luz de la luna, su mirada color violeta demasiado intimidante y fría que podría petrificar a cualquiera de solo verla. La última vez que se le vio entre su gente portaba un vestido negro muy elegante, con guantes largos hasta arriba de los codos, botas negras hasta los muslos todo ese kit tenía un toque muy gótico como a ella le gustaba.
— Nozomi…. estas segura… de esto… han pasado años… desde que fue confinada por tu padre… en este lugar… de tan solo ver al interior tengo miedo — La peli azul evitaba todo contacto visual con la entrada de la cueva porque sentía que al estar más cerca algo parecía llamarle desde el interior.
— Umi… no tenemos alternativa… Tsubasa y los suyos son demasiados…. no podemos recurrir a la familia original BiBi, ellas tienen sus propias preocupaciones, si estoy consciente del riesgo, pero ¿Qué otra opción tenemos? — Negar que ella también tenía cierto miedo de verla a los ojos nuevamente le causaba terror porque sabía del profundo resentimiento que le guardaría después de mucho tiempo.
— Pero Nozomi, aun así… ella podrá matarnos, ambas sabemos que tiene un poder que ni tu ni yo podríamos combatir — Buscaba su hermana convencerla de que esa idea era un acto totalmente suicida.
— Lo sé, así que déjame a mi hablar, de ambas soy la única que es buena dialogando — Lentamente se acercó a la entrada tocando con su mano lo que parecía ser una barrera invisible haciendo un pequeño hechizo recitando unas palabras en lenguaje extraño hizo un agujero el cual traspaso para adentrarse a la cueva.
Umi por ningún motivo tenía ganas de entrar, pero quedarse sola en medio del pantano igual sería peligroso ya que licántropos también merodeaban dicha zona y a regañadientes entro corriendo a la cueva acercándose a su hermana que cerro el pequeño agujero que hizo en la barrera mágica con solo girar su mano, lentamente comenzó a adentrarse por un estrecho camino que descendía hacia las profundidades de quizás la entrada del mismo infierno. Usando su magia tomando un pequeño trozo de madera lo encendió para iluminar el camino, que cada vez se volvía más pesado por el ambiente lúgubre y algo hostil que las estaba recibiendo. El crujir de huesos las asusto sobresaltándose, más seria su miedo al ver que se trataban de huesos ¿humanos? era imposible que recibiera visitas o menos… que personas mortales pudieran pasar, que el sello solamente sirviera para brujas y otros seres sobrenaturales, tan solo de pensarlo les causaba escalofríos en cada fibra de su cuerpo por lo que siguieron su camino hacia lo más alejado de la cueva encontrándose con una salida, al otro lado estaba iluminado con velas y se escuchaba una voz "angelical" tarareando una canción.
Sus corazones no podían estar más acelerados ya que con cada paso el agudo canto era más sonoro que llegaba a ser tétrico, pero armándose de valor dieron los últimos pasos que necesitaban para pasar por ese umbral para encontrarse con algo que en su vida podrían imaginar: Una habitación en la cual había muchos huesos, cráneos regados por doquier, ratas corriendo por el suelo, arañas caminando por las paredes y techo, incluso cucarachas corriendo por sus pies. Las velas a cada rincón solo hacían que el entorno diera más miedo de lo habitual encontrándose con una mesa a un lado con una biblioteca de libros roídos y llenos de polvo, muñecas de vudú clavadas en las paredes, brebajes y amuletos místicos en otra mesa al otro lado de la habitación, lo más aterrador fue encontrar con su mirada una especie de pentagrama en el techo con un cuerpo en completo estado de putrefacción lavado en 4 picos del pentagrama como si hubiera sido parte de algún especie de ritual de la bruja apodada "Yohane".
— Vaya… ustedes 2 tienen agallas de venir solas… después de lo que tu padre me hizo Nozomi… dime ¿Qué es lo que te trae a mi pequeña morada? o debería decir… prisión…. — La voz de la dueña del lugar se dirigió hacia ellas con cierto tono de sarcasmo e ironía.
— Yohane, si no fuera porque realmente la situación con las brujas está muy mal, no recurriría a ti — Respondió la mayor de Lilly White no queriendo mostrar miedo o intimidación ante esa sala de tortura.
— Oh, primero me desprecian… y ahora me necesitan… que ironía... no crees querida… — Una carcajada retumbo en la habitación poniendo los nervios de punta a ambas.
— Yohane… no vinimos... a ¡Argh! — No pudo terminar su oración porque de golpe y tan abruptamente su cabeza comenzó a sentirse taladrada que caería de rodillas tomándose los costados de esta.
Poco a poco unos pasos se escucharon acercarse hacia ellas, desde atrás se podía ver a esa chica con su brazo levantado con sus dedos curvados como si estuviera tratando de apretar algo, Umi iba a ayudarla, pero al verla acercarse no pudo reaccionar por al fijarse en esos orbes violetas sintió como su cuello estaba siendo estrangulado y una fuerza sumamente violenta la embistió contra la pared ahorcándola al grado de ser asfixiante el agarre. La fuerza de Yohane era terroríficamente mayor a la suya que sin siquiera tocarlas ya las tenía completamente dominadas, posicionando frente a la peli morada que sentía que de un momento a otro la cabeza le estallaría hizo un movimiento sutil con su mano en el aire provocando que el dolor se volviera diabólicamente intenso que de sus ojos comenzaron a brotar lágrimas de sangre, de su nariz igual brotaban gotas de sangre, la tortura fue tan brutal que los ojos esmeraldas de la peli morada ya no tenían el color esmeralda hermoso que siempre le caracterizaban, ahora parecían tomar un matiz carmesí gracias a que la sangre se le estaba acumulando haciéndose coágulos de tan solo hacer otro movimiento más era posible que le estallara los ojos sin ningún tipo de remordimiento.
— Her… ma… na… — La menor intento ayudarla usando un poco de su magia para paralizar su cuerpo y detenerla, pero era completamente inútil, la otra contrataco como toda una bestia furiosa.
— Querida Umi… Debes aprender una cosa… Si vas a enfrentarme deberás hacerlo mejor… — Sin ningún tipo de remordimiento lanzaría un hechizo telequinetico que le rompería los brazos y piernas dejándola completa inutilizada ahora le daría el tiro de gracia comenzando a cerrar su otra mano formando un puño con el cual era seguro que le arrancaría el corazón.
— ¡Iagh! ¡Yohane! ¡No por favor! ¡No me mates! ¡Te lo suplico! — Gritaba su otra presa mientras veía como en su vestimenta el pecho comenzaba a teñirse de una mancha negra intensificándose los gritos de menor que imploraba misericordia a su verdugo.
— Yohane… por favor detente… venimos… a venimos a liberarte…. de tu encierro ¡Escúchanos! —
Eso basto para que la otra peli azul detuviera sus ataques mientras las soltaba dejando que Nozomi se quedara de rodillas y Umi cayera al suelo de golpe con sus brazos y piernas rotos respirando agitada tratando de recobrar el aliento tocándose el pecho y viendo que solamente tenía una pequeña mancha como si su sangre hubiera sido coagulada con un moretón en esa zona, Yohane solamente se acercó a la mayor de ellas y le tomo el mentón levantándole la mirada para encararla con una media sonrisa en sus ojos y después la soltaría dándose la vuelta para ir a una especie de chimenea que con solo mover un dedo encendió sentándose en un sillón para tranquilamente sentarse en este cruzando ambos brazos y piernas esperando lo que tuvieran que decirle, cierto interés surgió en ella cuando escucho de los labios de la peli morada que le ayudaría a salir de ahí pero le causaba cierta curiosidad saber ¿Por qué? siendo tan peligrosa ¿Por qué se tomaría la molestia de liberar a un demonio como ella? pensaba que debía ser algo realmente "importante" para que quisieran la ayuda de ella solo se limitaría a observa y a escuchar a sus ex – hermanas presentes a sus pies.
La peli morada lentamente se acercaría a su hermana menor para verla, afortunadamente solamente solo tenía sus huesos rotos, la tráquea partida y un moretón en su pecho así que tomando sus hombros usaría su magia para curarla mientras su pobre hermana sentía mucho dolor al regenerar sus huesos y garganta, la magia de esa bruja era demasiado poderosa estaba segura de una cosa, tan solo uso la mínima parte de su máximo poder porque solo una vez la vio usarlo todo y honestamente jamás en su vida desearía ver la masacre que ella podría provocar solamente por un arrebato de ira, ver a su madre brutalmente asesinada por ella, tener su cadáver en brazos con el pecho completamente abierto bañada en sangre era una escena que la había traumatizado de por vida, nunca olvidaría la mirada violeta de Yohane encendida con un gesto hambriento de poder, de sangre, de muerte, no la odiaba por ello… ya habían pasado años de eso, pero le sería imposible olvidarlo.
Poco a poco levanto a su hermana para mirar a la oji violeta para expresar el motivo de su visita.
— Necesitamos tu ayuda… nuestra comunidad… en general corre mucho peligro… Tsubasa y los vampiros matan a los nuestros… sin piedad por "incumplir" sus reglas absurdas… mi pequeña hermana Rin fue degollada por leerle la mano a un turista… en el lugar equivocado — Un gesto de tristeza se asomó en sus ojos bajando la mirada.
— Y yo ¿Qué quieres que haga? al fin de cuentas… soy una exilada… tu propio padre lo hizo… — Tan solo mencionar a su padre lagrimas comenzaba a salir de sus ojos frunciendo el ceño.
— Esta muerto… — Fue lo único que dijo tragándose el dolor que eso le producía.
El silencio reino en el lugar haciéndolo totalmente incomodo, pesado y estresante, pero Yohane no se inmuto por sus palabras, ni sintió lastima, ni pena… al fin de cuentas por él es que estaba ahí por lo que no le importaba en lo más mínimo su perdida, solamente se limitó a observarlas a ambas y después de unos segundos la peli azul en brazos de Nozomi tomo la palabra.
— No tenemos a quien más recurrir… nadie de nuestro aquelarre o los demás desea levantarse en contra de los vampiros, logrando infundirles miedo y bueno… la familia original tiene sus propios problemas como para pedirle ayuda — Suspiro Umi con derrota en sus ojos.
— Así que… ¿Soy su única alternativa no? — No podía tener una sonrisa más aterradora esa chica al ver que prácticamente le estaba rogando de rodillas ayuda por lo que aceptaría, pero solamente con una condición — Bien… voy a ayudarles… pero tengo solamente una sola petición que hacer… es sencillo.
— ¿Cuál es? — Dijeron ambas al unísono.
— Si quieren que aplaque a esos chupasangres… voy a hacerlo a mi modo, sin críticas, sin limitaciones… si hay daños colaterales no será mi problema ¿Estamos claras? — Esa sonrisa cínica no les daba muy buena espina que digamos, pero realmente no quedaba otra opción.
— Está bien… — Dijo la mayor resignada a su petición, sabía que estaba arriesgando a toda la ciudad solo por un pequeño capricho de la otra, pero era un sacrificio… no un riesgo que debía cargar.
Después de eso, se retiraron dejando sola a Yohane en su morada solamente diciéndoles antes de irse que se encontraría con ellas en la noche en el cementerio Saint Louis de la ciudad que primero debía hacer algunas cosas, tanto Nozomi como Umi estaban deseando que no fuera a hacer una locura, pero conociéndola era como pedir agua al desierto.
Horas más tarde, Barrio Francés
Corriendo las 10 a.m. el barrio francés de Nueva Orleans era un pintoresco lugar en el que por el día muchos turistas y personas caminaban tranquilamente admirando los coloridos edificios, disfrutaban de un buen desayuno en los restaurantes de esa parte de la ciudad, compraban suvenires en las tiendas, la chica peli azul de ojos violetas con su vestido gótico caminaba tranquilamente por la banqueta siendo el centro de atención de las personas que pasaban a su lado, podía escuchar los halagos que le daban como también algunos comentarios llenos de intriga y miedo, cosa que a ella no le importaba en lo más mínimo, su ego era tan grande como el de Nico Yazawa que podía lidiar con ello de manera tranquila. Con toda la calma del mundo se paró en una plaza a tomar un café con un pan francés que, aunque no era su favorito no podía negar que tenía un exquisito sabor el cual extrañaba degustar, alimentarse de carne humana y de la energía de sus víctimas no le daba un gusto como el pan así que se tomaría su tiempo en ese lugar cuando una persona se le acerco tranquilamente con cierta curiosidad.
— Disculpe…. ¿usted es una estrella de rock? — Era un pequeño niño de al menos unos 6 años de edad que se había escapado de su madre y llego de manera fortuita a donde estaba ella.
— Pequeño… ¿te asustaría si te digo que soy bruja? — Esbozo una sonrisa de oreja a oreja tocando la parte superior de la cabeza del menor.
— ¿Eres buena o mala? — Aparentemente no le tenía miedo, era curioso e interesante.
— Podría decirse que buena… jejeje— Sonó muy serena y amigable.
La madre llego asustada hacia donde estaba el niño cargándolo en brazos mientras se disculpaba por si le estaba molestado, pero no pudo evitar verla de manera extraña ya que su apariencia era muy sospechosa por lo que se fue rápidamente con el menor en brazos mientras este se despedía de ella, a lo que respondió con calidez, algo extraño en ella. Al final tuvo un desayuno tranquilo y se retiró del lugar pagando la cuenta caminando por la calle Bourbon tranquilamente, cuando doblo hacia otra calle noto como 3 tipos la estaban siguiendo por otras, pero aun así siguió caminando sin darle importancia a ello hasta que por arte de magia ya no estaban detrás de ella pero al adentrarse a un pequeño callejón estos 3 tipos salieron de la anda rodeándola mientras la miraban con recelo y algo de demencia, intentándola intimidar, descubriendo de quienes se trataban.
— Escuchamos por ahí… que eres bruja… ¿no es así? — uno de los tipos pregunto con severidad, pero sonriente.
— ¿Por qué debería responder eso? — No expreso ningún tipo de emoción ante ese cuestionamiento, n ose sentía amenazada, sentía pena por ellos.
— Las brujas no están permitidas por este lugar… Tsubasa lo ordeno… — Otro exclamo con un toque intimidante mostrando los 3 sus colmillos.
La joven solamente sonrió de medio labio lentamente mirándoles a los ojos con un toque retorcido y enfermo al ver como se acercaban a ella con solamente cerrar los ojos y levantar sus brazos hacia arriba hizo que levitaran en el aire sorprendidos al ver la fuerza que ella tenía no podían moverse y eso los dejaba en desventaja, recitando unas palabras que ella conocía hizo que poco a poco en el aire comenzaran a quemarse esos vampiros dejándolos caer de golpe mientras se revolcaban en el suelo de dolor hasta que el fugo paro pero sus heridas no se regeneraban, Yohane con total desprecio y ningún signo de piedad en su semblante se acercó a uno de ellos para tomarlo del cuello de su camisa para responder sus palabras.
— Pues veremos quién puede más… si ella o yo…. — impunemente y sin una pizca de remordimiento le atravesaría el cuello con su mano mientras la sangre brotaba de ese pobre vampiro concentrándose para empezar a pudrir su cuerpo matándolo de dentro hacia afuera mientras su carne se volvía solamente volvo desvaneciéndose con el viento.
— ¡Eres un monstruo! — Dijo uno de los restantes mientras su piel se caía producto de las quemaduras observando petrificado a esa bruja.
— Lo se querido…. — Con descaro lo arrastro con el de manera telequinesia hasta tenerlo a sus pies girando un solo dedo en su propio eje para hacer que su cabeza girara en 360 grados en su propio eje hasta que su cabeza se separara del cuello carcajeándose mientras con un hechizo de piromancia quemaba los restos.
— ¡Aléjate de mí! ¡Demonio! — el ultimo estaba muerto de miedo mientras se arrastraba lejos de ella rogando que alguien le salvara, pero no sucedería ya que Yohane le tomo del tobillo arrastrándolo a la más oscuro del callejón mientras los gritos de pánico y auxilio se perdían en la oscuridad de ese lugar.
Continuara…
Nota del autor: Pues aquí les traigo el cuarto capítulo de esta historia donde Yoshiko será entre héroe y villana según le convenga, porque ella no se casa con nadie ya quedo claro jajajaja, como podría ayudar a Umi y Nozomi, como podría matarlas de un golpe si así lo quiere n.n mañana habrá capítulo de las ninfas de los campos elíseos espérenlo, nos vemos
