Jason adoraba a sus hijas. Las amaba con todo su ser. Y Pipper se burlaba de él diciendo que estaba celosa de esas niñas, que se lo robaban. Y bueno, vale, puede que sí, un poco, pero Pipper era Pipper, su esposa y su amor.
Tenían, dos niñas, eran gemelas y tenían cuatro años. Pero con dos tenían suficiente y les sobraba. Sus vidas eran ajetreadas. No sabía cómo es que Percy seguía vivo son sus tres hijos y sólo.
-¡Jason! –gritó Pipper desde la cocina
-¿Qué pasó Pippes? –dijo medio dormido
-¿Puedes hacer el desayuno? Tengo que bañar a las niñas
-Sabes que puedo bañarlas yo... –le dijo burlándose. Pipper odiaba hacer el desayuno
-Cállate Grace –dijo antes de besarlo y salir de la cocina, sus hijas corrían por toda la sala riendo
-Vamos a bañarnos –les dijo corriendo para atraparlas
-¡Nooo! –gritaron, pero terminaron yendo al baño. Cuando las tres estuvieron vestidas, Jason ya tenía el desayuno y las cosas listas. Era un buen sábado, soleado.
-¿Cómo están mis niñas? –dijo cargándolas y las sentó en sus sillas
-Papi ¿a dónde vamos a ir hoy? –pregunto Megan
-No lo sé, ¿a dónde quieren ir?
-Al parque –dijeron al unísono
-Entonces al parque –dijo Pipper riendo, ambas niñas comieron alegremente con la ilusión de ir al parque.
-Bueno niñas, en lo que me baño ¿le ayudarían a mamá? –preguntó Jason, ambas asintieron y se fue a bañar. Cuando salió las tres ya estaban esperándolo.
Subieron las cosas al carro, Jason manejó hasta el parque, mientras Pipper ponía canciones para que todos cantaran. Había un parque cerca de su departamento, pero al que iban era mejor. Había juegos y un rio pequeño y muchas cosas para que las niñas disfrutaran. Pipper corría con las niñas mientras Jason bajaba las cosas del carro.
-Muy bien, ¿Quién quiere una carrera conmigo? –preguntó alardeando
Las tres levantaron la mano y rieron. Jason corrió, bueno, en realidad las dejó ganar, pero Daphne era la más rápida, y cuando llegaron al árbol, que era la meta, tanto Megan como Daphne festejaban. Corrieron por todo el parque jugando con otros niños, riendo, subiéndose a las resbaladillas, a los columpios.
Abrazó a Pipper mientras las veían jugar con otros niños. Se sentía muy feliz y orgulloso de tener una familia y más aún, de que fuera así.
