LO LAMENTO TAANTO. Como si publiqué en el otro foro juré que lo había colgado también aquí, pero nunca lo hice :c De verdad lo lamento. Ando tratando de publicar más por acá, no se sorprendan de ver cosas nuevas que la verdad habré escrito hace muuucho, saludos.

No de palabras: 722 palabras.

Nada es perfecto. Él lo sabía y también ella. Pero nada costaba detallar cada imperfección de forma recíproca y eróticamente tierna. Hablando de carácter, eran incomprendidos por el otro. Pero si hablabas de algo físico, eso era perfecto.

Parte IV

Perfecto

El Sol se había escondido hace cinco horas, pero ellos no dormían, la verdad no los dejaban ni cerrar los ojos para descansarlos. Hace rato podían haber dormido si las ansias no hiciera mella en ellos esa noche precisamente. Se acercaron con los ojos cerrados, faltaba poco. Beso, sonrisa, se complacieron.

El medio demonio iba a rodear a la chica, atrayéndola hacía él, despacio.

―Necesitamos tiempo para nosotros. ―Besó los labios femeninos mientras ella reía.

―Lo sé, no lo niego. ―Se abrazó más al chico―. Pero se necesita ese tiempo, ahora tristemente no lo tenemos.

Torció el gesto, tenía razón. Ahora no, posiblemente mañana. Le besó los párpados y se arrimó más a ella. Cerraron los ojos y se abrazaron, se disponían a dormir pero…

El llanto de dos bebés no estaba en los planes.

Abrieron los ojos de golpe, el chico se tapó la cara con la almohada, ella le miró, y con gesto de resignación dijo:

―Yo voy, nada me mortifica, no descanso, no importa. ―Hizo la mejor cara de borrego a medio morir, y él, sólo la ignoró―. Idiota ―bisbisó con ira.

―Te espero ―dijo antes se cerrar los ojos.

―Amor ―dijo sonriente―. ¡Descansa mientras yo me parto el lomo! ―espetó rabiosa.

El medio demonio de ojos dorados sólo asomó las orbes por la sábana. Tomó valor y sonrió con ello, vio a la chica marchar por el pasillo y la alcanzó. La tomó por el talle y la alzó como costal de papas, le tocaba ir a él, no a ella, estaba cansada, demasiado al parecer. Ella gritó y al fondo el llanto reinaba.

―¡Bájame! ―gritó―. ¡Bájame Taisho, bájame no seas idiota! ―gimoteó.

―Cálmate, ¿sí? ―pidió―. Estás cansada, yo voy. Tengo más resistencia. ―Ella lloró algo y se dejó hacer.

La colocó en la cama y la arropó.

Al salir respiró hondo. Oyó el llanto y no le agradaba, algo les desconcertaba, y él no deseaba oírlo más. Haría lo necesario para detenerlo. Todo lo necesario, todo.

&.

Despertó algo tarde, pero hace tres meses no dormía tanto. Sonrió con los ojos cerrados y se estiró. Se levantó de la cama y se desperezó. Alzó la ceja, todo estaba en silencio, demasiado silencio.

No le prestó casi atención a la desaparición del chico perro en la estancia, salió al lavado y se acicaló, se dirigió a la cocina y empezó a preparar la comida, para ella, para él y…

―¡Kagome! ―Se le cayeron las hortalizas por el miedo y oyó llantos―. ¡Ven acá! ―Casi gimoteó en socorro.

Sonrió. Levantó las cosas del piso y las lavó, mientras, en la habitación el llanto se oía, ella pacientemente lo apreciaba, eso sí la relajaba, el silencio no era normal en esa casa.

―Voy ―dijo bajo, sabiéndose oída.

Caminó lentamente.

Al entrar en la habitación debió taparse la boca para no reír sonoramente.

―No te rías ―espetó el chico al borde de la desesperación.

―No tenía pensado hacerlo. ―Impidió la risa, pero no por demasiado tiempo.

La cara se enrojeció, a él de ira contenida, a ella de risa.

La imagen era adorable. El padre tenía a cada bebé encima, el niño lloraba intensamente en el regazo, mientras la niña reía ―si eso era reír―, al jalarle las orejas caninas al mayor. Se agarraron del cabello plateado y no lo soltaron. La madre ya estaba doblada de la risa y el padre al borde del colapso.

―Parecen las gemelas, y no lo son, ¡son peores, jalan de forma más enérgica! ―vociferó, como efecto, jalaron con más brío―. ¡Kagome! ―pidió.

―Ya, ya…―Relajó los pesamos y se inclinó―. Vengan con mamá, vamos, vamos. ―Movió los brazos, extendiéndolos y encogiéndolos hacía ella. Los cachorros la miraron e hicieron lo mismo.

La chica los tomó, meciéndolos:

―Papá hizo lo posible, no sean malos. ―Ambos parpadearon y vieron al medio demonio. Extendieron los regordetes dedos y alcanzaron la mano ofrecida, apretaron, y rieron.

Los padres sonrieron y se miraron, los bebés lloraron otra vez, hambrientos. Exhalaron el aire, resignados.

―Tienen hambre. ―Los miró y ella también―. Tenemos hambre ―agregó.

―Ya casi está, vamos.

Ya saciados, todos se dirigieron a la entrada. La estampa era hermosa. La familia de ellos no era normal, era original. Medio demonio con la sacerdotisa de la aldea, no importaba. Todo se basaba en amor, y paciencia. Para ellos eso era perfecto.

N/A: ¡Hola! Al fin terminé este micro fic :') Me encantó hacerlo, sé que tardé mucho y no ha sido lo mejor que he escrito, al menos tengo que aprender a hacer finales. En mi defensa, trabajar sin la vocal me entorpeció, pero es un gran reto, el cual les invito a tomar sin su inspiración se ha ido. Los alentará a seguir escribiendo.

¡Saludos!