Capítulo 4: Al otro lado del Atlántico

Hermione se levantó para comenzar un nuevo día. Hoy le esperaba una jornada extenuante, como siempre, ya que no se permitía un momento de ociosidad y caer en la tentación de pensar en... No debo sucumbir, se repetía una y otra vez cuando sus pensamientos viajaban lejos, a miles de kilómetros de donde estaba.

Decidida a no caer en la tentación, se fue a duchar y luego a preparar sus asuntos para tener otro día productivo, no podía echarse a morir, su lema era la vida continúa y lo trataba de aplicar siempre.

En medio de los pormenores, estando en la cocina de su apartamento, mientras desayunaba, llegó una lechuza con el ejemplar del profeta como cada mañana. Lo hojeó sin prestar mayor atención a lo que pasaba frente a sus ojos, hasta que una foto la hizo detenerse para leer su reseña.

Harry Potter recobra la cordura:

Luego de permanecer por casi seis meses en el hospital de San Mungo, víctima de una profunda depresión, que ocasionó estragos en su salud, ayer fue dado de Alta el niño que vivió, con un pronóstico positivo. Según su sanador, la depresión que padecía el joven Potter se encuentra casi totalmente curada, sin indicios de una nueva recaída, aunque para mayor seguridad deberá seguir controlándose por un tiempo indefinido. Ciertos informes extraoficiales señalan que este estado se debió a problemas afectivos ya que sus amigos, con los que conformaban el trío famoso de Hogwarts, lo dejaron abandonado sin ninguna explicación, ni siquiera su padrino, el injustamente acusado Sirius Black, habría podido lograr una mejoría y por ende lo dejo solo también, claro que esto último es cuestionable ya que personalmente, Sirius Black se encargó de que Harry Potter tuviese la mejor atención en San Mungo.

Hemos tratado de contactar al joven que derrotó al Señor Oscuro, pero no a querido prestar declaraciones

Mientras leía la nota, Hermione palidecía más y más. ¿Cómo era posible que ella no se hubiese enterado de nada? ¿Por qué él había caído en ese estado? ¿De donde sacaban semejantes barbaridades en el profeta, difamando algo que no conocían por completo?

Lo único bueno del artículo es que pudo enterarse que estaba mejor, porque de no ser así lo más probable es que su voluntad hubiese flaqueado, y hubiese mandado todo al trasto por ir a su encuentro... Deseaba tanto verlo, pero sabía que cualquier contacto con él sería perjudicial. Cierto rumores recibidos le informaron que Ron no estaba tranquilo, por el contrario, se encontraba buscándolos (sobre todo a ella para demostrarle quien era ahora), y si estaban juntos le harían la tarea más fácil.

Por eso había cortado todo contacto con sus amistades, por eso le costaba recibir información sobre él... sobre su vida, sobre que hacía y que no... todo sobre él. Pero era lo mejor ¿o no?

Después de un tiempo de calmar sus emociones, se alisto para irse a estudiar. No le tomó más que unos minutos encontrarse lista para salir. Menos mal que existía la red flú, porque con lo del diario casi no le quedó tiempo.

Al llegar a la facultad se encontró con una de sus compañeras, que se había convertido en su confidente y paño de lágrimas. Le recordaba mucho la relación que tenía con Ginny.

Andy, su amiga, la estaba esperando frente a la entrada de la biblioteca. Ella, como Hermione, tenía una fuerte debilidad por los libros, algo que hizo que se llevasen bien de inmediato. Era el epítome de la mujer norteamericana: Rubia, espigada, extrovertida y divertida en todo el sentido de la palabra; nunca andaba de malas, le buscaba lo positivo a todo, y por su personalidad no faltaba el chico que anduviese tras ella, claro que todo se aguaba cuando su entusiasmo por los estudios se convertía en una obsesión.

Hermione, al verla trató de comportase como lo haría normalmente, porque sabía que cualquier detalle que se reflejase en su cara sería una excusa para tener a Andy de cabeza preguntándole que sucedía y no se rendiría hasta obtener una respuesta satisfactoria.

Pero todas sus intenciones quedaron en el olvido, porque no más verla, lo primero que dijo su amiga fue:

Srta. Hermione, ¿cual es el motivo, causa o razón por el cual tu semblante se muestra preocupado?

¿Qué le hace suponer Srta. Johansson que no me encuentro en perfectas condiciones, y que solo tuve una mala noche?

A mí tu no me engañas, Hermy ¿Qué te sucede?

Nada, ya te dije- le contestó mientras se dirigía raudamente al salón de clases, mientras más pronto llegara, más rápido lograría sacarse un rato de encima a su amiga... Y quizá hasta se olvidaba de su interrogatorio.

No creas que te dejaré tranquila, así que te apures, porque aunque el profesor me rete te seguiré preguntando- Le seguía insistiendo Andy, tratando de detener la carrera de Hermione.

Pues vas a tener que cortarlo. A MÍ NO ME PASA NADA.

Ese fue su error. Si había algo notorio en Hermione era que nunca perdía los estribos. Se dio cuenta tarde de que había alzado la voz más de lo usual. Pensó rápidamente una excusa, para disculparse convincentemente.

Lo siento Andy, pero es que no quiero llegar tarde a clases y menos ser castigada por el profesor por tus preguntas.

Yo no he dicho nada... ves que algo te pasa, porque no me trago el cuentito de las clases, todavía nos quedan cinco minutos. Por ahora lo voy a dejar, pero no quiero verte así, por eso te pregunto, porque te estimo y me preocupo por ti, eres mi amiga y las amigas están para socorrerse mutuamente y pedir ayuda, y contar sus problemas y solucionar los dramas y lo-....

Ya entendí, ya entendí- Eso era típico de ella, usar las usuales peroratas para convencer a los otros, sea quien sea y por que sea.

Y entre tantos dimes y diretes llegaron a clases, con unos cuantos minutos de antelación, por lo que tuvieron que esperar hasta que llegó el profesor Lorenzo.

Durante la clase, Andy mantuvo su palabra, sin mencionar nada de sus sospechas, algo que Hermione creía imposible, pero todo fluyó sin problemas. Ella al igual que en Hogwarts, seguía siendo una de las mejores alumnas, claro que la competencia era mayor, ya que había varios alumnos brillantes, incluyendo a Andy.

Al terminar toda la jornada estudiantil, fueron a tomar un café cerca de la facultad, y como lo temía Hermy, Andy continuo su interrogatorio.

Bien Hermione, ¿vas a decirme que te pasa? Sé que es difícil hablar para ti de cosas privadas, pero hoy estuviste muy callada, ni siquiera levantaste la mano para responder en la última clase, y eso es mucho decir. No quiero que te enojes conmigo, pero sé que no estás bien, y solo quiero ayudarte, nada más.

Al ver la preocupación de su amiga, Hermione se armó de valor y comenzó a hablar, tenía que contarle todo, cosas que pensó callar para siempre, pero que estaban unidas a lo que ocupaba su mente ese día. Sí porque no había podido olvidar una sola palabra del artículo del diario, una a una las volvía a repasar y volvía a preguntarse una y otra vez el por qué de esa situación, si el irse fue la decisión correcta o no, o el quedarse lo fue (por parte de él) Tantas cosas en su cabeza que necesitaban escape, y eso era lo que le ofrecía Andy.

Hoy, al leer el periódico mientras desayuna, encontré una noticia sobre alguien que estuvo aquejado por un problema grave, decían que recién había salido de San Mungo (el hospital para magos de Londres), y que casi paso seis meses allí, debido a un estado de depresión alta que lo llevó a descuidar su salud, siendo internado en condiciones deplorables. Esta persona es alguien muy importante para mí, de hecho es la razón por la cual no tengo amigos o me niego a hablar de mi pasado. Con él (si, es un chico) viví los momentos más cruciales de mi vida, en todo aspecto; él es una de las personas que ha marcado mi existencia, logrando muchas veces cosas que ni siquiera había cruzado alguna vez por mi mente. Por eso es que estoy triste, porque se me rompe el alma al pensar en la causa de su mal, y que yo no puedo, o no debo hacer nada por él, por motivos que me atan a este lugar y que me niegan el hecho de no poder socorrerlo en este instante.

Pero como no me has contado esto antes. ¿Y a qué te refieres con eso de no poder ayudarlo? Que yo sepa no hay nada en este lugar que te ate...

En eso tienes razón, pero lo que me impide actuar se encuentra allá, en Inglaterra, no acá.

No entiendo, porque si alguien muy querido para mí estuviese así, yo sin dudarlo iría en su ayuda, ya vería como enfrentar las cosas.

Si fuese una cosa, yo también, pero es alguien quien se interpone, alguien muy estimado para ambos, ya que era nuestro amigo.

¿Qué clase de amigo se interpone entre sus amigos?

Pues él no sabe eso, y ya no es nuestro amigo.

¿Quién es?

No creo que lo conozcas alguna vez, pero se llama Ron, Ronald Weasley.

Y el otro chico ¿Cómo se llama?

No sé si decírtelo, porque sabrás quien es.

No creo conocer a nadie de Inglaterra. Además si es alguien importante para ti quiero saber, para poder ayudarte; necesito saber lo más que pueda para ser útil, porque si una noticia te afectó así, es una personal muy especial. Si solo me dices algo vago, no entenderé del todo tu estado...

Para explicarte lo que me sucede tengo que contarte otros detalles, detalles de mi pasado que no puedo, ni quiero olvidar.

Supongo que has oído sobre Harry Potter, ¿no?

Claro que sí, respondió su amiga, ¿quien no conoce al niño que vivió? ¿Tú lo conoces?

Sí, estudiamos juntos en Hogwarts, tenemos casi la misma edad, aunque él es unos meses mayor.

Ya, entonces ¿Por qué me preguntas, si todo el mundo lo conoce? Y más encima me dices que estudiaste con él- Contestó su amiga poniendo cara de "no entiendo"

Él es la persona de la que hablaba el diario. Él es muy especial para mí. Sé que todo el mundo lo conoce por lo que hizo, y yo lo conocí, sí; pero no por lo que lo hizo famoso, lo conocí siendo Harry, conocí al verdadero Harry, quien llegó a ser mi mejor amigo, mi único amor.


Muchas gracias por leer esta historia. Mis disculpas por no actualizar seguido.

Agradezco los reviews de: Lilyem, Pipu-Radcliffe, y de Amsgla. Más adelante trataré de hacerme el tiempo para contestarlo (lo prometo)

Bye

BBPOTTER