Sentimientos confusos

ホロホロxレン…

やおい.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-やおい

Gomen nasay!! x.x por tardar tanto en actualizar

Hola!! Bueno este…ah sí, aquí les traigo ya el cuarto capítulo del fic. Tardé en escribirlo pero aquí lo tienen. Espero que les guste y les voy a dar la advertencia de que en este capítulo habrá un poco de lemon al final n.n U aunque no es la gran cosa ¬¬. Gracias por sus reviews y espero que sigan mandando. Por cierto O.o, quería ofrecer una disculpa por que en el capítulo anterior puse dos títulos en él y no me di cuenta hasta que ya lo había publicado. Es que como ese capítulo ya lo había escrito desde hace tiempo pues no me di cuenta y por eso también puse que iba a haber lemon pero no fue más que shonen ai, gomen nasay T.T, pero les prometo que ahora si hay lemon, sip n.n.

Advertencia: este capítulo contiene LEMON, o sea contenido erótico.

Nota: Si no recibo más de 7 review no pienso actualizar rápido n.n u.u y otra cosa más, por diferentes circunstancias he decidido cambiar las edades de los personajes así que representan una edad de 19 años aproximadamente.

Comencemos!!...

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unas suaves y frías manos que tocaban el fino rostro del chino hicieron en ese momento que volteara rápidamente. El shaman de China solo tuvo tiempo para sentir un cálido rostro acercarse al suyo y posteriormente sentir como sus labios chocaban con los dulces labios del ainu. Dejándose llevar por el momento, ambos shamanes no querían separarse. El momento era muy emotivo, solo cerraron los ojos y fundieron sus bocas. Se sentía bien. Pronto ambos comenzarían con las suaves y delicadas caricias en el cabello, en la espalda…

Finalmente se alejaron sin apartar la mirada del otro…

Horo-Horo— Len…yo… yo… te

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En aquella habitación de la posada "EN" se observaban un par de jóvenes que hacía unos instantes habían consumado un cálido y tierno beso. El momento sería inolvidable, probablemente.

Horo-Horo- Len…yo te…te amo… -dijo el ainu con voz entrecortada.

El chino solo se sonrojo. No sabía que contestar. Todo le parecía tan repentino que casi juraría que se había quedado sin habla. El corazón del chino comenzó a latir de manera acelerada.

Horo-Horo- te amo Len…quería decírtelo desde hace tiempo pero…no me había atrevido

El chino seguía sin hablar. Miraba fijamente al peliazul. Dentro de si mismo podía sentir perfectamente una gran emoción al oír estas palabras pronunciadas por el mismo Horo-Horo. No sabía que contestar aunque él deseaba afirmarle que el también sentía lo mismo y quería volver a besarlo pero algo dentro de su pecho le hacía sentir que no era muy adecuado que lo hiciera por que pese a todo estaba muy confundido. No sabía que responder.

Horo-horo- sentía que si te decía que te quiero ibas a reaccionar de manera agresiva, tal vez ibas a decirme que me alejara de ti y que nunca más te volviera a dirigir la palabra, pero ahora he comprobado con este beso que…

Len- que has comprobado? Crees que yo voy a decirte que también te amo?- por el tono en que hablaba el Tao parecía obvia su negación. Aunque trataba de ser sarcástico, ni el mismo podía creer que eso era lo que acababa de contestar al ainu. Realmente su confusión era grande. Sentía amarlo desde hacía tiempo y ahora que tenía la oportunidad no la aprovechaba. Lo cierto es que el chino tenía un gran temor a que iniciar tan repentinamente una relación con el shaman de hielo lo llevaría a sentir una gran culpabilidad si su padre, En Tao, llegara a enterarse y destruir su relación causándole daño a su amado ainu. Pero ante tales palabras que había dicho el chino, el Usui sintió una gran opresión en su pecho que parecía como si de momento se paralizara. Con aquel beso, el ainu no se esperaba que la contestación de Len fuera de esa forma tan fría y lo que más temía, que era su rechazo, se cumplía en ese instante. Su nerviosismo era tanto al sentir su desprecio, que no pudo notar que el Tao no podía mentir por que se le oía fingido.

Horo-Horo- que dices? No me digas que el beso que nos dimos no significó nada para ti? Acaso no sientes lo mismo que yo?- el shaman de hielo se oía casi como tartamudeo pero hablaba con tono fuerte.

Len—escucha Horo, yo no creo que esto sea lo más conveniente, lo que sucedió ahorita fue algo que no debió pasar jamás. La verdad es que estoy muy confundido. No quiero que de pronto me confieses algo así para que iniciemos una relación. No me hagas cuestiones difíciles por que me confundes más. No quiero que vuelva a ocurrir, creo que será mejor que lo olvidemos y que me dejes de hablar un poco. Después de esto, creo que no volveré a verte de la misma forma. Entiende que no estuvo bien…

Horo-Horo—ni tampoco…lo de ayer?- habló el ainu interrumpiendo al chino.

Len--…////eso tampoco fue algo que debió ocurrir- el shaman chino desvía la mirada hacía el lado opuesto.

Horo-Horo—que no lo entiendes?!!!, me cuesta tanto trabajo decirlo y tu solo me das explicaciones absurdas, maldita sea!! Len yo te amo!!

Len—ya me lo habías dicho pero… yo…Ya te dije que no me gusta que me confundas más con esas cuestiones por que la verdad es que…

Horo-Horo— yo te amo Len…y no me importan los demás, si eso es lo que me tratas de decir. Creo que esa es la razón por la cual evades lo que te digo. Yo se que tu sientes lo mismo que yo. Tus ojos me lo dicen. Además ese beso que me correspondiste también me comprobó que me quieres.

Len—bueno pues, la verdad yo…yo… no se que decir…y te dije que tal vez iniciar una relación en este momento no sería lo apropiado.

Horo-Horo—no te entiendo Len, por que es que con tus palabras me dices lo contrario. Acaso hay algo de influencia mayor que haga que me digas eso?

Len—entiende que nunca podríamos ser felices, una relación así nunca funcionaría!!- Len se notaba exaltado pero de igual modo, fingido. A pesar de que trataba de disimular muy bien lo que en verdad quería expresarle al peliazul en ese momento, no podía actuar como el quería por que sus sentimientos se lo impedían.

Horo-horo- el beso que nos dimos ayer tampoco significo nada para ti?

Len—ayer te dije que había sido un accidente y que no lo recordáramos. Y es que la verdad… la verdad no quiero que te me vuelvas a acercar nunca más!!! Entendiste? De que otra forma tengo que decírtelo?.

El shaman ainu se quedó helado al escuchar aquellas palabras frías de los labios de su pequeño joven de China. No podía entender por que era que Len y él se habían besado con tal pasión y ahora le pedía eso. Y no solo eso, si no también la forma en la que le hablaba.

Horo-Horo—en verdad que no entiendo por que de pronto tu actitud ha cambiado. Ayer solo te fuiste sin decirme algo.

Len—es que yo…

Horo-horo-….

Len- está bien, maldita sea! te amo Horo-Horo! Te amo también…pero es que…

Horo-Horo-…eso…es verdad? pero entonces sigo sin entender por que me dijiste todo eso hace unos instantes, cual es la causa?

Len—es que…yo…te amo y también me había dado pena decírtelo…no había podido expresarlo siquiera. Trataba de hacerlo a mi manera por eso llamaba tu atención de cualquier forma, aunque fuera solo para discutir…no sabes que me es muy díficil hacerte una prueba de amistad aunque solo eso fuera, simplemente no podía. Me parecía que me iba a ver ridículo haciendo eso, yo que te conocía teniendo ese estereotipo de persona fría e insensible, por eso es que buscaba las discusiones absurdas, para tenerte cerca, por eso es que te metí en mi equipo, por eso es que todo lo que hacía trataba de ser contigo, para hablarte aunque fuera de manera que te fastidiara…

Len había expresado con palabras por fin lo que sentía. Le era bastante díficil aceptarlo. Sentía tantas ganas de aceptar que amaba al ainu pero temía que tener una relación con el le llevaría a las críticas de la gente y sobretodo de su familia. Temía perder a Horo-Horo por esto. Le aterraba pensar que pudiera sufrir por todo esto. El solo pensar en lo que En Tao podía hacer en contra del peliazul le causaba un gran pánico, por que sabía de que tanto era capaz de hacer su padre a pesar de que este ya aceptaba que su hijo Len tuviera amigos. Pero aceptar que tuviera amigos era muy distinto a aceptar que ahora su hijo saliera con que era homosexual y que estaba enamorado de Horo-Horo. Si una cosa no soportaba En Tao era a los homosexuales.

El chico chino solo apretaba los puños de sus manos. Miraba sus pies, no quería voltear a ver de nuevo al Usui. Sentía una gran emoción que sa su vez le causaba temor y nerviosismo. A pesar de conocer tan bien y desde hacía tiempo al peliazul, Len aún sentía pena de estar cerca de él.sus manos también comenzaron a sudarle. Tenía un leve sonrojo en sus mejillas. Su cabello cubría sus ojos dorados con suma timidez.

El ainu miraba a Len y se emocionó al escuchar todo lo que le había dicho. Desde el momento en que besó a Len hacía unos minutos, sabía qu era muy capaz de hacer que este le aceptara al declarársele por que además había notado desde hacía tiempo que podía haber grandes posibilidades de que Len también le quisiera. Desató su cinta de la frente y su cabello también cubrió su rostro. En sus labios se dibujó una gran sonrisa. En la habitación se mantuvo un minucioso silencio que se prolongo solo por unos segundos. Acto seguido, el ainu se acercó a Len y tomó el rostro del chino con sus manos de nuevo para besarlo. Sin palabras, los dos comenzaron a unir sus bocas en un apasionado beso, más que los dos besos anteriores que habían tenido.

Lyserg los estaba observando desde la puerta que se encontraba semiabierta. Miraba en forma divertida como esos dos se besaban. Aunque había prometido a Len que lo ayudaría a averiguar si el shaman de Hokkaido sentía lo mismo por el, Lyserg había sido lo suficientemente listo como para darse cuenta de que los dos se querían por sus actitudes. Finalmente se soltaron y se miraron a los ojos.

Horo-Horo- ahora que es lo que vamos a hacer? ya has confesado que me amas…- decía el peliazul sonriendo.

Len- Horo-Horo…tengo miedo…

Horo-Horo- miedo de que?

Len- tengo miedo de que esto no vaya a funcionar. Podrías ser que muchos no lo acepten…sobretodo por mi familia, sabes como es mi padre…

Horo-Horo-- y que importan los demás? Tampoco me importa lo que piense tu padre sobre lo nuestro, simplemente no se lo diremos.

Len—es que podría ser que nos separaran…eso es lo que me ha dado miedo desde el momento en que me di cuenta de lo que sentía por ti…por eso era que trataba de estar cerca de ti pero nunca me atrevía a decírtelo, más que por el miedo a recibir un rechazo tuyo, el miedo que sentía era por que no quiero que si iniciamos una relación, mi padre podía hacerte mucho daño, por eso es que te estaba rechazando hace rato-el chico chino de nuevo baja la mirada al piso

Horo-Horo- descuida- acariciando el hombro de Len- nadie va a hacer que yo deje de quererte…y nadie, como tu padre, va a separarme de ti, y menos dejaré que me haga daño, no te preocupes por algo así-el shaman de hielo levanta la cara de Len tomándolo suavemente de la barbilla.

Len—horo-Horo…

El ainu volvió a besar a Len con un tierno y fugaz beso que apenas tocaban sus labios.

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Los dos shamanes salieron de la habitación después de medio limpiar la habitación. Fueron muy discretos durante la cena y después todos fueron a dormir a sus respectivas "camas".

Ya eran más de la 1:30 de la mañana y ninguno de los dos había podido conciliar el sueño. Ambos se encontraban en la habitación asignada por Anna en un futón cada quien. Se encontraban alejados uno del otro. El Usui se encontraba de lado de la ventana, por lo que la luz de la luna le daba en el rostro. Len estaba del lado cercano a la puerta. Entre ellos se encontraban Yoh, Chocolove y Lyserg. En esta ocasión, Manta había decidido que era conveniente dormir en su propia casa.

La noche era un tanto cálida. Sentían algo de calor bajo las cobijas con las que se tapaban el rostro para tratar de conciliar el sueño. La frente de Horo-Horo comenzó a sudar, ya que debido al clima de su natal Hokkaido era bastante frío, no estaba acostumbrado.

Era cierto que los dos shamanes ya habían iniciado de cierta manera una relación. Len había aceptado la proposición del Usui. Podría decirse que ahora ya eran novios, pero pese a esto, ambos todavía sentían pena al estar juntos. Nisiquiera eran muy capaces de platicar como antes. Pero ahora ya eran pareja al fin. Por fin estaban juntos. Tenían que dejar atrás la pena y mantener una buena relación solo que ahora ya no habría tantas discusiones absurdas como acostumbraban hacer, solo para disimular delante de sus amigos por que era claro que no se los dirían todavía. Tendrían que platicar como antes solo que ahora con…cariño?

Los dos sabían que tendrían que expresar su amor de esta forma. Tenían que hablar de forma cariñosa mutuamente. Incluso, tendrían que hacerse caricias o algo así. Todo esto sería algo díficil por que ellos no son el tipo de personas tiernas, sin embargo ahora lo harían. Pero ahora todo les saldría fácil.

Horo-Horo—no puedo dormir, solo pensar en todo lo que sucedió el día de hoy me inquieta…aunque, ahora Len y yo ya somos novios. Eso me hace muy feliz pero…también tengo miedo. Pero se que nada ni nadie nos podrá separar. Nunca había hablado tan cursi!

Por su parte, Len también estaba meditando sobre lo que había pasado entre el y el Shaman de hielo hacía unas horas. Recordaba los dos besos que se habían dado. Las caricias con las manos frías y húmedas de Horo-Horo debido a que limpiaban el piso. Tampoco podía olvidar los negros y hermosos ojos del Usui. Todo esto estaba dentro de su cabeza.

La noche se hacía larga para los dos. Ninguno imaginaba que su ahora pareja también se encontraba bajo el insomnio. Además, la inquietud era mayor a saber que los dos se encontraban tan cerca pero sin poder estar juntos.

Len—no puedo creer que él esté tan cerca de mi y yo sin poder sentir de nuevo sus labios besándome. Besarlo significó mucho para mí desde el primer instante. También aquel primer beso que nos dimos ayer aunque fue accidental. El primero en mi vida, también.

Flash Back

Yoh- bueno, chicos, espero que disfruten del baño caliente! n.n

Manta- que bien se siente estar aquí después de un agitado día. Que bueno que tengas algo como esto en tu propia casa, Yoh! Es muy práctico y reconfortante.

Yoh—si, Manta, y a ti que te parece, Lyserg? n.n

Con un leve sonrojo en el rostro, el shaman inglés contestó.

Lyserg—creo que Manta tiene razón. Es un lugar muy reconfortante. Sabía que había saunas como estos en Japón, pero nunca imaginé que fueran tan agradables u.u

Yoh—que bueno que te agrade, Lyserg. Espero que puedas venir más seguido a visitarnos.

Lyserg—si, creo que te tomaré la palabra…- el shaman inglés voltea la mirada para evitar ser sorprendido por su sonrojo. Aunque el chico de pelo castaño le era díficil darse cuenta de que ocurriera algo así por su tan acostumbrada manera despreocupada.

Chocolove—hey, niño verde, no quieres que te cuente un chiste?

Lyserg—no gracias °pensando° y menos mal que no está Ryu aquí. ya bastante tengo con los chistes de Chocolove que ha estado contando durante toda la noche, lo peor es que solo los cuenta a mi.

Horo-Horo- me encanta este lugar! No puede existir algo mejor que esto. Es lo mejor después de un día tan díficil u.u.

Len--….

Horo-Horo—que te sucede, Len? has estado muy callado todo el día, nisiquiera hemos discutido…

Len—no te incumbe…

Horo-horo- tan antipático como siempre, picudito u.u

Len—cállate! No estoy de humor para discutir contigo así que déjame en paz.

Horo-Horo- quieres pelear, picudito? Debes de saber que el día de hoy no estoy como para aguantar tus actitudes tan molestas como esa…por eso te pregunto que si quieres pelear?

Len—ya te dije que no…

Horo-Horo—entonces si no quieres pelear….voy a tener que…

Len—que piensas hacer?

Horo-horo comenzó a mirar a Len de forma maliciosa pero divertida. Al mismo tiempo, golpeaba con un puño cerrado la palma de su otra mano, como si se preparara para golpear al chino.

Sin embargo, Len no temía a lo que el ainu quisiera intentar. Más que miedo le daba pena ver como el shaman de hielo se le acercaba cada vez más. La presencia del ainu lo ponía realmente muy nervioso. En sus mejillas comenzó a notarse un ligero sonrojo que conforme sentía mar cercana la presencia del peliazul se hacía mayor.

Ahora Len hacía una expresión en su cara que parecía de miedo. La verdad era que sus nervios parecían traicionarlo. Horo-horo notó que Len estaba inquieto por su actitud así que trató de divertirse un poco. Le gustaba el chino desde hacía meses, pero nunca lo demostraba así que esta podía ser su oportunidad de abrazarlo.

Así lo hizo. De un movimiento brusco, abrazó al Tao con fuerza, para sorpresa de todos. Len forcejeó para escapar de los brazos del ainu pero sin logro alguno. El chino no pudo escapar de los fuertes brazos del mayor.

Horo-horo—si no quieres pelear, tengo que abrazarte para calmar un poco tu tensión, Len, ja, ja.

Len—suéltame, idiota! Quien te crees que eres?

Len ahora estaba más sonrojado. Estaba tan rojo que temía que todos lo criticaran por esto. No quería ni pensar en algún comentario hecho por Chocolove con respecto a su cara roja por la vergüenza.

Pero ninguno le dio importancia a la expresión del chino. Podría ser obvio que su cara estuviera de ese color por el calor del agua termal, pensaron. Aunque también eso podría ser preocupante de ser verdad. Pero no podían evitar reír de forma tan divertida por lo gracioso que el Tao se veía al estar forcejeando por escapar del ainu.

Pero Yoh notó que Len estaba rojo por la pena, así que lanzó una discreta mirada a Lyserg para pedir que todos salieran de ahí y los dejaran solos. El chico de cabello castaño sospechaba que esos dos se querían. Chocolove también entendió el mensaje.

Hao también estaba dentro del agua termal pero no quería obedecer a la orden de su hermano gemelo.

Yoh- por favor, hermano—dijo con voz baja.

Hao—pues que más remedio—habló con desgano—tendré que hacer caso a lo que dices…de todos modos ya pensaba salir.

Los chicos salieron sigilosamente de las aguas termales. Seguían mirándolos divertidos. Yoh había captado que pasaba entre los dos. La mirada de Len y Horo-Horo era demasiado obvia.

Entre gritos y forcejeos, Len seguía tratando de zafarse.

Len—no puede ser! No me dejen aquí solo con él, desgraciados

Horo-horo por fin soltó al chino al percatarse de que los demás habían salido dejándolos a solas. La idea de estar solo con Len en ese lugar le daba euforia pero también pánico. En la cara del ainu se vio una expresión de angustia.

Horo-Horo—no puede ser!! Por que nos dejaron aquí solos?!! Ahora que voy a hacer?

°pensando° tranquilo, Horo-Horo, ahora estás a solas con la persona que te gusta, pero no debes dejarte llevar por el momento, así que saldrás cuidadosa y rápidamente de aquí sin causar más alboroto.

El ainu trató de salir pero el chino le habló en ese momento.

Len—oye, Horo-horo…

Horo-horo—que sucede?

Len—no creas que vas a huir de aquí sin antes pagar por el vergonzoso momento que me has hecho pasar…

Horo-Horo—con que ahora si quieres pelear, eh?

Len—no precisamente…

Horo-Horo- bueno, entonces…-el ainu sujeta las manos del chino a mismo tiempo que lo acorrala hacía la pared que se encontraba junto a la puerta.

El shaman chino estaba mucho más nervioso y sonrojado que hacía unos minutos. El estar a solas en aquel lugar con el bishonen que tanto quería le hacía sentir una gran inquietud. También sentía un gran necesidad de abalanzarse sobre el y besarlo. Quería aprovechar el momento pero no se atrevía. Algo sentía impulsarlo a hacerlo pero sabía que no sería capaz.

En el preciso instante, el chino siente como el cálido respirar del peliazul jugueteaba con su rostro que se encontraba tan cerca del de Horo-Horo. Con esto se ponía más inquieto. Temía de lo que el shaman de hielo estuviera tramando hacer. Además de esto, solo ver al chico de Hokkaido con esa postura y con su cabello color celeste acomodado de esa forma, le deslumbraba.

Horo-Horo- quieres pelear, no?- ahora la voz del ainu sonaba en tono suave y sensual que estremecía al chino.

Len- suéltame de una vez! No te he dado ningún derecho de que me hables y me trates de esa forma. Además no me gusta que te encuentres tan cerca de mi.

Horo-Horo- por que será que cambias tan pronto de carácter?, si tu eres quien comienza las discusiones la mayoría de la veces, y a veces me desesperas demasiado por eso ahora me voy a vengar…- el tono de voz del peliazul no dejaba de ser seductor.

Len- aléjate!

Horo-Horo- no te resistas, Len Tao

De pronto, el shaman chino comienza a forcejear para zafarse de las manos del ainu pero sin lograrlo. Era increíble como el Usui no tenía que hacer un gran esfuerzo para sujetar bien al Tao. Le miraba de una manera muy divertida y esa mirada volvía loco a Len lo que hacía que su tono rojo de las mejillas aumentara.

Entre tanto forcejeo, el rostro del ainu y el de Len se acercó tanto que sus labios se encontraron de cerca. Tan cerca que de un solo moviendo más, un suave y delicado beso dio comienzo. Aunque solo era el roce de sus labios, era algo muy importante y significativo para ellos. Cerraron los ojos por unos instantes para que sus bocas se encontraran mejor al tener un contacto mejor pero justo cuando ambos las abrían cada vez un poco más, el chino empujó rápidamente a Horo-Horo haciendo que la emoción del momento se rompiera por completo. El beso había sido muy fugaz. Tanto que nisiquiera habían conocido bien el contacto de sus labios.

Muy avergonzado, el chino tenía los ojos muy abiertos y volteando a ver hacía el otro lado para no hacer todavía más notorio su sonrojo. Un peculiar tono azul en su frente también apareció por el miedo a lo que el ainu pudiera decirle. No se atrevía a voltear a verlo. De solo pensarlo, sentía como su estomago tenía ese cosquilleo y sus latidos del corazón eran rápidos.

Por su lado, Horo-Horo no sentía tanto temor como Len. Era cierto que también sentía algo de vergüenza pero no tanta. En el solo se veía un tono rojizo sobre sus mejillas. También solo tenía una pequeña inquietud.

Horo-Horo- Len…perdona, no fue mi intención, yo solo…

Len- descuida –aún con la mirada hacía abajo- creo que fue mi culpa después de todo, yo tuve la culpa por forcejear tanto, después de todo fue un accidente, pero espero que lo podamos olvidar.

Horo-Horo- si, claro, fue solo un accidente y tenemos que olvidarlo-el ainu hablaba con gran desanimo.

Después de esto, el chico chino salió del lugar y sin voltear a ver de nuevo a Horo-Horo.

End Flash Back

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El chino por fin pudo conciliar el sueño y durmió todo el resto de la noche hasta que un rayo de sol lo despertó al chocar contra su rostro.

Len-ya es de día. No pude dormir bien de solo pensar en él. Pero no está en la habitación- decía el shaman de China al darse cuenta de que su koi no se encontraba ya durmiendo. Nadie estaba en la habitación más que el. Entonces, el pelivioláceo se decidió a levantarse e ir al comedor.

Al llegar hasta donde todos se encontraban desayunando no pudo evitar sonrojarse al ver a Horo-Horo. El shaman de hielo también se sonrojó y mejor desvió la mirada.

Len-°pensando° rayos! No se como es posible que el y yo ya seamos novios y me de tanta pena todavía estar cerca de él. Me da pena incluso verlo. Tendré que acostumbrarme a esto.

Yoh- que bueno que ya despertaste, Len. Te vas a sentar a desayunar con nosotros?

Len-ah, si claro.

Horo-Horo- se te ve que no pasaste muy buena noche, picudito.

Len- deja de hablarme en ese tono, puerco espín.

El shaman de china se sentó a un lado del Usui. Hablarse de ese modo les divertía por que nadie más que ellos sabían lo que pasaba. Nadie más que el shaman inglés quien al dar un sorbo a su té también los miraba con una sonrisa.

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Habían pasado ya unos días desde que entre los dos chicos había ocurrido aquello. Por lo tanto se disponían a regresar a sus lugares de origen. Más que nada era por que ya no soportaban que Anna los tratara tan mal y por que desde el día anterior esta los había estado corriendo de su casa tachándolos como mantenidos.

Lyserg- bueno, entonces me despido, Yoh- decía el peliverde con un ligero sonrojo en sus mejillas que nadie pudo notar.

Yoh- espero que vengas a visitarnos pronto de nuevo y también espero que te valla bien en tu viaje de regreso a tu país.

Lyserg- bueno, espero que pronto pueda regresar a visitarlos.

Anna- ya puedes irte

Yoh- Anita, deja de ser tan fría…n.nU

Horo-Horo- yo también ya me voy

Len-espero verte pronto Yoh…

Después de la despedida, los tres shamanes se fueron hacía el aeropuerto. Fausto se quedaría a vivir en la pensión por que Anna le había ofrecido tener un consultorio ahí. Aunque en realidad era para sacarle provecho.

Lyserg- y entonces, que es lo que va a pasar entre ustedes? Se que ya son pareja desde aquel día en que Anna los puso a limpiar la casa…

Horo-Horo- entonces lo sabías?!

Len-si, Lyserg sabía que tu me gustabas desde antes de que nos hiciéramos pareja.

Lyserg- pero en verdad que me gustaría saber que es lo que va a pasar entre ustedes dos.

Len- yo regresaré a mi casa de China. Después no se.

Horo-Horo- pues yo regresaré a Hokkaido y estaré con mi familia por unos días. Luego tal vez valla a visitar a Len a su casa de China

Len- ni te atrevas a ir o mi padre podría atacarte. Aunque lo que más me preocupa es que te llegues a perder.

Horo-horo- no me vas a ordenar que hacer, picudito.

Lyserg- me sorprende que sigan tratándose de esa manera.

Len- aunque la verdad es que Horo-Horo y yo hemos pensado en que nos demos un tiempo para que después regresemos a Tokio y vivamos juntos.

Lyserg- vivirán juntos aquí? pero supongo que será lejos de la pensión Asakura

Len-si, por que aún no queremos que Yoh y los demás se enteren de lo nuestro. Queremos que pasen algunos meses para decírselos.

Lyserg- bueno, pues espero que les vaya bien en su relación. Ahora tengo que abordar el avión que me lleva a Londres.

Horo-Horo- que te valla bien, Kyoskete kudasai! (1)

Lyserg- a ustedes también.

El shaman inglés se aleja de ellos perdiéndose entre la gente que circulaba por el lugar. Al estar ya más lejos, el shaman chino se encontraba cruzado de brazos y de pronto siente como su koibito lo sujeta de la cintura atrayéndolo hacía su cuerpo para darle un beso. Para los dos no importaba en ese momento que la gente pudiera criticarlos por el simple hecho de ser hombres y besarse en público. Ahora lo que les importaba era darse ese beso pasional con el cual se despedían durante unos meses.

Len- te veré pronto. Quizá valla a visitarte a Hokkaido…-dijo el chino secamente.

Horo-Horo- yo seré quien te visite, tonto- después de decir esto, el ainu le besó de forma fugaz.

Len- a ver quien lo hace primero…-dijo el chino de forma divertida-

Los dos shamanes volvían a besarse. Sin embargo no había quien se detuviera a observarlos para criticarlos. A la gente parecía importarle poco. De pronto se escuchó el anunció del vuelo que llevaría a Len a Beijin.

Len- es hora de irme. Te escribiré por correo electrónico.

Horo-Horo- espero que el tiempo no sea largo.

Los dos chicos se separaron y el shaman chino se aleja perdiéndose también entre la gente del lugar aún sin dejar de voltear a ver a su koibito. Horo-horo solo observaba como su amado shaman se alejaba poco a poco.

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Ya habían transcurrido varias semanas, aunque quizás para Horo-Horo y Len habían parecido años. Su relación podría ser fría una vez que regresaran el uno con el otro ya que al comenzarla se había separado casi de inmediato al regresar a sus respectivos lugares de origen.

No había al nuevo en Hokkaido que pudiera contar el shaman de hielo para impresionar a Len y escribirle vía correo electrónico, por tal motivo no lo había hecho por que aunque hubieran pasado ya semanas desde el inicio de su relación con el shaman de china era como si nunca hubiera pasado por que no habían consumado nada y eso era desesperante para ambos. A los dos ya les urgía verse, pero no podían todavía.

Por su parte, Len se encontraba de forma habitual en su residencia Tao. Su padre había apaciguado un poco aquella brusca manera de tratarlo que tenía de costumbre y por tal motivo no habían existido amenazas y mucho menos golpizas propinadas por En Tao. La madre de Len seguía como siempre sonriente y Jun entrenaba un poco algunas técnicas para que su zombie Pai Long las usara. Ching Tao tampoco había hecho algo memorable. Por esto es que Len se estaba desesperando cada vez más. Aquella vida sedentaria que llevaba lo orillaba a tomar la decisión de pedir a su padre que le pusiera un departamento en La capital de su país vecino: Japón.

Desde hacía unos días que lo había estado pensando y esto haría que él y su amado peliazul comenzaran a vivir juntos. Está idea le rondaba en la mente todo el día y además le causaba una gran emoción. Como su padre se había serenado un poco con él, Len estaba decidido hacerle tal propuesta esa misma tarde en que la familia Tao se sentara a cenar.

La mesa estaba puesta. Los platos estaban servidos y toda la familia Tao estaba reunida para cenar. Los únicos que conversaban eran En y Lan Tao además de Ching. Jun permanecía callada y Len nervioso por saber cuando llegaría el momento en que se atrevería a hablar sobre su idea.

°pensando° además creo que sería lo mejor para todos, mi padre al fin se libraría de mi.

Entonces fue cuando el chico de cabello violeta se dispuso a hablar. Primero tartamudeo.

-padre… quería decir que…- su voz se acortaba.

-que te sucede, Len- preguntó preocupada Lan.

-es que quería saber si…me podrían dejar tener un departamento propio- al fin se atrevió a hablar el chico.

-que dices?...bueno, creo que después de todo no es tan mala idea y además, creo que necesitas un espacio para ti- contestó En con voz temible pero serena.

-entonces me dejarás?- dijo Len jubiloso por la noticia.

-claro que si, después de todo ya has hecho lo que te encargué aunque no haya habido shaman hasta nuevo aviso, solo espero que entrenes en todo este tiempo en que los grandes espíritus se decidan a reiniciar el torneo- dijo En.

-entonces, podría tener un departamento en…Tokio?- preguntó de nuevo temerosos, Len.

-en Tokio? Por que razón quieres vivir ahí?- cuestionó En.

-es que, tal vez sería lo mejor para cuando los grandes espíritus decidan reiniciar el torneo de shamanes no crees, padre?- dijo Len. Fue lo más rápido y oportuno que se le pudo ocurrir y al parecer, En se había creído todo esto.

-bueno, tienes razón, entonces mañana mismo haré que un departamento de Tokio sea tuyo. Temprano iré a negociar para comprarte uno- dijo En.

-no sería mejor matar a alguien que ya lo tenga? Jo, jo- dijo Lan riendo.

°pensando° si, tengo que irme lejos de esta loca familia cuanto antes!- pensó el chino.

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Al día siguiente, como En lo había acordado, compró un departamento. Con toda su fortuna, podía hacerlo. Toda la familia viajó en un jet privado y llegaron hasta allá en unas horas. Al llegar a Tokio vieron unas unidades de departamentos hasta que Len escogió uno y casi de inmediato lo adquirieron.

-bueno, nosotros nos iremos ya, espero que disfrutes de tu nueva estancia- dijo Lan a su hijo.

-no te preocupes, madre, creo que esto es lo mejor para todos- dijo Len.

Al cabo de unas horas estaban de vuelta en la residencia Tao. Len había desempacado ya sus cosas. Con el jet había podido cargar bastantes cosas personales. Por los muebles de la casa no podía preocuparse por que En Tao había pedido que el departamento (lujoso, por cierto) estuviera amueblado. Ahora lo único que le preocupaba era contactar a su amado shaman de hielo.

De inmediato encendió una laptop que traía consigo y se dispuso a enviar un correo electrónico a Horo-Horo.

-pero esto no lo leerá de inmediato- pensó- será mejor que llame hasta su casa.

El chino comenzó a marcar los números del teléfono desesperado. Tantas semanas sin escuchar la voz del Usui comenzaban a volverlo loco. Esperó hasta que sonara la llamada entrante. Luego escuchó la voz de una mujer que contestó. Era la voz de Pilika.

-qué es lo que quieres?- dijo algo molesta la chica peliazul.

-quiero hablar con Horo-Horo de inmediato- dijo Len.

-que es lo que quieres Len? Soy yo, Horo-Horo!- dijo el shaman de hielo que había tomado la bocina del teléfono. Había escuchado la voz de Len por el altavoz del auricular.

-eres tú? Me gustaría que vinieras a Tokio, es algo importante, te estaré esperando en el aeropuerto.

-pero de que hablas?! Por que estás en Tokio?! Como quieres que valla a Tokio?! Y como diablos voy a pagar un boleto de avión?!- dijo el peliazul quien no entendía nada de lo que el chino planeaba.

-no te preocupes por eso, yo mandaré dinero para que compres un boleto y aquí te diré de que se trata, solo tienes que ir al banco más cercano que tengas, ahí darás los datos que doy en el correo electrónico que te acabo de enviar-dijo Len.

-pero Len…- Horo-Horo escuchó como el Tao le colgaba el teléfono.

Al otro día, Horo-Horo recibió dinero de Len. Fue al banco tal y como se lo había ordenado y pudo sacar el dinero para comprar el boleto. Todo había sido muy rápido. Ahora se encontraba abordando el avión rumbo a Tokio y llegaría en 1 1/2 horas posiblemente. Aún no se explicaba por que era tanta la prisa. Al llegar al aeropuerto, recogió sus maletas (que no eran más que dos pequeñas) y se dedicó a buscar a Len.

El shaman chino se encontraba casi a la salida esperándolo y sonriendo. Llevaba puesto su saco negro y su bufanda amarilla. Horo-Horo lo vio casi al instante de pasar por ese lugar. De inmediato se acercó a el y lo abrazó.

-tenía tantas ganas de verte!- dijo el peliazul.

Acto seguido se besaron. Comenzaban a unir sus labios de nuevo en un apasionado beso. La gente miraba atónita ante aquel acontecimiento, pero esto de nuevo no les importaba. Ellos seguían fundiendo sus labios en ese dulce y tierno beso de reencuentro.

-bien, ahora, que es lo importante que tenías que decirme?- dijo el peliazul después de separarse de su koibito.

-quería enseñarte algo- dijo Len y después de esto se fueron hasta lo que era el nuevo departamento del Tao.

Al llegar hasta ahí, Horo-horo no pudo evitar preguntar por que se encontraban justo en frente de la entrada de ese departamento.

-es que este es mi nuevo departamento, viviré aquí de ahora en adelante- contestó Len.

-pero, eso era lo importante que ibas a decirme?- preguntó de nuevo el Usui.

-es que quiero que vivas conmigo!- dijo Len al mismo tiempo que abraza a su koibito.

-que viva contigo?!- el shaman de hielo estaba muy sorprendido por tal proposición. Pero también le causaba una gran alegría. No iba a negarse a aceptar vivir con su pareja.

-entonces, pasemos…-dijo Len.

Ambos shamanes entraron a la vivienda. Estaba impecable. Para el ainu era como un sueño. No podía compararse con su humilde casa de Hokkaido. Y ahora viviría con su koibito.

-que me dices de esto, Horo?- dijo el chino.

-es una casa hermosa y muy lujosa, aunque…no lo es tanto como tus ojos color ámbar…-dijo el ainu acercándose a su koibito y tomándolo de la cintura para robar de nuevo un ardiente beso. Sus bocas volvían a probarse mutuamente.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Len había preparado una velada romántica. Estaba decidido a tener su primera vez esa misma noche. Este sería el mejor recibimiento que podía dar al shaman de hielo. Preparó todo adecuadamente con algunos pétalos de rosa roja sobre las sábanas de seda de la gran cama de la habitación así como champaña y dos copas. También había uno que otro aceite aromático y afrodisíaco que se había detenido a comprar en alguna droguería antes de que el Usui llegara.

Los dos shamanes se encontraban en ese lugar. Estaban solos y al tomar un par de copas de champaña, el deseo del uno por el otro parecía incrementarse. Sus cuerpos comenzaban a sudar por el calor corporal que subía por sus cuerpos.

De pronto se encontraban besándose con gran pasión de nuevo. Horo-Horo condujo a Len hasta la cama sin separar sus labios de los del chino. El beso era muy dulce pero a la vez muy ardiente. Horo-Horo empezó por desabotonar la camisa que el Tao llevaba puesta.

El peliazul quedó sobre de Len una vez que lo había tumbado a la cama. Poco a poco comenzó a acariciarlo tiernamente por todo el cuerpo. Comenzaba a acariciar el suave cabello color violeta de Len hasta recorrer su espalda y llegar de ahí a su torso. Besaba su cuello y delineaba su abdomen con las yemas de sus dedos.

El momento era muy emotivo. Esta sería su primera vez, pero el temor se les había apagado. Ahora lo único que los impulsaba a seguir era aquella pasión que derrochaban.

Sin darse cuenta, Len también comenzó a desabotonar la camisa del ainu. Luego siguieron con los pantalones y de ahí hasta despojarse de los boxers. Se había desvestido mutuamente. Ahora el contacto de sus pieles desnudas era lo que los encendía cada vez como una llama. Ya se estaban cansando de tener solo caricias y estaban dispuestos a comenzar con la penetración.

El éxtasis era cada vez mayor. Los gemidos se escuchaban a todo lo que daban por toda la amplia y lujosa habitación. Los dos se encontraban también entre jadeos por que la excitación hacía que el aire se sintiera como si fuera a escasear. Sus miembros comenzaban a tener erecciones. Era como si los llamaran y los incitaran a realizar la acción de una vez por todas.

Pronto, Horo-Horo comenzó a colocar las piernas del chino en posición para llevar a cabo aquel acto que casi los conducía a la desesperación. Entre todo esto no hubo casi palabras. Los sofocos simplemente no los dejaron.

-ahh!- se oía de parte de los dos.

El peliazul colocó las piernas bien formadas del chino sobre sus hombros. Se acomodó de forma adecuada y comenzó a introducirse dentro de Len lentamente. Esto provocó un pequeño gruñido de dolor en el chino.

Era doloroso en ese momento pero pronto se acostumbró al dolor y se convirtió en un placer desmesurado. El miembro del peliazul entró entonces por completo y permaneció duro y erecto ahí por unos minutos. Len apretaba fuertemente sus puños.

El Usui comenzó a acariciar el miembro de su amante hasta que hizo que esto le provocara una masturbación tal que no pudo evitar dejar salir un delicioso orgasmo que manchó de inmediato el torso de ambos shamanes.

El shaman de hielo sentía que el también estaba a punto de hacerlo, no se resistiría por mucho tiempo más. Como una ráfaga de fuego, el peliazul se derramó violentamente dentro de Len. Ambos estaban muy agitados y sudorosos.

Por fin el ainu salió del chino y se recostó sobre de él. Se incorporó un poco hasta quedar a un lado de su amante y le besó delicadamente en los labios de nuevo. De nuevo no hubo palabras, pero con ese beso con el que cerraban la pasión de la noche, decían más que mil palabras de que aquello había sido por amor. Durmieron abrazados uno del otro toda la noche.

ホロホロxレン…

Es un fic tonto, una autora tonta, un capítulo tonto pero espero que me sigan mandando su opinión n.n.

Por que diablos me salen tan largos los capítulos últimamente?

Espero que les haya gustado este capítulo nuevo. Se que el lemon y todo lo que escribí es una basura, pero prometo que mejoraré, lo que pasa es que no tengo mucha inspiración para escribir yaoi de shaman king

. Perdón por tardar tanto en actualizar pero es que no había tenido mucho tiempo pero aquí está (valla! Una tarda en escribir un capítulo por horas y en menos de una hora lo podemos leer ¬.¬). La verdad si había descuidado mucho este fic pero prometo que trataré de actualizar más seguido (eso depende también de cuantos review reciba T.T), pero no se preocupen por que ahora si dispongo de tiempo hasta que logre entrar a la universidad T.T.

ホロホロxレン…

Respondiendo sus Reviews:

Hitomi Miwa: que bueno que te haya gustado. Voy a morir en tus manos por tardarme en actualizar? O.o creo que si me lo merezco por que de verdad que tardo siglos en actualizar, pero prometo que trataré de hacerlo más seguido para no ser asesinada n.nU. Quiero que sepas que tus fics me gustan mucho (sobre todo los de Naruto) y ojalá puedas leer los otros fics de Naruto que publiqué. Onegai, léelos! Espero que este capítulo te guste también, bueno, nos vemos. Déjame un review, onegai!.

Armonik: gracias por tu review y por decir que quedó muy bien. Como vez ya actualicé (aunque tardé mucho). Espero que este capi también te guste mucho y que mandes un nuevo review para saber tu opinión sobre este nuevo capítulo en donde si hay insinuaciones de lemon. Disfruta este nuevo cap n.n.

eli kyouyama: waaa, perdón por que no he puesto lo que pasó en las aguas termales, te juro que se me pasó Xp, pero en este capi hablo sobre eso, es que lo que pasa es que este fic ya lo había escrito hasta el tercer capítulo desde hace tiempo pero como vez apenas actualicé el cuarto capi, es que he tenido muchas cosas que hacer. Que bueno que te haya gustado y que te encantara la última parte. Espera las sorpresas de este capi. Perdón por que aún no ha habido lemon, pero en este capi si hay. Es que me equivoqué al escribir el sumary T.T. Manda otro review, onegai, eso me hace muy feliz T.T.

sei Auguts9: gracias por tu review, que bueno que te haya gustado y perdón por la tardanza con el capi. Me encantó la conversación que escribiste de horo y len, me suena bastante divertida (tal y como salen continuamente en el anime y en el manga). Espero que te guste mucho el capi nuevo y que me mandes un nuevo review, si? ayudarías a una buena causa, a hacer feliz a esta escritora T.T. Nos leemos.

NaruElricNeko: qué bueno que te haya parecido kawaii el fic y como ves ya actualicé. Gracias por tu review y espero recibir otro prontito, si? espero que te guste este nuevo capi y por favor recomienda este fic T.T para que yo sea feliz y continúe escribiendo. Kyoskete kudasai!

MATAMUNEKO: Me alegra mucho que te haya gustado tanto el fic y espero que este capítulo te guste n.n y ojalá me mandes otro review u.uU para animarme. Kyoskete kudasai!

Nataly: que bueno que te haya gustado el fic n.n. Dices que por que lo dejó hasta esa parte (justo donde esos dos se dan cuenta de lo que sienten y el capítulo se corta u.u) pero es que tenía que dejarlo así para que la cosa fuera más interesante, aunque déjame decirte que a mi tampoco me gusta que cuando estoy leyendo un fic se quedé así pero como vez aquí ya está la actualización aunque tardé siglos en subir el capítulo. Wai, si, es curioso que el iglesito sienta eso por el chico de los audífonos pero es que no se me pudo ocurrir otra pareja para el por que en el manga (tomo 24) hay una imagen muy kawai de esos dos abrazándose y además parece que entre esos dos hay algo más que amistad (mi mente yaoista no me deja en paz XP). Bueno pues espero que este capítulo te haya gustado también y espero que me mandes otro review. Kyoskete kudasai!