N/A: Muchas gracias por los reviews, de verdad, son de mucha ayuda.
Creo que siempre tardo como cuatro días en actualizar, y creo que hoy no me retrasé pero siento que lo hice, tal vez porque deje menos de la mitad del capitulo escrito por ver OITNB, oh gods, pero que serie, ¿no?
P.D.: Voy a tener más tiempo, ya que tengo vacaciones, lo cual me hace creer que voy a poder actualizar más seguido, ya sea esta historia o uno que otro one-shot. También creo que hare los capítulos más largos porque sino nunca voy a terminar.
En fin, espero que disfruten este capitulo y dejen sus reviews. Nos leemos pronto.
Capitulo 4.
Era la tercera llamada que Regina hacia a Kathryn. No obtenía respuesta, ni siquiera timbraba, la llamada se trasladaba directa al buzón de voz. "Te odio, Kath." Murmuro Regina, mientras se daba por vencida y guardaba su celular.
Diez minutos más tarde, Regina miraba a su alrededor en busca de la única persona que le había hecho compañía toda la noche. "¿Por qué todos desaparecen en este lugar?" Se preguntó Regina. "Por el amor de dios ¿cuánto puedes tardar pidiendo un trago?" tomó un respiro y se levantó, dio un ultimo vistazo a su alrededor y comenzó a caminar hacia la barra.
Antes de que llegará a su destino vio a una pequeña multitud, la cual obstruía su paso, Regina rodó sus ojos y trato de caminar por otro lado, pero antes de que avanzara un hombre la empujó.
–¿Qué demonios le paso?- preguntó el hombre mientras empujaba a más personas para abrirse paso entre se giró, lo observó, y lo siguió.
Las personas se cerraron de nuevo en cuanto el pasó, lo que le impidió el paso de nuevo a Regina.
La morena apretó su mandíbula y comenzó a empujar personas, abriéndose paso ella también. Cuando llegó al centro de la multitud vio al hombre agachado sosteniendo a una mujer.
–Hey, despierta.- decía mientras le golpeaba levemente la mejilla.- Vamos, no hagas esto.- le dijo de nuevo.
Regina jadeo levemente al darse cuenta de quien era. –Emma.- dijo acercándose a ella.
–¿Quién demonios eres tu?- dijo el hombre viendo como Regina se ponía de rodillas frente a el.
La morena lo ignoró y coloco dos dedos en el cuello de Emma buscando por pulso. –Su pulso esta muy débil, tenemos que llevarla a un hospital.- el hombre la miró incrédulo.- Si tu no te piensas mover, lo voy a hacer yo.- dijo de forma autoritaria mientras buscaba su celular en la bolsa de su abrigo.
Cuando encontró el número que estaba buscando pulsó la tecla de llamar.
–¿Dónde demonios estas?- dijo la voz al otro lado de la línea.
–Necesito tu ayuda.- dijo ignorándolo.
–Te hice una pregunta, Regina.
–August, de verdad, necesito que vengas por mi, y una amiga…
–¿Por ti y Kathryn? ¿Dónde están?- dijo interrumpiéndola.
–No, no es Kathryn, es otra amiga. August, se desmayo y su pulso es muy débil, por favor.
–Regina.- dijo en un suspiro.- ¿dónde demonios estas?
–The rabbit hole…
August suspiró pesadamente. –Voy para allá.
Habían pasado 45 minutos desde que Regina había terminado la llamada con August. El hombre que sostenía a Emma, el cual había descubierto que era Neal, la ayudo a trasladarla a uno de los sillones más cercanos de la entrada.
Emma seguía inconsciente con su respiración cada vez más pesada.
La vista de Regina iba desde la rubia que estaba casi en sus brazos, hasta la entrada del bar.
Regina suspiró aliviada cuando vio entrar a August, pero sus hombros se tensaron en cuanto se dio cuenta de que Cora venia con el. "Mierda." Se dijo a si misma.
–Hey.- dijo August cuando llegó a ella.- ¿estas bien?- Regina asintió.
Cora observó a su hija. –Cariño.- le dijo a August aun con la mirada clavada en Regina.- Toma a la chica y llévala al auto.
August asintió y se acercó completamente a Regina, agachándose para tomar a Emma en sus brazos.
–La cagaste Regina.- le dijo en un susurro.
–No sé donde esta Kathryn.- contestó la morena en el mismo tono. August negó y se levantó con Emma, se giró y comenzó a caminar hacia la entrada/salida del bar.
Cora ladeo su cabeza indicándole a Regina que la siguiera.
–¿A dónde la llevan?- dijo Neal apareciendo detrás de ellos, junto a otro hombre. Ningún Mills contestó.
–Entra.- le dijo August a Regina, señalando la puerta trasera del auto. Regina lo obedeció de inmediato. Cuando le cerró la puerta a su hermana se dirigió a abrir la de su madre.
–¡Hey!- dijo el otro hombre.
–Killian.- le dijo Neal mientras levantaba una mano para callarlo.- Escucha, solo quiero saber a donde la llevan.- dijo dirigiéndose a August.
–Madre, entra.- le dijo a August a Cora. Pero en lugar de obedecer a su hijo se giró y camino hacia Neal.
–¿Cuál es tu nombre?- le preguntó una vez que estuvo frente a el.
–Neal. Neal Cassidy.- respondió con el seño fruncido.
–Madre.- dijo Regina en forma de suplica.
–Mamá, tenemos que irnos.- dijo August. Cora asintió, se giró y camino de nuevo al auto.
Una vez listos August arrancó.
El trayecto al hospital estuvo lleno de violaciones a la forma de manejo. Se habían pasado altos, y habían excedido los limites de velocidad.
En ese trayecto Cora había llamado al hospital donde trabaja para avisar sobre su llegada y el estado en el que se encontraba Emma.
–Cora Mills.- dijo el enfermero mientras ayudaba a August con Emma.- Escuché rumores que hoy no trabajaba.
Cora le sonrió amablemente. –No hay días libres para mi.- el enfermero asintió con una sonrisa en su rostro.
Dos enfermeros más aparecieron a su lado, con una camilla.
Trasladaron a Emma y comenzaron a examinarla mientras avanzaban por los pasillos. Cora revisó los ojos, y la boca de la rubia.
–¿Qué tenemos?- preguntó un hombre.- Cora, ¿qué haces aquí?
–Su presión es baja.- dijo refiriéndose a los enfermeros.- y su respiración es lenta y forzada, encárguense de administrar soporte respiratorio.- Los enfermeros asintieron. Regina y August siguiéndolos.
–Creí que estarías celebrando con tu marido.- dijo el hombre ignorando el diagnostico de Cora.
–Gold.- dijo con voz firme parándose en seco, haciendo que los enfermeros y sus hijos se pararan igual.- Sigan con ella.- ordenó a los enfermeros, después se giró hacia Gold de nuevo.- Necesito que te encargues de ella mientras yo...
–Oh no, querida.- dijo interrumpiéndola.- el paciente es tuyo hasta mañana. Ahora no estas en turno.
–Por favor.- se burló Cora.- siempre estoy en turno. Necesito exámenes de sangre y orina, radiografía de tórax, y un ECG.
Gold asintió. –¿Sospechamos de?
–Sobredosis. Sus pupilas están pequeñas y hay decoloración en su lengua. Encárgate de ella mientras yo paso por mis cosas a mi oficina.- Gold asintió de nuevo sabiendo que con esa mujer nunca ganaría. Antes de seguir el camino de los enfermeros se giró hacia Regina y August diciéndoles buenas noches, al cual los dos respondieron con una sonrisa falsa.- Gold.- dijo de nuevo Cora deteniéndolo.- Revisa sus brazos, si hay marcas de agujas has una prueba de VIH.- los ojos de Regina se abrieron.
Gold suspiró pesadamente. –Yo también soy doctor, sé lo que tengo que hacer, Mills.
–Ese tipo me da escalofríos.- dijo August una vez que Gold desapareció de sus vistas.
–Querido.- August la miró expectante.- Necesito que llames a Henry y le avises donde estamos, y dile que no es necesario que venga, todo esta bajo control.- August asintió.- Regina querida.- dijo con voz dulce.- Tu y yo vamos a hablar seriamente.- su voz cambio a enojo.- Sígueme a mi oficina.- Regina asintió incapaz de formar una palabra, menos una frase.
Las dos mujeres se giraron y comenzaron a caminar hacia la oficina de Cora.
Regina se giró levemente, lo justo para ver a August, el cual le sonrió mientras le articulaba un "mucha suerte".
