Hola! Perdón por la tardanza! Jaja! Es que me fui de largo con éste capítulo, pero en fin lo terminé! No estoy muy conforme con él, sólo espero que no me suceda lo mismo con el próximo, desde ya les aviso que me esperen un poco más con la actualización de mi otro fic, no es que este bloqueada, solo que tengo muchas ideas y no se bien como acomodarlas!. Bueno ahora a los agradecimientos!
Sailor angel7: jaja! No, no eres bruja, eres psíquica! Jaja! . No es que hayan salido así de la nada, quizás en este capítulo entiendas a lo que me refiero. Helga te lo explicará. Relación AxH? En este capítulo me puso algo melosa y descontrolé un poco a Arnold, espero que te guste, jaja. Arnold cree lo mismo que tu, créeme. Jaja! Gracias por compartir conmigo algo de tu vida personal! Nos vemos!.
Mimi Star: jaja! Esa era la idea dejarte intrigada! No te voy a decir mucho, pero esas preguntitas que te haces son la clave para saberlo, no diré nada más. De verdad te deje sin palabras? Wow! Nadie me había dicho eso! Que lindo gracias! Me halagas, no es para tanto, si, estoy medio atareada entre ambas historias, pero me encanta! Más aún cuando ustedes me animan de ésta forma! Gracias por tu apoyo amiga! Espero que este capi también te guste! Nos vemos y te me cuidas!
HeLLeNsItA16: Hola chica! Que lindo es verte por aquí también! Bienvenida! De verdad te gusta? Que bueno! Me emociona saber que a ti también te gustó el tema de la historia y si trato de mantener la originalidad de los personajes! Son divinos tales y como son, pero quizás en este capi veas algo raro a Arnold, pero una persona enamorada, pues, tiene sus impulsos, espero que me entiendas. Jaja! No vayas a dejarte un moretón por caerte tantas veces de la butaca! Jaja! Te entiendo perfectamente, a mi también me daba mucha pena ver en la serie lo sólo que se veía Arnold, me puse a pensar que ésa es la razón de su madurez, porque la vida le ha pegado muy duro. Y si bien me encanta esta serie estoy un poco resentida por el creador y por el canal (no voy a dar nombres) por haber dejado inconclusa tan importante parte de la serie, he de ahí que se me ocurrió esta idea. Jaja! Te dejaré picando con la intriga chica! Que lindo! Gracias por ser tan fiel! Nos vemos en la proxima, muchisisisisismas gracias por tu apoyo!
H.fanel.K: jaja! Yo no trataré de convencerte de nada, soy mala! No quiero dar pistas, ya se daran cuenta de lo que pasa! Creo que me he estado confundiendo con los nombres, definitivamente es Miles, si coloqué Niles en algún lado en verdad lo siento, no volverá a pasar. Que sucedera? Pues no olvides lo escurridiza que puede llegar a ser Helga, he? Jaja! Si va a estar BUENO! Gracias por leer, nos vemos!
Aquí esta la actualización! Que lo disfruten!
Capítulo 4: "Sacando conclusiones"
"P-Pero como es posible que estén Aquí?" interrogó Arnold sonriendo y con lágrimas en los ojos observando a sus padres, sin creerse aún que estuvieran allí. Miles sonrió y respondió pues Stella, debido a la emoción, era incapaz de hacerlo.
"Porque finalmente hemos terminado nuestra misión en San Lorenzo."
"Te refieres a la investigación?" se entusiasmó Arnold "A la investigación en la búsqueda de la medicina? La que conseguirían mediante el análisis de las plantas que contenía la selva junto a la ayuda de las personas de ojos verdes?". Sus padres de sorprendieron por la acierto de sus palabras.
"Jaja! Así es jovencito!" exclamó Niles mientras revolvía cariñosamente los cabellos de su hijo "Parece que alguien encontró nuestro diario Stella!" la pareja se transmitió una mirada rápida, tan así que no se vio.
"Así es pero... no pude terminar de leerlo pues.." Arnold agachó su mirada, siendo perfectamente comprendido por sus abuelos "... hace unos días unos ladrones se lo llevaron."
"Oh! No puede ser! Pobrecillo!" exclamó Stella mientras acariciaba por la espalda a su hijo como consolándolo.
"Pero no importa ya!" la sonrisa volvió al rostro del niño "Porque ustedes podrán contarme lo que sucedió, verdad?"
"Claro que si Arnold, pero sería mejor si les damos algo de comer primero." Dijo la abuela.
"Tostadas con jalea, no es así Niles?" agregó el abuelo. Hasta ese momento Arnold y sus padres se dieron cuenta de que no estaban solos, a sus espaldas se encontraban todos los huéspedes de la casa y también, por supuesto, los abuelos.
Niles sonrió y se puso de pie mientras iba al encuentro de sus padres "Padre! Madre!" y los abrazó "Me alegra tanto verlos tan bien!".
Luego de los reencuentros y de las presentaciones todos los huéspedes se dirigieron a sus habitaciones a dormir, era mejor dejar a la familia conversar en paz, de seguro tendrían mucho de que hablar después de 10 años sin verse. Los cinco se encontraban en la cocina, todos ellos sentados mientras la abuela les servía, a pesar de la hora, un delicioso desayuno, conversando de cosas vanas como cual fue el medio de transporte mediante el cual volvieron, cuanto tardaron, etc. Hasta que fue el turno de Arnold de preguntar.
"Y el jefe de la tribu? Pudo sobrevivir?". La pregunta de Arnold fue rápida más no la respuesta. Sus padres quedaron paralizados, ésa anécdota era una de las últimas que se describían en el diario. La tardanza en la respuesta le hizo creer al niño que la misma no sería muy agradable.
"Si, por supuesto." Se apresuró a decir Stella, el tono de frialdad de sus palabras descolocó un poco a Phil, no recordaba que la esposa de su hijo fuera tan fría. "Sigue vivo hijo no te preocupes.". Niles se dio cuenta de la poca seguridad en las palabras de su compañera, por lo que decidió cambiar de tema.
"Y dime Arn- es decir hijo, como va la escuela?"
"B-bien.." tardó un poco en responder Arnold, al parecer la pregunta había incomodado un poco a su madre. "Tengo muchos amigos y..."
Y así continuaron hablando hasta muy altas horas de la noche, poco importaba pues era día viernes y apenas empezaba el fin de semana, no había razón para levantarse temprano al día siguiente.
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Ya era día Lunes en la escuela, una nueva semana de clases comenzaba. Faltaba aún media hora para la entrada pero ya dos niños de quinto grado se hallaban allí conversando amenamente, mientras los demás, del mismo curso, iban llegando de a poco.
"Son increíbles Phoebe! De verdad jamás vi a Arnold más feliz!" exclamaba Gerald entusiasmado. El único que sabía del reencuentro de Arnold con sus padres era él. Pues su amigo lo había llamado durante el fin de semana para invitarlo a dormir. Pasó un día entero junto a su familia. Admirándose de los perfectos padres que poseía su amigo, ambos muy bien parecidos y de grandes cualidades.
"Me alegro mucho por Arnold!" exclamó sinceramente Phoebe, pero estaba segura de que cierta amiga suya saltaría en una pata de la alegría al enterarse de que su amado Mantecado había dado con sus padres finalmente. Pero no se enteraría por boca suya pues a Arnold se le ocurrió llevar a su padres ése día a la escuela para presentárselos a todos sus amigos y compañeros de aula, es por ello que estaban citados un momento antes de iniciar las clases. "Me pregunto donde se encontrara Helga?". Ya todos se hallaban allí y Arnold estaba a punto de llegar junto a sus padres pero Helga aún no llegaba.
"No lo sé, quizás ya viene en camino o Arnold decidió pasar a buscarla. Ya sabes que desde que son amigos no la ha dejado en paz." Respondió Gerald recordando lo gracioso que estaba actuando Arnold en los últimos días. Estaba llamando dos veces al día a Helga a su casa, y la última llamada había durado prácticamente media hora diciéndole la nueva noticia. Al parecer ahora era Arnold quien molestaba a Helga en lugar de al revés.
Un automóvil verde agua se estacionó frente al patio escolar donde los niños estaban jugando mientras esperaban.
"Wooaa! Que buen auto!" exclamó Harold bajándose del tobogán quien estaba junto a Rhonda.
"Excelente elección de colores para el modelo". Agregó ésta última con su tono de superioridad.
"Ése debe ser Arnold!" exclamó Eugene haciendo que todos los demás niños se acercaran al automóvil para dar la bienvenida. La puerta del mismo se abrió dando paso al niño rubio.
"Amigos..." comenzó a decir Arnold "Les presentó a mis padres." Un hombre grande y forzudo fue el primero en salir, era rubio y de ojos verdes y poseía una brillante sonrisa. Como todo caballero se acercó hacia el otro lado del auto y abrió la puerta para dejar salir a la dama tomándola de la mano. Una mujer parecida a él, pero más bajita y con el cabello castaño, se bajo del mismo. Y ambos tomados de la mano se acercaron a su hijo con una gran sonrisa adornando sus rostros. "Stella y Miles."
"Mucho gusto niños!" dijo Niles.
"Nos alegra mucho conocer a los compañeritos de nuestro querido hijo." Agregó Stella al momento en que sacaba un pequeño recipiente de su bolsa "Traje galletas para todos!".
"Heee!" exclamaron todos felices acercándose a la pareja para recibir una galleta.
"Oh Arnold! Tus padres son encantadores!" exclamó Lila, quien fue la primera de las muchas felicitaciones que recibió Arnold. Pero sentía que le faltaba la más importante. Comenzó a buscar a alguien con la mirada.
Hubo una niña que se quedó atrás, pasmada. Phoebe dejó de sonreír repentinamente, miro de arriba abajo a los padres de Arnold. Quería creer que no era cierto, se atrevió a mirar un poco el automóvil, el color no era negro pero la patente...
"Dios mío! Coincide!"
"Phoebe! Hey Phoebe!" salió de sus pensamientos al ver que Gerald la estaba llamando. "Sucede algo malo? Te ves pálida..."
"N-no, no es nada Gerald." Respondió ésta nerviosamente.
"Oigan chicos!" exclamó Arnold con cara de preocupación acercándose a ellos "No han visto a Helga? Le pedí que por favor estuviera aquí temprano, quiero presentarle a mis padres."
"No viejo, pensé que tu sabrías donde estaba." respondió Gerald. Phoebe se alarmó, rogaba con todas sus fuerzas que su amiga no llegara hasta que iniciaran las clases. Volteó a mirar hacia atrás para asegurarse de que Helga no apareciera. Pero se alarmó aún más al ver que la misma se acercaba a la entrada.
"Phoebe!" gritó Gerald al ver como su chica se alejaba corriendo "A dónde vas!".
"Qué le sucede?" Arnold también se desconcertó por el extraño comportamiento. Cuando al ver hacia donde se dirigía, vio a quien esperaba y no pudo evitar sonreír."Helga!"
"Helga!" exclamó alarmada Phoebe al llegar con ella, notablemente cansada por la carrera. Ésta la miró.
"ha, hola Phoebs!" la saludó Helga totalmente ajena a lo que sucedía "Lamento la tardanza pero tuve un pequeño percance con la perfecta Olga y-".
"No puedes entrar!" exclamó totalmente fuera de si su amiga desconcertando a Helga.
"Qué! Y porqué no? Te sientes bien!..." intentó preguntar.
"L-los su-je- los suje!" quería explicar Phoebe pero el nerviosismo no se lo permitía.
"Podrías calmarte? No entiendo ni una sola palabra de lo que me dices! Respira chica!"..
Phoebe respiró profundamente, debía calmarse, era de vida o muerte. "Los sujetos que hemos estado persiguiendo están aquí! En la escuela!"
"Qué! Pero cómo!" se alarmó Helga.
"Son-son LOS PADRES DE ARNOLD!" terminó por explicar Phoebe.
"QUÉ!" se paralizó Helga.
"Helga!" ambas voltearon a ver al dueño de la vos. Era Arnold quien muy a lo lejos venía de la mano con sus padres, pero se venían acercando en ésa dirección.
"hay no! Es Arnold! Te ha estado buscando para presentarte a sus padres!" exclamó Phoebe realmente asustada. Helga se puso sumamente nerviosa.
"No! No pueden verme! Debo esconderme!" exclamó mirando en todas direcciones "Iré al baño de niñas! Allí no podrá entrar!" y comenzó a correr escuela adentro, en la dirección contraria de donde venían Arnold juntos a los sujetos.
"P-pero Helga!" quiso reclamar su amiga.
"Inventa algo!" fue lo último que atinó a decir Helga antes de desaparecer por el corredor.
"Phoebe..." dijo Arnold al llegar finalmente al lugar junto a sus padres "y Helga? Estaba aquí hace unos segundos."
"S-si lo sé es q-que no se sentía muy bien y tuvo que ir urgentemente al baño! Si!" exclamó nerviosamente Phoebe diciendo lo primero que se le cruzó por la mente.
"Se siente mal!" se alarmó Arnold "Que tiene!". Si bien Arnold se lo había creído y hasta se había preocupado, no pasó lo mismo con sus padres, quienes se observaron mutuamente confundidos. Y mayor fue su confusión al sentirse observados por Phoebe, quien los estudiaba cuidadosamente pero con un toque de temor en su expresión facial.
"Será mejor que nos vayamos hijo." Exclamó Niles dirigiéndose a Arnold.
"Así es, ya casi es hora de que entres a clases." Afirmó Stella con una cálida sonrisa "Luego conoceremos a tu amiguita, de hecho si quieres puedes invitarla a ir a la casa por la tarde."
Arnold sonrió "Si, esa es muy buena idea." Al parecer le gustó la idea.
"Muy bien, hasta luego!" Ambos adultos se despidieron y se marcharon. Phoebe pudo respirar aliviada.
"Iré por Helga!" exclamó Arnold desapareciendo de la vista de Phoebe, quien poco pudo hacer para detenerlo.
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Helga se encontraba aterrorizada dentro de uno de los baños de niñas. Rogaba porque el timbre sonara pronto para dirigirse directamente hacia el aula.
"Rayos! Que imprudente fui al exponerme tan abiertamente frente a uno de los sospechosos!" se maldecía Helga refiriéndose al último encuentro que había tenido con los ladrones. "Pero no lo entiendo! Son los padres de Arnold! Si lo fueran porque iban a querer adquirir el mismo diario que habían escrito con sus propias manos?..."
RINGGGGGGG! RINGGGGGGGGGGGGGGG! (Sin comentarios...)
"Hola? Phoebe!" exclamó Helga atendiendo la llamada desde el inodoro donde estaba sentada.
"Helga! Ya no te preocupes! los padres de Arnold acaban de irse!"
"Uff! Que alivio, estuvo muy cerca!" Helga respiro aliviada liberando toda tensión. Por suerte ambas conservaban aún esos celulares de la compañía de Bob Pataki, aunque... "Un momento! Porque me estás llamando si estamos en el mismo edificio!"
"Oh? Si! Es que Arnold...!"
"HELGA!". Helga tuvo que colgar inmediatamente el celular y guardarlo sin poder terminar de escuchar lo que su amiga le decía, pues su amado la estaba llamando desde afuera. Pero al salir de uno de los compartimientos donde se hallaban los inodoros se llevó una no muy grata sorpresa.
"Arnold!" el susodicho se volteó a verla con una cara de preocupación y, sin dudarlo, se acercó a su amiga. "Que haces en el baño de niñas! Acaso te volviste loco!"
"Phoebe me dijo que te sentías mal! Que tienes?" Arnold poco le importaba estar en un lugar indebido, lo único que le interesaba era ver que Helga estuviera bien, incluso colocó una de sus manos sobre la frente de la niña "Tienes fiebre?"
"Ya! Cálmate Cabeza de Balón!" Helga tuvo que apartar el sutil toque de su amado, si bien era un sueño hecho realidad, la ponía nerviosa y no quería caer de nuevo en el enamoramiento. Era su amiga, si, pero pondría ciertos límites."No exageres, no era para tanto!". Aún se sentía un poco acalorada por el susto que se había llevado hace unos instantes, razón por la cual no estaba teniendo control de sus emociones y de la brusca forma en que estaba tratando a su nuevo amigo.
"Sólo estaba preocupado por ti Helga! No tienes que ser tan brusca!" Arnold se decepcionó un poco por su comportamiento, pero le enfadaba más que olvidara el hecho de que eran amigos.
"Lo sé! Pero a veces me ahogas Arnoldo!" se atrevió a discutir Helga, estaba enfadada indirectamente con Arnold por casi enviarla a la boca del lobo, además de llamarla brusca. "Y qué me dices de las tres llamadas diarias que haces a mi casa, he? Eso hace que cualquiera enloquezca!"
"Bien!" terminó por enfadarse Arnold comenzando a discutir también "Entonces será mejor que me marche para dejarte un poco más de espacio personal!" y se dio vuelta para irse. No fue hasta ese momento en que Helga se dio cuenta de lo que estaba haciendo.
"Arnold!" el susodicho se volteo a mirar a su amiga, quien demostraba arrepentimiento en su rostro y frotaba su brazo con nerviosismo."Mira, lo siento, creo que me excedí." Arnold no tenía la culpa de lo que le estaba sucediendo "Tu no invades en absoluto mi espacio personal, se que sólo quieres ser un buen amigo. En verdad aprecio que te preocupes por mi." El rostro de Arnold se ablandó frente a las sinceras palabras de Helga, no podía describir lo mucho que le gustaba que Helga demostrara ser quien realmente era y frente a él. Era capaz de fingir estar enfadado cuantas veces sea por verla de ese modo una vez más.
"No hay problema." Sonrió y Helga también lo hizo, se estuvieron mirando directamente hacia los ojos hasta que escucharon sonar el timbre. "Vamos a clase?" Como todo un caballero le abrió la puerta a Helga para dejarla pasar primero y ésta, complacida, aceptó con una sonrisa, aunque...
"Ya que! Pero no creas que esto se hará rutinario Cabeza de Balón!" A Arnold poco le importó ese comentario, pues sabía que no lo decía en serio.
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"Hay Helga! Que complicada eres!" exclamó exhausta Phoebe. Habían estado discutiendo durante toda la clase la forma en que debía de tratar a Arnold.
"Cómo alejarlo sin lastimarlo?" Helga en verdad se sentía muy confundida, sin saber si dejar a sus impulsos fluir libremente o ser discreta y ser si misma. Helga quería complacer a su amado siendo su amiga pero eso la destrozaba a ella de a poco, más aún cuando él le demostraba algún tipo de afecto. Un abrazo, un cumplido, etc, ese tipo de cosas que le hacían imposible olvidar a Helga lo mucho que lo amaba. Eso que tanto deseaba olvidar para no salir lastimada. Todo sería tan fácil si ese sentimiento no le oprimiera el pecho. Toda su vida se sintió tan feliz de conocer a tan maravillosa persona, la que le hizo conocer el verdadero amor, ese amor que la hizo brincar de felicidad durante tantos años, el mismo que ahora... le dolía... y cuanto le dolía.
No se podía complacer a ambos, se debía de escoger por la felicidad de alguno de los dos y mientras existiera ese amor, Helga siempre velaría por la felicidad de su amado.
"Cielos Helga! Jamás crei que te fuera tan difícil decirle no a alguien." Se bufó un poco su amiga.
"De que hablas?" se ofendió Helga "Puedo decirle no a Arnold cuando quiera!"
"Como digas Helga." Respondió Phoebe sin creerle "Pero creo que la única solución a todo esto es decirle lo que sientes." el comentario de Phoebe no fue muy bien recibido por su amiga, quien casi explota.
"QUE LE DIGA? Acaso te volviste loca? Jamás!"
"Arnold merece saberlo!"
"Qué me tienes que decir Helga? Que merezco saber?" Phoebe se tapó la boca estrepitosamente, mientras que Helga se ponía realmente muy pero muy pálida. Allí, frente a ellas, estaba Arnold con una expresión realmente confundida en su rostro.
"Y-yo? P-Pues no-no NO ES NADA!" exclamó Helga y suplicó cruzando sus manos"Por favor OLVIDALO!". Arnold al ver la cara de ruego de la niña no pudo evitar sonreír, cuantas fases más le faltaba conocer de Helga? No podía evitar sentirse realmente complacido cada vez que descubría una nueva.
"Muy bien, lo haré." Respondió éste tranquilamente mientras se sentaba al lado de la niña, quien agradeció su generosidad "Pero!" la frenó Arnold "Con una condición!" y le guiñó el ojo, Helga no pudo evitar sentirse desarmada por ello. Phoebe le pareció divertida la forma en que Arnold le hacía bajar la guardia a su amiga.
"C-Cual?" se animó a preguntar algo sonrojada.
"Que aceptes una invitación a ir hoy por la tarde a mi casa para terminar nuestro trabajo pendiente." Ahora fue Arnold quien clavó su mirada suplicante en los azulados ojos de la niña. Helga parecía estar en un tipo de trance, en el cual generalmente se daría un golpe a sí misma para pensar con sensatez, pero fue demasiado tarde para ello...
"Claro." Arnold se fue más que conforme de la mesa con ésa respuesta.
"Jajaja!" Phoebe no pudo evitar reprimir una pequeña carcajada.
"Qué es tan gracioso chica?" Helga pareció reaccionar al perder de vista a su amado, bastó unos instantes para comprender la razón "Rayos! Lo hice de nuevo! No es así!" Esta vez Phoebe se permitió reír libremente mientras que Helga solo agachaba la cabeza maldiciéndose a sí misma por ser tan débil.
Pero algo las hizo parar a las dos en seco, al darse cuenta de un pequeñisisisisisimo detalle...
"Su casa?... SUS PADRES!". Gritaron a coro. Había prometido dirigirse hacia la boca del lobo.
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"Arnold, viejo, que sucede contigo últimamente?" Gerald había visto todo, por lo cual en cuanto su amigo se apartó de las chicas se dirigió hacia él inmediatamente y colocó un brazo sobre su hombro en signo de preocupación.
"mmmm? De qué hablas Gerald?" la sonrisa de Arnold desapareció al instante, Gerald se alivió de que volviera a ser el viejo Arnold, pero...
"Me refiero a la forma en que tratas a Helga."
"Con amabilidad? Helga ahora es mi amiga Gerald y.."
"No me refiero a eso!" interrumpió Gerald desconcertando a su amigo "Si se trata de amabilidad, tu tratas a todos por igual, incluso a Helga antes de que fueran amigos."
"Entonces a qué te refieres?" ambos continuaron caminando hasta un rincón del salón, donde ambos se sentaron en el marco de la ventana. Todos estaban muy ocupados jugando o charlando, por lo cual poca importancia le daban.
"Me refiero a lo de recién!" Arnold seguía sin comprender, lo que exasperó a Gerald "Las sonrisitas, el tono cautivador de tu vos y el guiñe de tu ojo!" exclamó señalando cada facción de su rostro al cual le hacía mención.
"Qué!" Arnold se sorprendió de veras, de verdad había hecho todo eso? Pues a qué horas?
"Que intentas? Conquistar a Helga o algo así?"
"CÓMO! Viejo estás delirando!" Arnold se asustó de veras por ello, como fue posible que aparentara hacer eso frente a Helga! "Claro que no!"
"Uff!" respiró aliviado Gerald "Cielos viejo! De verdad que me tenías asustado! Jaja! Sabes? Si no estuviéramos hablando de Helga G. Pataki te recomendaría que dejaras de hacer eso o la ahuyentarías! Jajaja!" y continuo bufándose.
"Ja, si c-claro.." Arnold trató de reír, pero en lugar de aliviarse esa revelación lo preocupó de sobremanera. "Cielos! Cuantas veces hice lo mismo sin darme cuenta! Porqué me comporto con Helga de ese modo!"
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Ya era hora de la salida en la escuela PS 118. Todos los alumnos ya se estaban yendo por la puerta principal, a excepción de cuatro niños quienes se encontraron al fin de las escaleras.
"Phoebe y yo iremos por un helado, nos acompañan?" exclamó feliz Gerald mientras abrazaba a su chica.
"Si! Si! Lo que sea por atrasar mi reencuentro con esos sujetos!"Esos eran los pensamientos de Helga, quien estaba a punto de decir que si cuando Arnold la interrumpió.
"De hecho." Para sorpresa de todos y hasta de la misma Helga, Arnold tomó de la mano a la niña demostrando, de cierta forma, que ella estaría ocupada con él. "Helga y yo estamos algo atrasados con el trabajo que nos dejó el Sr. Simmons, así que mientras más pronto comencemos mejor.". Al parecer nadie escuchó lo dicho por el niño, pues los ojos de los tres niños se habían clavado en las manos entrelazadas de Arnold y Helga. Helga sonrojada hasta la médula, Phoebe con una sonrisita pícara y Gerald, pues él... no pudo evitar dirigirle una mirada reprochadora a su mejor amigo. Arnold se desconcertó por un momento hasta que se dio cuenta de algo cálido y suave atrapado entre sus dedos, no pudo evitar sonrojarse.
"Oye! Quién dijo que podías tocarme? He?" Helga finalmente reaccionó.
"H-ha l-lo siento." Fue lo único que atinó a decir Arnold. No podía creer lo extraño que se estaba comportando últimamente, tomarla de la mano le pareció... de lo más natural. Qué rayos sucede conmigo!
"Si, como sea" dijo irónicamente Gerald dispuesto ya a irse junto a Phoebe"Debemos irnos, suerte con su proyecto."
"Helga..." cuchicheó Phoebe a su amiga "...buena suerte." Helga le dio una media sonrisa en forma de agradecimiento. Aunque claro esta que los deseos de suerte eran diferentes en ambos casos. Arnold y Helga también se dieron la vuelta para marcharse aunque en sentido contrario.
Camino a la casa de huéspedes ninguno de los dos dijo una sola palabra. Ambos sumergidos en sus pensamientos.
Rayos! Que voy a hacer ahora? Como voy a hacer para que no me reconozcan! Helga de verdad se sentía muy nerviosa, no quería que los padres de Arnold la vieran y le dijeran un no nos hemos visto en alguna otra parte?. Pero si en verdad eran los padres de Arnold no tendrían razón para enfadarse pues ella no sabría nada que Arnold no supiera o que sus padres no pudieran contarle, verdad?. De seguro tuvieron sus buenas razones para haber robado su propio diario. Quizás era la pieza que les faltaba para terminar de hacer lo que fuera que tuvieran pendiente y así poder volver al lado de su hijo. Pero...
"Por favor! Una pregunta más!"
"Posen para la foto!"
Ambos niños pararon en seco, la puerta de la casa de huéspedes estaba repleta de gente, cámaras de televisión, fotógrafos, reporteros, periodistas, etc. Lo único que se podía apreciar con seguridad eran a los padres de Arnold a lo lejos, en la puerta de la casa, al parecer siendo el centro de atención de todas esas personas. Respondiendo preguntas y sonriendo para las cámaras, al parecer disfrutándolo.
"Qué rayos está sucediendo?" Preguntó Arnold viendo la multitud de personas, Helga tampoco estaba segura de entender.
"Miren! Es el hijo de los héroes!" exclamó eufórico uno de los hombres haciendo que la multitud se dirigiera en la dirección de los niños. Helga y Arnold abrieron sus ojos horrorizados, la multitud se dirigía hacia ellos como una manada de elefantes furiosos, atropellándose los unos a los otros por llegar primero. Eso sería doloroso...
"Como te llamas niño?", "Qué se siente tener a héroes como padres?", "Y esta niña? Es tu amiga o tu novia?", inmediatamente una lluvia de preguntas decayeron sobre Arnold, pero ésta última fue la más incomoda.
Helga, ya cansada de que la estuvieran apretujando y negándole el aire para respirar tomó a Arnold por el hombro y lo agachó junto a ella. Arnold comprendió al instante y, ya estando ambos en el piso arrodillados, comenzaron a gatear por entre las piernas de los adultos para salir de allí. Hasta que divisaron en una de las esquinas a los abuelos de Arnold.
"Hombre pequeño, por aquí!" siguiendo a la voz de Phil, Helga y Arnold se dirigieron hacia él. La multitud estaba tan preocupada por pelearse entre ellos por obtener un mejor lugar que ni cuenta se dieron que los protagonistas ya no estaban con ellos. Y cuando lo hicieron, volvieron a rodear a Miles y Stella frente a los ojos atónitos de los niños y de los ancianos.
"Cielos! Que manada de animales!" exclamó enfadada Helga siendo ayudada por la abuela de Arnold para ponerse de pie. Mientras que Arnold era ayudado por su abuelo.
"Si se vuelven a meter con mis niños se las verán conmigo!" exclamó valientemente la abuela en uno de sus impulsos locos, amenazando con sus puños a los periodistas.
"Pookie! Ven aquí!" exclamó Phil tomando a la abuela y escondiéndola junto a los niños y a si mismo en una de las esquinas de la casa para no ser vistos. No sería nada agradable ser acosados de nuevo por esos sujetos sedientos de chismes.
Continuaron observando a los padres de Arnold hablar con la prensa, sin ninguna intención de terminar de hacerlo.
"No estoy seguro de aprobar esto." Dijo seriamente Phil, algo enfadado.
"Que sucede abuelo? Porque hay tanta prensa acorralando a mis padres?" preguntó inocentemente Arnold.
"Pues verás..." comenzó a explicar el abuelo pero fue interrumpido por Helga.
"Lamento interrumpir su charla pero será mejor que intentemos escondernos dentro de la casa para que no nos atrapen de nuevo."
"La niña tiene razón!" apoyó la abuela. Luego de que Arnold y Helga se hicieran amigos, y antes de la llegada de los padres de Arnold, Helga había pasado algo de tiempo con los abuelos del mismo. Y Pookie se había encariñado especialmente con Helga, ya que ésta no podía evitar reírse de las locuras de la anciana mientras Arnold y su abuelo le daban una mirada reprochadora. Y eso era algo que la abuela apreciaba de verdad, a tal punto de decir que ella también era su nieta.
"Es verdad, vamos, por la escalera de incendios." Respondió Arnold colocándose de pie y siendo seguido por los demás. A medida que subían hasta la habitación de Arnold, Phil se encargó de explicar lo sucedido. Finalmente todos se encontraban dentro de la casa, siendo Helga la última en saltar y cerrando tras de si la ventana por la cual ingresaron.
"Famosos! Mis padres!" exclamó aún sin creerlo Arnold.
"Así es chaparrín." Respondió el abuelo "EL que un hombre y una mujer se pierdan en una selva por tantos años y luego regresen sanos y salvos a la sociedad no es algo que se vea todos los días."
"Pero no lo entiendo, ellos regresaron así como si nada sólo para estar junto a Arnold! Como fue que la prensa se enteró de que regresaron." Preguntó Helga, siendo la misma incógnita que tenía Arnold en su cabeza. Phil tampoco pudo responder a esto.
"mmm" la abuela comenzó a maquinar en su cabeza una posible respuesta, llamando la atención de los demás "recuerdo haber contestado una llamada...y...". hubo una pausa aniquiladora en la que el interés carcomía la cabeza de los presentes, en espera a lo dicho por la abuela "...diciendo que era el comisario Max en busca de unos caballos y!...". no cabía decir lo que mucho que se decepcionaron todos al escuchar esta respuesta.
"Poookieeee!"
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El Amor
"Duele amar a alguien y no ser correspondido, pero más doloroso es amar a alguien
y nunca encontrar el valor para decirle a esa persona lo que sientes.
Voluntad de Dios será conocer a unas cuantas personas equivocadas antes de
dar con la persona correcta, para que al fin cuando la hallemos,
sepamos ser agradecidos por ese maravilloso regalo.
Una de las cosas más tristes de la vida es conocer a ese alguien que significa todo
solo para darte cuenta que al final no era para ti y lo tienes que dejar ir.
Cuando la puerta de la felicidad se cierra, otra puerta se abre,
pero es tanto nuestro interés por aquella puerta que se cerro,
que no vemos la que se ha abierto frente a nosotros.
Es cierto que no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos,
pero también es cierto que no sabemos lo que nos hemos estado perdiendo hasta que lo encontramos.
Darle a alguien todo tu amor nunca es un seguro de que te amaran de regreso,
pero no lo esperes; solo espera que el amor crezca en el corazón de la otra persona y,
si no lo hace, sé feliz por que creció en el tuyo.
Hay cosas que te encantaría oír que nunca escucharas
de la persona que te gustaría que te las dijera,
pero no seas tan sordo para no oírlas de aquella que las dice desde su corazón.
Nunca digas adiós si todavía quieres tratar,
Nunca te des por vencido si sientes que puedes seguir luchando,
Nunca le digas a una persona que ya no la amas si no puedes dejarla ir.
El amor llega a aquel que espera, aunque lo hallan decepcionado,
a aquel que aun cree, aunque haya sido traicionado.
a aquel que todavía necesite amar, aunque antes haya sido lastimado,
y a aquel que tiene el coraje y la fe para construir la confianza de nuevo.
Espero que encuentres a aquella persona que te haga sonreír.
Espero que sueñes con ese alguien especial,
Sueña lo que quieras soñar; Ve a donde quieras ir; Sé lo que quieras ser;
Por que tienes tan solo una vida y una oportunidad para hacer todo lo que quieras hacer.
Espero que tengas...
Suficiente felicidad para hacerte dulce,
Suficientes pruebas para hacerte fuerte,
Suficiente dolor para mantenerte humano,
Suficiente esperanza para ser feliz
Las personas más felices no siempre tienen lo mejor de todo;
solo sacan lo mejor de todo lo que encuentran en su camino.
La felicidad espera por aquellos que lloran,
por aquellos que han sido lastimados,
por aquellos que buscan,
por aquellos que tratan.
Por que solo ellos pueden apreciar la importancia de las personas que han tocado sus vidas.
El amor comienza con una sonrisa, crece con un
beso y muere con una lágrima.
La brillantez del futuro siempre será basado en
un pasado olvidado.
No puedes ir feliz por la vida hasta que dejes ir
tus fracasos pasados y los dolores de tu corazón.
No busco enseñarte a amar ni a ser amado
Porque el amor no es algo que se aprende, es algo que se siente y que se vive.
Cuando naciste, tu llorabas y todos alrededor sonreían,
vive tu vida de forma que cuando mueras tu sonrías y todos alrededor lloren."
Helga terminó de leer en vos alta lo recién escrito, en tan solo un par de horas habían terminado el proyecto que, creyeron, tardarían días. El semblante de la niña era algo doloroso, apenas perceptible, tanto así que estaba sumergida en sus pensamientos.
"Qué!" exclamó Helga, se sentía un poco ida cuando sintió la mirada inquisidora de su amigo sobre ella. La mirada de dulzura que éste le dirigía la ponía sumamente nerviosa, cuando el sólo hecho de estar a solas con él en su cuarto era una tortura.
"Nada" negó Arnold con su cabeza sonriendo y clavó su mirada en la de ella una vez más "Es sólo que... " y se sonrojó, sólo que esta vez, sin vergüenza alguna "... es la primera vez que me permites compartir contigo la escritura de un poema." Sus ojos brillaban, Helga también se sonrojó, jamás se la había quedado viendo de esa forma. "En verdad me gusta mucho."
"N-no es un poema, son pensamientos." Negó ésta desviando su vista "Sólo no vallas a decirle eso al Sr. Simmons, no quiero que piense que hice todo yo sola. Tu también pusiste de tu parte."
"No veo de que forma, sólo aporte un par de palabras." Respondió Arnold, pero Helga tenía razón, él aportó y mucho, su solo ser era la inspiración de Helga en cada dulce pensamiento surgido directamente desde su corazón. Pero eso era algo que jamás se atrevería a decirle.
El niño tomó la hoja de las manos de Helga y lo observó un poco más, deleitándose con cada palabra, haciéndole imposible evitar preguntar algo.
"Tú..." Helga lo observó, Arnold parecía nervioso y hasta algo triste por lo que fuera que iba a decirle "..estás enamorada de alguien, no es así?". La niña se exalto al momento en que se sonrojaba fuertemente. Cómo es posible que se diera cuenta?
"D-de qué hablas?" fue lo único que atinó a decir.
"Me es difícil creer que puedas hablar tan deliberadamente del amor si no lo has sentido." Fue la respuesta sincera del niño. Era verdad, los pensamientos pasmados en el papel eran sabios todos eran perfectamente comprensibles y razonables. Definitivamente quien los haya escrito debía de tener experiencias en el rubro, es decir en el amor. No eran meras palabras, no eran pensamientos sacados de otras bocas, eran sentimientos vividos, propios.
"Debo irme." Exclamó Helga colocándose de pie y dirigiéndose hacia la puerta, no estaba dispuesta a responderle esa pregunta y, antes de pelear, prefería escapar, así de cobarde era.
Arnold la siguió, no iba a suplicarle que se quedara y menos aún que le respondiera, porque en el fondo, muy en el fondo, no quería saberlo, no quería sufrir. La acompañaría hasta la puerta principal para despedirla.
Helga abrió la puerta de la habitación dispuesta a bajar las escaleras y marcharse. Pero tuvo que parar en seco. Sus ojos se ensancharon, los padres de Arnold pasaron como un fantasma de una habitación hacia los pasillos, sin verla, pero muy cerca de hacerlo.
Cerró estrepitosamente la puerta y se apoyó en ella encerrándose una vez más en la habitación, tan pálida como el papel y con la respiración entrecortada. Arnold estaba frente a ella con la sorpresa dibujada en su rostro.
"Qué sucede Helga?" preguntó éste acercándose más a la niña. Helga lo miró sólo dándose cuenta hasta ése instante lo cerca que estaban uno del otro.
"N-nada s-solo.." intentó responder. Arnold se acercó un poco más, con un extraño brillo en sus ojos. Era un impulso, un impulso que nisiquiera Arnold podía frenar. Helga estaba atrapada y sintió control sobre ella por primera vez. Se veía tan indefensa, su rostro sonrojado, tan paralizada, a su merced. Como ese día, en la torre.
"No debes irte si no quieres." Susurró Arnold en un extraño tono, casi cautivador, con una picara sonrisa y el brillo de sus ojos intensificándose. Había perdido el control y se acercaba más y más hacia el rostro de Helga, ésta no podía hacer nada, su tiempo se paralizó, iba... iba a besarla?.
Esa duda se aclaró cuando sintió los brazos de Arnold apoyándose en la puerta, a ambos lados del cuerpo de la niña, encerrándola a la vez. Sus frentes se apoyaron la una en la otra, sus narices se rozaron y sus alientos acariciaban sus rostros. Ambos observaban los labios entreabiertos del otro. Iba a suceder, Arnold entornó sus ojos, sólo bastaba acortar la distancia de sus labios...
Un pequeño ruido, lo que pareció ser el timbre de la casa, pasó desapercibido para ellos, pero no la vos del abuelo, del otro lado de la puerta y, al parecer, desde otra habitación.
"ARNOLD!" lo que rompió la concentración de Arnold "Podrías ir a ver quien es? Están llamando!" esto, por primera vez, enfadó de sobremanera a Arnold.
"Dile a mis padres que lo hagan! Estoy ocupado!"
"Ellos acaban de irse!" exclamó el abuelo consciente del tono enfadado de su nieto. "Lo haría yo pero no puedo salir aún de mi oficina." Arnold tuvo que resignarse, se alejó de Helga y salió de la habitación. La niña tomó una gran bocanada de aire, finalmente libre. Y abrió sus ojos por la sorpresa P-pero qué estaba haciendo!
Arnold bajó no de muy buena manera las escaleras. Quién podía ser tan inoportuno?. Abrió la puerta sólo para ver una imagen parecida a la suya.
"hola." Saludó indiferente el invitado, con un par de maletas en sus manos. Arnold abrió grandes sus ojos por la sorpresa, al igual que lo hizo Helga quien, al saber que los padres de Arnold no se encontraban en la casa, se atrevió a salir de la habitación seguida por la curiosidad de quien fuera la visita.
"Arnie!"
"Oh no! Otra vez ese excéntrico!"
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He aquí con la actualización! Sé que me fui de mambo por lo largo! Jaja! Es por ello la tardanza, lo siento!. Espero que les haya gustado, aunque quizás le haya parecido algo aburrido, no se avanza mucho en la investigación, pero si en la relación de AxH!. Por cierto el poema usado en éste capítulo no me pertenece, es uno que hallé en la página de por lo tanto no me pertenece, pero si la adaptación, ok?. Gracias por leer y plis sean sinceros con sus reviews, de acuerdo?. Chau, ciudense!
