IV. NEGACIÓN
"—Pero si vuelves e impides ese suceso, ¿me amarías? No entiendo cómo es que funciona.
—Sakura, escucha. Si todo sale bien evitaré la muerte de mis padres y este será un suceso extraordinario en la ciencia, grandes hombres han tratado de hacer viajes en el tiempo. Estoy a un paso de hacerlo posible.
Sakura quedó con la amarga sensación de los pensamientos de Sasuke, no era un genio pero tenía la vaga idea de que si Sasuke regresaba alteraría todos los sucesos posteriores a la muerte de su familia. Y si eso pasaba, ella nunca lo conocería, ni él a ella…"
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Todo se resumía a un silencio y las incomodas miradas que le dedicaban. Aún tenía aquella prenda que usaba de pijama y sus sandalias de dormir que ahora estaban arruinadas en su totalidad, ya no le importaba su apariencia y estaba lejos de sentirse en una realidad.
Sus manos se movían como si estuvieran ya programadas previamente, y su vista trataba de enfocarse a todas las partes del cuerpo de Obito, aquél hombre que era el Rey. No había solución a su problema salvo amputar esa extremidad y aquello sólo le provocaba un miedo irracional, era médico pero incluso de ese modo le era difícil hacer cierto tipo de cosas y ejecutarlas. No mostraría su temor a ellos —si no lo mostraba en la sala de operaciones del hospital, menos lo haría ahí— ni la sensación de asco que se atoraba en su garganta.
Fue Itachi quién le pasó una katana tal y como ella lo requirió, a simple vista se veía limpia.
Cuando la tomó, sintió como si ésta pesara una tonelada, tuvo que hacer un esfuerzo grande para no dejarla caer al piso.
—¿Pasa algo mujer?—Itachi la observaba, cada movimiento y parecía estar enfocado en todas sus gesticulaciones.
—No es nada—Mintió.
El olor a sangre y ver aquella herida la hicieron estremecer todavía más, todo estaba listo para aquella arcaica operación de la cual no sabía a ciencia cierta cuál sería el porcentaje de éxito. Las cosas se resumían a la vida o a la muerte, pero si el Rey moría ella lo haría junto con él de la manera más cruel e inhumana posible. En cambio, si vivía su futuro era incierto por no decir que no tenía la más mínima idea de qué podría pasarle a su vida.
—Sujétenlo con fuerza de las piernas, pecho y del otro brazo.
Ordenó, con la naturalidad que siempre la caracterizó en el ámbito médico nunca dudar de sus capacidades aunque por dentro tuviera miedo. No debía dejarse involucrar por sus sentimientos más sinceros al frente, jamás.
—Itachi, esta es la peor humillación que me has hecho pasar—Mencionó el hombre de máscara azul—, una mujer dando órdenes esto es estúpido.
Bajó la mirada molesta, aquellos hombres deberían callarse sin embargo y sabía muy bien que ellos podían ejecutarla ahí mismo si les era posible, con un golpe mal dado ella podría caer al suelo y quebrarse la cabeza —literalmente— o incluso podrían atravesarle el corazón con la katana y ella moriría en un efímero instante.
Sin embargo, Itachi fue quién miró con severidad a aquél hombre.
—Kisame, esto se trata del Rey. Que ella es una mujer es cierto, es bien sabido que los oráculos no se equivocan y él quiere probar que ella no es una bruja, entonces que así sea.
—Ridículo. Resulta ahora que el Clan Hyuga tiene más poder en sus visiones que lo que dictaminan las leyes, ¡absurdo! ¿cuándo se ha visto que una mujerzuela con cara de puta nos dé ordenes? O lo que es mejor, que toque al Rey.
—¡Sujeten esas extremidades!
Sakura estaba al borde del colapso, todo el olor a sudor y a hombre estaba colmando ya su paciencia, la forma de referirse a ella como si fuera un objeto de nulo valor la cabreaban. Tomó los trapos limpios y amarró bien el brazo, aquello le causaba una sensación terrible de vértigo pero tenía que continuar. Alzó la katana temblando e intentó el primer corte pero fue en vano.
No desaprovechó la segunda oportunidad y lo volvió a intentar con más energía, al tiempo que hacia la amputación recordaba la primera vez que tuvo que realizar una, las lágrimas querían brotar pero aquello sólo era una demostración de sentimientos bizarra enfrente de sus verdugos y captores.
Obito no tardó en despertar y comenzó a zangolotearse en la cama, los hombres lo sostuvieron más y la tensión fue inevitable. Lo que se escuchó a continuación fueron gritos y el eco de los mismos.
Un desgarro que retumbó fue la señal de que la extremidad fue amputada. Sakura la sostuvo entre sus manos y tuvo que contener las ganas de vomitar. Aquello era demasiado incluso para ella que siempre se consideraba como alguien capaz de realizar su trabajo.
En la habitación todos la observaban, no se inmutaban por lo que ella sostenía, al contrario les parecía increíble la manera en la que ella cortó aquello de una manera tan sencilla y sin rechistar.
Pero Itachi fue el único que lamentó aquello, su primo tenía ya una cicatriz de por vida y la inminente pérdida de visión en sus ojos. El hecho de que también perdiera un brazo no le iba a dar ni un poquito de gracia.
Por el contrario, el Rey sudaba y soltaba gemidos de dolor.
—Pongan trapos de agua fría en su cabeza, y…
Itachi le arrebató la extremidad y le dijo en voz baja —Encárgate de las heridas, yo haré esto.
Nadie notó eso, pero Sakura se sintió agradecida por aquella acción. Y era preferible no saber a dónde terminaría aquél brazo.
Los demás observaron cómo su líder desaparecía cerrando la puerta con gran estruendo haciendo notar su autoridad, el silencio se hizo presente en aquella habitación una vez más y la labor de Sakura culminó sólo por ese momento, todavía sentía el peso de aquél brazo entre sus manos y eso le causaba una sensación de asco y dolor. Odiaba hacer amputaciones. Le causaba pesadillas, sin embargo tenía que mostrarse fuerte ante aquella jauría de lobos en donde nadie hablaba y donde la trataban como un objeto más.
—Las hembras no deberían estar aquí—carraspeó Kisame—, largo.
—Parece un gatito asustado.
—Una gata, más bien.
Sakura apretaba los puños para no cometer una locura, los odiaba a todos y a cada uno de ellos. No lo soportaba, y no quería que le dieran órdenes. No de ese modo. Por salud mental abrió la puerta y se quedó allá afuera.
—Supongo que ha pasado más del anochecer.
Sakura lo miró con un deje de temor, sin embargo esta vez Itachi se le veía sereno, no tenía esa pinta de querer asesinarla o jalarle el cabello una vez más. No supo cuánto tiempo había pasado ahí afuera de pie esperando por él.
—Ha sobrevivido el rey.
—Escucha, creo en Neji Hyuga como si fuera mi propio hermano. Jamás le ha fallado al Clan Uchiha y ellos tienen el don de ver cosas a través de esos ojos, le llaman auras. Si él dice que ve en ti una curandera y no una bruja debo creerle pero por atención mujer, ellos no lo creerán y de hecho yo tengo muchas dudas respecto a ti, no despegaré mi vista en lo que haces y en lo que dejes de hacer.
—¿Confías en ese hombre pero desconfía a la vez? No lo comprendo, ¿podrías ser más específico?
—Eres una espía, y si no lo eres entonces, ¿quién eres mujer?
—Soy Sakura Haruno ya lo he dicho, ¿tengo que repetirlo?
—Y yo ya te lo dije, no conozco a nadie del Clan Haruno—Itachi le dirigió una mirada profunda—, no hay remedio en esto mujer estás advertida y te aseguro que no nos podrás ver la cara de idiota a ninguno de nosotros.
—¡Soy inocente de todo!—Sakura sintió su sangre hervir y su corazón acelerarse—, soy Sakura Haruno y…
—¿Y?
Meditó por unos segundos, ¿quién iba a creer la historia de una viajera en el tiempo? Nadie, ni ella misma lo creerían si se lo contasen. Así que contuvo su ira, pero Itachi supo leer a través de esos ojos verdes y la sujetó de la muñeca atravesándola totalmente, él no creería en ese silencio y era obvio en esa atmosfera formada que había mucho por decir.
—Suéltame.
—Conozco bastantes mujeres, Sakura. Todas obedecen y callan ante un hombre, son delicadas y no objetan nada pero tú parece que no te enseñaron eso en casa.
—Y yo conozco bastantes hombres que no necesitan maltratar a una mujer para hacerla hablar, Itachi.
La soltó y sonrió de medio lado, fuera de tranquilizar a Sakura aquello le causó una sensación de confusión y alerta.
—A partir de mañana veremos quién eres en realidad Sakura Haruno, no queremos farsantes bajo el techo de los Uchiha.
Terminó por darse la vuelta y desapareció entre la oscuridad del pasillo, si algo era seguro es que la vida en aquel lugar apenas comenzaba y que de ahora en adelante todo se trataría de un juego de sobrevivir o morir.
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—Eso fue lo que pasó…
—No tengo ni la menor idea de qué falló, todo estaba perfecto y a prueba de error. Ella no pudo haber viajado así como así en el tiempo, es una tontería. Imposible que haya programado a B.I.T 0.
El hombre frente a él sujeta una taza de café humeante y suelta un bostezo. Aquella persona es uno de los colaboradores más valiosos de "B.I.T 0" y la mano derecha frente al proyecto. Su nombre es Shikamaru Nara, su coeficiente intelectual rebasa por mucho el promedio y su habilidad innata para la programación atrajeron a Sasuke para integrarlo a su equipo para B.I.T 0 además de sus ideas brillantes que solo un genio como Nara podría aportar, aunque uno de sus mayores defectos es su pereza, Shikamaru es brillante pero su luz se opaca cuando se trataba de trabajo arduo. Por ello Sasuke se encarga del trabajo duro y de revisar cada algoritmo y en cambio Shikamaru aporta algunas mejoras y códigos para la realización de la máquina del tiempo que podía cambiar el curso de la historia.
Pero ahora, ellos no conversan precisamente sobre qué hacer con B.I.T 0, sino se centran en el inesperado accidente que sucedió en el hogar de Sasuke Uchiha hacía ya un mes.
—B.I.T 0 estaba en versión Beta Sasuke, seguramente estaba susceptible a algún error humano, tu esposa al apretar algún botón o una serie de comandos hizo que se desajustara. No implicaría ningún problema de hecho, salvo tener que reiniciar el sistema pero quiero pensar que ella pisó el arco, B.I.T 0 detectó su presencia.
—Es estúpido, ya lo he pensado Shikamaru. Me he hecho muchas teorías, ¿por qué su cuerpo está aquí? Al viajar en el tiempo queríamos que el cuerpo en sí viajara, no la mente. ¿Cómo demonios la voy a traer de vuelta si su mente es la que está vagando en alguna fecha de miles de millones que hay?
—¿Y si se desmayó en el momento de caer? Recuerdo que tu esposa solía desmayarse.
—¿Por qué se desmayaría justo en el arco?
—O tal vez tropezó y cayó justo en el instante en el que el arco-sensor detectó su presencia y su mente se transportó. Al estar en fase Beta no pudo absorber el cuerpo dado que ella no estaba despierta. Aunque en efecto Sasuke, no es el propósito de B.I.T 0. No debería haber hecho eso.
Sasuke alzó su ceja visiblemente molesto, por muchos días se hizo ideas en su cabeza acerca de los porqués, y los motivos de que su proyecto —al cual le dedicó vida y sangre— no había funcionado correctamente. ¿Sólo por qué Sakura no estaba consciente B.I.T 0 se llevó su mente? Aquello le sonaba como un chiste agrío y mal contado.
"Desmayos…" Aquello le dio una pista a Sasuke, vaga y remota. El miedo empezó a surgir, y el dolor de cabeza sólo incrementó con aquella idea que no se le había venido a la cabeza.
—Le pediré a Tsunade que le haga análisis de sangre, le exigí no tocara su cuerpo y sólo la mantuviera en ese coma inducido.
—¿Se te ocurrió algo, cerebrito?
—Cállate Nara, no es eso. Acabo de recordar algo.
—Ahora Sasuke, debes hacerte a la idea de que tal vez no puedas regresar su mente.
—Lo sé—dijo mordaz.
Y Sasuke ya no sabía que era peor: si la muerte o saber que la mente de la persona que amas vaga en una línea dentro de algún punto en el tiempo del espacio.
—Esto es problemático…
N/A Agradezco a todas y cada una de las personas que se han tomado su tiempo para leer esta historia, de todo corazón se los digo.
Saludos cordiales, Blossom Lu.
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