Edward POV
Agosto. Septiembre. Octubre.
Los meses pasaron volando después de aquella llamada, la sensación amarga en la garganta cada que pensaba en Isabella Swan había disminuido notablemente, al menos hasta hacía tres semanas exactamente.
No estaba orgulloso de admitir que había seguido el caso fielmente durante todos esos meses, en cada oportunidad que había tenido buscaba las últimas noticias del juicio, las altas y bajas de la pobre chica, el tipo que le habían asignado como abogado era apenas decente, seguro tenía buenas intenciones y se veía que estaba trabajando a marchas forzadas para levantar las oportunidades de Isabella, pero era demasiado joven, lleno de esperanzas y aun tenía en la mente que las personas buenas ganaban los casos todo el tiempo.
El diez de octubre me encontré con un periódico sobre mi escritorio en el que la familia Cullen resaltaba a la vista, el juez había dictado que James tenía derecho a visitas con el menor mientras se resolvía el juicio y por supuesto él las había utilizado para presumir por cada rincón del país que era un buen padre.
Intente no ponerle atención a la noticia, seguir con mi vida sin detenerme de nuevo a preocuparme por esa chica, pero días más tarde me encontré con mi madre al borde del llanto por una noticia que había salido más temprano sobre Isabella, James y su hijo. Estaba seguro de que los seudo periodistas estaban exagerando la información para llamar la atención del público, pero la genuina preocupación de mi madre no logró más que alterar mis emociones al respecto.
Esa misma noche me reuní con Jasper en un bar para acompañarlo unas horas antes de tener que volver a casa, Jazz tenía dos años viviendo con una chica llamada María y aunque habían tenido buenos tiempos, ahora estaban al borde de la separación, sus peleas comenzaron tras el cumpleaños de María, ella esperaba una sortija, no un simple brazalete, al menos esas eran las palabras que Jasper había relatado semanas atrás.
Habían salido durante un año antes de irse a vivir juntos y todos estábamos seguros de que terminarían casándose tarde o temprano, sin embargo, Jasper siempre había resentido el que le obligaran a realizar algo para lo que realmente no estaba listo y María quería un anillo, una casa en los suburbios y un montón de niños lo antes posible, así que estaban teniendo una mala racha de la que difícilmente podrían reponerse.
Durante esas semanas había acompañado a mi amigo en sus depresivas noches en el banquillo de un bar, decía estar cansado de pelear y era más fácil llegar después de que ella se fuera a dormir e irse antes de que despertara, no era un experto en relaciones, pero dudaba que esa fuera forma de arreglar las cosas. Esa noche en particular la noticia tenía tan alterado a todo el mundo que incluso en la televisión del bar habían elegido el canal de celebridades y mientras Jasper murmuraba algo sobre la pelea matutina que había tenido con María, yo me desconecte escuchando únicamente lo que salía de la pantalla.
― ¿Estás escuchándome? ―preguntó Jasper con una sonrisa burlona a causa del alcohol, sonreí a medias, no estaba ni de cerca tan ebrio como él, sabía que tendría que llevarlo a casa y había pedido agua las últimas tres rondas.
―Lo siento, es solo que llevo semanas siguiendo el caso de la chica Swan. ―murmuré quitando la mirada del televisor e intentando sacarme de la cabeza la última carta que había usado mi hermano para hundir a la chica.
― ¿El divorcio de tu hermano? ―preguntó confundido, quizás debería empezar a empujarlo a irnos, iba a vomitar en el auto si seguía bebiendo de esa manera. ― ¿Por qué?
―Collins la abandono después de una audiencia, estoy seguro de que Carlisle tuvo algo que ver con eso y he visto cada carta que ha usado el idiota de James para desprestigiar a su esposa y poder quitarle la custodia del niño. ―Jasper me miraba algo confundido y carraspee la garganta antes de agregar. ―En casa de mi madre. ―en parte estaba mintiendo, la mayor parte del tiempo buscaba esa información por mi cuenta, Esme no era la culpable de mi obsesión insana con el caso. ―Con el abogado que tiene me sorprende que el juicio lleve tanto tiempo, pero con lo último que han sacado estoy seguro de que van a hundirla finalmente. ―murmuré intentando sonar desinteresado. Jasper miro el televisor donde salían las supuestas fotografías de una infidelidad por parte de Isabella.
―Y sino comprarán al juez y terminarán con esto de una buena vez. ―respondió en un tono un poco más serio que el anterior. ―Mi padre no me hablo de la horrible sensación de frustración y desesperación cuando alguien inocente pierde el caso, de haberlo sabido antes no habría terminado estudiando esto. ―añadió con voz tensa.
―Creo que haz tenido suficiente por hoy, vamos te llevaré a casa. ―murmuré después de unos minutos en completo silencio, quería llamarla de nuevo, pero no sabía que parte de mí quería hacerlo por ayudarla y que parte de mí lo hacía por enfrentarme a Carlisle.
Durante el resto de la noche me dedique a revisar documentos en la sala de mi apartamento, solo así podía sacarme de la mente lo que estaba pasando en la vida de la familia Cullen, con una copa de whisky y mi computadora en el regazo leí algunos correos, el padre de Jasper había enviado la invitación a la cena de navidad algo temprano este año, había una familia peleando por la casa de sus difuntos padres y un montón de personas buscando un abogado para un divorcio, mientras bajaba en la bandeja me encontré con un correo de Collins, tenía dos semanas y tenía algunos documentos adjuntos.
Era bastante simple, como poner un queso en la trampa de un ratón, documentos enteros sobre el caso, una investigación tan completa que parecía jamás haber abandonado a la señorita Swan, había un expediente de la chica pelirroja con la que James tenía fotos, información sobre sus anteriores secretarias, los datos de la niñera que había contratado Isabella, la foto y dirección de un hombre acompañado de las fotos que habían salido sobre la infidelidad de Isabella.
El correo no tenía asunto, pero estaba claro cual era el punto de mandarme toda esa información, sabía que podía usar todo lo que estaba en esos documentos, podría enviárselos al joven que estaba representando a Isabella, pero tanto él como yo sabíamos que no lo haría.
Bella POV
Tan pronto las fotos salieron a la luz y toda la prensa las distribuyo como pan caliente mi mundo se vino abajo, los tres reporteros que quedaban afuera del apartamento se multiplicaron hasta convertirse en treinta y ahora incluso había un par siguiendo a Rosalie para saber si ella tenía información sobre mí.
Erik estaba trabajando a marchas forzadas para descubrir de donde habían salido dichas fotos, pero era imposible cuando nadie quería trabajar con un recién egresado con un caso que pendía de un hilo. No tenía más dinero para contratar a un investigador como Erik sugirió, así que comenzaba a perder el control de cada situación que me rodeaba.
Mis padres estaban a unos días de volar a Los Angeles y sabía que no tenía forma de impedirlo, Alice había ofrecido prestarme dinero, pero me negaba a tomarlo cuando no tenía la seguridad de poder pagarlo. Alex estaba enfermo de gripe desde la última visita de James y con el pago de la consulta y medicinas temía quedarme sin un centavo para pagar el sueldo de Rose.
Había llamado a mi jefe para avisar que volvería la semana siguiente, pero si todos esos reporteros decidían seguirme hasta la oficina probablemente terminaría despedida y no podía perder mi empleo ahora.
Alice me invito a pasar la tarde en su casa, su padre tenía la seguridad suficiente para mantener a los reportero alejados, así que podría relajarme unas horas, unos minutos después de llegar Alex se quedó dormido en su mecedora y lo agradecí profundamente, los últimos días sus horas para dormir se habían alterado por toda la locura a nuestro alrededor, ahora finalmente parecía estar descansando.
―Era tan pequeño la última vez que lo vi. ―susurró Alice mirando a mi pequeño dormir plácidamente. ―Parece un muñequito, tengo que tener una niña pronto para que se casen. ―sonreí a medias y ella se sentó a mi lado en los bancos de la cocina. ― ¿Y tú cómo estás?
―Estresada. ―respondí con un largo suspiro y ella tomo mi mano sobre la barra. ―Erik cree que las fotos no deberían afectar el juicio por la custodia de Alex y si logra comprobar que son falsas tampoco en el divorcio, pero el supuesto periodista que se las vendió a los abogados de James se niega a hablar con él y no tenemos idea de quien es el hombre de las fotos. ―murmuré algo desesperada por hablar con alguien al respecto. ―No me importa si todo el mundo cree que le fui infiel o si eso afecta el divorcio, pero si pierdo a Alex no sé que voy a hacer.
―No vas a perder a Alex. ―quería creerlo, pero cada vez perdía más las esperanzas. ― ¿Has intentado hacer un trato fuera de la corte con James? Es su hijo también, debería estar interesado en lo mejor para él. ―mordí mi labio inferior y negué.
―Hablamos hace unos meses, la única forma en la que podría terminar con esto es volver a su lado y olvidar todo esto. ―expliqué derrotada. ―Me negué entonces, pero ahora me pregunto si solo estoy siendo egoísta con Alex, yo puedo soportar un par de años a James si a cambio puedo quedarme al lado de mi hijo.
―No puedes volver con él ahora. ―exclamó indignada con el ceño fruncido. ―Solo acepta el dinero, por ti y por Alex. Mi padre quiere ayudarlos, ha estado buscando un abogado desde hace meses y…
―No, Alice. ―tome sus manos para calmarla. ―Necesito hacer esto por mi cuenta, si acepto el dinero de tu padre voy a tardar años en poder pagarles y me niego a que eso quede entre nosotras.
―Al menos podrías aceptar quedarte aquí mientras pasa todo esto. Alex necesita dormir y tú no te vez mucho mejor. ―suspiré mirando a mi pequeño chupar algo en sus sueños. De verdad necesitaba un mejor lugar para quedarnos, las cosas en el edificio empezaban a perder el control. ―Y yo podría ayudarte a cuidar a Alex mientras estás arreglando todo en la corte, así no tendrías que pagar una niñera.
―Creí que estabas trabajando en la empresa de tu padre. ―ella arrugo la nariz con un gesto exagerado en su rostro.
―Odio ese lugar, nunca quise estudiar negocios, es aburrido y tedioso estar detrás de un escritorio. ―murmuró con hastió y sonreí, Alice de verdad había odiado su tiempo en la universidad, un par de veces se escapo de clases para meterse en la facultad de diseño, hasta que un profesor lo noto y le impidieron el paso a las instalaciones. ―La única razón por la que sigo trabajando ahí es porque mi padre quiere que tome la dirección cuando él se jubile.
―Quizás deberías iniciar por decirle que no quieres seguir sus pasos. Cuando estés al frente de la empresa será más difícil salirse. ―aconseje mirando de reojo a mi pequeño.
―Lo intenté, pero hace unas semanas entró a trabajar un chico nuevo, Peter algo. Y cada que ese chico está presente me es imposible abrir la boca. Es muy apuesto y divertido, eso sin mencionar que mi padre lo adora. ―sonreí mientras ella comenzaba a enumerar cada aspecto de la personalidad de Peter, aun recordaba los primeros días al lado de James, había quedado deslumbrada por aquellos ojos verdes y sonrisa encantadora. Sin embargo, debía admitir que la inteligencia de James había sido mi perdición, verlo discutir con los profesores sobre temas que el resto de la clase difícilmente comprendía era extrañamente excitante y había terminado locamente enamorada de él.
Cerca de las nueve de la noche me despedí de Alice para regresar a mi apartamento, era tarde y al día siguiente debía estar en la corte, por suerte la entrada al edificio estaba vacía y pudimos subir hasta nuestro piso sin problemas.
A la mañana siguiente Rosalie apareció muy temprano para ayudarme con Alex mientras me preparaba para reunirme con Erik, le había estado llamando durante la última hora, pero no atendía el teléfono y supuse que simplemente nos encontraríamos en la corte.
Para cuando baje a la cocina, me encontré con Rose dándole una papilla a Alex, le sonreí dejando un beso en la nuca de mi pequeño castaño y ella me miró fijamente.
―Esa falta te queda genial. ―exclamó al ver que la observaba, sonreí algo orgullosa, mis trajes de oficina comenzaban a quedarme de nuevo, cuando había logrado meterme en aquella falda de tubo casi había gritado de felicidad.
Busque a Erik por todos lados antes de que el juez apareciera, pero no contestaba el teléfono y no estaba por ningún lado. James apareció con sus cincuenta asesores y su abogado antes de detenerse a mirarme. Sus acompañantes entraron y él se quedó parado frente a mí, quizás era algo estúpido, pero en mi falta y tacones me sentía como yo misma de nuevo, fuerte y capaz de quedarme con Alex, si lograba encontrar a mi abogado, así que por primera vez en mucho tiempo no me sentí intimidada por su intensa mirada.
―Isabella, ¿viniste a negociar? ―fruncí el ceño ante tal comentario y él sonrió descaradamente. ―Con esa falda, mi amor, estoy dispuesto a poner mi última oferta en la mesa de nuevo.
―Claro, tú, yo, Alex y tu zorra. Seríamos una familia encantadora, pero planeo quedarme únicamente con lo que me pertenece. ―él sonrió ampliamente y dio un paso más cerca, con mis altos tacones casi estábamos de la misma estatura y me negaba a dar un paso atrás.
―Me preguntaba donde había quedado la preciosa castaña con la que me había casado, pero ya veo que solo necesitabas algo de estimulo para salir de nuevo. ―rodé los ojos y entre a la corte, no iba a caer en sus encantos de nuevo. ―Si quieres jugar, juguemos preciosa. ―exclamó pasando a mi lado.
Una hora más tarde y cuarenta mensajes sin responder la fuerza con la que había entrado a la corte se desvanecía, cada que marcaba el numero de Erik sonaba desconectado y en su oficina tampoco atendían, tenía un hueco en el estomago y temía que él también hubiera decidido abandonarme.
―Señora Cullen ¿dónde está su abogado? ― el juez estaba por perder la paciencia cuando las puertas se abrieron y todas las miradas cayeron sobre un hombre cobrizo de casi dos metros con un pulcro traje negro y un maletín color plata, fruncí el ceño confundida, si James seguía trayendo más abogados esto se volvería una broma.
―Lamento la tardanza, tuve que tomar un vuelo anoche. ―exclamó el hombre caminando por el pasillo, de pronto los murmullos al otro lado de la sala se detuvieron y miré a James con el rostro crispado. ―Soy el nuevo abogado de la señorita Swan.
― ¿Qué? ―James estaba furioso y no estaba segura de comprender que era lo que estaba pasando mientras todos sus abogados hablaban entre ellos y él simplemente seguía con la mirada al hombre que acababa de llegar. Mi rostro no debía estar mucho mejor que el de James, no conocía a ese hombre de ningún lado y estaba segura que nunca lo había visto en la oficina de Erik.
― ¿Quién es usted? ¿Erik lo envió? ―pregunté cuando llegó a mi lado, no tenía un centavo para pagar un nuevo abogado, si Erik decidía abandonarme era una cosa, pero si había contratado un nuevo abogado sin consultármelo iba a tener grandes problemas.
―Hablamos por teléfono hace meses. ―explicó mirándome a los ojos, fruncí el ceño y de pronto su voz apareció en mis recuerdos, el hermano de James.
Edward Cullen.
Espero les guste.
Gracias por leer :)
