Nota: ¡Gracias a todo el mundo que esta leyendo! No voy a poder subir ningun capitulo hasta dentro de unos que este les satisfaga, ¡Dejen sus reviews!
Disclamer: Labyrinth no es mio, como tampo sus ideas ni situaciones.
El espejo de la verdad
Mientras la Diana canturreaba, una pequeña bola de cristal había estado rodando y resbalando pasillo abajo detrás de ella y Yudo. Les alcanzó cuando doblaban una esquina, y la vieron botar por delante de ellos. Un mendigo ciego estaba acuclillado con la espalda contra la pared, con un sombrero de ala ancha en el suelo a sus pies. La bola de cristal brincó, metiéndose pulcramente dentro del sombrero.
Diana oyó gemir aYudo. Le miró. Su boca estaba abierta, y sus ojos miraban fijamente al sombrero en el suelo.
El mendigo giró la cara hacia ellos.
—¿Qué estáis haciendo aquí? —preguntó.
—Nada —balbuceó Yudo
—¿Nada? ¡¿Nada? —El mendigo se alzó.
Yudo se quedó congelado. Diana pegó un gritito. Era Jareth.
—Su Majestad... —Dijo Yudo, aunque no con el tono normal, sino con un tono vacío
—. Que... —tragó, y sonrió sin ganas—, que... que agradable sorpresa.
—Hola, Flaveryudo —dijo el Rey.
—Yudo —le corrigió Diana.
—¡Deristenyulapterflavayudo! —dijo Yudo, rechinando los dientes.
-Amigo—Siguió Jareth con una sonrisa cruel—¿No la estaras llevando hacia el mar,verdad?
-¿Yo?¿Al mar? ¡Por supuesto que no! La llevaba de vuelta a la entrada.
-¡Yudo! —Exclamó Diana indignada.
Jareth la miró durante un momento como si no fuera importante,luego miró de nuevo a Yudo.
-Espero que sea verdad, porque si no me veré obligado a ordenar tu ejecución.
-No me vais a matar señor— Dijo Yudo, sin ningun apice de amenaza en su voz, sin ninguna amenaza. Lo decia y estaba seguro de ello.
Jareth levantó la barbilla y suspiró.
—No te mataré,pero te dejaré en una celda oscura para que te pudras en ella.
``¿Porque no le puede matar?´´ Se preguntó Diana.
En ese momento Jareth se giró hacia ella. El pulso de Diana se disparó hasta las nubes y empezó a estar nerviosa por su proximidad. Jareth estaba muy guapo, muy galante y empezaba a ser rubio.
-Hola Diana—Jareth hizo una sonrisa torcida y se acercó a ella.
-Hola Jareth— En ese momento casi se muere y se cae al suelo, pero antes de que le diera un ataque, le preguntó: —¿Porque has soltado al Minotauro?
Jareth se rió un poco.
—Me gusta ese nuevo color de pelo tuyo, te sienta bien el negro.
Las mejillas de Diana empezaron a arder, y estaba tan nerviosa que todo le daba vueltas .Deseaba salir corriendo y alejarse de Jareth, nunca le había pasado eso con un chico...
``¿Tanto me gusta?´´
—Gr-gracias...
—¿Te está gustando mi Laberinto?
—Es muy facil, llegaré a tiempo para el baile- Dijo ella intentando demostrar indiferencia.
—¿De veras? —Parecía verdaderamente intrigado—Pues hagamos el desafío mas entretenido.
Levantó la mirada, y en el espacio de aire que había ante sus ojos apareció un reloj .Gesticuló grácilmente, y las manecillas empezaron a girar visiblemente más rápido hasta que se posaron el las doce en punto del mediodia.
-¡Eso no es justo!
-No se de donde has sacado tu sentido de la justicia, Diana. El mundo no es justo— Jareth fué despareciendo lentamente hasta que casi ni se le veía —¿Es facil el viaje? Pues enfréntate con sus peligros.
De repente una parte del techo se cayó con el Minotauro encima, los dos se quedaron paralizados.
-¡Corre! —Gritó Yudo.
Empezaron a correr por los pasillos con el Minotauro detrás de ellos mientras bufaba y agitaba un hacha.
-¿¡No lo habias matado!
-¿¡Yo! ¡Lo dejé incosciente?
De pronto se encontraron con un largo pasillo y a Yudo se le ocurrió una idea:
-¡Cuando lleguemos al final quédate quieta!
-¿¡Que!
Al llegar a su termino, Diana vió que seguia a la derecha.
-¡Vamonos!
-¡No!-Gritó Yudo-¡Quedaté quieta! — Y le cogió de la mano.
El Minotauro se acercaba y cada vez se hallaba más cerca , a Diana se le acababa la paciencia.
Justo cuando solo faltaban unos metros para ser aplastados, Yudo gritó :
-¡Ahora!
Y tiró a Diana por la abertura de la derecha, justo a tiempo para que el Minotauro no tuviera tiempo y se estrellara contra la pared.
-Yudo...-Dijo Diana levantándose- ¡Oh Yudo! ¡Me has vuelto a salvar!
Pero Yudo no quería otra vez que le besaran en la mejilla.
-Necesito el opalo, asique andando.
-La verdad esque me da pena el toro ese...-Diana lo miró con pena, no quería acercarse para comprobar si estaba vivo.
-¿Te da pena? ¿Ves como eres una niña? Ha querido matarte.
-¡No soy una niña!
Diana y Yudo siguieron andando, hasta que Diana recordó lo que Yudo había hablado con Jareth.
-Supongo que lo de llevarme al principio era un farol...¿Verdad?
-¡Claro que era un farol! Odio a Jareth más de lo que puedes imaginar.
-¿Que te ha echo tan horrible? —Tomaron una cuesta, iban a empezar a subir.
-Es un Monstruo de la Noche, nunca hará nada bueno.
-¿Y porqué es el Rey?
-¿No piensas nunca, niña? — ``No soy una niña´´— Todos los de esté reino son Monstruos de la Noche, incluida tu hermanita al final de este dia. Cualquiera será cruel, sea quien sea.
-Eso no tiene sentido... —Todo le resultaba muy lioso—Y mi hermana seguirá siendo humana...
-Cuando un Rey muere y no tiene descendientes, los representantes de las dos familias reales del reino se baten en una lucha a vida o muerte.
-Ganó Jareth, ¿A que si?
-Y desde entonces ha sido nuestro Rey— Yudo tenía los ojos vidriosos y su voz parecía lejana—¿Desde cuando amas a Jareth ?
La preguntá la pillo de improvistó y se quedó un segundo pillada.
-¿Que...?
-Que desde cuando le quieres.
-Yo...no...le quiero.
``Mentiroooooosa´´
-Va a ser un obstáculo si quieres recuperar a tu hermana. No podrás matarle.
-No pienso matarle... —Pero la frase fue interrumpida, porque el rayo de sol les alcanzó: Estaban fuera.
Ahora las paredes era lisas y grises.
-Esta es la ultima parte del laberinto. Hagas lo que hagas, sígueme y se ves algo, no vallas, porque es una trampa. Solo sígueme.
Diana asintió. Empezaron a andar y la chica vió como verdaderamente Jareth había echo que fuese mediodía, le había quitado horas.
``Soy una bocazas´´
Empezó otra vez a cantar, y cuando ya llevaban un rato vió un destello por uno de los huecos del laberinto. Giró la cabeza y vió por el camino, había un espejo.
``Debo de ponerme guapa´´—pensó—``Jareth no puede verme fea´´
Rápidamente corrió hacia el espejo, que desde su perspectiva no podía verse reflejada, pero en cuanto se acercó lo suficiente para verse vió que el espejo era raro.
-Oh dios mio... —Diana sonreía y posaba delante del espejo—Valla...¿Espejo de La Verdad? —Leyó Diana—Si, supongo que si. Aquí hay muchas cosas que te dicen la verdad.
Diana se veía en el espejo así misma, rubia con los ojos azules y un bonito pelo ondulado.
-Hola Diana...Jareth no tiene razón, así estoy más guapa-Dijo mientras ponía caras.
-Yo tambien pienso lo mismo-Dijo la Diana del espejo. Diana dió un salto hacía atras : — ¿Que...?
-Hola Yo—Dijo la reflejada.
-Mmmm, hola...
-Tranquila, no te va a pasar nada. Solo soy un reflejo, ¿Ves? —Preguntó dando toquecitos en el cristal.
-No me fío de ti.
-No deberías, solo pienso en mi misma.
Paso un rato hasta que Diana se diera cuenta que le estaba insultando.
-¡Oye!
La Diana reflejada señalo el nombre del espejo: Espejo de La Verdad.
-Es la verdad.
-Si, cállate.
-¿Quien eres tu para darme ordenes? ¿Quien te crees que eres? —Preguntó la reflejada.
-¡Cállate!
-Estoy dolida porque duele que me digan la verdad.
Diana se arrodillo junto al espejo mientras luchaba por no llorar.
-No...soy una buena persona—Dijo mientras lloraba, y la reflejada escuchaba—Por eso voy a salvar a mi hermana.
-Y de paso ir a un baile ¿Verdad? —Dijo la reflejada.
-Cállate... —Susurró Diana.
De pronto se oyó la voz de Yudo:
-¡Diana! ¡Diana, niña malcriada, ¿Donde estas?
-¡No soy una niña malcriada! —Gritó Diana indicándole su posición.
-¡Soy una niña malcriada! —Gritó la reflejada. Diana la fulminó con la mirada.
Unos instantes despues, Yudo llegó y desde su posición no se podía ver en el espejo.
-¡Vámonos Diana! ¡No pierdas el tiempo!
-Ven Yudo.
Suspirando Yudo se acercó al espejo. Diana jadeó. Y él se apartó corriendo.
Lo que acababa de ver Diana no era un enano viejo y arrugado: Había visto a un joven de la misma edad que Jareth, con el pelo castaño y echado hacía atrás, con perilla, y vestido con ropa galante. Pero al igual que Yudo, tenía los ojos verdes.
La Diana reflejada se había sorprendido tanto como la real, y las dos preguntaron a la vez:
-Yudo, ¿Porque has salido guapo? Yudo se tapó la cara con las manos.
-¿En tu mundo cuando se te dicen ''No te distraigas y sígueme'' hacen justamente lo contrario?
-No...
-No, pero yo hago lo que me da la gana—Dijo la reflejada.
-Yudo, tu has salido bien, tu has salido guapo.
-Si, bueno, ¿Y que?
-¿Y que? ¡Has salido guapo!
Yudo suspiró, se dio media vuelta y volvió al Laberinto. Diana se despidió de su reflejo y siguió a Yudo.
Muchas preguntas se estaban formulando en
su mente.
``¿Yudo es un joven guapo? ¿Por qué es feo ahora? ¿Le habrá hechizado alguna bruja?´´ Ahora andaba detrás de él por inercia. Empezó a recordar su casa y su cuarto : sus vestidos, sus cuadros, sus muñecas…pero sobre todo, su caja de música.
Un día, un duque llegó al pueblo y al verla tan guapa, le regaló esa caja.
Desde entonces, todas las noches la ponía y soñaba que estaba en un baile en la corte, bailando con su príncipe azul.
Por lo menos, iba a asistir a uno esa misma noche, ¿No?
En su parsimonia, Diana no se dio cuenta de que habían salido del laberinto hasta que la brisa marina no le dio en la cara.
-Ya está, el mar—Dijo Yudo—Ahora si no te importa, dame el ópalo…
-Ha sido muy amable por tu parte, Yudo, y te estaré eternamente agradecida. Pero no puedo cruzar el mar nadando ¿Sabes? Y como tu eres de la zona, yo pensé que…
-¿Pensaste que? ¿Qué tenía un barco escondido?
-Algo así.
-Pues no tengo nada, ahora si me pudieras dar el op…
-¡Yudo! —Le interrumpió Diana—¿No conoces a nadie? Yudo pensó.
-Bueno, si andas lo suficiente, llegaras a un puerto.
-Pues andando.
-Yo no voy—Dijo él cruzado de brazos.
-Pues entonces no te daré el ópalo—Dijo Diana alejándose y riéndose—Adiós Yudo. Yudo refunfuñó, y salió corriendo tras ella gritando :
-¡Eso no es justo!
-No se de donde has sacado tu sentido de la justicia, Yudo—Gritó Diana repitiendo aJareth—El mundo no es un lugar justo.
