Disclaimer: Los personajes pertenecen a la escritora Suzanne Collins
Advertencia: Lemmons
Mi linda chica
Capítulo 4
(I love rock and roll- The Runaways)
Katniss PVO
Martes 6 de junio de 1972
Caminó lo más rápido que mis plataformas me lo permiten. El corazón me brinca en el pecho. Todavía no sé qué decir.
Finalmente lo veo, cargando unas cajas en el portaequipaje de su auto. El trasero se le ve fenomenal con esos levi's. ¡Katniss!
Cuando estoy parada al lado de su auto me doy cuenta que no sé qué decirle. No tengo nada ensayado. Su mirada azul me pone más nerviosa. Nunca hemos sido amigos. Somos esta cosa que no sé como nombrar. Sin embargo, hoy él es lo más parecido a un amigo que tengo.
-Hey, ¿qué hay?- me saluda, incorporándose. Jamás había notado que tonificado estaba hasta el día de hoy, su musculosa blanca lo pone en evidencia. ¡Concentrarte, Katniss! Me reprendo.
-Hola, Peeta.- respondo. Hace tiempo que dejó de ser simplemente "Mellark".- Me ha dicho Rue que hoy marchas para Dartmouth.- entre las muchas cosas que me dijo, como chiflada y loca.
-Así es.- afirmó él, recargándose sobre su auto.- ¿Y a que debo tu honorable visita?- preguntó secamente.
Supongo que me merezco ese tono. Después de que me confesara que me quería en el hospital, un mes atrás, prácticamente lo había ignorado y me había refugiado en Gale nuevamente. Alcohol, drogas, música y manoseo. Ya se volvía una rutina. Estaba jodida. Solo hablamos algunas veces por teléfono. No podía corresponderle a Peeta. Sin embargo, me aposté varias tardes en la vidriera de la panadería de sus padres, tratando de juntar valor para hablar con él. No pude. Y ahora él se marcha y, lo más probable es que nunca más lo volvería a ver. Me produce cierto dolor en el pecho, quizás en el fondo si me gustaba un poco. Pero no puedo darle esperanzas, Peeta merece algo mejor.
Me mordí el labio y saqué del bolsillo de los shorts de jean un papel.
-Si alguna vez vas a Nueva York… búscame- le dije, tendiéndole el papel. Era una puta egoísta.
-¿Nueva York?- preguntó extrañado, tomando el papel y mirándolo con curiosidad.
-Sí. Los chicos de la banda y yo marchamos a Nueva York.- dije con timidez, evitando mencionar a Gale.
-¿No irás a Drexel?
-Peeta… mi madre me corrió de la casa luego del asunto del hospital y le transferí mi dinero para la universidad a Prim, ella hará buen uso de eso…- respondí, mirando mis plataformas, podía sentir la penetrante mirada de Peeta sobre mí. Juzgándome.
-¿Y por eso marchas a Nueva York? ¿Y tú hermana?- justo en el blanco, rubito.
-Escucha, no espero que me comprendas, pero quiero vivir mi vida, ver el mundo. Prim es lo suficiente inteligente para cuidarse sola, tú mismo lo dijiste. Nada me retiene aquí. – respondí exasperada.
-Peeta, pregunta tu madre si… oh… hola, Katniss
-Hola, señor Mellark- me esforcé por mostrar mi mejor sonrisa de niña buena. Algo dudoso con las fachas que llevaba y más en el bonito vecindario donde ellos residían. -¿Cómo ha estado?
-Muy bien, Katniss. ¿Has venido a despedirte de Peeta?- respondió el señor Mellark.- ¡Mi muchachote marcha a la universidad!- exclamó con la emoción palpable en su voz, mientras pasaba el brazo por los fuertes y anchos hombros de Peeta. Era el orgullo paternal personificado. Ojala mi madre pudiera sentirse así conmigo.
Asentí. El señor Mellark le preguntó finalmente si deseaba llevar bollos de queso para su viaje y luego nos dejó solos nuevamente.
-Peeta… yo bueno… me marcho hoy a la noche… ahí tienes mi dirección… y bueno… adiós.- dije nerviosa, mientras obligaba a mis pies a ponerse en marcha. Odiaba las despedidas. Y más con persona a la que prácticamente le debía mi vida. Si aquella noche Peeta no hubiera aparecido no sé que habría sido de mí.
Gale llevaba un tiempo presionándome para que tuviéramos sexo. Yo simplemente no estaba lista. Aquella noche me sirvió unos tragos con un toque extra. Esa mezcla me llevó bien arriba y luego me dejó caer en un profundo abismo de desolación, que solo pudo compensarse con las rudas caricias que Gale le propinó a mi sexo.
-¡Katniss, espera!- exclamó Peeta, tras alguna zancadas, lo tuve a mi lado.- Katniss, por favor, no eches todo por la borda, recapacita. Somos jóvenes y…
-No, Peeta. Ya tome mi decisión. Quiero cantar y ser libre. Vivir al extremo. Mi sueño jamás ha sido casarme y tener hijos.- dije con rudeza.
-Entiendo… bueno- suspiró- Qué la suerte esté siempre de tu lado, Katniss Everdeen- agregó con una sonrisa blanca.
-Lo mismo digo, muchachote.- respondí con suavidad, esbozando una sonrisa. Presa del impulso le beso la mejilla y me marcho rápidamente. Era la última vez que vería a su chico del pan.
La noche se acontece cálidamente y miro mi pequeña maleta desde la cama de Gale. Cama donde semanas atrás hemos tenido sexo, porque aquello no calificaba de otra cosa. Gale vive con sus hermanos Rory y Vick, de diecisiete y quince años respectivamente. Su madre trabaja como stripper en un viejo bodegón y jamás conoció a su padre. Sospecho que si bien el parecido es notable, los tres hermanos son medio hermanos en realidad. También tenía una pequeña hermana, Posy, quien murió a la edad de tres años presa de una neumonía. No tenían dinero para pagar ni el tratamiento ni la medicación. La noche que Posy murió fue la primera vez que Gale se metió una línea de cocaína.
-Estas muy callada. ¿Has podido despedirte de Primrose?- me pregunta Gale, mientras le da unas caladas al cigarrillo de marihuana que tiene entre sus largos dedos. La luz de la luna que se filtra por la ventana contornea su perfil entre el débil humo que lo envuelve.
-Sí, me despedí de mi hermana. – respondí quedadamente, omitiendo la información de mi visita a Peeta. No tenía ganas de tolerar los gritos de Gale. Se había puesto furioso con el incidente del hospital.
-Genial. Ahí está Haymitch, vámonos.- dijo Gale, tomando mi maleta. Suspiré, levantándome de la cama y siguiéndolo. Todos viajaríamos en la van de Haymitch, que apestaba a alcohol y otras porquerías. Su novia, Effie, una adicta a la heroína de la primera hora, hace de copiloto mientras parlotea, sobre que mañana sería un día muy, muy importante.
Mire por la ventana y vi la luna grande, redonda y blanca. La luna llena siempre me ponía sensible, y más cuando llevaba encima una pequeña dosis de ácido. Apoyé mi cara contra el frío vidrio, mientras veía la luna bailotear con las estrellas. Brilla con una intensidad que me irrita la vista.
-Adiós, muchachote.- susurré, antes de entregarme a los labios demandantes de mi novio. Nadie nos presta atención, menos cuando el cuela una de sus manos por mi musculosa y acaricia sin ningún escrúpulo la piel sensible de mi pecho. Gimo suavemente, aunque nuestras caricias se vuelven cada vez más audaces. En la primera parada que hacemos, Gale me conduce rápidamente a pequeño baño de la gasolinera.
-Catnip- gruñe en mi oreja y me aprisiona contra una de las paredes del lugar. Estoy tan cegada por la calentura que no me importa la suciedad. Sus ágiles manos viajan al botón de mis pantalones cortos, los baja junto con mi ropa interior y me acaricia entre los pliegues de mi sexo. Me permito gemir fuerte. Escucho el cierre del pantalón de Gale y no pasa ni un momento cuando lo siento hundirse en mí. Bajo un poco más y elevo mis caderas, él me toma por allí y aumenta el ritmo de sus embestidas. Sus gemidos roncos me excitan más.- Tócate.- Exige. Llevo mis dedos temblorosos a mi hinchado botón y la explosión es casi instantánea. Gale acaba casi al unísono. Nos acomodamos la ropa como podemos y regresamos a la camioneta con una sonrisa que nos delata.
Nueva york es una ciudad deslumbrante. Vibrante de energía y locura. Sus luces, la música, el arte y las drogas son de los mejor. Todos parecen andar en nuestra sintonía y nuestra banda cobra popularidad casi de inmediato. No puedo negar que, cuando Haymitch Abernathy está medianamente sobrio, es un excelente representante.
Nos alojamos en un apartamento en el centro de Brooklyn. Es todo un reducto juvenil. Las paredes están plagadas de graffitis, restos de múltiples cosas como papeles, condones y jeringas y pareciera que la construcción pareciera venirse abajo. Haymitch y Effie comparten un departamento con otra pareja de yonkis, mientras que Gale, Brutus y Marvel y yo vivimos en otro. Las juergas sexuales y la droga corren como carrete nuevo.
Una noche perdida, Gale me despierta.
-Catnip- me llama. Entre abro los ojos y la luz mortecina que se filtra por la ventana del cuarto casi vacío dibuja su silueta masculina en el colchón.
-Mmhh ¿sí?- remoloneo, apenas había podido conciliar el sueño, a pesar de que llevábamos largas horas metidos en la cama. Últimamente me cuesta dormir.- ¿Qué sucede, Gale?
Él estira su mano y sus dedos rozan la piel desnuda de mi brazo, ese que reposa sobre mi cabeza cuando duermo, mientras el otro permanece casi debajo de mi cuerpo. Duermo boca abajo, mirando a un costado. No responde a mi pregunta, así que me giro en la cama, para quedar de costado completamente.
-¿Estaremos juntos para siempre?- pregunta al fin. Gale es una criatura demandante de cariño. El cariño que no obtuvo de su madre lo succiona de todo aquel que lo rodea. A veces, cuando estoy balanceándome en el umbral entre el sueño y la vigilia, se abraza a mí, buscando mi protección. Casi siempre duerme profundamente, así aquello es casi un reflejo inconsciente. Otras veces gimotea en sueños y se calma cuando le tarareo esa vieja canción infantil, la del Valle, la misma que le cantaba a Prim en las noches de tormenta, cuando entre trueno y trueno se colaba en mi cama.
-No lo sé, Gale. ¿Quieres que estemos juntos para siempre?- dijo al fin.
-Sí.- afirma él, antes de abrazarme. Nos quedamos así, disfrutando uno del otro, hasta que el sueño se mete en nuestros cuerpos.
El primer recital lo hacemos en Mutt, un antro oscuro escondido en Manhattan, cerca del Central Park. Es pequeño pero ahí va la crême de la crême de la música, reporteros y fanáticos. Es el mejor lugar para empezar.
Luego de ardua lucha, discusiones, peleas y lágrimas, nuestro primer sencillo, The Hanging Tree, aquella canción que les había cantando en mi audición, pisa fuerte en las radios de Nueva York y rápidamente en todo Estados Unidos. Nos sumergimos en la línea rock under inmediata. Logramos tocar en Max's Kansas City Bar y a finales de 1972 iniciamos nuestra primera gira: Cleveland, Detroit, Chicago, Cincinnati y Knoxville.
Regresamos a finales de febrero de 1973. Pollux, el encargado del edificio, un hombre cincuentón de aspecto algo jovial, nos recibe y nos felicita por la gira.
-Ah, señorita Everdeen. Ha llegado esto para usted.- me avisa, entregándome un sobre.
Reviso el remitente. " Peeta Mellark. 8 Webster Ave. Hanover, NH "
Peeta me había escrito una carta. No pude reprimir una sonrisa y escondí la misiva en mi abrigo. Quería leerla en privado.
-Iré a bañarme.- anunció Gale, prácticamente desnudo en el medio del salón del pequeño departamento.
-De acuerdo.
Marvel se había derrumbado en su cama no bien entramos, arrastraba la resaca desde Cincinnati y Brutus no había perdido el tiempo para ir a tirarse a su groupie-novia, Enobaria, en el piso de arriba. ¡Cómo si durante la gira no hubiese tenido suficiente sexo!
Me apresuré a tirarme en la cama a leer la carta de Peeta.
5 de enero de 1973
Katniss:
¿Cómo estás? Escuché tu sencillo por la radio y, aunque no comprendo mucho de música, creo que es sensacional. Por mi parte, la universidad está genial. Todos los días es un desafío nuevo y conozco nuevas personas, todos son estupendos. Estoy tomando cursos extras para poder terminar rápido mis estudios.
Cato tuvo que quedarse en Filadelfia, al final Glimmer quedó embarazada y ahora tendrá que ponerse a trabajar en el taller de autos de su padre.
Espero que la estés pasando en grande y cuídate mucho,
Peeta Mellark
Suspiré satisfecha con la pequeña misiva. Qué chico más encantador. Tendría que responderle.
-¡Hey!- dijo Gale, asomando su cabeza por la puerta del baño. Su cresta escurría por un lado de su cara y tenía las mejillas algo sonrojadas por el calor.- Qué te parece si vamos por una pizza donde Sae. Esa pobre vieja siempre se apiada de nosotros.
-Claro- murmuré, mientras me levantaba de la cama.
Gale avanzó hasta mí, desnudo. Es alto y esbelto, con la musculatura no marcada en exceso. Su pecho está surcado por diversos tatuajes, cortes y cicatrices. Sobre uno de sus pectorales lleva mi nombre estampado. No le toma mucho tiempo volver a tumbarme en la cama. Me besa con pasión y ansiedad. Gimo contra sus labios cuando siento sus agiles dedos hurgar en mi ropa. Con rudeza baja mi camiseta de tirantes y el sostén, liberando así mis pechos. Los ataca con avidez y no reprimo un pequeño grito de dolor cuando muerde uno de mis pezones. Sus manos vuelan al borde de mi minifalda negra para subirla hasta mi cadera. Jala hasta abajo mis medias de red junto con mi ropa interior. No espera más nada y se hunde en mí. Le imprime un ritmo cadencioso a sus caderas, casi demencial y rápidamente se derrama en mí, sin esperarme siquiera. Típico de Gale en los últimos tiempos. Se derrumba sobre mi cuerpo, que todavía está en el límite entre el dolor y el clímax.
-Te quiero, Catnip- murmura contra mi mejilla, y luego deposita un beso allí. Pocas veces se permite decirme cosas así, algo distinto que no involucre su profundo miedo a perderme.
No le respondo, simplemente cierro los ojos, tratando de normalizar mi respiración. La frustración me invade.
Gale regresa al baño y yo me acaricio el sexo con suavidad, buscando el placer que él no se dignó a darme. Luego lentamente me incorporo para poner mi ropa en su lugar. Cuando estoy acomodándome la ropa interior, Marvel asoma la cabeza por la puerta. Tiene los ojos rojos. Seguro ya está colocado con alguna mierda. No me importa que me vea así, prácticamente somos familia. Una familia bastante disfuncional.
-¿Es que ustedes no paran?- pregunta Marvel.
Ruedo los ojos. Todavía recuerdo su orgía de groupies en Detroit. Los gemidos se prolongaron hasta a la mañana siguiente.
-No. Vamos a Sae's, ¿te apetece?- le pregunto amablemente, mientras me bajo la falda. Me vuelvo hacia la cama, buscando la carta de Peeta, para guardarla en mi bolso.
-Claro.- responde Marvel.- Espera, esto te ha quedado mal- me dice. Siento sus manos tirar de la parte trasera de mi falda y luego me acaricia la curva de mi trasero. Odio que haga eso. Tiene un fetiche con mi posterior.
-Marvel…- lo apremió. Lo último que quiero es que Gale entré y arme un escándalo.
-Lo siento. Sabes que tu culo me encanta.- Y lo toca de nuevo. Ojala pudiera cortarle las manos. O atrasarlo con algo, un cuchillo, una lanza. Lo que sea.
-No me toques- digo con voz grave.
Hace caso omiso de mis palabras. Clava sus dedos en la carne de mis caderas y aprieta mi trasero contra su entre pierna. Puedo sentir su miembro duro y listo contra mí. Las ganas de llorar pican en mi garganta y siento mis ojos anegarse en lágrimas.
-Sabes, para ser una rock star y una calienta verg…- murmura Marvel, con voz ronca contra mi cuello.
-¿Qué mierda se supone que haces?- la voz de Gale llega desde la puerta.
Ya no siento el agarre de Marvel, porque Gale lo derriba, para estamparlo contra el suelo.
-¿Cuántas veces tengo que decirte que no la toques, imbécil?- pregunta Gale con rudeza y comienza a estrangular a Marvel.- Es mía.
Siento la desesperación en mi pecho.
-Gale… Gale, déjalo… ¡Gale!
Mis gritos parecen surtir efecto y Gale libera el agarre. Marvel toma fuertes bocanadas de aire.
-Vamos, Catnip- ordena Gale, tomándome del codo. Apenas si puedo agarrar mi abrigo y mi bolso.
Salimos a la calle. El aire todavía está frío y mi mayor anhelo es que llegue la primavera.
Sorteando la basura, pequeños charcos de agua y algún que otro borracho tirado, llegamos a Sae's. La pequeña pizzería es atendida por señora de unos sesenta años, con pelo gris y la mirada cansada, sin embargo, nunca nos escatima una sonrisa y una porción de pizza caliente. Es una dulce abuelita en un barrio nefasto.
Pizza. Con el ritmo de vida que llevamos, es prácticamente la única comida que puedo pasar. Effie, en cambio, cuando está metida de heroína hasta las orejas, solo come queso blanco, de ese que se unta en el pan.
-Pequeñines- siempre nos dice así.- ¿Cómo estuvo la gira?- pregunta y sonríe.
-Muy bien, Sae.- respondo amablemente y sonrío. Es la abuelita que una quisiera tener. Dicen que llego aquí luego de que sus dos hijos murieran en un accidente. Jamás habla o menciona a su esposo.
-Pronto llegará la primavera.- anuncia, mientras nos entrega unos vasos altos rebosantes de coca cola. Los vasos estampados con flores se ven algo sub realistas en contraste con nuestro atuendo. La abuela mira nostálgica por la ventana. Un yonkie vomita en la vereda.
Cuando regresamos al departamento no hay rastros de Marvel. Brutus está tumbado en su cama, leyendo en ropa interior. Como dije, somos como una familia.
Gale saca su guitarra y comienza a practicar con ella. Yo decido darme un baño y pensar que poner en la carta para Peeta. Me asee rápidamente y me dispuse a escribir.
A las pocas semanas recibí otra carta de él, contándome como le iba en la universidad y las expectativas que tenía con ampliar el negocio familiar. Nuestra correspondencia se hizo frecuente y me esforcé al máximo por mantener alejado a mi novio de esto.
Con el tiempo, aprendo a tocar la guitarra, gracias a la ayuda de Gale. Aprendo rápido y sentir las cuerdas metálicas bajo mis dedos me hacen sentir poderosa. Cuando Haymitch recalca lo talentosa que soy con ese instrumento, Gale se resiente un poco, y cuando un fanático atrevido de la banda se atreve a invitarme a salir, se resiente más.
Mi relación con Gale va haciéndose más y más difícil conforme pasaban los meses. Aquel ser maravilloso y mágico que había conocido en la escuela, se encuentra sumido en la anarquía y el odio hacia todo. Comienza a frecuentar algunos grupos de fuertes debates políticos y sociales. Luego de cada reunión vuelve más y más enojado. Su oscura desesperanza sobre el futuro me arrastraba con él.
De pronto, como hongos locos, muchas bandas comenzaron a surgir, tantas que el rock under se dividió en tres marcadas vertientes que provocaban furiosos disturbios en las calles y los conciertos.
Entre las discrepancias políticas, la crisis económica y la agresividad que gestan algunos sectores de la sociedad, la violencia en las calles de Nueva York se incrementaba vigorosamente y en ritmo contrarío el caudal de dinero. El metálico falta y esto suma otro ingrediente al cóctel explosivo que se está forjando en The Mockingjay.
Haymitch aumenta su ingesta de alcohol pero, de todos, es el más protector conmigo y me consiguió un pequeño trabajo como cajera en un supermercado del centro de Brooklyn. Le estaré eternamente agradecida por ello. Su pobre novia Effie aparece y desaparece producto de sus adicciones. Cuando desaparece, peor es el estado tiene Haymitch. Una tarde, volviendo del trabajo, pierdo el bus de siempre, por lo que debo tomar otro que me obliga a caminar más calles. En una de las esquinas me encuentro a Effie en una actitud un tanto provocativa y sospechosa. Decido convencerla para que venga conmigo a casa, pero no accede, dice que necesita su dosis diaria. Que deja manosear por el dealer a cambio de la misma. Me ruega que no le cuente a Haymitch, lo ama, no puede vivir sin él, pero está demasiado en la mierda.
Cuando la crisis empieza a apretar un poco más. Brutus y Marvel esquilman de tanto en tanto a sus familias. Ambos provienen de adineradas pero problemáticas y conflictivas familias. Les dan dinero para que se mantengan alejados de ellos.
Gale ha conseguido un pequeño y sucio trabajo extra. Es un dealer junior. Si. A mí también me sorprendió que en el ámbito del tráfico fueran tan burocráticos. Pero él está feliz. Se puede permitir una línea diaria y eso lo mantiene contento y animado como si trabajara para Ronald Macdonal. Mi relación con él va camino al caos. Hasta se echó una groupie-amante, Madge, una muñequita hermosa, rubia con ojos azules y expresión de cordero, que hace cualquier cosa por un dulce colocón. Sé que de tanto en tanto tienen sexo. No me interesa. Y me sorprende que no me interese. Él nota mi poco interés y deja de verse con Madge.
-Katniss.- susurra, mientras se mete en el lecho, lo único que compartimos.
-Vete.- siseo, cuando siento sus manos levantar la remera de mi ropa de dormir.
-¿Sigues enojada por lo de Madge? Lo siento, es que ella…
-Te la chupa como nadie. Lo sé. Escuche tu profunda conversación con Gloss.- respondo, con una voz extremadamente calma. Ni siquiera me molesto en voltearme, sigo boca abajo.- ¿Qué quieres Gale?
-Estar contigo. Lo sabes. – responde, sentándose en la cama.
-Pero yo no quiero estar contigo. – suspiro, enterrando mi cara en la almohada.
-Dijiste que íbamos a estar juntos siempre.- reprocha, como si fuera un niño pequeño. Alzo la cabeza para comprobar que en verdad no hay un pequeñito en mi cama. No. Hay un hombre de casi un metro noventa, enfundado en un largo pantalón negro roto en las rodillas, con borcegos que manchan mis viejas sabanas y una remera sin mangas gris. Su cabello oscuro esta alborotado, sin forma.
-Eso lo dijiste tú. Solo dije que no lo sabía.- dije cansinamente.- Vete, Gale. Déjame dormir.
-Entonces… ¿ya está? ¿No estamos juntos?- gruñe.- Me mataré y tú serás la culpable.
-Cállate. No sabes lo que dices.- digo, meneando la cabeza. Su poco cariño por la vida me enferma por momentos.
-¿Un último polvo? De despedida.- sugiere, posando uno de sus dedos debajo de mi mentón para que lo vea a los ojos. Sus ojos grises rodeados por ese extraño halo rojizo y amarillo.
-Fuera de mi cama.- siseo con tono amenazador.
Gale bufa y luego hurga en sus bolsillos.
-Aunque sea comparte esto conmigo. Dicen que está bueno.- pide, ofreciéndome un papelito extraño, pequeño, cuadrado. Lo tomo con mis pedos, apenas se ve entre mi pulgar y mi índice.- Tienes que ponértelo en la lengua.- lo hago. A los pocos minutos Gale se transforma en un niño demonio que no me da miedo y las manchas del cielo raso son hombrecitos que bailan con sus galeras de copa.
Solo quiero salir de esta mugre. Pero cuando nos ofrecen para cantar… no puedo evitarlo y voy como loca. Después de todo, eso promete una ración de alcohol, cigarrillos y alguna cosilla más. En ese sentido, no puedo quejarme. Después de todo, para vivir en mi mundillo de la fantasía tengo las cartas que me envía mi chico del pan.
(I wanna be sedated- The Ramones)
¿No soy genial actualizando tan rápido? :P
Bueno, espero que las escenas subiditas de tono no hayan ofendido a nadie, y si lo hizo, mis más humildes disculpas. Respecto de la relación Gale- Katniss, se termina, pero hasta ahí. Otro punto clave, el tema drogas, para la última me base en la experiencia de una amiga de la infancia, que cuando me reencontré con ella estaba metida con este tipo de cositas. Ese fue uno de sus viajes con el ácido, entre varios, así que lo tome para el fic.
Como siempre muchas gracias a todas la personas que están siguiendo la historia, la pusieron entre sus favoritas y/o dejaron un review, obviamente también le agradezco a mis lectores silenciosos. ^^
akatsuki84: Si, fue cortito el anterior. :)
Katri: Odiadora de Gale n°1, espero que te haya gustado este capítulo... repleto de escenas entre Katniss y Gale! Muuahahahah... es la última dosis... por ahora... muuuahahahaha! Hoy me acordé de tu review con eso de que la suerte este de mi lado con el Trabajo Práctico, porque una de mis amigas, cuando se entero por quienes están formados los otros equipos, me agarro, me zarandeo y me dijo "Somos el Distrito 12!Ellos son profesionales, nos van a matar a todos!" (Si, es una fanática enferma de la saga, como yo)... supongo que mientras sobrevivamos al baño de sangre en el reparto de los campos que tenemos que trabajar, vamos bien. El viernes actualizo UNM... tengo el capítulo 12 listo y ya estoy escribiendo el 13! :)
.Silence: No siempre se a Gale como el malo, en este caso ni siquiera es el malo-malo, está chifle nada más. Hay fics donde se lo pone en peores roles y otros incluso es amigo de Peeta. En lo personal, yendo netamente al libro, el final de Sinsajo es re flojo, quedan muchas cosas sin cerrar, pero ajustándonos al libro, Gale queda como un, con perdón de la expresión, FORRO, es decir, la quiere y cuando más más lo necesita "Ah, me surgió algo mejor en el 2... bye!". Osea, ¿qué haces?. Mi poco afecto hacia Gale nace ahí, como que la re acompaña siempre y de repente... chau. Medio flojo, no sé. Todo el mundo le agarro bronca también por lo de las bombas, que para mi no fue cosa del pibe, pero dale, no queres los juegos pero matas nenes con bombas. Media pila. Respecto de Peeta, hay fics que lo endiosan mal y otros donde es medio nabo, a mi me provoca mucha ternura, tiene sus cosas, obviamente, pero su función más que nada es ser el amor ante todo, ama y aguanta a Katniss en todo, es la antitesis del príncipe azul, después de todo a quien rescatan es a él. Que se yo. Cálculo que Katniss se enamora de él después, mucho después, cuando ya terminó todo, otra cosa reprochable del final de Sinsajo (pasamos de estoy-en-el-piso-llorando a me-case-tengo-dos-hijos... señora, ¿qué paso acá?). Insisto, a mi me gusta la pareja que hacen ellos dos, pero no niego que si Gale no hubiera quedado tan mal parado al final del libro, hubiera puesto fichas ahí también. El tema en sí da para filosofar un rato largo, así que no te aburro más. Espero que te haya gustado el capítulo. :)
Juliper22: El mundo de las drogas es complicado, desde mi punto de vista, porque primero tenés que plantearte que hizo llegar ahí, los motivos son muchos. Como puse más arriba, una de las experiencias del fic es de una amiga de la infancia, que drogas probo varias, ama las drogas, conozco sus motivos, no son los mejores y no la justifico. En este fic, puntualmente, ella va a estar saliendo y entrando de droga-landia, algunas veces, pero el motivo por el cual las deja es otro, que se verá más adelante, y sí, Peeta va a estar con ella like a sir. Mientras escribía el fic muchas veces pensé, alguien lo va relacionar con Forrest Gump, lo cual no fue intencional, pero como es la misma época, era inevitable. Jenny is the bitch #1. Con el tema del sexo, sinceramente, es la época del sexo libre... así que los personajes va a estar frotándose un poquito. En el próximo capítulo te prometo que Peeta la pasa un poco mejor. :)
DjPuMa13g: Me alegro que te guste y si, los personajes van a sufrir un poquito. Lamentablemente la reacción de Katniss es medio floja por ahora, pero ya va a cambiar de parecer. :)
Saludos,
Ekishka
