Konichiwa mis queridos lectores.
El capitulo cuatro, espero que es guste.
El resultados de la encuesta estan:
FemItachi: 6
Anko: 1
Hana Inuzuka: 1
Como veis seguimos igual que la semana pasada, os agradeceria que os tomarais la minima molestia que es escribir elnombre del personaje con el que os gustaria ver a Keigo, escribirlo y mandarlo. Tampoco cuesta tanto.
Gracias a los que os habeis tomado la molestia de comentar.
Os digo que hasta no hayan cinco comentarios no subire el proximo capitulo.
Gracias y que disfruteis de la lectura.
PS: Real Salad King te encontraras con una sorpresa en esta capitulo.
Punto De Vista Kei-chan.
Después del momento emocional me di cuenta de algo importante.
La razón por la que me afecto tanto el recuerdo de mi antigua familia es por simple empatía. Me pare a pensarlo, pensé en mi antigua madre, pensé en lo que siento por ella, luego pensé en Kaa-san y en mis sentimientos por ella.
¿Quien es mi madre?
Esa es la pregunta que me vino a la cabeza, la respuesta llego milésimas de segundos después. Lo cual me sorprendió. ¿No debería de amar más a la mujer que me crió por dieciséis años que a la mujer que conozco solo desde hace un año?
Me tomo un tiempo en pensar las cosas, reflexione y reflexione y al final llegue a una conclusión.
Tengo los recuerdos de mi última vida. Correcto
Tengo la mentalidad de un adolescente. Correcto.
Lo que no tengo es las emosiones, los sentimientos que acompañan a esos recuerdos.
Por eso durante los primeros meses ni siquiera me vino a la mente mi antigua familia, por eso me fue tan fácil adaptarme a esta nueva vida, al cambio de género.
Lo que más me sorprende es que no haya pensado en esto antes.
Punto De Vista Normal.
Keigo estaba tumbado en la hierba observando el cielo.
"¿Qué haces aquí?" La voz algo chillona le saco de sus ensoñaciones.
Keigo se levanto y se dio la vuelta. Allí enfrente suyo era un niño de unos tres años con el pelo verde, los ojos negros y las cejas negras ("¿Quien se tiñe el pelo a esa edad?" pensó Keigo.), iba vestido con unos sencillos pantalones azul oscuro y una camiseta negra con el dibujo de un lobo, llevaba sandalias negras.
"Miro las estrellas, ¿tu?" le contesto Keigo.
"Hablas demasiado bien para alguien que acaba de cumplir un año." El niño con el pelo verde le miro impresionado.
"Físicamente tengo un año pero mi alma es muy vieja." dijo Keigo con una voz calmada.
El otro niño le dio una mirada rara, casi como si estuviese viendo un extraterrestre (En otro universo un adolescente con el pelo plateado salto de su asiento y empezó a gritar '¿Un extraterrestre? ¿Dónde? Dímelo...' entonces saco unos cartuchos de dinamita y las tiro al indefenso y sorprendido profesor. Un niño con el pelo espumoso y que parecía un conejito miraba la escena con los ojos muy abiertos y una expresión de puro pánico, un niño alto con el pelo negro a su lado se reía ajeno y dijo 'Gokudera si que sabe divertirse.' Mientras todo esto pasaba un bebe con un sombrero de fieltro con un camaleón verde encima observaba todo mientras se estaba tomando un espresso.)
"Voy a asumir que eres Keigo Namikaze." Dijo el chico con el pelo verde.
"Así que eres un acosador. Mmmm si yo soy Keigo, aunque no se si deberia de confirmarle mi identidad a un acosador." Dijo pensativo Keigo.
"NO SOY UN ACOSADOR." Grito el chico con el pelo verde con una enorme marca de enfado en la nuca.
"Un pervertido entonces." Dijo Keigo
"TENGO CUATRO AÑOS." Le grito el niño mientras agitaba furiosamente las manos en el aire ("¿Es una especie de baile?" pensó Keigo mientras le miraba).
"Aah espera, ¿Tienes cuatro? Pensaba que tenías tres."
"¿QUÉ?" EL niño estaba ahorra con la cara roja de ira.
"Sa~ si no eres ni un acosador ni un pervertido ¿Quien eres?" El niño se paro en seco y se dio cuenta de que no se había presentado.
"Aiba Fuji." se presento el ya más calmado niño con el pelo verde que ya sabemos que tiene nombre, Aiba Fuji.
"Ya que te has presentado debería de presentarme también." Keigo adopto una postura seria. "Mi nombre es Keigo Syusuke Namikaze Uzumaki, comúnmente conocido como Keigo Namikaze. Yoroshiku." Dijo formalmente mientras se inclinaba.
"Este chico es raro." Pensó Aiba
"No soy raro." Dijo firmemente Keigo.
"¿Lo he dicho en voz alta?" Aiba parecía avergonzado.
"No, no lo has dicho en voz alta." Le informo Keigo.
"Este chico puede leer la mente." Aiba estaba entrando en pánico.
"Pfff... Claro que no."
"¿Qué? Entonces, ¿cómo"
"Eres como un libro abierto, muy fácil de leer." Le dijo Keigo.
"Pero pero... TU NO DEBERIAS NI SER CAPAZ DE LEER." En un principio Aiba parecía de estar padeciendo una muy común, en este mundo, perdida de palabras. Pero al final grito exasperado.
A Keigo le estaba mucho mantener la cara seria y no estallar en carcajadas, "Kami, este niño es muy gracioso."
"Ah Kei-chan estas aquí. Te estábamos buscando, es la hora del pastel." Mikoto impidió sin saberlo una conversación que acabaría con un niño de tre- perdón cuatro años, sufriendo una aneurisma cerebral.
"Ya voy Miko Oba-san" dijo con voz cantaría el pequeño demonio con apariencia de ángel.
"Ara ¿y tu joven no vienes?" pregunto Mikoto al niño con el pelo verde.
"H-hai." respondio temblorosamente el niño mientras empezaba a caminar hacia la entrada.
"Ah Kei-chan hizo un amigito hoy. No puedo esperar a contárselo a Shina-chan. Aunque es un poco tímido." Pensó la kunoichi.
Los tres entraron y fueron a la sala donde estaban todos reunidos alrededor de un inmenso pastel.
Keigo miro el pastel sorprendido. ¡Era más grande que todos los pasteles de cumpleaños que tuvo en su vida pasada juntos!
"Aquí esta mi sochi." Kushina procedió a achuchar a su hijo avergonzandolo enfrente de un gran número de personas entre ellas el Sandaime Hokage, los tres Legendarios Sannin (Orochimaru también estaba en la fiesta para disgusto de Keigo.), y los lideres de todos los clanes de la aldea .
"Keigo es hora de soplar la vela de cumpleaños." Su padre le salvo del torbellino que era su madre. "Ahora hijo tienes que pedir un deseo y apagar la vela soplando." Minato lo levando en brazos y lo puso a la altura de la vela.
Keigo se quedo pensando un momento su deseo antes de soplar.
Todos aplaudieron y los más pequeños estaban exigiendo un trozo de pastel.
"¿Qué has pedido gaki?" Pregunto el sabio pervertido.
Keigo le saco la lengua y le dijo "Que Kami nos conceda un milagro y arregle tu sentido de la moda." Le dijo Keigo mientras miraba su ropa con disgusto.
"¿Qu-? ¡Tu pequeño bastardo!" Jiraya farfullo mientras les demás se reían a su costa.
"Un bastardo es alguien que ha nacido fuera del matrimonio y mis padres están casados. Así que no soy un bastardo." Le dijo petulante Keigo. "A menos que bastardo se utilice en otro contexto..." Keigo miro a su padre en busca de una respuesta.
Pronto la sala se vio envuelta en un intenso instinto asesino procedente de Minato Namikaze que le estaba dirigiendo una mirada que prometía dolor a su sensei.
Jiraya empezó a sudar a balas.
"Sensei, ¿No estarás enseñándole a mi hijo de UN año palabras que no debería de saber?" La voz de Minato estaba más fría que el hielo.
Jiraya se movió incomodo.
"Tranquilo Minato, estoy seguro de que el mocoso ya sabía lo que quería decir, ¿Verdad gaki?" Keigo inclino la cabeza hacia un lado mirando completamente confundido.
Esa noche los gritos de terror y de dolor del sabio pervertido fueron escuchados por toda la aldea. Nadie le dio la más mínima importancia, su único pensamiento fue "Ese pervertido seguro que se merece su castigo." Antes de volver a lo que estaban haciendo.
El único capaz de ver a través del acto de Keigo fue Aiba quien sabiamente se quedo callado, no querría invocar la ira del padre superhipermegaultra protector.
A las once y media todos los invitados se habían marchado y en el compuesto Senju solo quedaban Tsunade, la familia Namikaze-Uzumaki, Mikoto y un muy magullado Jiraya.
"Creo que ya es hora de que Keigo vaya a dormir." Dijo Tsunade mirando al somnoliento niño de un año.
"Per-" Su replicá fue cortado por un gran bostezo. "Pero quiero abrir los regalos." Dijo con las mejillas sonrojadas y los ojos medio cerrados Keigo.
"Ya tendrás tiempo para eso mañana." Le dijo su padre mientras lo recogía en brazos.
Mikoto, Tsunade y Kushina le dieron las buenas noches y su padre lo llevo a su habitación en el compuesto Senju. Antes de siquiera llegar a la habitación Keigo ya había caido dormido.
Minato coloco a su hijo en la cama, le quito el Kimono y le puso un pijama azul con pequeños lobos grises dibujados. Lo arropo y le dio un beso en la frente.
"Duerme bien mi pequeño hijito." Le susurro con suavidad.
Os recuerdo que hasta no hayan cinco comentarios no subire el proximo capitulo.
