Capítulo 4

Bilbo jamás pudo haberse imaginado lo que sus ojos verían aquella noche. Durante toda la tarde, una vez que regresaron a la mansión y Thorin tuvo que regresar, a regañadientes a su despacho, Frerin y Dis se encargaron de comentarle algunas cosas sobre el lugar, aunque se aseguraron de no describir nada a detalle, ya que aseguraron que era mucho mejor si él veía el lugar con sus propios ojos. Por supuesto, eso sólo sirvió para aumentar su curiosidad y desesperación.

-¿Y no podemos ir ahora? -preguntó, después de un rato, provocando que los dos hermanos se rieran. Vili simplemente sonrió amablemente, como si quisiera disculparse por el comportamiento de los otros dos.

-Te aseguro que es mejor en la noche, Bilbo -le explicó la princesa-, paciencia.

-Además, no podemos ir hasta que nuestro hermano esté completamente libre de sus responsabilidades -Frerin dijo, con una sonrisa que parecía estaba disfrutando cada una de las palabras que salían de sus labios-. Si mi querido hermano se entera que te llevamos sin él, seguramente nos matará. Estoy seguro que él quiere mostrarte el lugar personalmente.

Bilbo hizo una mueca y se removió incómodo en el asiento, por supuesto, le había prometido a Thorin que no huiría de él, pero tenía mucho miedo de que, al pasar tiempo a su lado, su atracción se transformara en algo más.

Dis puso los ojos en blanco al observar la cara radiante de malicia de su hermano, después se dirigió a Bilbo, quien los observaba con una muda confusión, ya que estaba demasiado nervioso como para preguntar. Todo aquel secretismo le daba un mal presentimiento.

-Thorin debe ser quien te acompañe, es una especie de... tradición en esta familia -dijo ella-. Pero, claro, nosotros también iremos con ustedes, es un lugar verdaderamente hermoso.

-Lo es -Vili concedió, observando a su esposa con brillo intenso en la mirada, a Bilbo le pareció que ese era el momento perfecto para retirarse a su habitación.


Thorin fue el elegido para manejar hasta aquel lugar y, por alguna razón, los miembros de esa extraña pero cálida familia decidieron que lo mejor era que Bilbo se sentara en el asiento del copiloto, junto a él. Por supuesto, trató de que sus ojos permanecieran en cualquier dirección menos en su rostro, ya que todos los que estaban sentado atrás notarían si él comenzaba a estudiar detenidamente las facciones del rey de Erebor, y ese no era momento para hacer evidente su atracción, así que decidió mirar hacia la ventana y observar el esplendor de la ciudad de noche. Por supuesto, aquello era muy difícil, ya que Thorin no paraba de girar su cabeza hacia él y sonreírle con esa hermosa sonrisa que podía derretir a cualquiera. Por alguna razón, él se veía mucho más entusiasmado que el resto en llegar a ese lugar.

Como era de esperarse, y lo curioso es que Bilbo comenzaba a acostumbrarse a ese comportamiento, Frerin hizo un comentario en Khuzdul lo cual hizo que Thorin gruñera, aunque, para su fortuna, el rey no podía girarse para darle un golpe (como seguramente deseaba), ya que debía estar atento al camino. Dis no pudo evitar reírse, así como los demás, pero le dio un ligero golpe en el hombro a su hermano.

-Ya deja de molestar a Thorin -lo reprendió, volviendo a utilizar palabras que Bilbo podía entender.

-No lo estoy molestando -trató de defenderse Frerin, quien todavía sonreía con malicia, haciendo evidente su mentira-, simplemente hice una observación. No creo que haya sido una buena idea lo de... es decir, existe un gran riesgo de que choquemos contra algo, ¿cómo podemos esperar que se concentre si...?

Thorin lo interrumpió diciendo algo en Khuzdul, por la expresión de Dis, Bilbo casi estaba seguro de que se trataba de una maldición. Sin embargo, Frerin no parecía intimidado por eso, simplemente se rió.

La princesa suspiró y puso los ojos en blanco. Observó a Fili y a Kili, quienes parecían bastante divertidos con la situación.

-Creo que comienzo a entender porque mis hijos se comportan así, si ni siquiera sus tíos pueden comportarse como adultos por cinco minutos -los reprendió, logrando que Frerin dejara de sonreír y que Thorin dejara de verlo por el retrovisor como si quisiera ahorcarlo.

Bilbo tuvo que volver a desviar la mirada hacia la ventana, ya que, a pesar de que no entendía por qué se había iniciado la discusión exactamente, aquello comenzaba a divertirlo bastante. Sin embargo, el resto del camino estuvo demasiado tranquilo, al parecer Dis había logrado terminar con la discusión.


Llegaron a un gran parque; estaba repleto de árboles de roble (Bilbo los reconoció por la estructura de su corteza, ya que su madre le había enseñado todo lo que sabía sobre plantas), además había varios caminos y veredas por las que las personas comenzaban a caminar con sus familias, parejas y amigos. Había también, grandes zonas de pasto, donde la gente podía sentarse y observar las estrellas en el cielo. Sin embargo, a pesar de lo hermoso de aquel lugar y de la fascinación que había despertado en Bilbo, ese no era el lugar que Thorin quería mostrarle. Él y su familia, se dirigieron a la parte central de ese parque, donde muchas personas estaban de pie, a ambos lados de un gran camino, Bilbo se sintió confundido y curioso al mismo tiempo, ya que todas aquellas personas parecían esperar algo.

Entonces comenzó a fijarse en los detalles, alcanzó a notar las figuras que parecían dibujarse en el suelo, al principio, él pensó que se trataban de pinturas o dibujos en tinta negra, sin embargo, Thorin lo invitó a acercarse más y la gente, al notar la presencia de la realeza, les abrió paso para tener mejor acceso. Sólo en ese momento Bilbo se dio cuenta de que las figuras en el suelo parecían estar formadas por pequeños orificios y él se preguntó cuál sería su propósito. Sin embargo, sintió que su respiración se detenía uno momento al notar que, en las orillas, había una hilera de luces, las cuales comenzaron a encenderse, llenando el camino con luces de colores. Y, de pronto, antes de que pudiera hacerle una pregunta a Thorin, de los agujeros comenzó a brotar agua, fuentes de agua que formaban arcos y figuras en el cielo, el espectáculo era increíble, ya que, después de que todas las fuentes se encendieron al mismo tiempo, se volvieron a apagar y empezaron a encenderse poco a poco, las orillas del camino despedía arcos de agua cristalina que cuya agua, al hacer contacto con la luz, adquiría los diferentes tonos y los colores de las luces más cercanas. Después se encendieron las del centro y luego volvieron a formar espirales que parecían encenderse y apagarse con rapidez hasta llegar a las orillas. Y después todo volvió a quedar completamente apagado.

Bilbo estaba tan fascinado con aquel espectáculo, que no se dio cuenta de que Thorin había estado observando todas y cada una de las expresiones que se formaban en su rostro con una intensidad que parecía que el rey quería memorizarse cada una de ellas. Y cuando Bilbo giró su cabeza hacia él, con una sonrisa en los labios que logró iluminar sus ojos, Thorin no pudo evitar corresponder a ese gesto.

-¡Es maravilloso! -exclamó con alegría-. Gracias por traerme a este lugar.

-Todavía hace falta algo más -sonrió él rey.

Bilbo quiso preguntarle qué era eso que hacía falta, cuando se dio cuenta de que la gente comenzaba a entrar en el camino.

-¿Te memorizaste la secuencia? -le preguntó Thorin, con sus ojos radiantes de emoción. Sin embargo, antes de que Bilbo pudiera responder o si quiera preguntarle de qué estaba hablando, el rey lo tomó de la mano y lo arrastró hasta el camino.

-¿Pero qué...?

Bilbo tuvo que cerrar los labios en esos momentos, ya que se dio cuenta de que el agua había comenzado a brotar de nuevo y de pronto ellos tenían que correr, como niños pequeños para evitar mojarse. Se dio cuenta de que Fili, Kili se habían unido a ellos, así como Dis, Vili y Frerin, y otras personas que habían estado observando. Sin embargo, rápidamente se olvidó de todo eso y su mente comenzó a concentrarse más, además de sus labios comenzó a escapar una risa sincera y alegre, mientras su corazón latía rápidamente de emoción cada vez que ese equivocaban y un chorro de agua les brotaba en la cara. Por fin, llegaron hasta lo que parecía un círculo y lograron colocarse en su centro. Riendo, Bilbo estaba listo para continuar corriendo, pero Thorin lo detuvo de la cintura y lo atrajo hacia sí justo ante de que todos los conductos a su alrededor se encendieran y terminaran encerrados en unos hermosos arcos formados por agua e iluminados por luces de colores. Sin embargo, estaba tan cerca de ellos, que Bilbo podía sentir gotas de agua mojar su cabello y sus mejillas. ¿Cómo era posible que Erebor resultara un lugar tan fascinante y atractivo? Todo en el sólo le recordaba lo aburrida y tediosa que era su vida en casa. Jamás se había sentido tan feliz y alegre en toda su vida... era una lástima que ese viaje no podía durar para siempre.

-Me gusta verte sonreír -comentó entonces la voz a la que comenzaba a acostumbrarse, aunque no pudo evitar estremecerse al escucharla, ya que se dio cuenta de que el dueño de esa voz todavía tenía las manos en su cintura.

-Ehhh... uhhh... -perfecto, de pronto había perdido la capacidad de hablar coherentemente- Supongo que es gracias a ti, ya que tú me trajiste a este hermoso lugar -logró decir, finalmente.

Thorin se inclinó hacia él y Bilbo notó que en su cabello también se veían gotas de agua, así como en su rostro, de pronto tuvo ganas de retirar algunas de ellas, las que se habían quedado en su barba.

Entonces el agua dejó de fluir y Bilbo pensó que era el momento perfecto para... alejarse de Thorin antes de cometer una estupidez.

-Vamos, tenemos que continuar -le dijo y logró liberarse de su agarre para seguir corriendo.


Se sintió completamente exhausto al llegar a la mansión, tanto que ni siquiera tenía energías para subir las escaleras, en lugar de ello, se dejó caer en el sillón de la sala, junto a Fili y a Kili, quienes todavía sonreían con diversión por todo lo que habían pasado, ellos habían sido los únicos que habían decidido tomar el recorrido en dos ocasiones. Y Bilbo estaba completamente sorprendido de que todavía tuvieran energías para reír.

Se dio cuenta de que Thorin lo observaba atentamente y trató de distraerse con otra cosa para evitar verlo a los ojos, lamentablemente, no había mucho en qué distraerse ya que todos habían decidido que era momento de irse a dormir. Creyó ver a Frerin sonreír y guiñarle un ojo a su hermano antes de despedirse, lo cual hizo que el rey se ruborizara ligeramente.

-¿Piensas quedarte ahí toda la noche? -preguntó Thorin, sentándose junto a él, demasiado cerca, ahora que Bilbo lo pensaba.

-Créeme, lo que más quiero es irme a la cama y dormir, pero no creo que tenga energías suficientes para levantarse -se rió.

-Yo puedo llevarte.

-¿Qué? En verdad no es... ¡Thorin!

Demasiado tarde, el rey se había puesto de pie y lo había tomado en sus brazos antes de que Bilbo pudiera formar una frase completa. Lo levantó como si no pesara nada.

-¡Déjame bajar en este instante! -protestó Bilbo, frunciendo el ceño, aunque sus gruñidos y quejas sólo sirvieron para hacer sonreír más a Thorin.

-Dijiste que estabas demasiado cansado para caminar por tu cuenta, te estoy haciendo un favor.

Eso era completamente humillante, Bilbo sentía que su rostro comenzaba a adquirir una intensa tonalidad rojiza y su corazón parecía estar completamente descontrolado y lo peor de todo era que aquello le agradaba bastante. El aroma que podía percibir en el cuello de Thorin era delicioso y la calidez de su cuerpo sólo hacia que el suyo quisiera acercarse más al de él. Mientras tanto, su corazón daba otro vuelco.

Su corazón era un traidor.

-¡Estaba bromeando! -logró decir, después de un rato-. Por supuesto que puedo moverme...

-Demasiado tarde -se rió Thorin y Bilbo sintió la vibración de su risa sacudir su pecho.

Thorin lo depositó suavemente en la cama y Bilbo se dio cuenta de que realmente estaba muy cansado ya que sus ojos comenzaban a cerrarse, aunque su cuerpo extrañó la calidez del cuerpo de Thorin pronto. El rey se sentó en la cama, cerca de él y una de sus manos retiró unos rizos de cabello que caían por su rostro, Bilbo lo vio sonreír.

-No has cumplido tu promesa -dijo Thorin.

Bilbo no estaba seguro o no si estaba soñando, ya que sus ojos se cerraron completamente, aún así, tuvo la fuerza para responder.

-¿De qué hablas?

-Sigues huyendo de mí -aunque no podía verlo, Bilbo estaba casi seguro de que el rey estaba sonriendo.

-No es cierto -protestó, su voz cada vez más débil, su mente danzaba entre la consciencia y la inconsciencia.

-Eres como el agua, cada vez que creo tenerte, te escurres entre mis dedos y te escapas. Siento como si estuviera cazando algo inalcanzable...

Bilbo se rió, aunque su risa sonó débil, como si estuviera evaporando; aquello debía ser un sueño porque Thorin no diría nada como eso.

-¿Cazando? ¿Desde cuándo estás cazándome? Yo no soy ningún... -pero sus palabras se desvanecieron y de pronto todo se volvió confuso y completamente oscuro, su respiración se volvió regular y se perdió en sueños.