Ohio/Konichiwa/Kombawa minna-sama
¡Cuánto tiempo chicos!*reverencia nivel gokudera* Siento la tardanza, pero son tantas cosas que explicar que me llevaría un capítulo entero…
¡Muchas gracias a todos por sus reviews!, enserio me animan a seguir escribiendo
Entonces… ¡¿Quién quiere ver a Hibari violándose a fem!Tsuna!? (*Insertar aquí a cientos de lectores levantando la mano*), pues no porque es ranking K+, aunque estoy segura que los niños de 12 años tienen la mente más pervertida que los adultos.
Sin más demora "Los personajes no son míos, son de la gran Akira Amano, yo solo los tomo prestados con fines recreativos y sin ánimo de lucro"
¡Ayuda! El Décimo Vongola… ¡¿Se ha transformado en mujer?!
Capítulo 4 "Pantis"
-¿Qué es todo este alboroto?- al escuchar esa voz, a todos les recorrió un escalofrío por la espalda, mientras que el prefecto los miraba a todos mientras buscaba al recurrente causante de esos gritos que era el herbívoro castaño.
Muerta del miedo y la vergüenza, Tsuna se aferró inconscientemente a la camisa del espadachín quien aún no la soltaba.
- Los morderé hasta la muerte-dijo el prefecto mientras sacaba sus tonfas.
-Hahi~, y-yo mejor ya me voy, llegare tarde- se despidió Haru mientras huía rápidamente del lugar.
Los demás, quienes no tenían tanta suerte como la castaña de estar en otra secundaria, se congelaron en su lugar al no saber cómo responderle al guardián de la nube.
No es que esa escena no fuera muy común, solo que, esta vez era diferente, al parecer el pelinegro no estaba enterado del "cambio" en su "jefe" y ninguno quería tener que ser el portador de la noticia.
-Hablen herivoros-volvio a decir mientras tomaba posición de ataque
-¡M-ma-mate! ¡Hibari-san!-se apresuró a gritar Tsuna aun en los brazos de Yamamoto y este, al notar sus intenciones la dejo en el suelo suavemente.
El mencionado relajo los hombros y alzo una ceja, en señal de que según él nunca antes la había visto.
-E…etto…hiba…Hibari-san…etto…yo-trato de articular palabra, pero la intensa mirada de su guardián la tenía paralizada, al igual que los demás presentes- veras…es que…yo-siguió.
De pronto una patada voladora, de sabrá kami-sama de donde salió, que el dio en la cabeza la lanzo al suelo de manera brusca y se quedó allí tendida quejándose del dolor.
El prefecto no entendía nada de lo que ahí ocurría, pero claro que nunca, NUNCA, lo demostraría solo siguió ahí y dirigió su mirada a la pequeña persona que le había proporcionado ese golpe a la herbívora a la que casi le da un ataque de nervios al hablarle.
-Ciaossu Hibari- le saludo el "pequeño" asesino cuando estuvo en el suelo, a lo cual el aludido respondió con un gruñido y a esto Reborn hizo una pequeña mueca.
Los demás presentes se habían quedado estáticos en su lugar, ninguno quería inmiscuirse en esa discusión, pero tampoco querían perderse de nada.
-¿Ya viste a esa dame de ahí?-le pregunto el ex-arcobaleno señalando a la chica semi-inconciente y como era de esperarse recibió un gruñido de respuesta mientras el más alto dirigía su mirada a la castaña tendida en el suelo, y un lugar en especial llamo su atención-Pues esa chica es dame-tsuna – soltó el tutor sin ningún remordimiento.
El guardián de la nube quien no pudo ocultar completamente su sorpresa abrió un poco más los ojos, para luego, sutilmente desviar su mirada a un punto en particular.
-Por diversas razones ahora es una chica y todo el mundo cree que siempre lo ha sido- continuo explicando, sonrió al notar el lugar que el chico miro disimuladamente- así que por favor cuida bien de ella-termino con una pequeña reverencia mientras una trampa del suelo se abría y el asesino desaparecía de la vista de todos.
Los presentes (menos hibari y tsuna medio inconsciente claro) pestañaron un poco mientras trataban de digerir todo lo que acababa de ocurrir.
-¡Juudaime!-grito Gokudera al darse cuenta de que su adorada decima seguía tumbada en el suelo, mientras ayudarla a levantarse.
Hibari solo se dio media vuelta y se alejó de ellos, le había sorprendido un poco lo del…la herbívora, pero no es como si fuera su problema, ahora entendía lo que Kusakabe le había estado ocultando desde ayer, al menos a él si le dio un buen merecido por tratar de ocultarle algo.
Ahora que lo pensaba, esta situación podía ser muy interesante, pero, primero tenía que comprobar lo que había visto hace unos momentos…
-Chi…chicos, ¿Qué acaba de pasar aquí?-pregunto una mareada Tsuna con la conciencia recién recuperada-…¡Reborn!-grito cuando se dio cuenta de la situación y comenzó a voltear hacia todos lados tratando de buscar a su tutor, al no encontrarlo soltó un suspiro.
-Hibari reacciono mejor de lo que creí-dijo el beisbolista soltando una risita y cruzando los brazos por detrás de la cabeza.
-Tsk, no confió en el-mascullo Gokudera, para luego entregarle su portafolio a Tsuna con una sonrisa.
-¡Para mí que Hibari ha madurado al EXTREMO!
-N…no creo que sea el caso oni-chan- le dijo la castaña mientras una gota escurría por su sien.
-Reborn-chan fue muy amable al explicar la situación- menciono Kyoko inocente, mientras Chrome a su lado asentía dándole la razón
-Creo que Reborn debe sentirse un poco culpable por esto- dijo tomando su falda-¿Qué estoy diciendo?, seguramente solo lo hace para divertirse-termino con aura deprimente.
-Ma ma Tsuna, seguro él bebe solo quería ayudar-trato de calmarla, mientras la tomaba por los hombros.
-¡Yamamoto es Reborn!, ¡Re-born!, él nunca tiene buenas intenciones, el siempre…
-Bossu, ahí viene Kozato Enma- lo interrumpió Chrome.
-¡Ah!, Enma-kun- corrió Tsuna a su encuentro olvidando completamente la situación-¡Chicos adelántense!
El pelirrojo iba caminando tranquilo, tratando de comprender un poco la escena que acababa de ver, y seguía sin entender quién era esa extraña chica.
Cuando se acercó a la escuela, diviso a la familia de su amigo haciendo el típico escándalo de siempre, caminando un poco más pudo darse cuenta que su amigo no estaba con los demás, eso le pareció extraño.
Escucho como alguien lo llamaba y levanto la vista, para encontrarse nuevamente con aquella chica que nunca había visto.
-Enma-kun, perdón por haber cancelado ayer y que oni-chan te secuestrara, solo que surgió una emergencia-comenzó a explicarle la castaña cuando llego junto a él.
-¿Eh?-no entendía quien era ella ni por qué le hablaba con tanta familiaridad .
-Todo fue culpa de Reborn otra vez y…¿te ocurre algo?-le pregunto al notar la cara de completa confusión del pelirrojo.
-¿Qui…quién eres?-se atrevió a preguntar después de unos momentos, mirándola de cerca se parecía a Tsuna, ¿sería su familiar?
-¿Qué estás diciendo Enma-kun? Yo soy…¡Hieeeeeee!- el repentino grito de la chica lo sobresalto, mientras que por su lado el vongola estaba sufriendo un ataque cardiaco ¡Como rayos pudo haberlo pasado por alto!.
El timbre de entrada sonó y ambos dejaron sus respectivos pensamientos para cruzar una mirada y comenzar a correr hacia el edificio antes de que Hibari o Adelheid los atraparan llegando tarde.
En la entrada del edificio se encontraron con el resto de los vongola y caminaron tranquilamente a sus respectivas aulas. En el camino, Tsuna se acercó a Kyoko y Chrome dejando al Simon en la parte de atrás, no quería verlo por el momento, necesitaba encontrar las palabras adecuadas para explicarle la situación.
Al entrar al aula, saludaron a sus compañeros, si la décima había pensado que la situación era extraña, pues ahora se sentía aún más rara, era bastante incomodo ver como los demás la saludaban como si cambiar de genero fuera lo más normal del mundo y a que no le voltearan la mirada o llamaran dama-tsuna, ¿Qué tanto habían cambiado sus recuerdos?.
-Buenos días, Kyoko, Tsuna, Chrome- las saludo Kurukawa antes de que tomaran asiento.
-He…buenos días- ¿desde cuándo ella lo/la llamaba por su nombre?- Ha…na-dijo su nombre con algo de nerviosismo esperando no cometer un error.
-¿Hmn?, ¿Qué mosca te pico hoy?, parece que estas apunto de desmayarte- le contesto con aires de superioridad, pero también se podía notar algo de preocupación.
-Tsuna-chan se encontró con Hibari-san en la entraba- trato de excusarla la peli naranja.
-Eso lo explica todo-dijo cruzando los brazos para luego tomar asiento.
Desde una esquina del aula, el poseedor de la llama de la tierra miraba todo con gran confusión, había escuchado a sus compañeros llamar a la chica "Sawada" con completa familiaridad, ¿entonces si era su familiar?, pero también ese par de chicas la llamaron "Tsuna", ¿Qué rayos pasaba?
El profesor llego y todos se sentaron, las clases pasaban lentas, mientras la castaña miraba con el rabillo del ojo a su amigo que se encontraba completamente nervioso.
-Pr…profesor, ¿puedo ir al baño?-pregunto algo apenado el Simon, con voz tan baja que el maestro tuvo que pedirle que lo repitiera para luego dejarlo ir.
La super-intuicion de Tsuna le decía que este no iba al baño, y que era el mejor momento para aclarar la situación, pero tenía que encontrarlo primero.
-¡Profesor yo también tengo que ir al baño!- hablo la vongola poniéndose de pie.
-Ya le he dado permiso a Kazoto, ¿no puedes esperar?- la chica negó con la cabeza enérgicamente, el educador suspiro-Ve
-Hai, gracias-dijo para luego salir corriendo del aula.
-Yo iré con el-dijo el peli plata levantándose también y siendo seguido por el espadachín.
-Yo también-dijo el moreno.
-¡Esperen chicos! No puedo dejar salir a tantos-trato de detenerlos el profesor.
-¿Hmn?, ¿Qué acaba de decir?-lo reto gokudera.
Después de una pequeña "discusión", en la que estuvieron implicadas algunas dinamitas, los guardianes siguieron a su jefe. Mientras, aun en el aula las chicas vongola se miraban entre sí.
Tsuna corría con todas sus fuerza por los aun vacíos pasillos de Namimori, tratando de alcanzar a su pelirrojo amigo para explicarle todo esta extraña situación.
Sin previo aviso, sintió como alguien la lanzaba contra la pared y como su espalda chocaba contra el duro concreto.
Para cuando pudo ser consciente de la situación y abrir los ojos, vio el frio semblante del hombre quien la arrinconaba contra la pared y el brazo izquierdo de este, estaba junto a su cabeza, impidiéndole el escape.
Comenzó a sudar frio y trato de moverse, pero el prefecto rápidamente se lo impidió colocando una de sus tonfas contra su cuello, provocando que la castaña tuviera que hacer puntas en los pies para poder respirar correctamente.
El silencio reinaba entre los dos, mientras los ojos violeta se clavaban la mirada castaña de la joven. Esta se hallaba aterrada ante la situación, pero había algo que no encajaba, si esto era por correr en los pasillos, ¿no tendría que haberla mordido hasta la muerte ya?, o al menos dicho su típica frase. Los pensamientos pasaban a mil por hora en su cabeza al mismo tiempo que su cuerpo estaba completamente paralizado.
El pelinegro se hallaba realmente concentrado en estudiar cada pequeña respiración de la pequeña chica que temblaba ligeramente, algo que la súper intuición de ella pudo notar.
-Hibari-san, de verdad yo soy Sawada Tsunayoshi- le dijo comprendiendo a que se debía tal comportamiento de su guardián.
-Eso fue lo que dijo él bebe- le respondió de inmediato.
-Etto…en…entonces…Hiba-trato de articular palabra.
-Comprobare el cambio por mí mismo-la interrumpió, y por alguna razón, esas palabras le causaron más temor que cualquier "te morderé hasta la muerte" de su parte.
Una pequeña descarga eléctrica cruzo su espalda cuando sintió la fría mano del prefecto tocar su cadera por debajo de la blusa, y la misma sensación perduro mientras el pelinegro delineaba delicadamente sus curvas con lentitud y de vez en cuando esta se pasaba a explorar la delicada piel de su vientre.
-"¡E…e…estoy segura de que esto es acoso sexual!"-pensaba para sí mientras su cuerpo no respondía a la orden que le mandaba su cerebro de salir huyendo del lugar y las piernas le temblaban cual gelatina.
Cuando la mano del mayor llego al inicio de su pecho, un extraño sonido quedo ahogado en la boca del castaño y deseo con todas sus fuerzas que esta haiga surgido del miedo. Mientras que su acosador tenía una mirada de completa complacencia.
-"¡Acoso sexual!, ¡Acoso sexual!, ¡Esto es completa y absolutamente ACOSO SEXUAL!"-se repetía mentalmente mientras sentía el rose del prefecto en sus pechos sobre el top que llevaba puesto.
Cuando termino su recorrido por el torso de la castaña, movió a un lado su tonfa y con el brazo que aun seguía dentro de su blusa tomo su mentón y la obligo a mirarlo.
-"¡Alguien sálveme!"
Dudo unos cuantos segundos, tenía que comprobar algo que le había llamado la atención la primera vez que la vio, sintió como ella trataba de respirar para mantenerse calmada y sonrió ante la vista de la chica con el rostro completamente sonrojado y ambos en esa posición.
Sin esperar más, coloco su arma en el cuello de la chica de nuevo y saco su brazo de la blusa de la fémina, quien cerró los ojos esperando su siguiente movimiento.
Con la misma delicadeza y lentitud de antes, rozo la pierna de la chica hasta que llego al inicio de su falda, la cual fue levantando cuidadosamente hasta encontrarse con lo que había estado esperando ver.
Los tiernos y abordables pantis de pollitos que Tsuna portaba.
Se quedó un momento paralizado, mientras la chica se tapaba el rostro con la cara completamente avergonzada.
-Hi…hibari-san, espere…no- trato de decirle, pero escucho el sonido de alguien más acercándose a toda velocidad hacia ellos. Y en un rápido movimiento, y aprovechando que el prefecto no se movía, salió del alcance del carnívoro justo cuando sus amigos daban vuelta en el pasillo y se arregló un poco la ropa.
-¡Juudaime, la encontramos!-grito desde lejos Gokudera al divisar a su jefa. Seguido por Yamamoto y el Sasagawa mayor que en algún momento del camino se les había unido en su búsqueda tan EXTREMA.
-¡Chicos, por….-vio a sus espaldas, descubriendo que el prefecto ya no se encontraba allí-…aquí…-negó con la cabeza tratando de borrar los últimos momentos de sus recuerdos y comenzó a correr de nuevo rumbo al tejado.
Tsuna abrió la puerta tan bruscamente y entro a la azotea tan rápido que se golpeó con un chico que estaba por salir.
Eso no era lo peor del caso, lo peor era el hecho que con la fuerza del choque Tsuna había caído completamente sobre el pelirrojo. Este mientras sentía la presión del cuerpo (y de un par de bultos) de la chica sobre él se quedó en chock y sus mejillas se tornaron rápidamente de rojo.
Tsuna estiro los brazos para ver mejor al chico-¡Enma-kun! por fin te encuentro, dijo mientras las mejillas del chico antes mencionado comenzaban a competir con su cabello- tengo algo que decirte...
Trato de decir, pero fue interrumpida cuando la jalaron con fuerza hacia atrás, alejándola del chico.
De un momento a otro Gokudera había levantado del suelo a Enma por el cuello, mientras este veía una furia en los ojos del peliblanco que nunca antes había visto, ni siquiera durante sus peleas en la isla Simon, un par de metros atrás se encontraba el siempre sonriente yamamoto, esta vez, tenebrosamente serio abrazando protectoramente a la extraña chica castaña por detrás.
No le tenía tanto miedo a Gokudera, sabía que por ser amigo de Tsuna-kun, su mano derecha no le haría daño, o al menos no mucho, estaba tratando de zafarse del agarre del italiano que lo estaba dejando sin aire cuando sintió un escalofrío detrás de si mientras el guardián del sol vongola le sostenía los hombros con ambas manos, rodeado de una oscura aura morada.
-Chicos…esperen, ¿Por qué se ponen así?-trato de calmarlos- no me paso nada, estoy bien- siguió, moviéndose para tratar de liberarse.
-¡Como que nada Juudaime!, ¡Este chico trato de aprovecharse de usted!-le contesto colérico su guardián.
-Gokudera tiene razón Tsuna-le dijo Yamamoto con una sonrisa un tanto forzada.
-¡No sean tan sobreprotectores chicos!-grito ella.
-Eh, ¿Tsuna-kun?-mientras, en su posición, ósea casi ahorcado, Enma se confundía cada vez más.
-¡Kozato quería robar tu pureza EXTREMA!-grito elevando los puños al aire el sol, provocando que los más bajitos, se sonrojaran a niveles inimaginables y que la chica por fin lograra zafarse de los brazos de la lluvia.
-¡Ya basta!-grito, haciendo que sus guardianes se relajaran y su mano derecha aflorara su agarre contra el pelirrojo-Enma-kun –lo llamo acercándose a este- Sé que puede parecer extraño, pero yo soy Tsuna-termino de explicarle con un aura deprimente.
-¡Ehhhhh!, pero…pero-los presentes se miraron entre sí, era de las pocas veces que oían al simon levantar la voz- tu eres una chica-le dijo volviéndose a sonrojar recordando el contacto que había tenido con ella hace unos momentos.
-Es una historia algo complicada…-le contesto está mirando al piso, con un ligero rosado en sus mejillas, el cual provoco que el corazón del pelirrojo se acelerara…
Un flechado mas
Y así se termina otro capítulo…
¿Qué tal la escena de Hibari?, ustedes saben a cual me refiero, ¿Cómo quedo mi primer lemme o intento de este?, ¿quieren más de este tipo de escenas?, y se alguien tiene algún consejo para mí por favor dígamelo.
Por ultimo…¿alguien tiene alguna cicatriz?, yo solo tengo una en el pulgar por engraparme el dedo, una en la cadera cuando me atropellaron, otra junto al tobillo de cuando tuve en accidente en bicicleta y la más reciente es en la pierna cuando me caí de la escalera…(soy más torpe que Tsuna ), pero no es lo que necesito para el siguiente capítulo.
Ok, eso fue todo, espero que les gustara este capítulo, nos leemos la próxima.
Por cierto ¡comenzare a contestar reviews!
