34 días habían pasado desde su primer encuentro con el rubio. 34 días 23 encuentros y ninguna respuesta a la vista. Si bien el señor Vandervilt, la había felicitado porque no presentaba secuelas psicológicas, ella sentía que algo faltaba, que algo estaba haciendo mal. Necesitaba observar el progreso en sus investigaciones, ver como el joven se caía a pedazos. Aunque esto parecía prácticamente imposible. Por muy habilidosa que fuera, Malfoy tenía una psiquis muy fuerte, poco influenciable y con un gran efecto manipulador sobre los demás. Apenas podía mantenerse equilibrada al hablar con él, por lo que extraerle información se le hacía muy difícil. No obstante, esto agregaba una dosis de diversión al caso, aumentando sus ansías de ganar, de ganarle. Y así cerrar de una vez por todas ese oscuro capítulo de su vida.

Se miró en el espejo. Un vestido negro muy corto cubría su cuerpo, junto con un par de zapatos altos, su cabello largo enmarcaba un rostro serio, pero realmente hermoso. Salió a la calle. Necesitaba tomar aire. Despejar un poco el caos que habitaba su cabeza. Y el club Devine, esa noche era su mejor opción.


El lugar era lúgubre y oscuro. De proporciones inmensas, se empequeñecía con la cantidad de gente que albergaba. Unos pocos matices anaranjados iluminaban los movimientos de una coreografía de baile colectiva. Las paredes forradas de humo recibían gustosas a sus huéspedes cubiertos de alcohol.

Cualquier persona que conociera a la castaña, se preguntaría que hacía una mujer como ella, en un antro como aquel. Aunque este cuestionamiento, denotaría la falta de conocimientos sobre la joven. La Hermione de ahora, se hallaba completamente divorciada de aquella pequeña niña de Hogwarts, por lo que no era nada raro verla sentada en la barra de un oscuro bar sosteniendo un Martini en una mano y un cigarrillo en la otra.

-Un Martini seco.

Esa voz. Se obligó a no voltear y le dio una calada a su cigarrillo, ajena al par de ojos que recorrían su cuerpo ascendiendo por sus piernas.

-Que sean dos.

Ahora sí. Lentamente se volteó dejando caer su fino cabello sobre su espalda. Chocándose de frente con ese par de ojos plateados. El joven extendió una de las bebidas hacia su derecha, para luego sonreír de medio lado y alejarse caminando.

La castaña sonrió. Apagó su cigarrillo y se dirigió a la pista de baile.

Movía su cuerpo al compás de la música. Sintiendo como las miradas lascivas de los hombres del lugar se ceñían sobre ella, deslizándose por entre su nívea piel. Sin embargo había un par de ojos, que se diferenciaban del resto. Que desde la distancia, la quemaban.

Sonrió. El tiempo pasaba para todos, menos para ellos dos. Las miradas seguían intactas. Iguales a las del ayer. Era como si hubieran quedado suspendidos en un momento para siempre. No había pasado, tampoco futuro. Sólo un eterno presente que se sucedía a todos los anteriores.

Hermione sintió una mano acariciando su espalda, que la invitaba a bailar. Se pego más a ese cuerpo atlético, y por un momento se perdió entre esos brazos. Casi podía saborear esos labios finos. La distancia era escasa, mínima. El calor de sus pieles se fundía. Y por un momento, pero sólo por un momento, quiso sentirlo más pero mucho más cerca. El rubio como si hubiera leído su mente, le susurró un "vamos" en su oído antes de empujarla contra un oscuro rincón.

Primero acarició su rostro con cuidado, como si fuera una muñeca de cristal, como si con sólo tocarla pudiera romperla, y después de a poco transformo sus caricias delicadas en ademanes bruscos. La castaña intentaba separar su cuerpo de aquel que la volvía loca, pero ante el mínimo intento, el rubio la apegaba más contra sí.

Malfoy parecía poseído. Su mirada estaba perdida en algún punto dentro de los ojos de Hermione, buscando como descifrar y destruir de una maldita vez a esa mujer que lo único que hacía era perturbarle los sentidos. El joven jamás había podido explicar que era lo que lo "ataba" a ella, porque ninguna explicación presentaba lógica alguna. Si bien era bonita, el había estado con muchachas mucho más hermosas, lo mismo con respecto a sus continuas negaciones y encuentros verbales, o a la suciedad de su sangre. Todos pecados cometidos con otras mujeres. Entonces qué tenía esta en particular, para hacerle perder el control, para querer tenerla entre su piel sometiéndola a sus deseos una y otra vez.

-No bebiste lo que te di Granger…- susurró sobre el oído de la joven.- No estaba envenenado si eso es lo que te preocupa

-Contigo nunca se sabe- implicó desafiante, separando al rubio de su cuello.

-Créeme hay formas mucho más interesantes…- presionó con sus dedos los huesos de la clavícula de la castaña.- de matarte…- terminó de decir sobre sus labios.

-Detente Malfoy – giró la cabeza ante lo inminente.- Esto no esta bien…

-Vamos Granger, no me vas a venir con tu numerito de chica profesional que no se acuesta con sus clientes, porque eso ni tu ni yo nos lo creemos….- la agarró con fuerza de ambos brazos.- Ya conozco tus reacciones ante mis verdades. Siempre tan predecible.- sonrió de medio lado.

-No soy una cualquiera Malfoy y eso tú lo sabes bien. Suéltame.

-No quiero- la pegó contra su cuerpo, internando su cara en su cuello.- Y tu tampoco Granger… sé que esto te divierte…las miradas…"mis secuestros"…

-Necesito que pares Malfoy.- dijo en un suspiro, le estaba costando respirar. Mierda.

-¿Qué pasa Hermione? ¿Ya no puedes controlarte?- sonrió de medio lado, mientras acariciaba una de las piernas de la muchacha.- Por que sí es así supongo que no te importará que…- apresó los labios de la joven con los suyos. No había amor en ese beso, ni siquiera cariño. Incluso podría decirse que no se lo habían dado por la tensión sexual que reinaba el ambiente, no. En ese beso, lo único que había, era la más despiadada y pura desesperación.

– Déjame.- dijo antes de tropezar con una chica borracha al salir corriendo.


Abrió una de las puertas de emergencia, y se dejo caer contra la pared del callejón. La oscuridad se hundía entre las alcantarillas y los cubos de basura. Hermione aspiró profundamente. Necesitaba respirar. El haber estado tan cerca de Draco Malfoy, la había afectado, más de lo que le gustaría admitir. Si bien había dedicado unos cuantos años de su vida a catalogar al rubio, todavía seguía sin encontrar una buena respuesta. No había un lazo afectivo que los uniera, ni de amor ni de odio. Tampoco una relación extensa en el pasado que justificaría estos comportamientos, y ni siquiera podría hablarse de una química sexual o física. ¿Entonces? ¿Por qué tenían esa clase de conexión que se perpetuaba a través del tiempo? ¿Por qué Malfoy no había encontrado otro juguetito para distraerse? Y finalmente, ¿Por qué ella, Hermione Jane Granger, una de las brujas más inteligentes del mundo mágico, no quería que lo hiciera?

Un ruido cercano la sacó de sus cavilaciones. Había dos hombres, de apariencia robusta que la miraban con lujuria.

-¿Qué quieren?

-Sus servicios señorita…- dijo uno sonriendo.

-Se equivocaron de callejón les sugiero que prueben en el próximo.

-No será necesario. ¿Verdad John?- inquirió al hombre que había agarrado por los hombros a la castaña.

-Les sugiero por su propio bienestar que me suelten.- escupió desafiante e impávida ante las manos del hombre sobre su cuerpo.

-¿Qué harás brujita? ¿Lanzarnos un Avada? Escuchaste eso Bill… tenemos que tener cuidado o nos va a lastimar…- lanzó una sonora carcajada.- tu no harás nada que yo no quiera. ¿Escuchaste zorra?

-Por supuesto que sí.

-Bien aho…ra…- el hombre paró en seco llevándose una mano a la garganta, sintiendo como la sangre caía por entre sus dedos.

-¿Qué demonios?- musitó el otro antes de terminar en el suelo en una situación similar a la de su compañero.

Hermione sacó un fino pañuelo blanco y limpió su daga con cuidado. Se había extralimitado, y lo sabía. Les quito la vida por el simple hecho de que le había molestado su comportamiento, y aunque lacras como esas no deberían andar por las calles sueltas, nada le daba el derecho a asesinarlas.

-Espero que hayas disfrutado del espectáculo Malfoy.

-Desde luego que si Granger, aunque el olor a sangre sucia debe sentirse hasta en Hogwarts…- rodeó los cadáveres acercándose a la castaña.- ¿haz vuelto a tus andadas? Creí que la sabelotodo perfecta había dejado muy en claro que no iba a caer en estas "prácticas" animales…

-Registra tu mismo los cuerpos. Yo no soy como tú…- siseó altiva.

-Puede que tengas un punto ahí Hermione- la tomó por el mentón.- me había olvidado que tu prefieres la sangre pura

-Eres un idiota.

-Ni siquiera lo niegas sangre sucia.

-No es necesario que lo haga, ambos sabemos que no es así.

-¿A sí?- sonrió de medio lado.- ¿tan segura estás?

-Si.

-Excelente-el rubio tomo la daga de Hermione y se hizo un pequeño corte en la muñeca.- ahora podremos comprobarlo.

-¿Ves alguna reacción en mi Malfoy?- exclamó desafiante, tragando saliva.

-No me hagas reír Granger. Sé lo que estas sintiendo en este momento.- sonrió.- Primero esa sensación desagradable en tu estómago, una especie de mareo que se transforma en vértigo, con el sólo hecho de sentirme cerca.- acarició su brazo lentamente.- Después el respirar se vuelve difícil. Con cada bocanada de aire te sientes más y más enferma, asqueada. Y no importa cuan fuerte seas, o lo mucho que quieras resistirte…- acerco su muñeca a la boca de la joven.- no puedes.

-Malfoy…- nunca había odiado más al rubio, porque nunca había tenido tanta razón. Suspiró. La sangre del joven, se presentaba tan tentadora como siempre, y cuando manchó de rojo sus labios, creyó que moriría. Paso su lengua despacio, ante la mirada atenta del muchacho.

-Bebe. Lo necesitas. Estas muy débil Granger…- acarició su cabello con dulzura.- sabes que no podrás resistirte por más tiempo

-No aléjate. Ambos sabemos lo que sucede después. El arrepentimiento, el asco, la mañana siguiente…

-¿Me vas a decir que no extrañas las noches previas a esas mañanas Granger? – los ojos plateados del joven brillaron- porque yo sí. Podríamos repetirlas… ¿no te parece? –manchó los labios de la joven nuevamente, la cual ante esta nueva provocación reaccionó, absorbiendo con avidez aquel liquido rojo para luego detenerse indignada.

-¿Por qué haces esto?

-¿Por qué no Granger? ¿Por qué no?- susurró antes de que la joven se desvaneciera.


Queridas Lectoras:

Aquí les dejo un nuevo chap que espero que les guste. Se empiezan a develar algunos misterios pero no todos.

Atención: no piensen que es una simple historia de vampiros porque no lo es, hay muchas cosas cultas.

Elvilde: gracias nuevamente por tu review. Me alegro de que te haya gustado mi anterior fic, y espero que este te guste todavía más. Con respecto a que la haya dejado dormir a su lado dejame explicarte. El hechizo que empleo Hermione pasa energia de un cuerpo a otro mediante la sangre, es por eso que la muchacha quedo debilitada (dado que era la primer vez que hacia un hechizo tan poderoso) y el rubio queda aturdido y conectado a la persona que le traspaso su energia por unas horas hasta que el efecto abandona por completo su cuerpo. Es por esto su repentina bondad para con la castaña. Aquí podrás ver un poco más los sentimientos de Malfoy, pero para descubrirlos completamente tendrás que esperar y dejarme más reviews :P

Mimi-chan: Gracias por tu review espero otro en este tambien

Donna08: aquí tienes el puro presente :P

Gracias a todas las que me leen espero sus reviews, no saben lo mucho que me alientan a seguir con este fic.

Saludos a todas.

Anne Rose Malfoy