Fue después de las seis cuando Syaoran regresó a su apartamento y se derrumbó en el sofá. Había sido un día mentalmente extenuante y estaba agotado. Echó un rápido vistazo al teléfono. Tres mensajes. Comenzó a quitarse sus zapatos, se estiró, llegando a su correo de voz mientras se acostaba.
—"Soy yo, cariño. Quería ver si querías cenar afuera. Me muero de ganas de saber cómo te ha ido en tu primer día. Llámame cuando llegues."
Asintió con la cabeza, esperando el pitido.
—"Soy yo. Entonces, ¿cómo te fue? Si puedes escaparte de Mei Ling una noche, ¿por qué no vamos a cenar? Ha pasado bastante tiempo.
Asintió de nuevo y se hizo la nota mental de llamar a Tomoyo más tarde.
—"Lo siento Syao, no puedo cenar contigo esta noche, después de todo. Tengo una reunión. Te llamaré cuando haya terminado. Tal vez pueda pasarme por allí."
Syaoran negó con la cabeza. Estaba demasiado cansado. De hecho, agradeció profundamente que Mei Ling tuviera una reunión. Se apartó de la cama, comenzó a quitarse la ropa mientras se dirigía al cuarto de baño. Una ducha larga y caliente ayudó a revivirlo un poco. Desafortunadamente, su cena no apareció en el refrigerador por arte de magia. Rebuscó entre los paquetes de comida pre-cocida del congelador hasta decidirse por uno y meterlo en el microondas.
Lo que si contenía su refrigerador era una botella de vino. Syaoran tomó una copa y se llevó la botella entera al salón, en donde se acomodó en su sillón.
Lanzó un suspiro de alivio mientras ponía los pies en alto.
Cogió el teléfono, y con el pulgar, marcó el número de Tomoyo.
—"Soy yo", dijo cuándo su mejor amiga respondió.
—"Vaya, vaya, detective. ¿Cómo te fue?"
Syaoran sonrió y tomó un sorbo de su vino.
—"He sobrevivido… casi", dijo. "Me temo que estoy peligrosamente cerca de un manicomio, pero he sobrevivido."
—"Tan malo es, ¿eh?"
—"En toda mi vida nunca he visto tanto ego en un solo lugar."
—"Te dije que te quedaras. Los muchachos de homicidios son unos idiotas."
—"Mi pareja es una mujer", dijo Syaoran.
—"¿Estás bromeando? ¿Qué? ¿Los colocaron juntos para que no se interpongan en el camino?"
—"A lo mejor has oído hablar de ella. Es Sakura Kinomoto."
—"¡Jesucristo! Ella es la loca que saltó del edificio de dos pisos. Estamos defendiendo al chico que atrapó", dijo Tomoyo.
—"Si, es ella. ¿Así que el caso es tuyo?"
—"No, de Chiharu. Pero es un callejón sin salida, sin embargo, se declarará culpable."
—"Ella supuestamente es muy buena en su trabajo", dijo Syaoran. "Pero suele tener problemas con sus compañeros. Nunca estoy seguro de que vayamos a llevarnos bien."
—"Ah, seguro que sí. Tú te llevas bien con todo el mundo."
—"Sí. Pero ella no. Va a ser difícil. Tiene un humor de perros y no le gusta que me hayan puesto con ella."
—"Estoy segura de que la vas a conquistar. ¿Dónde está Mei?"
—"Reunión. Por suerte. Estoy demasiado cansado para una cena. De hecho, estoy muy cansado para tener compañía, y punto."
—"Entonces, ¿cómo van las cosas entre ustedes?"
—"Bien."
—"¿Bien? Ustedes han estado saliendo durante dos años. ¿Cuándo van a empezar a hablar de matrimonio?"
—"¿Matrimonio? No creo que estemos en esa etapa, Tomoyo"
Mejor dicho, Syaoran no había llegado a esa etapa. De hecho, Mei Ling había insinuado que podrían irse a vivir juntos, pero él se había negado. Le gusta su vida privada y su tiempo a solas. Ella no comprendía muy bien pero tampoco le insistió. Al menos no demasiado.
—"Es una buena chica, Syao. Podría ser mucho por."
—"Sí, lo sé. Es un encanto. Pero no estoy preparado para casarme."
—"¿Crees que interferiría con tu carrera?"
—"Bueno, está eso." Admitió. "Ella ahora odia cuando trabajo por las noches. ¿Te imaginas si estuviéramos casados?"
—"Y ahora que trabajas en Homicidios, trabajarás de noche más a menudo", dijo Tomoyo.
— "Lo más probable. Así que, ¿y tú qué tal? ¿Sigues viéndote con Fye?" le preguntó Syaoran, deseoso por cambiar de tema.
—"Si. Me gustaría poder decir que estoy enamorada de él, pero no es así. Es condenadamente atractivo, sigo creyendo que al final sentaré cabeza", rio Tomoyo.
Syaoran negó con la cabeza. Tomoyo siempre era de las que se sacudía por una cara bonita. En eso Syaoran tuvo suerte. Mei Ling era guapa y él… bueno, él la quería.
¿Estaba enamorado de ella? Tal vez. Por lo menos pensaba que debía estarlo. Tenían una relación maravillosa. Rara vez discutían y cuando lo hacían, por lo general era sobre algún caso. Ella era abogada defensora. Gracias a Dios, nunca habían trabajado en el mismo caso.
Estaba dormido en el sofá cuando Mei Ling llamó esa misma tarde. Quería pasarse por su casa.
—"Mei, estoy realmente agotado. ¿Podemos vernos mañana?" preguntó.
"Por supuesto. ¿Cómo te fue hoy?"
—"Todo salió bien…" dijo. "Es diferente, eso es seguro." Dijo en torno a un bostezo. "Lo siento", murmuró.
—"Está bien. Vuelve a dormir. Mañana hablamos."
Aunque lo único que quería era volver a acurrucarse en el sofá, Syaoran se obligó a levantarse y meterse en la cama.
Nota de su servidora
Corto pero con amor (? No lo sé, este y el siguiente estaban supuestos a ser un solo capítulo, pero pasar tanto tiempo pegada a la silla, editando y redactando, me está empezando a cobrar factura. Mi espalda duele y mis huesos no dejan de sonar en cada movimiento que hago :(
Le bajaré un poco a la intensidad, así que estaría actualizando este y mis demás fanfics dentro de dos a cuatro días, nos leemos hasta entonces ^u^
Se despide
Una estropeada y adolorida Catsu.
