Nota del Autor: ¡Muchas gracias por sus comentarios! perdón por la demora, aquí esta el siguiente cap, espero les guste.


CAPÍTULO 4

Todo su cuerpo estaba frió, una corriente helada inundaba la habitación, esto hizo reaccionar al chico pero algo extraño ocurría por lo que no abrió los ojos. Edward sintió que estaba recostado con su brazo y su automail extendidos hacia arriba a cada extremo, algo sujetaba su muñeca izquierda con fuerza al punto de doler, probablemente una correa, pensó que seguramente estaba sujetado de esa forma para que no pudiera juntar sus manos y así que no pudiera realizar alquimia. Su pierna y su automail estaban sujetadas de la misma forma, estaba inmovilizado, y por las voces extrañas que escuchaba de lejos llegó a la conclusión de los militares lo habían capturado, a la vez vagamente comenzó a recordar unos gritos y un disparo. Edward pensó que tal vez lo capturaron por todo lo ocurrido en la ciudad, por lo que empezó a pensar en una solución.

De pronto un paso fuerte se escuchó y el abrir de rejas, entonces una luz brillante alumbró el rostro del chico lo que provocó que no pudiera evitar abrir los ojos por reflejo.

"Edward Elric, al fin has despertado "− exclamó un hombre mayor.

El joven lo miró seriamente sin decir nada y observo el lugar. Su rostro estaba siendo alumbrado por una lámpara que se usa en las interrogaciones, Edward se encontraba en lo que al parecer era una celda sin ventanas y con puerta de barrotes, estaba recostado en el centro, amarrado por cada extremo en los respaldos de fierro de la cama y rodeado de soldados.

"Me presento" − siguió el hombre − "soy el General Rupert Tyler y debo hacerte unas preguntas Alquimista de acero"

Edward continuó viéndolo seriamente.

"¿Sabes por que estas aquí?"

"No lo sé" − respondió.

"Pues eres un sospechoso Alquimista de acero, tu desaparición hace dos años después de lo que le ocurrió al antiguo Führer, y ahora esto, coincidentemente a tu regreso un ataque a la ciudad..."

"¿Eh?" − exclamó confundido.

"Dinos ¿Donde has estado todo este tiempo?"

El alquimista observó a todos los presentes, todos los militares se encontraban en guardia, igual que ambos guardias fuera de los barrotes, seria muy arriesgado intentar escapar, también tendría consecuencia para su hermano y sus amigos, por lo que volvió a ver el rostro del General y respondió:

"En el país de Xing"

"¿Qué?" − exclamó sorprendido.

"Yo me encontraba siendo perseguido injustamente por lo que decidí desaparecer un tiempo hasta que las cosas se calmaran y poder regresar para limpiar mi nombre, por lo que fui al país de Xing" − continuó con énfasis − "¡General! !he regresado para limpiar mi nombre! ¡Por favor deje explicarme y deje que ayude a reconstruir la ciudad ! es lo único que deseo"

Cuando Edward descansaba en la habitación de Gracia, luego que le bajo la fiebre despertaba de vez en cuando por lo que escuchó la conversación de los extranjeros, recordó algunos detalles que comentaron y el nombre del pueblo de donde provenían.

El alquimista comenzó a decir la historia que acababa de inventar, dijo que estuvo escondido en el país vecino esperando el momento oportuno para poder regresar a su país y recuperar su reputación, pero al llegar a Central ocurrió la invasión, y entonces ayudo como pudo para defender la ciudad, porque ama este país y su único deseo es volver a servirle con su vida.

El General continuó haciendo preguntas pero Ed se mantenía firme en su historia, sin agregar más detalles ya que podrían descubrirlo, y tampoco hablo mucho de lo que hizo en la invasión solo dijo que la extraña maquina se encontraba vacía y se desmayo al saltar y caer por lo que probablemente quedo destruida, aunque no recordaba en donde. El General Tyler hizo muchas preguntas sobre la maquina extraña pero Ed seguía diciendo lo mismo que no sabia que era, y a la vez, Edward se preguntaba qué pudo haber dicho el Coronel por lo que siguió repitiendo su historia cuidando cada palabra.

"Terminamos aquí" − dijo finalmente el General − "Alquimista de acero permanecerás aquí hasta nuevo aviso"

"¡General Tyler por favor deje que limpie mi nombre!" − exclamó − "¡lo único que deseo es servir a mi país! ¡permítanme ayudar!"

Pero el General solo dio media vuelta, apagaron las luz y todos los militares salieron de la habitación cerrando la puerta tras de sí. Al ver que había acabado Ed dio un suspiro, se preguntó si su historia y lo de "Querer servir al país" funcionó, también se preguntó cuanto tiempo habría pasado desde que está prisionero, y como estará Al, Winry y los demás, "Seguramente estarán preocupados" "¿Y si Winry ha llorado?" pensó. Luego cerró los ojos, sentía que todo el cuerpo le dolía y a la vez tiritaba por el frío, aun tenia un pequeño malestar en el pecho y entonces recordó el sueño que tuvo con Alfons y Noah, también se preguntó como estarían ellos.

La noche anterior Alphonse fue llevado al hospital prácticamente al la fuerza ya que él quería ir por Edward pero entonces, mientras luchaba por ir Mustang lo abofeteó.

- ¡No le servirás de nada estando muerto! - le gritó enfadado - primero hay que tratarte o se te infectara la herida o algo peor.

Roy también estaba preocupado, pero sabia que debía controlarse y hacer las cosas como es debido de lo contrario todo podría empeorar para Ed.

Alphonse se tranquilizó un poco después de la bofetada, pero bajo su rostro que reflejaba solo pesar por la preocupación. Todos los demás notaron el estado de tristeza de Al, pero continuaron para hacerle entender que debía atenderse cuanto antes.

"¡Al! ¡tienes que ir al hospital!" − exclamó Winry preocupada − "¡o Ed se enfadara contigo cuando regresé!"

"Pero..." − musitó Al.

"Alphonse nosotros nos encargaremos de Ed"− comentó el Mayor − "primero ve a que te atiendan"

"Cierto, estas sangrando mucho Alphonse" − continuó la Teniente.

"Bien ¡vamos!" − dijo Roy y le ayudo a levantarse.

El menor fue llevado al hospital en el auto de la Teniente Hawkeye y acompañado por Winry y Sciezka. El Coronel y el Mayor intentaron comunicarse con el General sin mucho éxito, y Ling y Lan fan continuaron escondiéndose en casa de Gracia.

La interrogación de Edward fue llevado a cabo al medio día, para ese entonces el Coronel, la Teniente y el Mayor ya habían sido interrogados, aunque por supuesto no dijeron mucho y como aun existía mucho trabajo por hacer, los dejaron continuar con su labor.

El General Tyler y otros altos tuvieron una reunión en la que en otras cosas discutieron acerca de Edward Elric, la mayoría desconfiaba del alquimista pero a la vez estaban consientes de que era necesaria toda la fuerza posible después de la invasión que destruyo una parte de la ciudad, sin mencionar que había que hacer sentir a la población segura. Después de mucho debate decidieron poner a prueba al alquimista, momentáneamente se le regresaría el titulo de Alquimista Nacional, al menos hasta que las cosas se calmaran en la ciudad después verían que hacer con él. También hablaron del Coronel Mustang, debido a su participación en los eventos, su popularidad entre los soldados había crecido por lo que seria conveniente que se quedara en Central, el General Tyler no estaba de acuerdo con estas decisiones pero terminó por aceptar, pero dijo que mantendría vigilados tanto a Edward Elric como al Coronel Mustang.

El día estaba cubierto de nubes, el frió continuaba y aun no daban respuestas de que sucedería con Ed, para aquel entonces la noticia de que Edward Elric estaba encarcelado recorrió rápidamente entre los soldados, esto preocupo a sus amigos asi como a la Teniente Maria Ross y el Teniente Denny Brosh (quienes habían sido informados del regreso de Edward con lagrimas de alegría). También sus amigos se encontraban preocupados por el estado de Al, ya habían sido informados ya que Winry y Sciezka se encargaron de darles la noticia de que en el hospital los doctores le dijeron al menor que la bala afortunadamente no había llegado al hueso, y que le suturaron la herida pero debía quedar en observación hasta mañana. Alphonse no quería quedarse pero las enfermeras y el doctor no le dejaban marcharse, el Coronel también le dijo que cuando supiera algo le haría saber inmediatamente, y si ahora hiciera algo podría empeorar la situación de Ed, por lo que Al no tuvo más opción que quedarse.

Al siguiente día, durante la mañana un soldado entro a la prisión donde se encontraba Edward.

"¡Alquimista de Acero!" − dijo un soldado.

"¿Eh?" − expresó Ed que acababa despertar.

Ed durmió muy mal por la noche pero ya no sufrió de fiebre, solo pequeñas molestias.

"Ah ¿viene a darme el desayuno?" − preguntó todavía con sueño.

"¡Levántese!" − dijo uno de los soldados mientras lo desataba y el otro estaba en guardia.

Mientras que Ed se incorporaba, un Teniente entró a la celda con un paquete en las manos.

"Alquimista de acero, póngase esto y luego acompáñeme" - dijo el militar al entregarle lo que cargaba.

Al abrir el paquete Edward se asombró, pero luego refunfuñó.

Por los pasillos el chico de cabellos dorados era escoltado, su rostro reflejaba cansancio y se le notaba ojeras en sus ojos, él aun se encontraba débil pero se esforzaba lo más que podía para parecer en buen estado. Vestía el uniforme militar azul del país y botas negras, a Edward no le agradaba usar el uniforme pero sospechaba que le dieron una oportunidad, aunque no tomaría nada por sentado.

Al llegar a su destino, el Teniente le informó a Ed que debía entrar a la oficina, una vez adentro, Edward se acercó al escritorio donde detrás se encontraba el General Tyler.

"Buenas tardes Alquimista de acero" − saludo el General.

"Buenas tardes"

"¿Como se siente?"

"Bien, gracias"

"Ahora le informo, por el momento hemos decidido ponerle a prueba"

"¿Eh? ¿Me darán otra oportunidad? ¡Muchas gracias!" − exclamó alegremente.

"Pero estará muy vigilado acero, más vale que nos seas útil"

"Sí, muchas gracias"

"Todos los reportes deberá dármelos a mi directamente, No tendrá que darle detalle a ningún otro ¿entendido?"

"¡Sí señor!"

"Y por el momento no se le devolverá su titulo de alquimista nacional, comenzara desde lo mas bajo siendo soldado raso, pero deberá usar su alquimia para ayudar en lo que pueda, ¿está claro?"

"¡Sí señor!"

"También se ha encontrado restos de la extraña maquina, por el estado de los restos probablemente explotó al caer, había dicho que saltó antes de aterrizar ¿no es así?"

"Así es"

"Tuvo suerte de no recibir algún daño Acero"

Edward asintió

"También, seguramente no ha escuchado, debido al ataque a la ciudad lo más probable que el país regrese a ser estado Militar , otra vez será gobernado por un Führer que ponga en orden las cosas"

"Ya veo" − Edward intentó no parecer tan sorprendido ya que no sabia lo del cambio de gobierno − "¿Se sabe quien será el que tome el poder?" − preguntó.

"Aun no, él más probable es el General Grumman, pero esta delicado de salud, por lo que no se sabe. En fin, comenzaras tu labor enseguida" − continuó − "¿Estás en condiciones?"

"¡Si señor!"

"Bien, su primera misión será ayudar a reconstruir un sector, iras con un escuadrón y luego me dará el reporte ¿entendido?" − dijo seriamente y desafiante.

"Sí, muchas gracias por todo" − dijo intentando demostrar entusiasmo.

Entonces el escuadrón y Edward salieron al exterior inmediatamente, por lo que Ed no pudo hablar con nadie. Al estar allí el alquimista se sintió nostálgico, recordó sus trabajos como Alquimista Nacional, y a caminar metió su mano e el bolsillo recordando su reloj y por supuesto lo que había escrito en el interior.

El día estaba despejado aunque se veían unas nubes en el cielo, y el sol brillaba pero continuaba el frio. Los militares fueron trasladados al lugar de destino, durante el viaje Ed no hablo mucho ya que quería reponer fuerzas y a la vez seguía preocupado, le hubiera gustado avisarle al Coronel de lo que sucedía para que así le dijera a Al, pero no creyó conveniente ya que al parecer el General Tyler no quiere que tenga mucho contacto con nadie más.

En el sector donde debía trabajar muchos edificios tenían muros destrozados, otros con muchos daños al igual que las calles, y a lo lejos un grupo de personas se dirigían donde ellos, aunque por sus rostros se veían animados.

"Buenas tardes" − saludaron las personas.

"Buenas tardes" − saludaron los militares.

"¿Vienen a ayudar?" − preguntó animadamente un hombre joven.

"Por supuesto" − respondieron los militares también animados.

"¡Que bien¡!" − exclamaron alegres.

"Hace poco una niña estuvo ayudando con su alquimia, parecía ser extranjera" - comentó una señora con una sonrisa.

"¿Eh?" − todos se sorprendieron.

"¿Espere? ¿Dijo una alquimista?" − preguntó Ed.

"Si, una niña alquimista"− continuó sonriente.

"¿Una niña?"

"Si, pero hace unos momentos se fue" − "comentó un anciano con bastón- un poco antes de que llegaran"

"Que extraño..." − se decían los soldados.

Luego las personas comentaron los daños a los militares y mencionaron las cosas que se necesitaban. Edward se decía a si mismo que debía encontrar a aquella niña, si es extranjera tal vez sea amiga de ese tal Ling pensó. Mientras las personas hablaban, Edward vio un poco borroso por unos segundos pero enseguida se repuso, entonces junto con el escuadrón empezaron su trabajo.