N/A: ¡He vuelto…! ¿Creíais que os habíais deshecho de mi y que no tendríais que volver a leer nada mió? ¡Pues os equivocabais! Por cierto, Yu-Gi-Oh! Sorprendentemente sigue sin ser mío. Lo se, es realmente impresionante que aún no haya podido comprarlo, pero ya sabéis, la crisis…

4) Ensuciando

-¡Bakura!- gritó Ryou tan fuerte que hasta un hombre sordo que vivía en Alaska lo oyó.

-¿Si?- preguntó el espíritu con un hilo de voz intentando encontrar un sitio por el que escapar.

Puede que Ryou fuera debilucho, más femenino que la mayoría de mujeres y bastante ingenuo, crédulo, manipulable, etc. Pero definitivamente cuando se enfadaba daba mucho miedo. Gracias a los dioses no pasaba muy a menudo.

-Hemos limpiado esta mañana, ¿¡cómo puede ser que la casa ya esté hecha un desastre!- Bakura miró a Ryou confuso ¿Desastre? Solo había un yogurt vacío en la mesa y se lo había comido Ryou…

-Pero…

-¡Pero nada!- lo cortó Ryou- ¡Estoy harto de que siempre estés ensuciándolo todo!

-Pero es que…

-¡Las cartas!- le gritó Ryou fuera de sí.

-¿¡Qué!- la voz de Bakura le salió estrangulada.

-Las cartas de duelo. Dámelas. Se acabaron los duelos hasta que aprendas a comportarte.

-¡Pero si el yogurt es tuyo!- exclamó Bakura.

-¡Bakura!- gritó Ryou haciendo que Bakura saltara- ¡Ya!- y ese "ya" lo oyeron hasta unos astronautas que estaban de visita en la luna.

Bakura salió corriendo a por las cartas. No tener duelos unos días era mejor que morir.