Aunque dormir esa noche le estaba resultando imposible. Jack no dejaba de pensar en que tendría que dejar a Angélica de nuevo, a su mujer... La verdad es que ese término todavía le era extraño, no porque no hubiese querido casarse con ella, sino porque nunca había pensado en el mero hecho de casarse. Pero ahora se sentía todavía peor, iba a dejar a su pequeña de tres semanas de vida también. Ahora eran las dos personas más importantes de su vida junto al resto de la familia. El día del nacimiento de Paula, aunque no se lo hubiera dicho a nadie, se prometió a sí mismo que nunca nadie le haría daño.
Jack seguía acostado en la cama, pensando sobre su marcha, antes de girar su vista hacía Angélica. Ella estaba profundamente dormida, mientras se acomodaba un poco más cerca de Jack. Él no pudo esconder una ligera sonrisa de añoranza. Echaría de menos estas cosas durante el tiempo que estaría fuera. Lloros. Antes de que Angélica se despertara, él se levantó con cuidado y se acercó a la cuna. De todos modos, le tocaba a él.
"Shhh" le susurró a Paula para que se tranquilizara, mientras le acariciaba la pequeña mejilla con la parte exterior de sus dedos. "¿No puedes dormir, princesa?" le preguntó retóricamente, todavía susurrándole. La levantó de la cuna para tenerla entre sus brazos, acunándola en su pecho. "Yo tampoco" respondió. "Vamos a tomar un poco el aire, ¿vale?" siguió hablando. Cogió una de las mantas de Paula y se la colocó alrededor, tapándole un poco la boca para que no se pusiera mala con el cambio de aires. Abrió la puerta lo más silenciosamente posible, y salieron los dos.
"Tengo que decirte una cosa, pero no se lo puedes contar a nadie" le dijo Jack una vez estuvieron fuera. Se sentó en las escaleras con ella en su regazo, antes de empezar a contar. "Papi no va a estar durante unos días... Se va a ir con abuelo y con el tío Will y el tío Héctor. Pero mami se va a quedar aquí contigo. No te preocupes si se enfada mucho, será por culpa de papi, no tuya. Abuela y tía Lizzie también van a estar, incluso tía Sophia y tío Matthews... Eso sí, no dejes que Willie permita que abuela le diga al tío Gibbs que venga a por nosotros. Es muy peligroso" informó Jack.
Paula solo miró a su padre, extendiendo un poco sus brazitos para llegar a una de las trenzas de la barba de nuevo. Él ya estaba acostumbrado a esto, era algo que a ella le llamaba la atención, no podía culparla. "Cariño, ya te he dicho que eso no se toca" sonrió, dándole el dedo en su lugar. Era lo que siempre hacía cada vez que Paula intentaba cogerle una trenza, eso la entretenía en su lugar. "Te ha quedado claro entonces, ¿no?, ni una palabra a mami sobre esto" repitió, dándole un pequeño beso en la frente.
Se quedaron un rato ahí. Paula jugó un poco con la mano de Jack hasta que minutos más tarde, volvió a dormirse. Él se levantó sin moverla mucho, llegó al camarote y la dejó en la cuna, colocándole la manta que tenía encima con las demás, arropándola. Le acarició un poco la cabeza y le dio otro beso en la frente.
Jack se dio la vuelta, enfrentándose a su cama, donde Angélica seguía durmiendo, para su tranquilidad. Él se metió con mucha delicadeza entre las mantas, con la esperanza de que no se despertara para ahorrarse explicaciones. Por suerte, lo único que hizo ella fue dar un pequeño gemido de extrañeza, como si estuviera buscándolo, hasta que encontró su hombro, donde se volvió a acurrucar. Jack dejó escapar un suspiro que no se había dado cuenta que había estado aguantando. Le empezó a vencer la falta de sueño minutos después, dejando de lado las preocupaciones para quedarse dormido.
La luz del sol entraba por la ventana, iluminando la habitación. Jack abrió los ojos lentamente, un poco cegado por la claridad. Se incorporó en la cama, apoyando la espalda en el cabecero de la cama. Echó un vistazo alrededor del camarote. Angélica no estaba, e incluso Paula tampoco. Se desperezó y se levantó. Solamente cogió sus botas y caminó hacía cubierta. Allí todos los hombres ya estaban a sus puestos, trabajando. Jack divisó a Gibbs y se acercó a él. "Gibbs, ¿por qué nadie me ha despertado?, ya es por la tarde"
"Angélica dijo que anoche no habías dormido nada" respondió su segundo de abordo. "Comentó que te vio salir a dar una vuelta con la niña afuera". Así que Angélica si se enteró después de todo, ¿eh?... ¿Qué haría sin esa mujer?, pensó para sus adentros con una sonrisa. La verdad es que era bastante tarde, se había pasado todo el día durmiendo, dentro de un par de horas se haría de noche de nuevo... De noche, la noche en la que se tenían que ir ya había llegado. El capitán de la Perla Negra vaciló un poco, antes de ir en busca de su padre.
"Entonces, ¿qué crees que le pasa a Jack?" preguntó Elizabeth. Ella y Angélica estaban en proa, con Paula en los brazos de su tía. "Will también estuvo un poco raro anoche" le dijo. "No lo sé, pero algo estarán tramando. Si Will también está así, es algo gordo" respondió Angélica. "Él, Barbossa y tu suegro me han estado persuadiendo para quedarme en la Perla con Willie esta noche" informó Elizabeth.
Las dos mujeres se quedaron un momento mirándose la una a la otra, pensando el por qué de esa insistencia. "Harán algo en el Holandés" dijeron las dos al unísono, en el mismo tono acusatorio. "Nos quedaremos aquí a dormir" dijo Elizabeth. "Mañana por la mañana descubriremos lo que planean".
Aunque mañana por la mañana ya sería demasiado tarde para pararles los pies. Había caído la noche de nuevo, y todos los hombres del Holandés Errante estaban preparando todas las cosas para el viaje, cogiendo algunas pocas provisiones de la Perla, por si hacían falta. Teague estaba ya en el barco, junto a Barbossa. Will hablaba con sus padres, Elizabeth y Willie, que estaban en la Perla para 'dormir por una noche, porque era noche solo de hombres'. Jack, en cambio, estaba en su camarote, viendo la de cosas que tenía en la mesa, para despistarse un poco. Angélica entró un poco después, mirando su cara de nerviosismo.
"Jack, ya tuvimos la misma conversación anoche, ¿qué te preocupa?" dijo ella, acercándose a la mesa para estar en frente de él.
"Nada" fue su única respuesta. "No puedo contártelo"
Angélica sabía que de esa manera no conseguiría su respuesta. Aunque tenía otra forma. Después de todo, hacía ya casi diez meses que no tenían 'un momento íntimo de pareja', porque entre el embarazo y la sensibilidad de las dos primeras semanas... Se acercó a Jack por un lado y le dio un beso en la mejilla. Él desvió su mirada hacía ella, cosa que aprovechó para besarlo más profundamente. Se separó un poco para rozar sus labios con los suyos. Jack le había devuelto el beso, pero no pareció inmutarse, incluso cuando ella se sentó en su regazo, con las piernas alrededor de las suyas.
Volvió a besarle, colocando una mano en su cuello y bajando la otra lentamente hasta su muslo. Él se separó del beso, pero antes de que pudiera hablar, Angélica atacó a su cuello con sus labios. Jack cerró los ojos, sintiendo la mano que estaba en su muslo subiendo y bajando, con su aliento contra su oído. "¿Qué te pasa?" susurró. Él volvió a la realidad, era cierto que llevaba tiempo sin esto, pero tenía que centrarse. "Cariño, por favor. Levántate" le dijo él, bajando su pierna derecha para dejarle levantarse.
Ella se levantó, pero se volvió a sentar, esta vez en el borde de la mesa, con una cara de pocos amigos. "Ya no te gusto, ¿verdad?" preguntó, casi en un grito. "¿Qué?" dijo Jack, descolocado por esa pregunta repentina. "Oh, vamos, no te hagas el loco. Antes te hacía esto y enseguida lo dejabas todo. Ahora ni siquiera soportas un beso"
Jack siguió mirándola con perplejidad. Se levantó de la silla y se acercó a ella. Encima ahora que se iba a marchar, lo iba a hacer con ella creyéndose que ya no le gustaba. Angélica continuó diciéndole cosas, pero no le estaba haciendo mucho caso. "Fue por los kilos del embarazo, ¿no?. He intentado bajarlos, pero todavía quedan unos que-" el sermón fue parado por sus labios contra los de ella a modo de hacerla callar. "Mírame" murmuró él, sosteniendo su cara con ambas manos. "Tú no estás gorda, nunca lo has estado. Estabas embarazada y comías por dos, es normal. Eso en primer lugar. En segundo, me encantas ángel, es solo que... no me apetece"
"Está bien" dijo después de resoplar. "Pero igualmente, algo me estás ocultando y quiero saber el qué"
"Lo sabrás" asintió Jack. Soltó su cara para rodearla con los brazos. Ella se hundió en su pecho, notando un beso en la cabeza. "Pronto" murmuró.
Hora de partir. Todo el mundo en la Perla estaba durmiendo. Jack tenía que escabullirse antes del camarote para encontrarse con los otros. Afortunadamente, se había quedado mirando mapas en la mesa toda la noche y se ahorraría tener que levantarse de la cama con el peligro que eso suponía, despertar a Angélica.
Se acercó a la cama y le dio un beso en la frente a su mujer. Cogió todos sus efectos personales y antes de salir, miró a la cuna. Con un poco de suerte, Paula no lloraría hasta que ya se hubiesen ido. Se agachó e hizo lo mismo que con Angélica, solo que esta vez dejó una nota al lado de Paula. Podría haberla dejado en cualquier otro sitio, pero al menos Jack sabía que allí Angélica sí que iba a verla.
Con un último vistazo a las dos, salió por la puerta. Encontrándose todavía peor de lo que esperaba.
FELIZ AÑO (atrasado xD) Hace un año que no actualizo! Ya, esta broma la odio, pero no pude evitar ponerla xD. ¿Sabéis?, mi organismo NUNCA se enferma... ¡NUNCA!... Pero cuando lo hace, se asegura de que siempre sea cuando empiezan las vacaciones... Así que sí, lo siento, he estado mala. Perdón también por el capítulo, es triste y tal... Aunque yo también me siento un poco así, por lo de Helena y Tim, lo de Johnny con el alcohol (aunque al menos intenta luchar contra ello :)... En fin, a ver cuando se da cuenta de que Amber no hace nada más que perjudicarle :( Pero bueno, vamos a ver algo positivo, YA VIENEN LOS REYES xD. Espero que os haya "gustado" por decirlo de alguna manera xD, reviews y hasta el siguiente (que no sé cuando será, no prometo nada xD) ;D
