Hola a todas las personas que continúan leyendo este FF. Lamento mucho haber causado molestias a quienes lo estaban esperando. Sinceramente me cuesta terminar algunas cosas, y esta es una que me está costando bastante. Aun así espero poder terminarlo,( tarde o temprano) y que el resultado sea satisfactorio. De paso aprovecho para aclarar, como siempre, que ese no es un trabajo hecho únicamente por mí, sino que cuento con la ayuda de unos amigos. Muchas gracias de antemano a quienes todavía siguen leyéndolo, y sin más preámbulo, pasemos a el FF.
Zero No Tsukaima ( o el familiar de Zero), así como sus personajes, son propiedad de Noboru Yamaguchi.
Saito corrió su silla y se sentó. Era la primera vez que se encontraba con esa mujer. Parecía ser mayor que él. Quizá tuviera unos treinta años o tal vez un poco menos. Guiche le había dicho que ella era la nueva clienta. Habían arreglado para encontrarse en ese café y discutir en qué consistía el trabajo. Eran las nueve de la mañana. Decidieron esperar a que llegaran sus órdenes antes de comenzar a hablar. Ella revisaba el local con la vista, en parte porque era su primera vez en él, y en parte porque quería evitar contacto visual con aquel hombre que se hallaba enfrente de ella. Saito aprovechó esta oportunidad para inspeccionarla un poco. Su pelo era largo, hasta su cadera, y de color celeste. Usaba anteojos ovalados con un marco únicamente en la parte inferior. Llevaba un vestido blanco, sujeto sobre sus hombros únicamente con una fina cinta, dejando a la vista sus brazos y desde la parte superior de su pecho hasta su cara. También tenía puesto un sombrero circular blanco y unas sandalias blancas. Parecía muy frágil, y sin embargo resplandecía como jamás había visto él antes a nadie. Era como una flor, como un jazmín.
Mientras Saito seguía embelesado por esta imagen, su café y el té de ella habían llegado, por lo que la mujer enfrente de él tomó un poco de coraje y comenzó la conversación.
-Ehm… Mi nombre es Tabitha un gusto conocerlo.
- Mi nombre es Saito. El gusto es mío.- Respondió Saito al tiempo que despertaba de su ensueño. Continuó diciendo: -¿Podrías contarme cuál es tu problema?-
- Lo que sucede es que en este momento mi papá tiene algunas deudas fuertes que pagar con gente peligrosa. No es como que no tengamos el dinero para pagarlo, pero nuestro dinero se encuentra en el banco y no podemos retirarlo. Intentamos hacer todo lo posible para obtenerlo, pero desde el banco no nos permiten tomarlo. Cada día que pasa nuestros acreedores se ponen más agresivos. Nos dijeron que tenemos únicamente hasta dentro de tres semanas para pagar, o lo cobrarán por la fuerza. Usted es nuestra última opción. ¿Podrá hacer el trabajo?-
- De acuerdo, me pondré a trabajar en eso.- Tomó un sorbo de su café.- En dos semanas tendré el dinero. Envíale a Guiche los detalles del trabajo.- Siguió tomando su café.
- Muchas gracias, de verdad se lo agradezco.-
- No hay porque. Es un placer hacer negocios contigo.- Dijo a medida que bajaba su taza. Luego se levantó.- Adiós. No te preocupes por las bebidas. Está todo pago.- Mientras se alejaba levantó su mano por sobre su hombre en señal de saludo.
Eran ya las cinco de la tarde. Saito había decidido que ya que tenía tiempo pasaría a buscar a Tiffania a la salida de su colegio. Se estacionó enfrente del colegio de Tiffania y esperó. Comenzaron a salir alumnos, pero no la vio entre la multitud. Decidió encender la radio y escuchar un poco de música mientras esperaba. Cuando se hizo las 5: 10 la vio salir, acompañada de dos amigas y dos chicos. Uno de ellos parecía muy apegado a Tiffania. De repente Saito vio que él colocó su brazo sobre los hombros de Tiffania. Saito no pudo evitar volverse loco de furia.
-Maldita sanguijuela…- Comenzó a murmurar.- Todavía te faltan otros cien años antes de que puedas colocar una sola mano sobre ella.-
Movido por sus instintos, Saito bajó del auto y se acercó al grupo de chicos. Estos no notaron su presencia ya que estaban inmersos en su mundo, por lo que Saito aprovechó y se acercó a Tiffania por atrás y con una mano le rodeó la cintura y con la otra tomó su mochila y dijo:
Te estuve esperando. ¿Vamos?- Al mismo tiempo la acerco hacia él de manera de que el otro chico soltara a Tiffania.
Ehh…. Ehmm, esto….- Tiffania fue sorprendida por el súbito movimiento y no tuvo oportunidad de resistirse.- Ha-Hasta luego.- Dijo viendo que no podía competir contra Saito.
Mientras Saito se alejaba pudo escuchar a una de las amigas de Tiffania susurrar a su amiga:
No sabía que Tiffania tuviera un novio tan genial~~.-
La satisfacción de Saito no conocía límites. Su plan había salido a la perfección y ahora esos infelices no serían tan apegados a Tiffania. En su cara se había dibujado una sonrisa maquiavélica.
Cuando subieron al auto, Tiffania que todavía no había entendido bien que había pasado miró a Saito un poco extrañada, como intentando encontrar la respuesta a lo que había ocurrido en su cara. Luego le sonrió y le dijo:
Gracias por venir a buscarme.-
No es nada. Simplemente me encontré libre y decidí venir a verte.- Ypiensovolverahacerlocuantasvecesseanecesariocontaldequeesosinfelicesnoseteacerquenpensó.
¿Qué tal el trabajo esta vez?
Ah cierto… el trabajo…- Suspiró. Se había olvidado totalmente del trabajo.- Tenemos poco tiempo y no es algo simple. La paga es muy buena, pero vamos a tener que esforzarnos mucho. Es un banco.
Ah, ya veo.-Respondió. De repente se creó un silencio incómodo que duró dos minutos. Cuando Saito no pudo soportarlo más comenzó a interrogarla.
¿Quién era ese chico que tenía su brazo sobre ti?- Se había detenido en un semáforo y Saito aprovechó para mirarla a la cara.
Es un amigo del curso contiguo al nuestro.-Ella le devolvió la mirada sin comprender el súbito interés.- ¿Sucede algo?-
No, nada.- El semáforo cambió a verde y Saito aceleró. Decidió que aquello podría esperar y comenzó a concentrarse en su nuevo trabajo. Mientras tanto Tiffania comenzó a tararear una canción. Eso lo tranquilizó un poco y le permitió pensar más serenamente.
Solamente un comentario. Cuando hablo de la sonrisa maquiavélica, se me ocurre una sonrisa como la que hace Allen de DGrayMan cada vez que juega al poker. Imagino que quienes hayan visto DGrayman entenderán a que me refiero.
