PERDONENE por el retraso, escases de inspiración además de ocupada comiendo cuanto antojo quiera, ok eso último no jeje, aquí el nuevo capítulo


Cap.4 Una plática

-Cálmate mago, las cosas no son tan graves como las imaginas.

-Una decisión así no es cualquier cosa para una hobbit, piensa en como lo tomará.

-Lo haces sonar como si fuese la mayor calamidad –De pronto Legolas al notar desde su mesa como su tío y el mago parecían discutir se acercó.

-¿Sucede algo malo?

La primera vez que los vio así no dio a más importancia, antes cuando Gandalf lanzara los fabulosos fuegos artificiales, ahora le veía más molesto y vio cómo su tío no se movía de ese lugar; para más rareza su padre había desaparecido.

-Mithrantir teme por la vida de la señorita Bilba en manos de tu despiadado padre –Habló el elfo con diversión, irritando en un grado más a Gandalf.

-No debes preocuparte, mi padre nunca le haría mal.

-Yo no he dicho que la lastimará pero sus intenciones no cuadran.

-¿Intensiones? –Arqueando una ceja, Adarëano más que divertido al ver como la ligereza de su sobrino comenzaba a mortificar al Istarí.

-¿Qué acaso no sabes lo que planea tu padre?

-Ciertamente sí.

-¿Y estás de acuerdo? –Casi gritaba y si no le oyen es al sonido de la fiesta y ánimo de los enanos es más fuerte.

-No me negué al principio por considerar a la señorita Bilba inferior a nosotros, la considero alguien admirable y de respeto, me rehusaba porque tal vez no sería una noticia grande para ella, con nuestro pueblo desgraciadamente no ha compartido como con el de los enanos; de lo que puedo estar seguro es de la decisión inamovible de mi padre y que su intención no es mala.

Dejó al mago muy pensativo con esta respuesta, inclinando la cabeza mientras digería las cosas, Adarëano felicitó silenciosamente a su sobrino por sus palabras, éste dio una media sonrisa; en ningún momento mintió, pero es realista de que una noticia así no es algo que le ocurra seguido a una hobbit con una vida muy sencilla.

-Gandalf ¿Has visto a Bilba? Quisiera hablar con ella –Al mago lo sacó de sus ideas la aparición de Thorin, se podía decir que hasta le provocó nervios.

El rey enano sospechaba por el aspecto de cada uno, casi nota como su pregunta perturbó al mago y como a los dos elfos también, o al menos al menor porque el mayor dio un cambio de posición más firme con su pregunta.

-¿Dónde está?

Retiró la mano que acariciaba su mejilla, encarándole nuevamente y aunque no podía safarse del agarre, demostraba una clara negativa a la propuesta, el elfo por supuesto que lo sabía pero no se echaría para atrás.

-Yo no ambiciono un trono, ¿Qué podía hacer yo sentada a su lado? Le pido que lo piense mejor y tome a una bella elfa a su lado, su reino lo seguirá alabando.

-¿No escuchaste lo que dije? Ninguna de las que asistieron tenía algo diferente, contigo mi reino cambiará.

-Usted puede lograrlo con ayuda de su pueblo, tiene un hermano y un hijo a su lado, no necesita de alguien como yo, su hogar está completo.

"Hogar", lo que él sentía que no era verdaderamente para su hijo, una cosa es dejarlo por fuerza mayor pero Legolas estaba decidido a dejarlo por mucho tiempo, si no es que para siempre; ¿Qué hará sin su hijo? Su sola presencia no será suficiente para que desee permanecer el príncipe de su reino, una familia si lo haría.

-Busque a alguien digna de usted –Se libró del agarre dispuesta a regresar al salón con los demás pero nuevamente fue detenida por la mano del elfo, Bilba volteó contrariada.

-Debes ser tú, eres la única capaz.

-Majestad piense en su pueblo.

-Por eso te escogí a ti, porque pienso en la familia que aún tengo.

Bilba percibió un dejo de tristeza en su mirada en lo último, ¿Qué tendría que ver su familia en el tema? No obstante, la señorita Bolsón entendió que de ésta no iba a salir librada y, aunque se quiso resistir, el rey elfo hablaba en serio, siendo así entonces ella debía irse por el lado de las buenas costumbres de los hobbits; especialmente por el buen nombre de los Bolsón. Se serenó en su idea de huir o dar un espectáculo para salir de esta escena, respiró hondo y profundo y se relajó ante la situación; Thranduil viendo eso podría sentirse relajado… pero tantos siglos no lo hacen bajar la guardia y menos ante alguien tan especial como Bilba.

Sin decir palabras hizo una mirada para que le soltara la mano, el rey elfo accedió confiando que no va a escaparse, lo hizo suavemente y ella agradeció en un ademán.

-De acuerdo, si lo que me dice es verdad y yo tengo ese algo "Especial" sobre todas esas bellezas elfícas que había en su fiesta –Dio un tono sarcástico en lo último, causándole gracia a Thranduil, va mostrando faceta de ella y era positivo –, si usted dice que su familia me aceptará y todo su pueblo, quiere decir que no tendré que batallar con nada, porque cada uno puede dar su negativa siendo un problema.

-Acertaste, ¿Y a dónde querrás ir?

-Todo suena demasiado fácil para mí, pero yo podría entenderlo porque se trata del mismísimo rey, se trata de su palabra –Thranduil asintió complacido de lo que oía -, ¿Por qué debería aceptarlo? Si los dos somos desconocidos.

-Eso tiene solución.

-¿Le será grato pasar tiempo con una hobbit?

-Pequeña doncella, sé que mi actitud no es como la del medio elfo Elrond, ni que mi hogar por causa de la oscuridad resulta acogedor como el suyo, pero me parece que merezco el beneficio de la duda, creo que es injusto que no se me dé una oportunidad como la tuvieron tus amigos enanos.

El elfo hablaba ciertamente molesto, tiene en cuenta que su comportamiento no ayuda sin embargo, no es motivo para que se huya de él sin darle al menos una oportunidad; Bilba estaba percibiendo esto y aunque continua queriendo que sea algo que no tiene relevancia, la realidad es otra y que, a ella no le agradaba encasillar a las personas sin importar sus actitudes, así pensó después de conocer a ese grupo de trece enanos y abrirse a un mundo más allá de la Comarca.

-Me sentiría muy honrado de que me dieras la oportunidad de pasar tiempo a tu lado, pequeña doncella.

Sus mejillas se le pintaron en un suave rosa, sintiéndose incómoda, sus papás la prepararon si un decente hobbit la cortejaba pero ¿Un rey elfo?

-¡Bilba! -Gandalf se iba a cercando a donde ellos por los pasillos, Thranduil tomó su brazo.

-¿Tengo tu consentimiento? –Lo habló con insistencia, aunque su agarre no fue agresivo sino con cuidado, la hobbit lo miró de lado sin responder, fue entonces cuando llegó el mago –Siempre tan oportuno, mithrantir.

-Para mala fortuna de algunos así somos los magos, ¿Todo está bien? –Miró a su amiga, el elfo se molestó por la pregunta.

-Preguntas como si la hubiese agredido, ¿Tan así es la desconfianza?

-Es la acostumbrada preocupación por una amiga, deberías de saberlo su majestad.

Ella observaba las miradas de cada uno, no quería problemas en una celebración a la que fue invitada y menos si el motivo era ella, tomó la mano del mago para llamar su atención.

-Todo está bien, no te preocupes, su majestad sólo quería hablar unas cosas conmigo.

El mago gris se daba una idea de lo hablado y no bajaba los humos, así como Thranduil que le retaba la mirada, comprendiendo que ya no tendría oportunidad de hablar con la hobbit por esa noche, valía más preguntar de una vez.

-¿Cuál es tu respuesta, pequeña doncella? –Gandalf abrió la boca para cuestionar la pregunta, pero le quedó a la punta de la lengua cuando habló Bilba.

-Acepto.

Gandalf volteó incrédulo hacia su amiga mientras que Thranduil se llenó de complacencia, dejándose ver una sonrisa en su rostro adornándolo; la hobbit aun sosteniendo la mano del mago, le acariciaba de manera que comprendiera su decisión y que no habría peligro, no obstante él no cambió a una posición más relajada. Frunciendo su entrecejo cuando el rey elfo acortó distancia, tomó la mano de la hobbit Bolsón prodigándole un beso.

-Te estoy infinitamente agradecido pequeña doncella, hantale, lisse oloori.

Con ello se marchó del pasillo, al pasar por donde Gandalf le miró de manera arrogante por su victoria, dejando al mago con un entripado que le duraría toda la noche; encaró a su amiga por una explicación y ella aunque no molesta no quería decir que estaba contenta con lo respondido.

-¿Entonces?

-No lo sé, pero creo que a un monarca no se le debe hacer una grosería, aunque no debo temer en la Montaña Solitaria, si pude sobrevivir a una guerra de cinco ejércitos, podré con un rey.

-Ésa debería ser mi línea llena de positivismo –Exhaló cansado.

Al retornar a la fiesta inmediatamente Thorin la invitó a bailar, aunque había más parejas al bailar ambos sabían que eran mira de muchos ojos, a la hobbit no le pudo incomodar al disfrutar de la fiesta de este pueblo, sin embargo volvió a sentirse incómoda por saberse observada por el rey elfo, quien se disponía a retirarse de la fiesta y ella no pudo distinguir su mirada, pero si se supo observada en todo momento hasta que él se retiró.

En la mañana disfrutando del almuerzo con Thorin y su familia acompañados por Gandalf, tuvieron una charla tan agradable como los días anteriores pero, al término del almuerzo y estando dispuesta a ir a donde Bofur y sus primos para que le mostraran la fabricación de muñecos, una enana entró a dar el mensaje de que Thranduil la esperaba. "Que rapidez" pensó Bilba mientras agradeció el mensaje, pero Thorin curvó la ceja y Gandalf aunque fumaba se le notaba no muy entusiasmado después de dichoso mensaje.

-¿Podría saber que necesita contigo, Thranduil?

Esto no iba a ser la bomba para todos, así que usó la sutileza que le enseñó su madre, alegó que sólo quería charlar un rato porque sentía curiosidad por la Comarca, no diría más, retirándose antes de que Escudo de Roble hiciese más cuestionamientos; éste no quedaba muy conforme pero no podía más a saber pues debe ver a los jefes de la sección norte de la mina y luego una charla con Dain de negociación. Bilba caminó hasta donde la habitación del rey pero a la entrada estaba otra enana, dándole el aviso de que la esperaba en la terraza sur, ella acató y marchó. No puede decirse que va con emoción, en realidad cada paso se le hacía pesado aunque se mostraran ligero en su camino.

Cuando llegó encontró al rey y al hijo, quienes miraban el panorama antes de voltear hacia ella, Legolas le saludo cordialmente con una sonrisa y por increíble que parezca Thranduil mostraba una sonrisa que podría ser más reluciente que la de su hijo; fue cuando llegó otra vez esa "Incomodidad" en el estómago y un rubor ligero en las mejillas, Legolas se retiró para darles privacidad y ella supo que aquí era cuando comenzaba "Esto", el rey elfo acortó la distancia y tomó la mano de Bilba para darle un beso, más ella la retiró.

-Agradezco el gesto pero no tiene que hacerlo, no soy de la realeza, sólo soy una hobbit hogareña –Habló como si fuese la total verdad, pero otras vez el elfo la sorprendió.

-¿Eso importa? –Tomó nuevamente su mano para prodigarle el beso, Bilba se sintió nerviosa.

Thranduil la invitó a acercarse al barandal de mármol blanco, observó al paisaje que ofrecía la montaña, divisando a la ciudad del Valle y un poco más allá, casi pudiendo divisarse lo que sería el Bosque Negro. Era una vista hermosa con el toque blanco que el invierno comenzaba a dar, quedaron así unos segundos hasta que el elfo hablo.

-Es seguro que en primavera la vista es más maravillosa, incluso mi reino puede llegar a verse de esa manera en esa estación que es mi preferida.

-La mía también.

-Debes saber que el bosque no siempre fue así, hubo un tiempo en que era tan verde que daba la sensación de que Yavanna habitaba en él, mi padre disfrutaba mucho del bosque en el verano.

-Le creo –Lo dijo mirando hacia él, Thranduil le encontró la mirada, anclándose en ella unos instantes sin hablar.

-Pero ahora es sitio de muerte y podredumbre, entiendo que es un sitio que no frecuentarías, es mi realidad como rey defender mi reino y todos los días asechan las criaturas malignas, hemos logrado mantenerlas a raya y preservar la tranquilidad, estoy seguro que todo eso terminará algún día y el bosque recuperará su belleza de antaño, mi hijo Legolas ansia verlo, era muy pequeño cuando aún había pureza en el aire que emanaba.

Bilba prestaba atención a lo dicho y escucha una nostalgia por esos días pasados, tal vez es una hobbit de vida tranquila pero, entendía que a diferencia de Elrond que se mantenía a salvo por un anillo que Gandalf le comentó, Thranduil no y debe luchar por sobrevivir en un bosque que es lastimado por la oscuridad, además de contar con la suficiente comida para todo su reino, el cual había alcanzado para compartir con los sobrevivientes de la Ciudad de Lago y ayudar a Thorin en la reconstrucción del reino con algunos vivires para soportar el invierno; él no lo tenía fácil.

-Había entendido por una conversación que tuvo mi hijo con el mago, de que gustas de las historias de elfos.

-Eran libros de mis abuelos, los leía todo el tiempo en especial en los días lluviosos, mi padre me dijo que mi abuelo Bohoní se las leía antes de dormir cuando era niño.

-¿Estaba mi reino en ellos?

-En realidad no, bueno… había algo escrito en ellos, es decir… en realidad sólo en un libro porque había más detalles de Rivendel y Lothlorien en más de un libro; fue por ellos que de niña corría por los límites de la Comarca para buscar elfos… ¡Cosa de niños!, A la que ansiaba encontrar era a la Dama de la luz, pero ya sé que se encuentra más alejado su pueblo.

Thranduil se sintió enternecido por la ingenuidad de su niñez, buscar elfos en tierras lejanas que ellos jamás pisarían, sintió un poco de molestia que de su reino se mencionara con pobreza de contenido… y no se impresionó de que ansiara encontrar a Galadriel; era bella, sabía y poderosa; personaje de leyenda para los mortales, el mismo Oropher lo reconocía.

-Entonces ¿Te interesaría saber algunas historias de mi reino?

-Sí, muchas gracias.

Fue así como se pasaron un tiempo considerable en el relato de historias, a la hobbit el gusto a una buena historia no desaparecía, mucho menos cuando eran contadas con detalle, esmero y elocuencia de un elfo tan antiguo como Thranduil; Bilba mostraba tanto interés que el viento fresco del invierno no le molestaba, parte por sus abrigadora ropa y por prestarle atención a su compañía. A cada palabra sintió decepción de que algo así no estuviese en sus libros, el reino del bosque gozaba de riqueza en historias; cada que Thranduil abría la boca para relatar, ella iba imaginando y conociendo más de ese reino que parecía querer estar ajeno a todo, siendo como secreto su existencia; como todo en los elfos, casi podían tener un ostracismo como los enanos.

Los dos fueron ajenos de que en la puerta emparejada, Adarëano los espiaba, con una sonrisa divertida de que su hermano era determinado en lo que quería, aunque a sinceridad alegrándose de que con la hobbit se mostrara relajado como lo hacía con él, aunque por supuesto, de forma diferente. Se retiró para darle espacio, bajó las escaleras para llegar a un pasillo, caminó hasta donde lo llevaría al sitio de la plaza en esa montaña, topándose con su sobrino.

-¿Entretenido con el paseo?

-Claro que sí, este lugar es sorprendente –Su tío rió tocando el hombro de Legolas.

-No lo admitas frente a estos enanos, vayamos a revisar un poco más.

-Tío dime de dónde vienes, ¿Espiabas a mi padre?

-¡Tan bueno como con el arco!, Me conoces bien.

-Desde niño sé que siempre te has preocupado por mi padre, ¿Está todo bien con la señorita Bolsón? –El mayor volvió a reír abrazando con un brazo a su sobrino, mientras caminaban por los pasillos de piedra verde, alumbrando las antorchas y la luz del exterior que lograba colarse.

-Digamos que lo veo con más ánimo que en la fiesta, creo que está más interesado en una plática con ella que con la bellísima sobrina de Cirdan, no lo digas a nadie, pero lo que más le gustó de ella fueron sus zapatillas, incluso lo vi luchar por no bostezar cuando ésta danzaba.

-El señor de los Puertos Grises se ofendería mucho –Él también luchaba por no reír por lo dicho.

-Fue así como Legolas derrotó esa araña y orco a la vez, mi hijo estaba tan orgulloso de su triunfo y valentía a pesar de su entrada adolescencia, que no me atreví a decirle que a ambas criaturas previamente había arrojado un dardo con droga para entumirlos, lo guardé en secreto con mi hermano, mi hijo se sintió con ánimo para dirigir una patrulla de elfos; batallé para persuadirlo hasta que fuese mayor; pero valía la pena por la alegría que vi en su rostro al pensar que protegió a su reino.

-Eso fue muy lindo de su parte, de niña me dediqué a mi primera maceta que tenía semillas de margaritas, la cuidé con esmero y cuando floreció me sentí orgullosa porque pensaba que yo sola pude hacerlo, je… cuando era adolecente descubrí que mis cuidados de niña no eran suficientes y mi papá no dado a esas actividades me ayudó en secreto; sé que no es tan sorprendente como lo de su hijo pero…

-Claro que lo es, eso demuestra de que entre razas habrá cosas que son exactamente iguales, la sonrisa de los hijos valen más.

Lo dijo con tal candidez que Bilba podía sentirlo, ésa y las demás historias fueron tan sorprendentes como encantadoras, fue algo muy agradable, pero el viento comenzó a hacerse más frío y a nevar, el elfo la invitó a entrar para resguardarse de la nieve; para este punto la hobbit Bolsón ya no se sentía tan incómoda como al principio, en realidad Thranduil supo bien como disuadirle una negativa, llegando a sentirse cómoda. Llegaron a un pasillo con ventanas con vista a la ciudad con enanos por doquier, ya era poco más de medio día, Bilba debía ir a otra parte a donde sus amigos, le mencionó a Thranduil sus planes y aceptó pues si vino a la montaña fue en parte por sus amigos, sin embargo le hizo la invitación para cenar con ellos esta noche, la hobbit volvía a sorprenderse, nunca imaginó comer con el rey del Bosque Negro.

-Gracias, pero ¿Sus familiares no se molestarán?

-Claro que no, estarán tan encantados como yo de que nos acompañes.

-Entiendo, muchas gracias por la invitación y acepto acompañarlos.

Thranduil estaba más que fascinado, pudo pasar tiempo con ella y demostrar que no es tan amargado y frío como todos creen o como a muchos a dejado ver, para su despedida volvió a besarle la mano, sonriendo de una forma que la hobbit Bolsón sabía que no era mentira. El rey elfo se alejó de ella y Bilba continuó por su lado, aún pensado en el rato que pasó en su compañía, no fue desagradable. En la mañana cuando despertó se había pensado en que pasaría, de que hablaría, porque Thranduil es un elfo muy antiguo y ella… ella era una hobbit.

-Se ve tan irreal, no sería tan raro si se tratase de una humana pero una hobbit es distinto y ser pareja de un rey así es algo que… que no te lo explican en casa.

Cruzó la puerta para ir a donde la casa de Bofur cuando, apareció Thorin llamando su atención impidiendo su paso.

-¿Qué sucede Thorin?

-Trato de ser paciente pero sabes que eso no es muy dado en los enanos.

-Y menos en la familia Durin, por lo visto.

-Lo sé, lo sé pero debes entenderme, Bilba dime tu respuesta de eso depende mucho.

-Tranquilo, yo pienso que en estas cosas lo único que cuenta es la sinceridad de nosotros… -Pero Thorin la tomó de los brazos acortando en un paso la distancia, su agarre no fue brusco pero si desesperado –Thorin en serio debes calmarte.

-Bilba no lo entiendes, mi mundo se irá de cabeza y tú no pareces entenderlo.

-Claro que si yo no soy insensible, no soy indiferente a tus sentimientos.

-¡Pues entonces dime si aceptas o no!

El rey enano estaba muy nervioso y su mirada abarcó a la hobbit, en esos zafiros se deslumbraba todo lo que Thorin tenía adentro que era más de los que mostraba al exterior. La hobbit pensaba que palabras decirle a Escudo de Roble, pero como no era un lugar muy apropiado pues enanos merodeaban por ahí y podían verlos, alentó a Thorin a adentrarse al camino que llevaba a la casa de Bofur; se fue segura de las miradas.

Pero no supo que el hermano menor de Thranduil se había encontrado observando todo desde unas escaleras superiores, con los ojos abiertos de la sorpresa y odiando que sus oídos no alcanzaran tanto como sus ojos.

Continuara…


Muchas gracias por sus comentarios, me dieron mucho ánimo sin importar que sean pocos, vamos a seguir adelante con esta historias