Aqui va el cuarto capítulo de la serie. Estoy un 80% segura de que tendrá seis capítulos, y no cinco, como había planeado en un principio. Básicamente porque he puesto una linda T en cuanto contenidos y os preguntareis ¿Donde está la T en este fanfic? Pues estará en el último capítulo, con algunas escenas subiditas de tonos. Avisados estais.


Cuarta fase: Depresión

''Depresión: cuando no se puede seguir negando la persona se debilita, adelgaza, aparecen otros síntomas y se verá invadida por una profunda tristeza. Es un estado, en general, temporario y preparatorio para la aceptación de la realidad en el que es contraproducente intentar animar al doliente y sugerirle mirar las cosas por el lado positivo: esto es, a menudo, una expresión de las propias necesidades, que son ajenas al doliente. Esto significaría que no debería pensar en su duelo y sería absurdo decirle que no esté triste. Si se le permite expresar su dolor, le será más fácil la aceptación final y estará agradecido de que se lo acepte sin decirle constantemente que no esté triste. Es una etapa en la que se necesita mucha comunicación verbal, se tiene mucho para compartir. Tal vez se transmite más acariciando la mano o simplemente permaneciendo en silencio a su lado. Son momentos en los que la excesiva intervención de los que lo rodean para animarlo, le dificultarán su proceso de duelo. Una de las cosas que causan mayor turbación en los padres es la discrepancia entre sus deseos y disposición y lo que esperan de ellos quienes los rodean.''

Esa noche John sueña con Sherlock. Bueno, no se le puede llamar sueño, porque está reviviendo palabra por palabra lo que ocurrió aquel fatídico día.

Su móvil suena justo cuando baja del taxi. Realmente no tiene tiempo para llamadas, no ahora, pero podría ser Sherlock y...-¿Hola?

-John.-Su voz suena más grave de lo normal y está cargada con cierto tono de tristeza.

-¿Hey, Sherlock, estás bien?

-Date la vuelta y vuelve por donde has venido

-No, voy a entrar.- él dice que va entrar, porque supone que Sherlock está dentro. ¿Donde si no iba a estar?

-Haz lo que te pido, por favor.- Shelock parece nervioso y el hecho de que esté rogando hace a John darse cuenta de que algo ocurre, y le obedece.

-¿Donde?

John camina sin saber hacia donde dirigirse, pero se mueve porque Sherlock lo pide.

-Para ahí.

-¿Sherlock?

-Vale, mira arriba. Estoy en la azotea.- ¿Qué?

-Oh Dios. - Dios no nonononoporfavornono

-Yo...no puedo bajar, asi que tendremos que hacerlo así. - ¿Que quiere decir con que no puede bajar?

-¿Que está pasando? - John empieza a sentir los primeros síntomas de un ataque de pánico y se obliga a respirar de forma lenta.

-Una disculpa. Todo es cierto.- John no sabe que ocurre, pero si sabe que Sherlock tiene que bajar.

-¿Qu-que?

-Todo lo que dijeron sobre mí. Yo inventé a Moriarty.- Sherlock, baja. Tienes que bajar.

-¿Por qué estás diciendo esto?- deja de decir tonterías Sherlock. Baja y habla aquí conmigo.

-Soy un fraude.

-Sherlock ...-Baja.

-Los periódicos tenían razón. quiero que se lo digas a Lestrade; quiero que se lo digas a la Sra. Hudson, y a Molly... en realidad, dile a todo el que escuche que yo inventé a Moriarty bajo mi propio propósito.

-Vale, cállate, Sherlock, cállate. La primera vez que nos conocimos... la primera vez que nos conocimos, lo sabías todo sobre mi hermana, ¿Cierto?

-Nadie podría ser tan inteligente.

-Tú podrías.

John escucha a Sherlock reir de una forma casi dolorosa y sabe que algo realmente va mal, muy muy mal.

-Te investigué. Antes de conocernos busqué todo lo que podría impresionarte. Es un truco. Un truco de magia. - ¿Qué tonterías dices, Sherlock? Baja, baja ahora.

-No, vale, voy a subir.- Si Shelock no baja, él subirá. Porque tiene que detenerlo.

-No, quédate justo donde estás. No te muevas.

-Vale.

-Mantén tus ojos fijos en mí. Por favor, ¿Harás esto por mi?

-¿Hacer qué? - No quiero saberlo, Sherlock. Baja.

-Esta llamada es mi nota. Eso es lo que la gente hace, ¿No? Dejar una nota. - Las tripas de John se retuercen y aleja su móvil, procesando las palabras. No quiere pensar en-

-¿Dejar una nota cuando? -Habla conmigo.

-Adios, John. - No.

-No. No lo-.

Y entonces pasa lo que más teme John. Sherlock salta.

-No. ¡SHERLOCK!

El cuerpo de Sherlock choca con un ruido sordo.

-Sher...

Y entonces John despierta, con la imagen de su amigo muerto en la cabeza, la sangre fluyendo, derramandose por el suelo, creando rios rojos. Ha sido incapaz de salvar a su amigo, otra vez. En sus pesadillas sabe lo que va a ocurrir, lo presiente, y, sin embargo, es incapaz de cambiar una sola palabra del diálogo.

John se cambia la ropa empapada en sudor y se lava la cara. Antes de darse cuenta está saliendo por la puerta caminando sin rumbo. Sale del apartamento a las 2 de la mañana. El frio se le cuela por la ropa y le hiela los huesos. Mejor. Entra en una licorería y deja de registrar donde está. La siguiente vez que es consciente del lugar donde se encuentra, es frente a la puerta del Baker Street. Son las 4 de la madrugada cuando John abre la puerta y sube las escaleras, evitando los peldaños que hacen ruido, hasta sentarse en su sillón, colocando la bufanda de Sherlock en el sillón de enfrente.

Antes de que sepa lo que hace está bebiendo la botella de whisky. Siente que su estómago arde, bebiendo como lo hace sin nada sólido que ayude a digerirlo. Su vista se nubla y su temperatura corporal sube. Siente arcadas, pero las contiene y sigue bebiendo. John rie amargamente cuando se da cuenta de lo que está haciendo. Se está convirtiendo en su hermana, ahogando las penas en el alcohol y recluyéndose de la gente. John siente asco de si mismo. Es entonces cuando empieza a llorar. Al principio son sollozos quedos, pero luego son lágrimas que no dejan de caer.

La Sra. Hudson lo encuentra así. Llorando abrazando una botella casi vacía. No dice nada y le ayuda a ir al baño. John vomita todo. Vomita hasta que siente que su estómago va a salir por su boca y entonces para. Se deja caer en el suelo del baño, con la Sra. Hudson acariciando su pelo. Hace mucho que nadie le acaricia, mucho. Demasiado. John vuelve a quedarse dormido entre los brazos de la Sra. Hudson. De alguna manera lo acepta. Había perdido amigos antes, grandes amigos en realidad. Pero ninguno le había afectado tanto como Sherlock. Asi que acepta que quizás, no, quizás no, tacha eso. Que es seguro que Sherlock era para él algo más que un amigo. Algo más profundo e importante.

Vuelve, por favor. Te echo de menos. -JW

Y ahora está muerto. Y, por segunda vez aquella noche, John Watson vuelve a soñar.


Bueno, conseguí escribir el capítulo despues de mi clase de baile, asi que os la subo ahora, antes de ir a la cama. A ver si mañana puedo subir los dos últimos capítulos y doy por finalizada la serie.