Capítulo 4:
Regalos, malentendidos y nuevos amigos.
Como ya suponía, Naminé encontró su casa vacía a la vuelta del instituto. Al no tener hermanos y con sus padres trabajando¿quién iba a esperarla para comer?
Sin embargo, aquello le daba tiempo para relajarse. Después de todo, le venía bien algo de tranquilidad de vez en cuando.
Una vez cruzada la puerta, lo primero que hizo la muchacha fue dejar caer su pesada cartera bandolera al suelo del recibidor y correr a su habitación a quitarse el uniforme del instituto y sustituirlo por un atuendo más cómodo. Después, bajó a la cocina a prepararse algo de comida.
-Veamos…- susurró para sí misma, abriendo los distintos armarios y cajones- Sopa precocinada, spaghetti, pescado en conserva… ¡Mis padres son un desastre!
Siendo aquello lo único medianamente comestible en su casa, Naminé se decantó por el paquete de pasta, que, una vez cocido y sazonado con algo de salsa de tomate y queso rallado que encontró en la nevera, dio como resultado un almuerzo no demasiado malo, teniendo en cuenta la situación.
Cuando, después de acabar de comer, la chica estaba fregando los platos, el teléfono sonó.
-¡Oh, caray!- susurró, secándose las manos con un paño de cocina y corriendo a coger el auricular al recibidor.- ¿Diga?
-¡Hola, Naminé!- oyó al otro lado de la línea. Era Kairi- ¿Qué tal la vuelta a casa?
Naminé sonrió, aunque su compañera no podía verla.
-Muy bien. Encontré a Roxas- explicó- Ya está todo arreglado.
Kairi se rió.
-Te dije que debías hablar con él.
-Supongo…
-¡Ah, por cierto, y cambiando de tema!- exclamó Kairi de pronto, con tono alegre- Te llamaba porque Selphie y Olette van a presentarnos a los chicos de su pandilla. Así, ya conoceremos al grupo al completo¿no es genial?
Naminé suspiró. Tenía que ser justo aquel día. Sin embargo, su amiga no se percató.
-¿Quieres venirte?- continuó- Hemos quedado a las seis y media en…
-Lo siento, Kairi, pero creo que no voy a poder ir- se disculpó la chica rubia antes de que a otra pudiera añadir algo más.
-¡Eh¿Tienes una cita?- bromeó su amiga al otro lado del auricular.
-¡Cla- claro que no!- negó Naminé- Voy de compras, nada más.
-Entonces nada¿no? Iré yo sola- Kairi suspiró- Ya te llamaré por la noche para contarte qué tal. ¿Estarás en casa?
-Supongo que sí. No me llevará tanto tiempo.
-Entonces, estate atenta, al móvil y al fijo¿vale?
-Vale.
-¡Chao!
-Adiós, Kairi.
Tras colgar el auricular, Naminé volvió a la cocina para acabar con la tediosa tarea de fregar los platos y, después de secarlos y guardarlos, subió a su habitación, echándose sobre la cama y mirando el techo.
Blanco. Como las paredes y la cama. Y el resto de los muebles, de color azul claro, tampoco llamaban mucho la atención.
Le gustaba aquel color, la había ayudado a calmarse, a inspirarse para dibujar, a sonreír… Simplemente como…
Con una expresión tranquila en el rostro, Naminé cerró los ojos.
-¡Oh, no, las cinco y cuarto!
Naminé saltó de su cama como movida por un resorte, corriendo después hacia su armario.
¿Cómo había podido dormirse?
Sin dar demasiada importancia a lo que estaba cogiendo, cambió su ropa de estar por casa por una falda larga de color blanco, una camiseta azul y sandalias de tiras, se cepilló el pelo, dejándolo suelto, y, guardando las llaves de casa, su bloc de dibujo y su cartera en una pequeña mochila, salió al exterior.
Había algo más de un cuarto de hora desde casa de Naminé hasta la plazoleta del tranvía, caminando a paso normal. Si corría, podría llegar en diez minutos. Y eso fue lo que hizo, correr lo más rápidamente posible ante la mirada atónita de los transeúntes.
Cuando al fin llegó a la zona de tiendas, la chica jadeaba, y sus mejillas estaban teñidas de rojo a causa del esfuerzo. Lo cierto era que nunca se le había dado bien el deporte, al no tener una salud especialmente fuerte, y la carrera la había agotado.
No obstante, llegaba a tiempo.
Aún con la respiración agitada, se encaminó hacia el centro comercial de Villa Crepúsculo, un edificio de dos pisos de altura que era fácilmente visible desde toda la plazoleta. En sus puertas, varios grupos de adolescentes entraban, salían, o simplemente se detenían a charlar bajo la sombra que daban las acristaladas paredes.
-¡Naminé!
La chica se giró para encontrarse cara a cara con Roxas Igarashi, que, exhibiendo su característica media sonrisa con apariencia tranquila, se encontraba detrás de ella.
-No te había visto- se disculpó la chica, sonriendo también.
-No te preocupes, acabo de llegar- respondió Roxas- Pensé que llegaría tarde; se me ha hecho tarde en el trabajo, y…
-¿Trabajas?
El chico asintió, sin darle mayor importancia.
-¿Vamos?- preguntó a su vez.
Naminé asintió, cruzando las puertas de cristal. Un chorro de frío aire acondicionado la golpeó en la cara, haciéndola cerrar los ojos y apartarse el pelo de la cara.
-Y¿en qué trabajas, exactamente?- continuó con la conversación cuando Roxas llegó a su lado.
-Reparto el correo de la tarde varias calles más allá- explicó, señalando el monopatín que, como aquella mañana, llevaba bajo el brazo- No es muy cansado y pagan bien, por lo menos para lo que yo gasto- sonrió- Aunque la mitad de lo que gano se lo gasta mi hermano. Como él dice, lo "toma prestado".
-Yo no podría trabajar en algo así- Naminé se cubrió los labios con una mano cuando se echó a reír- Si empezase a repartir cartas usando un monopatín, ya estaría en el hospital antes de haber empezado. Quiero decir… ¡soy una negada!
Roxas podía imaginársela a la perfección, y la visión de Naminé tratando de mantener el equilibrio sobre un monopatín le hizo estallar en carcajadas.
-¡Eh!- protestó la chica- ¿Te estás riendo de mí?
-Sólo estaba imaginando cómo sería verte patinar- aclaró Roxas, volviendo a esbozar su media sonrisa.
-Seguro que no soy tan mala como crees- replicó Naminé, apartando la mirada y cruzando los brazos- Podría aprender.
Roxas volvió a sonreír, esta vez de la manera en la que siempre lo hacía su hermano.
-¿Quieres probar?- ofreció, tendiéndole el monopatín.
El rostro de Naminé se tiñó de rojo escarlata.
-Eh… ¡Mira qué bonito!- exclamó, corriendo hacia el escaparate más cercano como si en ello le fuera la vida.
"Vaya, la verdad es que está mona cuando se pone roja de esa forma" Roxas parpadeó, comprendiendo que él también se había ruborizado "¿Qué se supone que estoy pensando?"
-¿Qué has visto, Naminé?- preguntó en alto, acercándose a la chica, que seguía mirando el escaparate- ¿Algo que valga para mi regalo?
-No creo¡demasiado caro!- respondió Naminé, señalando el objeto que estaba mirando.
Se trataba de un colgante de plata, expuesto en el centro del escaparate, con forma de alas de ángel semiextendidas. La pieza estaba tan bien tallada que cada pluma era visible y parecía agitada por el mismo viento.
El problema, como Naminé había dicho, era el precio.
-Vale más que todo mi sueldo de un mes…
-Te lo dije- Naminé se giró, observando las otras tiendas con los ojos entrecerrados- Entonces, buscaremos otra cosa. Veamos¿cómo es la chica a la que quieres hacer el regalo¿Y qué… tipo de regalo es?
-¡E-es sólo para su cumpleaños!- se apresuró a asegurar Roxas, clavando la mirada en el suelo.
Naminé sonrió, como si ya supiera demasiado.
-Pero¿qué le gusta hacer a esa chica?
-Bueno, se que está loca por el cantante del grupo "Los Elegidos del Reino" y que también le gusta ir al cine, la fotografía y montar a caballo.
Naminé cerró los ojos un momento, pensativa. Cuando los abrió, brillaban con la satisfacción de un niño que ha resuelto un complicado ejercicio de matemáticas en el colegio.
-Ya está- declaró- ¿Qué tal la biografía de Los Elegidos del Reino? Estoy segura de que eso le encantaría a cualquier fan.
Roxas asintió, señalando después una tienda especializada en música y temas relacionados con ésta.
-¿Lo venderán allí?- preguntó.
-Seguramente en cualquier parte- respondió Naminé con un gesto de asentimiento.
Dejando atrás el escaparate donde estaba expuesto el colgante con forma de alas, los dos nuevos amigos cruzaron el pasillo principal del centro comercial, en dirección a la tienda de música.
El establecimiento estaba saturado. Gente yendo y viniendo, entrando y saliendo, escuchando los nuevos CDs en los expositores o, simplemente, mirando camisetas o pósters.
-Creo que… te esperaré fuera- musitó Naminé, observando la multitud dentro de la tienda con la desgana plasmada en el rostro.
Roxas asintió. La verdad era que la chica no parecía gozar de muy buena salud, y estaba empezando a palidecer ante la visión de tanta gente.
-Volveré enseguida- prometió- Bueno… cuando me dejen- rectificó, señalando hacia la multitud con una sonrisa divertida.
-Procura que no te aplasten- bromeó Naminé, riendo.
Mientras Roxas entraba a la tienda, Naminé miró a su alrededor, buscando un lugar en el que esperarlo. Finalmente, se decidió por un banco situado bajo el techo acristalado del pasillo del centro comercial.
Allí, los rayos del sol no llegaban con la suficiente fuerza como para dar calor, pero sí resultaban agradables.
Con un suspiro de alivio, la chica se acomodó en el asiento, sacando luego el bloc de dibujo de su mochila.
El día anterior, y por petición de su amiga, había estado esbozando a Kairi. Ya tenía las líneas de su cara, e esquema de su pelo y acababa de comenzar con sus ojos cuando tuvo que ir a dormir. Satisfecha con el resultado hasta el momento, comenzó a añadir sombras con su lápiz para otorgarles profundidad. Acababa de terminar con las pestañas cuando, percatándose de que alguien se acercaba, levantó la mirada.
-¡Uah!- chilló, espantada, encontrándose cara a cara con unos ojos azules- ¡Roxas!
El chico, asustado por la reacción de Naminé, prácticamente se cayó de espaldas.
-¿Qué pasa?- preguntó, observándola con los ojos como platos.
Naminé se levantó para recoger el bloc que había dejado caer.
-Es solo… ¡me has dado un susto de muerte!- trató de explicarse- Nadie suele ponerse a mirar lo que yo dibujo, y… no se por qué, se me hace raro.
-Uh¿te molesta?- quiso saber Roxas- Lo siento.
-¡No, no! No siempre- Naminé cerró el bloc, pero no lo guardó en la mochila- No me importa que Kairi mire, por ejemplo… y tampoco me importa que mires tú. Quiero decir, es como si te conociera de toda mi vida- se apresuró a añadir.
Roxas asintió con la cabeza, pensativo.
-Sí, es curioso- corroboró- Pero a mí me pasa igual. Cosas de la vida- añadió, sonriendo.
-Cosas de la vida- repitió Naminé, esbozando una pequeña sonrisa- Por cierto¿tienes ya la biografía?
Roxas le mostró una bolsa con el logotipo de la tienda de discos, dentro de la cual se marcaba la silueta de algo cuadrado y pequeño.
-Casi muero en el intento, pero sí, ya está- bromeó.
-Ah, genial, pensé que acabarías quedándote sin libro; o que, en su defecto…- volviendo a abrir su bloc de dibujo, Naminé esbozó las líneas de un muñeco de gran cabeza con el peinado de Roxas, cubierto de pisadas y huyendo de una enfurecida horda de fans de Los Elegidos del Reino que parecían querer quitarle la biografía que llevaba bajo el brazo al precio que fuese-… vería algo parecido a esto.
Ante la visión del dibujo, ambos se echaron a reír con ganas, de tal forma que tuvieron que dejarse caer sobre el banco.
-Oh, dios mío, tengo que hacer esto más a menudo- musitó Naminé, tratando de calmarse, pero siendo incapaz.
Roxas asintió con la cabeza mientras trataba de respirar lentamente para no volver a reírse.
-Y bien- comenzó a decir- ¿Qué vas a hacer ahora?
Naminé, ya tranquila, se encogió de hombros.
-Pues… supongo que volver a casa y acabar de organizar las cosas de la mudanza. O comprar algo de comida. ¿Puedes creer que en mi cocina sólo hubiese un paquete de spaghetti, otro de sopa y pescando en conserva? Si por mis padres fuera, ya habríamos muerto los tres de hambre.
-¿Y quién crees que compra la comida en mi casa?- Roxas puso los ojos en blanco- Mi hermano es un vago, y mi padre es igual que él. Mi casa es un manicomio.
Naminé lo observó con la cabeza ladeada, sin acabar de comprender.
-¿Y tu madre?- preguntó.
Roxas apartó la mirada de sus ojos, clavándola en el techo acristalado del centro comercial. En ese momento, Naminé comprendió que no debía haber preguntado.
-Vive en Bastión Hueco. Y yo con ella, hasta hace dos años.
-Yo… No tenía que haber preguntado. Lo siento- se disculpó Naminé, también apartando la mirada.
-Bah, no importa- oyó decir a Roxas, que se levantó- Oye¿te apetece un helado?
Naminé alzó la mirada, sorprendida.
-¿Un helado?- susurró.
Para su alivio, Roxas sonreía.
-De sal marina- explicó- Es la especialidad de Villa Crepúsculo. Salado, pero dulce. Está bueno. ¿Quieres probar?
La chica se levantó también. Había oído hablar de aquel helado antes; y, si no se equivocaba, lo había comido de pequeña, antes de mudarse.
-Bueno- aceptó.
Pero antes de que cualquiera de los dos pudiera añadir algo más, una voz conocida rasgó el aire.
-¡Naminé!
-¡Roxas!
Los jóvenes dieron un respingo, volviéndose para buscar la procedencia de las llamadas. La encontraron.
Sin saber, qué hacer, cruzaron una mirada.
-Kairi, y Selphie, y Olette- observó Naminé.
-Y Hayner, Pence, Riku y Sora.- añadió Roxas- Y Tidus y Wakka.
-Oh, oh- susurraron a la vez.
No podían ignorar al grupo de adolescentes que se acercaba, y tampoco salir corriendo. Lo único que podían hacer era idear una excusa que resultase más convincente que la propia realidad. Tenían que esperar y así lo hicieron, Naminé con el rostro escarlata y Roxas con la mente en blanco.
La primera en llegar hasta ellos fue Kairi.
-¡Naminé¿Pero no ibas a comprar?- preguntó, sorprendida.
-Con él- respondió la chica, señalando la bolsa de Roxas.
-¡De eso nada!- chilló Selphie, que parecía desbordante de emoción- ¡Roxas y Naminé estaban teniendo una cita!
-¡No!- negó el chico rubio- ¡Naminé me estaba ayudando a comprar un libro, nada más!
-Sí, seguro. ¡Vaya con Roxas!- bromeó el joven de pelo plateado que Naminé reconoció como a Riku Asamiya- No conocíamos esa faceta tuya- silbó, coreado por las carcajadas de Tidus y Hayner.
Ahora, las mejillas de Roxas estaban teñidas de rojo oscuro.
-¡Que os estoy diciendo que no!
-¿De verdad?- preguntó Sora con una sonrisa divertida.
-¿No ves que sí, patán?- exclamó de pronto Kairi, con los brazos en jarras- ¡Un poco de broma está bien, pero les estás haciendo pasar un mal rato!
La mueca divertida de Sora pasó a un gesto de fastidio cuando se giró para mirar a la chica pelirroja.
-¿Y a ti quién te ha preguntado?- replicó.
-¡La parte dormida de tu cerebro!
-Querrás decir la tuya¿no?
-¿Es que eres sordo además de estúpido?
-¡Oh, cállate, Kai!
-¡No te aguanto!
-Y entonces¿qué haces aquí?
-Ya te lo he dicho cuando has aparecido, Sora Igarashi. ¡Salir con un grupo con el que, salvo excepciones de pelo picudo, me divierto!
-¡Y yo ya te he dicho que estaba antes que tú!
-¿Quién te ha dicho que te vayas¡Sigue estando e ignórame!
-Pues…
-Eh, eh, basta ya- intervinieron Wakka y Olette.
Mientras el grupo al completo trataba de detener la acalorada discusión, Naminé y Roxas cruzaron una mirada de alivio. Al parecer, la atención se desviaba de ellos por el momento.
-Vaya casa de locos- susurró la chica rubia.
-Te acostumbrarás- repuso Roxas, también en voz baja.
Naminé asintió con la cabeza. Por lo que había visto hasta el momento, no le caían mal.
-Entonces, el helado queda para otro día- dijo Roxas.
Naminé sonrió.
Cada vez le gustaba más Villa Crepúsculo.
Notas:
Tarde un poco desde el martes, pero es que este capi ocupa 6 paginas en word y estoy de examenes. Aun asi, no ha habido demasiado retraso esta vez, y yo intentare actualizar al menos una vez por semana, como ya he dicho Xx
En fin, en este capitulo 4 se presenta ya al que va a ser el grupo de amigos al completo. Roxas y Naminé, Sora y Kairi, Hayner y Olette, Tidus, Wakka, Pence, Riku y Selphie. Creo que no me olvido a nadie, pero deberían ser 11 en total xD
Otra cosa, supongo que os habreis dado cuenta, pero no viene de mas decir que los protagonistas son un año mayores con respecto al juego. Es decir, que todos tienen 16 años en lugar de 15, y Riku, un año mayor, tiene 17 en vez de 16. Iba a decirlo en el primer capi, pero se me olvido xD
Como siempre, el "trailer" estara al final de las notas, debajo de las reviews, que pr cierto, comentare ahora.
hiromi koizumi :
Si, las escenas al final del juego entre Roxas y Naminé son las mas bonitas. Y tambien lo poco que sale de ellos en el FMV del final. Me encanto (bueno, eso y todo lo SoraKairi que salio tambien, aunque bueno, sigo siendo mas fan de Roxas y Naminé ahora mismo xD) Y lo de Sora llamando Kai a Kairi... pues salio solo despues de 3 juegos de KH, incluyendo el Chain of Memories, controlandolo xD
Bueno, y aqui esta lo que pasa en el centro comercial, aunque de momento no me ha cabido nada de Sora y Kairi. Posiblemente, en uno o dos capitulos saque ago mas de ellos xD
mary-chan :
Seh, estoy satisfecha con la escena de los pasillos, la verdad dan ganas de tener un chico asi para que te saque de todo el barullo xD Lastima que en mi instituto lo unico que hagan es abrir puertas y empujar... mi vida es injusta xD
Y si, Roxas es una monada de chico. Ademas, cada vez que lo veo, me dan ganas de tocarle el pelo a ver si es suavecito (pero que tonterias digo xD)
Y vueno, el dibujo esta aun a medio hacer por falta de tiempo, pero ya tengo el lineart hecho a photoshop y solo falta pintarlo, asi que quiza para el siguiente capitulo pueda ya tenerlo acabado Xo
En cuanto a los trailers/avances, ahi esta el del capi 5, con lluvia y todo.
yuka :
Lo de la ansiedad era lo que trataba de conseguir, sobre todo con el mini-trailer de abajo. Bueno, no solo eso, sino hacer la espera algo mas llevadera, porque se que tardo cuatro o cinco dias minimo entre cada capitulo, y, de momento voy deprisa porque quiero utilizar la inspiracion que tengo ahora para escribir lo maximo que pueda
La chica del regalo... puede que al final la acabe sacando, pero, al menos, no en los primeros capitulos. De momento, lo que puedo asegurar es que, por lo menos, la mencionaran bastante. Lo de que salga o no, creo que acabara dependiendo de por que parte siga la historia despues de cierto punto que tengo pensado poner xD
Y la amistad de Sora y Kairi... pues es una pena que apenas quede nada de ella, pero bueno, es culpa de Sora (pobre chico, pero es verdad), ya se vera por que varios capis mas alante xD
hannahhm :
Je, es que ultimamente me ha dado por escribir historias de instituto y tengo muchas ideas en mente. Y, ademas, para KH viene que ni pintado, porque como es probable que haya un KH3, si se intenta continuar donde lo dejo el videojuego, con el tiempo quedaria mal porque seria diferente a lo que hicieran los de Square. Asi que... universo paralelo con los chicos monos de KH xD
Lo de los capis buenos, lo intentare, y en cuanto a la chica del regalo, se aclarara mas adelante, porque de momento creare algo de tension dejando ese cabo suelto xD
DaRk-YüN :
Si, definitivamente he llegado a la conclusion de que Sora llamando Kai a Kairi me gusta xD Te lo imaginas sonriendo con esa Sonrisa-Sora suya y llamandola Kai, y queda bien xD
Y la chica del regalo de Roxas se vera un poco mas adelante. Pero eso si, sera un personaje que yo me invente, porque para eso no me pega ninguna de las chicas del grupo, y Yuffie, Aerith y Tifa me parecen demasiado mayores para eso xD Supongo que podria reducirlas de edad, pero prefiero inventar un personaje desde cero, teniendo en cuenta que la personalidad de ninguna de las 3 me vale para lo que quiero xD
Weno, espero q os guste a todos este capi 4 xD
Y en el próximo capítulo...
5: Tardes de Lluvia.
111---111
-¡Oh, vaya, llueve!- se oyó exclamar a Selphie, que había asomado medio cuerpo por la ventana- ¡Qué bien, me encanta cantar bajo la lluvia!
111---111
-Una más y listo- susurró para sí, apagando la música y dejando caer los cascos sobre sus hombros- Veamos¿dónde está el timbre?- alzó la mirada, buscándolo.
Y entonces la vio.
111---111
-Naminé, te estás mojando.
-Tú también- susurró ella con una sonrisa- Además, me gusta la lluvia.
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"Y así los días de mi calendario iban pasando... y la lluvia de las tardes de Octubre lograba calmarme..."
Y eso ha sido todo por hoy. Nos vemos en el siguiente capitulo.
Espero vuestros reviews con muchas ganas, me ayudais a mejorar la historia
