Capítulo 4... Es mi destino ---------------------------------------------------------------
-... ¡¡¡ ESTÚPIDOS !!!... - Lestad se movía de un lado a otro con paso rápido, su semblante reflejaba gran molestia -... ¡¡¡TODOS SON UNOS ESTÚPIDOS!!!... -
-... P... Pero mi señora... -
-... ¡¡NO SE ME ACERQUEN!!... YA NO SE LES PUEDE ENCARGAR NADA... ¡¡¡VOSOTROS SOIS UNOS INEPTOS!!!... - Caminó hasta la salida del salón dando grandes zancadas, hecha una furia dio un gran empujón al sirviente que custodiaba la entrada
- .... ¿Dónde está Sirus?... - lo interrogó
-... Es... este, yo no... no lo sé...-
Lestad soltó un gruñido - ... ¡¡Ustedes dos!!... - se volteó para encarar a un par de temerosos demonios inferiores -... Búsquenlo y llévenlo a mis aposentos... -
-... Si señora... -
Una vez en su alcoba Lestad cogió una botella de licor, se dejó caer pesadamente encima de una pila de cojines. Bebió directamente del envase hasta saciarse y limpió con su manga el resto de brebaje oscuro que había quedado sobre sus labios. -... Son unos estúpidos, un gran montón de imbéciles, ahora que he logrado obtener la confianza de Zellas-sama esta masa de papanatas me pone en ridículo, sólo debían robar el legado sin hacerse notar... Pero no, claro que no, jamás pueden seguir instrucciones tan fáciles... Por lo menos me di el gusto de eliminar a los imbéciles que quedaron con vida... -
- ... Nunca les encomiendes a los inferiores el trabajo que puedes hacer tu... - Se bufó una voz -... ¿Tú crees que Xellos era un revoltoso maniático y por esa razón se le veía tan inquieto de un lugar a otro?... -
Lestad frunció una mueca de molestia - ... No me importa lo que ese bufón haya hecho o dejado de hacer... -
-... Vamos Lestad no seas cuadrada y abre los ojos, estoy de acuerdo con que era un bufón, pero al fin y al cabo, uno muy astuto, siempre hacía el trabajo por si mismo, sabía de antemano que en los inferiores no se podía confiar... Je je je, además no creo...- la voz se tornó irónica -... que las acciones del bufoncillo te fueran tan indiferentes...-
-... ¡¡¡CALLA!!!... NADIE TE HA PEDIDO TU MALDITA OPINIÓN... - vocifero la mazoku completamente harta, al mismo tiempo se ponía de pie para arrojar la botella a medio vaciar contra la pared.
La voz chifló de alguna parte - ... Fiuuuuuu... que mala puntería...-
-... ¡¡Vasta Sirus, ya pónete serio!!...- Le recriminó la namagomi
Un lobo de pelaje fino de un negro azuloso brillante, comenzó a materializarse frente a la joven, llamaba la atención de tan peculiar animal sus ojos celestes y su estilizada figura negra aterciopelada, suave a la vista, demostraba ser un animal poco común -... Yo siempre he sido serio... - le recriminó el lobo una vez aparecido.
-... Bien, bien, bien, yendo al grano... ¿Para que le soy útil "Mi lady"?... ¿Supongo que no me ha llamado sólo para charlar?...-
-... Supones bien... Necesito algunas de tus bestias... -
Sirus frunció una sonrisa maliciosa -... Y dime ¿Cuáles te apetecen Lestad?... -
-... Las más feroces y menos estúpidas, por supuesto... -
-... Ninguna de las bestias que yo entreno se ha jactado de ser una imbécil... -
- ... Espero que sea así... -
- ... ¿Y que me darás tú a cambio?... -
Lestad arqueó una mueca de fastidio -... Si todo resulta a la perfección veré la manera para que seas recompensado... -
El lobo clavó su mirada maliciosa sobre la namagomi y dio unos pasos hasta que ambos, animal y mazoku, estuvieron separados por un par de milímetros. Inmediatamente una bruma turbia-oscura rodeó a Sirus y en ese momento el exceso de pelo negro y de animal fueron desapareciendo. Frente a Lestad se irguió un alto y sugestivo hombre de piel extremadamente blanca, singulares ojos almendrados, de color celeste y pelo negro-azuloso anudado en una tirante cola, de la cual solamente se escapaban dos mechones brillantes que caían a cada lado del pálido rostro. Todo aquel ser combinaba perfectamente con las negras vestimentas, desde la pequeña armadura pectoral, negra, que cubría su pecho hasta las botas y guantes de oscuro cuero.
- ... Como tu sabes nada es gratis... - extendió su mano derecha hasta tocar el bronceado rostro de la mazoku - ... Y tu sabes lo que a mi me gustaría...- le susurró muy cerca del oído, la mano del hombre lobo comenzó a deslizarse suavemente por el cuello de la namagomi.
Lestad se apartó de Sirus bruscamente - ... Creo que ha sido todo por hoy... - Agregó con enojo.
- ... Vaya, vaya.... - Sirus soltó una risotada burlesca -... Se me había olvidado que la pequeña namagomi se ha estado reservando para su ser especial, ¿me equivoco acaso?... -
- ... ¡¡No vales la pena!!... Limítate a realizar tu trabajo y déjame en paz... - chilló la mazoku alterada.
- ... Ufff...- Sirus se abanico con una mano - ... Que cambiada estás Lestad, no pensabas eso cuando tiempo atrás viniste tan inocentemente a mis aposentos, aún recuerdo aquel día como si hubiera sido ayer, eras tan frágil en ese entonces y viniste a mi, sí, claro que sí, búscate de mi apoyo para calmar tus penas y satisfacer aquellas necesidades ocultas que no podías aplacar porque incluso en el presente jamás ese ser especial te ha correspondido... - Sirus clavó su mirada recelosa sobre la namagomi -... Te compadezco, seguirás arrastrándote hasta el día que no le seas indiferente... Mientras que a mi lado... -
- ¡¡ CÁLLATE ME ENFERMAS !!... - Lestad de un salto quedo detrás del hombre lobo, su brazo derecho rodeando el cuello de éste y una afilada daga apuntando su garganta -... Tenme respeto... recuerda... siempre voy armada... -
-... No te tengo miedo Lestad...- Una bruma oscura rodeó a Sirus -... yo también guardo algunos trucos bajo la manga... - Frente a la mazoku Sirus nuevamente convertido en lobo comenzó a desmaterializarse hasta el punto que en unos cuantos segundos ya había desaparecido.
-... Diablos, Sirus eres un... -
-... Pues a mi parecer pienso que Sirus está celoso de alguien... - comentó una voz femenina.
Lestad se volteó rápidamente - Mi señora Zellas... ¿Usted, usted ha oído todo?...-
El ama de las bestias se acomodo en los suaves cojines -... He oído un poco, aunque ese poco me ha parecido muy interesante... ¿Quién es ese ser especial?...-
Lestad bajó la vista -... yo... - un leve rubor cubrió sus mejillas -... yo nunca...- miró de reojo a su señora y tembló -... Yo... usted... yo siempre le he sido devota a usted...-

~*~~*~~*~

Xellos acomodó sus viejas y maltrechas ropas sobre la cama, la maltratada camiseta beiche, su polvorienta capa y los pantalones negros hecho jirones, cogió el único y huérfano guante blanco-opaco que había logrado conservar y lo calzó en su mano derecha, en su mente una nostalgia tremenda lo invadió, era una verdadera lastima deshacerse de aquellas ropas que al parecer le habían acompañado mucho tiempo y aunque no estaba seguro de que eso fuera cierto al menos así lo sentía.
-... Lastima, es una verdadera lastima...- masculló mientras se quitaba el guante -... Era una vestimenta muy bonita... -
Caminó hasta encontrarse con un pequeño taburete y tomó entre sus manos el paquete que había estado descansando sobre la banquilla, fue soltando las amarras que sobre el papel amarillento habían estado ocultando el contenido y quitando la envoltura lentamente extrajo desde el interior unos sencillos ropajes, alzó una ceja y recordó aquella vez en que Filia había comentado que tal vez aquellas ropas no serían de su estilo, y al parecer no se equivocaba -... Son .... ¿cómo decirlo?.... demasiado claras... -
Se vistió rápidamente, sin darle mayor importancia al asunto, con una camiseta de color celeste adornada con delgados ribetes de color azulino a nivel de cuello y bordes de las mangas, pantalones beiche, botines de cuero café y un sencillo cinturón azul anudado sobre la camiseta. Una vez listo se situó frente a un espejo para observar su figura y se sorprendió frente al hecho de que no se veía mal con la ropa puesta, sólo había algo que le incomodaba y era que durante el tiempo de convalecencia su cabello había crecido varios centímetros de más, fue así como hurgando dentro del cajón de un mueble encontró una delgada cinta negra que le ayudó a recojerce su larga melena púrpura en una cola baja -... Así está mejor... - pensó mientras cerraba pícaramente un ojo frente al espejo.
Se dirigió hasta la cama, sentándose sobre el colchón. Soltó un leve suspiro antes de doblar nuevamente su antiguo atavio -... Que peculiar vestimenta... - frunció una semi sonrisa -... Si no fuera experto en estos asuntos diría que parece atuendo de sacerdote o algo así... - . Luego comenzó a levantar su mano derecha distraídamente y la llevó a su costado para luego cerrarla en la nada -... Diantres...- susurró al tiempo que comenzaba a tantear el colchón a su lado en busca de algo -... ¡Pero que diablos!...- volteó su rostro y observó a su alrededor, no había nada, fue en ese momento que se sorprendió así mismo, había querido coger algo, había estado buscando algo, ¿pero qué?. Se puso de pie y desdobló nuevamente las viejas ropas estirándolas sobre la cama una vez más, examinó todo buscando lo que le faltaba -... Es muy raro, ¿ qué es lo que falta?... no lo recuerdo... no puedo recordarlo... - se llevó una mano al mentón
-...Bueno ¡En fin!... Que se le va hacer, sólo deben ser ideas mías... -

~*~~*~~*~

Filia releyó con sumo cuidado las últimas palabras trazadas sobre la blanca hoja, esa misiva debía ser detallada perfectamente, y aunque no era mucho lo que podía explicar porque ni ella misma comprendía los últimos hechos que se fraguaban a su alrededor, trató de que fuera lo más explícita posible. Cuando estuvo segura de que nada faltaba dobló la hoja para guardarla dentro de un sobre, encendió luego la mecha de una delgada vela roja y vertió un par de gotas de cera liquida encima de la cubierta, una vez realizada dicha tarea cogió un pequeño timbre de madera que le fue de ayuda para estampar su sello sobre la esperma.
-... Listo ahora sólo debo escribir el destinatario... - alzó su pluma y la introdujo en el embace de tinta negra para luego redactar con buena caligrafía sobre el papel el nombre de la mercenaria-hechicera más conocida en el mundo, -... "Lina Inverse"... Espero que ella pueda aclarar algunas de mis dudas...- Filia extendió ambos brazos sobre su cabeza y dejó escapar de un gran suspiro; se notaba visiblemente cansada, y es que en aquel pueblito tan encerrado era muy difícil conseguir información, sin embargo, tenía fe en que su antiguo grupo de camaradas pudieran entregarle al menos una pista; recordó la conversación que días atrás había tenido con su fiel amigo Jiraz.

******* Inicio del recuerdo*******

-... Pues me preocupa la situación, me ha comentado un comerciante viajero que le ha tocado presenciar el movimiento de extrañas criaturas en las ciudades de la periferia... -
-... ¿Crees que estos extraños hechos tengan relación con Xellos?... -
-... Pues no estoy seguro señorita Filia, aunque lo más probable es que así sea, según me enteré aquellos seres andaban tras la pista de algo... Tal vez buscan al namagomi... -
-... Al parecer no puedo escapar de los conflictos, lidiar con problemas se ha convertido en parte de mi rutina diaria...- Filia ocultó su mirada llorosa tras sus finas manos -... Y pensar que lo único que deseaba era llevar una nueva vida pacifica...- La dragona propinó un fuerte golpe en la mesa y Jiraz dio un salto sorprendido -...¡¡¡Con que fin dejé el sacerdocio para alejarme del antiguo clan de dragones!!!... ¡¡¡Con que fin me vine a vivir a este remoto y apartado pueblito para comenzar una nueva vida!!!... Ohhh por Cephied, te juro Jiraz que yo solamente quería tranquilidad... te lo juro, si lo hubiera sabido, si tan sólo lo hubiera sabido, ¿por qué me apiadé de aquel demonio cuando lo vi herido?, ¿por qué lo traje a mi hogar?... Este es un el ciclo sin acabar, que da vueltas y más vueltas... y estoy cansada, no tengo fuerzas para impedir que deje de girar...-
-... Venga señorita Filia, no puede hablar así...- el zorro rojo puso su mano sobre el hombro de la mujer -... Si pierde la esperanza, si pierde su propia confianza que será del pequeño Val...- Jiraz clavó su mirada sobre el pequeño dragoncito que se había quedado dormido sobre la gruesa alfombra de la sala -... Recuerde que ahora él es su hijo, y aunque no sea su verdadera madre es parte de usted, es un pequeño que ahora depende de su persona, de su fortaleza... Señorita Filia no decepcione a su propio hijo, no le falle... - Filia giró su mirada sorprendida hacia Jiraz y luego hacia Val -... No podemos escapar de nuestro destino, ni usted, ni yo, porque es parte de nuestras vidas, así como el destino incitó a mi amigo Gurabos a emprender su viaje alrededor del mundo, así como el destino tal vez ha preparado alguna nueva empresa para Inverse y su grupo, así como me ha impulsado a mi para permanecer a su lado y ayudarla, o como ha obligado al namagomi a quedarse en este lugar... para todos nosotros el destino esta girando, tal vez de manera diferente en cada uno, pero al fin y al cavo girando igual... Y bueno, desde el interior de mi ser pienso que nuestra tarea no es huir, sino al contrario hacer que ese destino de las vueltas en la dirección y en el sentido correcto...-

******* Fin del recuerdo*******

Filia sonrió, aquel era su destino y nunca más trataría de escapar de él, no le fallaría a su hijo, a su fiel camarada zorro, ni a sus otros amigos y conocidos. Si era necesario pelear por el bienestar de su propio futuro y de sus seres queridos lo haría con valentía y sin miedo -... Gracias Jiraz, te debo una, querido amigo, si no me hubieras recordado mi tarea ahora estaría completamente perdida... Hace mucho tiempo me prometí a mi misma que sería la perfecta madre para Val, que haría todo lo que estuviera a mi alcance e incluso lo imposible para que fuese feliz y mi egoísmo casi me hace olvidarlo... - Filia salió de sus pensamientos y comenzó ha incorporarse mientras cogía la carta entre sus manos -... ¡¡Animo Filia Ul Copt!!... - exclamó -... Tienes mucho trabajo pendiente, ahora sólo espero que Lina Inverse pueda ser de ayuda... -
-... ¿ Lina Inverse?... - Preguntó una voz tras ella
Filia torció una sonrisa en su rostro y sin voltear procedió a guardar la tinta y la pluma en un cajón de su escritorio - ... Es una vieja amiga mía... -
-... Me suena ese nombre... -
-... Pues no lo dudo, ella es una hechicera de gran poder, es muy conocida por todo el mundo...- Filia fue acercando su mano para alcanzar la delgada vela aún encendida.
-... Ahh, ya veo...-
-... Yo también querer ser hechicero mami... ¿Puedo, puedo mami?...-
-... ¡¡Val!!... - Filia se giró rápidamente y lo que vió la dejó sin habla
-... Este... me he encontrado al pequeño Val al pie de la escalera y me ha pedido que le lleve a caballito... ¿Verdad?...-
-... Yo quero un pony mami... un pony... ¡¡Arreeee!! ¡¡Arreeee!!... -
-... Auuuch... eso duele Val... - Se quejó Xellos cerrando un ojo. El pequeño Val encaramado a su espalda, a caballito, tiraba con gran entusiasmo de su recogida cola púrpura, como si esta fuera algún tipo de rienda.
-... Tío Xellos... vamos correeee...- El dragoncito tiró de su cabello -... Correeee, correeee...- El namagomi asintió con un ligero Auuuchh y comenzó a dar pequeños saltitos.
Filia hecha una piedra observó sorprendida no sólo el espectáculo, sino también la actual apariencia del demonio, el pelo púrpura recogido, las nuevas ropas, rasgos invisibles que ahora eran completamente visibles y es que aquella melena copiosa había ocultado gran parte de las estéticas facciones de aquel rostro -... ¿Aquello es un demonio?... pues no lo parece...- Se dijo así misma sin despegarle a Xellos un ojo de encima.
El namagomi paró en seco - ... ¿ Qué es eso?... - preguntó dejando a Val en el suelo y mirando confundido.
- ... ¿Eso?...- Exclamó Filia
Xellos abrió los ojos sorprendidos - ... ¡¡ SU... SU!! ... - apuntó con el dedo índice a la mujer.
-... ¿Mi qué... ¡¡¡AAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHH...- gritó la ex- sacerdotisa mientras tiraba de su vestido para ocultar la punta de su cola.
-... Usted... ¡¡¡¿usted tiene cola?!!!... - interrogó el asombrado Xellos mientras se inclinaba levemente tratando de mirar insistentemente bajo el vestido de la rubia.
-... ¡¡¡¡¡Pervertido... pervertido... ¿qué estás haciendo?!!!!...- exclamó la ruborizada mujer mientras le daba un mazazo en la cabeza al curioso y fisgón demonio, que por el impacto recibido de aquella maza de acero fue impulsado varios metros del lugar donde se encontraba para finalmente chocar y quedar enterrado en una gruesa pared.
-... ¿Duele?... ¿duele?...- preguntó entretenido el pequeño Val que se había acercado al mazoku para enterrar repetidamente su diminuto dedo en el gran chichón que había aparecido en la cabeza del herido.
-... AUCHHH... - gimió Xellos mientras se incorporaba adolorido y algo aturdido por el golpe, llevó su mano derecha a su cabeza y tanteó el gran chichón, sorprendiéndose así mismo ante el hecho de haber sobrevivido a ese descomunal ataque.
-... Que... yo... cola... ¿qué ha sido todo eso?...- preguntó aún turbado mientras observaba a la furiosa mujer murmurar algo entre dientes.
-... Mami tiene cola... mami tiene cola... mami tiene cola... mami tiene cola... mami tiene... Auchhhh... - gimió el pequeño dragoncito que también recibía algo de "dulzura " de parte de Filia, un fuerte coscorrón en la cabeza que al igual que Xellos le dejaba estampado contra la pared.
Pero aquella acción inesperada y nada premeditada hizo reaccionar a la rubia, que repentinamente dio un salto y observó totalmente sorprendida lo que había hecho -... ¡¡¡¡Lo... lo siento... yo no quería!!!...- repuso algo nerviosa mientras se acercaba histéricamente al par de heridos.
-... No se preocupe, me duele un poco la cabeza pero no es nada grave y Val esta un poquito atontado pero no hay nada que temer... - comentó el demonio mientras levantaba del suelo al pequeño dragoncito.
-... Yo no me refería a ti... - apeló Filia arqueando una ceja y tomando protectoramente al pequeño entre sus brazos -... ¿Mi bebé estas bien?... Mami lo siente... todo es culpa de Xellos... -
-... ¡¡¿Yo qué?!!... -
Filia fijó una mirada asesina sobre el demonio, cortándole el habla a éste y caminando hasta el otro extremo de la habitación sentó a Val sobre el escritorio para observar a la luz de la vela el pequeño moretón que adornaba su cabecita turquesa -... Todo esto es tu culpa... ¡¡¡¡demonio de pacotilla!!!!... - reprochó la dragona.
- ... ¡¡¡¿demonio de pacotilla?!!!... - la boca de Xellos arqueó una mueca de disgusto al mismo tiempo que su frente se adornaba con una pequeña y acentuada venita, y eso extraño porque de hecho no le incomodaba el apelativo "demonio", pero si le molestaba el calificativo " de pacotilla".
Una gota rodó por la nuca de Filia temerosa de lo que su tonta boca había hablado, volteó rápidamente temiendo haber metido la pata, le había dicho demonio y ahora... retrocedió unos pasos orillándose el escritorio -... yo, este... -
-... Lagartija pesada... - murmuró bajito el mazoku con una sonrisa de quien tiene pinta de estar muy picado.
-... ¿¿QUEEE???... - exclamó la dragona abriendo sus ojos sorprendidos.
Xellos se tapo la boca con ambas manos, había insultado a la mujer y sin darse cuenta había disfrutado la sensación de decirle aquellas palabras, como si eso fuera lo más natural del mundo -... Yo... - fue lo único que alcanzó a murmurar porque a pesar de haberse dado cuenta de su falta, le invadían unas enormes ganas de reírse y burlarse de la rubia.
Pero lo que vió después fue lo que casi desató la risa que Xellos había tratado de ocultar -... yo... me voy a trabajar... - comentó mientras escapaba de la habitación y a duras penas hacía un esfuerzo colosal para no soltar una carcajada que delatara lo que sus despiertos sentidos habían percibido, un olor extraño, luego unos cuantos hilos de humo ascendiendo sobre la cabeza de la ex-sacerdotisa. La pequeña llama de la vela aún encendida estaba quemando un largo y abundante mechón de cabello a la rubia.
-... AHHHHHH... AGUAAA.... AGUAAAA... - Fue lo siguiente que escuchó, cuando él ya fuera del alcance y la vista de la mujer pudo liberar toda aquella risa reprimida y aunque no se explicaba el por qué se su reacción estaba conciente de que todo aquello era muy divertido.
-... Cosas así deberían pasar más seguido...- sonrió aún cuando estaba confundido, sentía que su conducta no había sido la adecuada, pero en su interior una rara sensación le decía que era algo natural, eso le inquietaba.

~*~~*~~*~

Deris Ravenclaw caminó rápidamente por las calles de aquel pueblillo internándose finalmente en una estrecha y sucia callejuela. Observó a su alrededor y con un suspiro maldijo su suerte.
-... ¡¡¡Diablos!!!... callejón sin salida... - dio unos cuantos pasos y agudizando su vista leyó el letrero colgante sobre la tienducha de mal aspecto al final de la estrecha callle.
-... Una taberna... - murmuró -... realmente me hace falta un trago... -
Peino su corto cabello con los dedos de su delgada mano derecha y abrazando fuertemente los pergaminos que sobresalían de su grueso bolso de cuero se dirigió hasta la puerta de aquel local. Dio una mirada disimulada a su alrededor, la desconfianza iluminaba su rostro y es que como una de los cartógrafos reales de Saillune había desarrollado, en sus numerosos viajes, una habilidad extraordinaria de percepción y observación. Le estaban siguiendo, podía sentirlo e incluso respirarlo en el aire, algo le había estado asechando los últimos días... ¿pero qué?.
Aún con el rostro receloso entró finalmente a la taberna y sentándose junto a la barra de pedidos, escuchó como un borracho hacía algo de alboroto en el lugar -... ¡¡ Qui... hip... quier... hip... quiero una habitación... -
-... Ya le he repetido como mil veces que esto no es una posada... - replicó una molesta y gorda mujer, que parecer era la encargada del local.
Deris esbozó una media sonrisa y decidió preocuparse de sus asuntos, desenrolló uno de sus amarillentos pergaminos y lo exploró cuidadosamente -... sólo me faltan un par de días para llegar...- Suspiró cansada recordando aquel día en que había abandonado su patria, cálculo en su mente, se cumplirían ya seis meses viajando por tierras extranjeras. Aquella expedición por el mundo exterior había sido excitante en un principio pero a esas alturas empezaba a echar de menos su hogar, su familia y a sus amigos, deseaba llegar lo más pronto a Saillune donde daría por terminado su largo y cansador trabajo.
La cartógrafa levantó su vista notando como una hermosa mesera de singulares ojos oscuros y largo cabello gris esperaba frente a ella.
-... ¿Va a beber algo señorita?... -
Deris sonrió -... Una cerveza de manteca por favor...-
-... Muy bien... - exclamó la mesera mientras llenaba una jarra de licor
La viajera recibió la bebida y le dio unos cuantos sorbos -... Ummm, que raro sabor, está bastante dulce... -
-... Es nuestra receta especial, tan sólo unas cuantas gotitas de miel... -
-... Ahhh ya veo...-
-... ¿y que hace por estos lugares señorita?... -
-... Este, bueno, he estado confeccionando mapas del territorio fuera de la antigua barrera... -
-... ¿mapas?...- preguntó la mesera sonriente.
-... Aha, mapas que puedan ser de utilidad a mi reino... pero he terminado ese trabajo y ya vuelvo a mi hogar...-
-... Me alegro por usted supongo que debe estar ansiosa por regresar al reino de la magia blanca...-
-... Sí...- respondió Deris, pero un extraño pensamiento recorrió su mente y su rostro fue adornado una vez más por la desconfianza.
-... Espere un momento... - murmuro poniéndose a la defensiva -... ¿Cómo sabe que regreso a Saillune...-
La mesera esbozó una sonrisa rara -... Pues usted me lo ha dicho... ¿no lo recuerda?...-
-... Yo la verdad... - Deris hizo memoria -... la verdad es que no recuerdo nada...- la viajera llevó la mano derecha a su cabeza -... Tal vez he bebido demasiado, la cabeza me da vueltas... -
-... Debe ser el licor y el cansancio del viaje... - increpó la mesera estrechando ambos ojos.
-... Sí, creo que tiene razón, estoy fatigada... de pronto me he dado mucho sueño...-
-... Si gusta puede rentar una de las habitaciones del segundo piso...-
-... ¿Habitaciones?... pero creí que no... -
-... Desea descansar ¿verdad?... - Preguntó la mesera.
Deris asintió un poco confundida, aún así se puso de pie a duras penas y caminó hasta las escaleras que conectaban con el segundo piso, allí la mesera le esperaba en los primeros escalones con un manojo de llaves y una extraña mirada.

~*~~*~~*~

Hien negó con su cabeza, mientras se acercaba con pesadumbre hacía su maestro.
Milgazia que le esperaba al otro lado de la calle suspiró con desilusión -... ¿nada?... -
El muchacho asintió.-... Busque en los alrededores y obtuve muy poca información... quedan muy pocos dragones... la mayoría murió en la batalla contra la estrella oscura...-
-... ¿Y usted maestro?... -
-... lo mismo... en el templo del Rey Dragón de Fuego... este... - una gota rodó por la nuca de Milgazia al recordar la extravagante y extraña apariencia del lugar -... los pocos dragones que quedaban allí decían no saber nada de ella... dejó el lugar hace un par de años...-
Con apariencia afectada Hien bajó la mirada - ... Es como si la tierra se la hubiese tragado... maestro estoy preocupado... -
-... No seas pesimista, la encontraremos... -
Hien asintió observando nuevamente a Milgazia -... ¿la extraña verdad maestro?... - Milgazia parpadeo un par de veces confundido -... Bueno para ser sincero todo es muy raro... siempre la creí, la creímos muerta, siendo que la realidad era otra... -
El muchacho de cabellos cobrizos sonrió -... ¡¡ Sí... La encontraremos!!!... - El joven amplió más su sonrisa -... ¡¡ Nos ponemos en marcha entonces!!... - y comenzó a caminar
Milgazia alzó una ceja cuando vió a su alumno volverse hacía el... -
-... Este... - el muchacho sonrió tontamente mientras se llevaba una mano a la cabeza -... ¿ y a dónde tenemos que ir ahora?... -

~*~~*~~*~

Una pequeña niña rubia entró con paso rápido a la angosta caverna y suspiró con alivió cuando vió todos los huevos en su lugar, se inclinó sobre el tibio nido y posó suavemente una de sus manos sobre un huevo en especial, sonrió cuando este se movió un poco, el pequeño dragón en su interior se preparaba para salir en muy poco tiempo -... Serás un gran dragón y velaré por ti hasta que lo consigas... - Sonrió mientras ofrecía una oración a Cephied -... Por favor ayúdalos... protégelos de todo.... -
Unos pasos... ¡¡unos pasos, alguien se acercaba!! y la pequeña rubia dio un respingo, se volteó rápidamente lista para todo, para enfrentar a cualquier demonio, pero en su lugar encontró el amable semblante de...
-... Filia, debes salir de este lugar... es muy peligroso, los demonios han conseguido penetrar nuestras áreas ... -
-... No, no quiero, debo velar por el bienestar de los huevos, es mi deber y sabes que no me retractaré de lo que he dicho... -
-... La lucha es inevitable, ¿lo sabes verdad?... - Filia asintió
-... Cuídate entonces, yo lucharé y vengaré a todos los que han muerto... -
El muchacho rubio beso en la frente a la pequeña Filia
-... ¿Nos volveremos a ver?... ¿verdad?... -
El muchacho sonrió pero de sus labios no brotó respuesta alguna... ¿acaso era una despedida?... Finalmente lo vió alejarse rápidamente entre las penumbras de aquella fría caverna.
- .... ¡¡¡Milgazia espera... Milgaziaaaaaa!!!... -
-... Milgazia... - gimió Filia mientras se incorporaba sobre su cama muy asustada... ¿Por qué había soñado con eso si había pasado ya tanto tiempo, se abrigó con una bata mientras se ponía de pie, ya era de mañana y hoy comenzaba la Feria, observó por la ventana y vió a Xellos acomodar unas cajas en la entrada de la tienda, se había levantado muy temprano. Filia sonrió después de todo no era un mal trabajador y atraía a las chicas a su tienda, desde que había llegado no podía quejarse, el público femenino se había convertido en una buena clientela últimamente, pero... ¿por qué tenían que acercarse tanto a él cada vez que entraban a su tienda?... Eso le molestaba eran unas babosas que no tenían ningún derecho sobre él, en cambio ella... Se sonrojó al pensar esas tonterías, después de todo que le importaba a ella que se acercaran o no al estúpido namagomi.
Filia caminó hasta su guardarropa y buscó dentro de éste algo que ponerse, tomó un lindo vestido verde agua y lo posó sobre sus hombros -... Ummmh, sí, éste esta bien...-

~*~~*~~*~

Sirus observaba entretenido sentado sobre las ramas de un gran roble toda la algarabía que se había formado en aquel lugar... siguió con la mirada a una muchacha de cabellos castaños y trenzas caminar entre la multitud, aquella feria había atraído mucha sangre fresca sobre todo la de lindas jovencitas en la flor de su vida, sonrió, tal vez hoy sería un día muy especial.
Repentinamente estrechó sus almendrados ojos celestes sintiendo aquella energía tan peculiar, se incorporó de la rama y se elevó varios metros sobre el gran roble
Observó a la figura que lebitaba frente a él esbozando una sonrisa maquiavélica -... He conseguido interferir el correo...- comentó divertido el hombre- lobo e hizo aparecer entre sus manos una carta... -
-... Muy bien... - murmuró la oscura silueta -... No queremos que Lina Inverse se enteré tan fácilmente...-
-... Sí... usted manda y yo obedezco...-
-... Siempre has sido muy fiel y eso me gusta... seguiremos con nuestro jueguito, y ya sabes... - enrosco su dedo en un pequeño rulo platinado -... Lestad no debe enterarse... ya nos encargaremos luego de ella...-

~*~~*~~*~

Filia estaba ordenando unas artesanías en el rincón del puesto que le había tocado atender en la feria, fue en ese instante cuando vió como un grupo de curiosas muchachas se acercaban a su local y observaban interesadas los artículos que estaban a la venta.
-... ¿ Buscan algo en especial?... - preguntó Filia al grupo de jovencitas -...Tenemos mucha cerámica fina y...-
-... ¿Dónde está el señor Xellos?... Queremos que él nos atienda...-
Filia frunció el ceño -... ¡¡¿qué?!!...-
-... Sí... - afirmó una jovencita de voz aguda -... Es que es tan guapo que... -
-... Yo vine a la feria sólo para verlo...- comentó una muchachita baja
-... Yo también...-
-... Pues yo trataré de invitarlo al baile que se celebrará en la plaza del pueblo...-
-... No es justo...- murmuró otra -... Yo pretendía hacer lo mismo...-
Filia ya para esos momentos estaba que echaba humos... ¿Es qué esas niñas babosas no pensaban en nada más?
-... ¡¡¿¿Van a comprar algo niñitas??!!... - casi gruño la rubia mientras trataba de controlarse.
-... No señora... esperamos a Xellos-san...-
Eso había sido el colmo, la gota que derramo el vaso, Filia apretó sus puños, decirle a ella señora cuando se notaba a distancia su hermosa y lozana juventud... y lo peor es que ni siquiera había cumplido los 550 años, miró con odio a las muchachitas.
-... Pues Xellos ya esta comprometido para el baile... siento desilusionarlas... -
-... ¡¡¿CON QUIEN?!!...- gritaron a coro las niñas.
-... Pues con... pues... con... conmigo...-
-.... ¿Con la señorita Filia?... - preguntó una voz repentinamente.
-... Si, si, si... conmi...- Filia volteó sorprendida y con el rostro azul mientras clavaba su mirada en el rostro sonriente de Xellos -... Este, yo... - una pequeña gota rodó por su cabeza ¿qué pasaría ahora?.... si Xellos descubría su mentira frente a esas niñas tontas, sería la burla de ellas. Tragó nerviosamente sin apartar su mirada del namagomi.
Pero en contra de lo que ella esperaba Xellos se le acercó y la rodeó con sus brazos, Filia dio un respingo al sentir aquellas manos apretar su cintura.
-... Pues... - Xellos sonrió divertido -... Filia-chan y yo iremos al baile juntitos... no puedo dejar a mi novia sola en este día tan especial...-
La joven rubia tembló entre los brazos del demonio sintiendo como la voz se le ahogaba en la garganta y como sus mejillas ganaban color.
Xellos estrechó más fuerte a la dragona apoyando su mejilla contra la colorada mejilla de la mujer, era divertido ver la cara desconcertada tanto de Filia como del grupo de muchachitas.
-... Bueno... - dijo finalmente -... Es mejor que siga trabajando... - Xellos soltó la cintura de la rubia sintiendo como ésta se estremecía levemente -... No olvides Filia-chan...- Xellos cerró un ojo pícaramente -... Tenemos una cita...-

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Filia gruño entre dientes toda aquella situación era estúpida... ella una seguidora de Cephied, dragón dorada y descendiente de la casta de los dioses estaba citada para ir a un baile con un demonio y no cualquiera sino uno de los peores de su especie, observó de reojo como Jiraz atendía a un anciano y como el pequeño Val se entretenía jugando al tiro y blanco en el puesto de al lado... Un baile... un baile, ella y con... atisbó a Xellos que estaba siendo rodeado por un grupo de muchachitas... No, imposible, se buscaría una excusa y le diría a Xellos que estaba demasiado cansada para ir. Fijó su mirada sobre una pareja que se acercaba a su puesto y que conversaba animadamente sobre el baile.
-... ¿Ya has comprado tu máscara Navit?...- preguntó un muchacho de cabello castaño
-... Este... no...- La joven de apariencia frágil bajo la mirada no muy animada.
-... ¿Por qué te has puesto así?... ¿qué es lo que preocupa?...-
-... Y si no te encuentro y si resulta que durante el baile me emparejo con otro muchacho, preferiría no...-
-... Vamos Navit, estamos destinados a estar juntos, no debes temer... Además sólo se trata de un baile... -
-... Tienes razón...- sonrió la joven
-... ¿Sucede algo señorita Filia?...-
-... Oh Jiraz... este no... ummh... Todos se ven ansiosos por el baile... ¿no crees?...-
Jiraz asintió con un movimiento de cabeza, -... La celebración esta siendo todo un éxito, la feria, las entretenciones y el vino es tan dulce como la miel...-
-... Máscaras...- murmuró Filia recordando el tema de la joven pareja.
-... ¿Qué?...-
La rubia tomó al pequeño zorro de un brazo y lo llevó a un rincón donde el namagomi no pudiera oírla.
-... Los muchachos... han hablado de máscaras...- Jiraz pestañeó confundido se notaba que no entendía nada.
-... ¿máscaras?...-
-... Sí, ¿qué tiene que ver el baile con las máscaras?...-
-... ¿Ahh eso?...- Jiraz se llevó una mano al mentón -... ¿No le han informado aún?...-
Filia negó con la cabeza -... Pues este es un baile especial...-
-... ¿Especial?... ¿Un baile de máscaras?... -
-... No sólo eso...- Jiraz tomó asiento entre un montón de cajas apiladas -... Se cuenta una historia que ha pasado de generación en generación en este pueblo... -
Filia interesada tomó asiento junto a Jiraz -... Según se dice hace mucho tiempo, varios siglos atrás, Diniria la hija del jefe de este pueblo conoció al sacerdote de un reino enemigo llamado Lemud, al parecer ambos seres se enamoraron perdidamente, sin embargo, el padre de Diniria preocupado por la seguridad de su hija, prohibió esa unión... Diniria angustiada pidió una oportunidad a su padre para demostrarle que el amor que compartían tanto Lemud como ella era verdadero. Y fue así como el padre de la joven aceptando las suplicas de su hija les concedió una segunda oportunidad, organizó una gran fiesta para celebrar la excelente cosecha de ese año y reunió a un gran grupo de hombres y mujeres, todos ellos camuflados con sombreros, máscaras y demases, si durante la celebración tanto Lemud como Diniria se emparejaban demostrarían su amor verdadero...-
-... ¿y qué sucedió?... - Filia casi se comía las uñas impaciencia.
-... Pues ambos se encontraron... lo que demostró que su amor era verdadero... -
-... ¡¡Bien!!...- Filia abrazó a Jiraz feliz -... ¡¡Se encontraron... se encontraron!!...-
Pero Filia se separó rápidamente de su amigo y comenzó a procesar toda la información
-... ¿Entonces por esa razón se celebra un baile de máscaras en el pueblo?... -
Jiraz asintió -... Se supone que si se empareja con una persona el día del baile ambos compartirán una relación especial... significa que las máscaras no son barreras para encontrar el verdadero amor...-
Filia observó de reojo al namagomi que seguía atendiendo a un grupo de jovencitas, ¡¡eso era genial!!, la tradición decía que debía encontrar a una pareja durante la celebración y usando máscaras era completamente imposible que se topara con el demonio.

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Xellos caminó confundido entre la multitud mirando interesado la decoración de la plaza, fijó su atención en el un montón de globos, cintas de diferentes colores colgando de los árboles, la música romántica y los adornos en forma de corazones colgando de todas partes... ¡¡¡¿en qué mundo se había metido?!!... eso era el colmo, era tanta la cursilería que se concentrada en ese lugar que hasta le mareaba... Y lo peor es que no entendía porque la señorita Filia le había dicho que fueran por separado, que ya se encontrarían luego en la plaza y que además llevara puesto un antifaz, eso era tonto... ¿Cómo la reconocería si todas las personas usaban máscaras?.

-... ¿Han visto al señor Xellos?...- escuchó el namagomi a sus espaldas
-... No, le he buscado por todas partes... -
Xellos sonrió, un grupo de muchachas le buscaba pero con la máscara no le reconocían, eso era una ventaja, a veces le molestaba ser fastidiado a cada momento por esas niñitas, pero lo que en ese momento le estaba molestando realmente era esa sensación de vacío de su estomago, luego recordó no haber cenado nada antes de salir y ese aroma a helado de vainilla tan delicioso como el de ¿Saillune? no le dejaba concentrarse... caminó entre un par de parejas que hablaban animadamente y casi chocó con algunas que bailaban muy cerca, siguió ese dulce aroma, aquel aroma que estimulaba cada uno de sus sentidos, helado doble de vainilla con crema y trocitos de chocolate, llegó hasta una sección de la plaza donde se alineaban varías hileras de mesas y exploró con su mirada cada una de éstas hasta que logró encontrar la procedencia de ese aroma tan dulce, ahí en una de las últimas mesas y en una zona no muy iluminada una muchacha de largas trenzas, antifaz adornado con finas plumas y piedritas de colores brillantes, y vestida con una delgada y ajustada solera de color blanco- perla, daba pequeñas lamidas a su helado de vainilla.
Xellos sintió un extraño calorcito subir por su cabeza para finalmente posarse en sus mejillas, ya había apartado su vista de aquel dulce helado y ahora se concentraba en una figura femenina más exquisita y sintió sus piernas moverse hacía ese lugar sin que estas realmente le hicieran caso, ¿qué era esa extraña energía que le hacía moverse sin que realmente tuviera conciencia de ello?... Pero de pronto notó que se había detenido antes de llegar a aquella mesa, la mujer levantó la vista de su helado... por fin le había reconocido.

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Filia se movió sigilosamente entre las parejas enmascaradas, no quería encontrarse con Xellos, aunque eso era casi 100% imposible, la idea de emparejarse con el namagomi era ridícula y le hacía reírse, una dragona y un demonio, su relación era innatural, pero aquello no descartaba la esperanza de encontrar alguna otra pareja con quien divertirse un ratito... ¡¡y que diablos si lo que había contado Jiraz era cierto incluso podía encontrar al amor de su vida!!...
Clavó su mirada en un joven muy parecido a Xellos que bailaba con una muchacha de cabello negro en el centro de la pista y el joven de más allá tenía su misma estatura y otro muchacho que era muy parecido al namagomi se besaba muy apasionadamente con una bella chica muy cerca de las mesas a un rincón de la pista de baile.... ¡¡¡¿SE BESABAAAA?!!!... Filia dio un brinco y su cara se tornó de un extraño color azul, la rubia sintió sus piernas temblar y sin pensarlo se acercó rápidamente hasta ese lugar, pero al estar a unos metros de aquellas mesas sintió nuevamente el aire llegar a sus pulmones... se había equivocado, no era Xellos, suspiró profundamente, casi se le había salido el corazón... Pero tomó conciencia de algo... ¿por qué había reaccionado así?... ella estaba tratando de alejarse del demonio y en contra de lo que pensaba parecía estar obsesionada y lo veía en todas partes.
-... Tonta... - se auto-recriminó y mientras se abanicaba con la mano, ya que le estaba molestando el calor, vió su salvación, a unos cuantos pasos había un pequeño puestito que vendía refrigerios.
Finalmente Filia se dejó caer suavemente sobre una de las sillas mientras sostenía entre sus manos un rico helado de vainilla con crema y trocitos de chocolate, le dio unas pequeñas lamidas a su delicioso manjar frío mientras se relajaba con la suave música que se estaba tocando en ese momento. Pero una extraña sensación llamó su atención, le estaban observando, levantó la vista de su helado y ahí estaba un hombre de melena hasta los hombros, vestido completamente de negro con un antifaz igual de oscuro. Sus mejillas se sonrojaron cuando notó que éste estaba a unos centímetros de su mesa y le extendía su mano.