Hola!!!!

Aki les dejo el siguiente capi, como verán este será algo diferente... espero k les guste.

Y musas gracias a las dos maravillosas personas k me animaron con sus comentarios.

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Algunas horas antes, en el famoso distrito de Beika...

Un joven de no más de nueve años de edad, camina por las calles en dirección a casa de uno de sus amigos.

Solo k esta escena, en apariencia normal, ocultaba tantos misterios como os podáis imaginar.

El pequeño pese a lo k su cuerpo aparentaba, era en realidad un estudiante de segundaría llamado Sinichi Kudo y conocido también como el mejor detective juvenil de todo Japón.

Un día mientras estaba en el parque de atracciones con su amiga de la infancia, Ran Mouri, fue testigo de un intercambio entre unos misteriosos hombres de negro y un político.

Tan absorto se encontraba mirándolos, que no se dió cuenta de que había uno a su espalda, quien rápidamente le golpeó.

Semiinconsciente le obligaron a tomar un veneno y cuando despertó…

Su cuerpo se había encogido!!!

Si esos hombres descubrían que Shinichi Kudo, seguía con vida, tanto él, como todos los que le rodean estarían en peligro de muerte.

Siguiendo el consejo del profesor Agase decidió ocultar su identidad y cuando Ran le preguntó por su nombre respondió…Conan Edogawa.

Oculto, bajo su nueva identidad, decidió mudarse a casa de Ran y su padre, un detective privado, para encontrar alguna pista sobre esos misteriosos hombres de negro.

Por mucho que intentará ocultar su identidad ya había varias personas que la han acabado descubriendo.

El profesor Agase, sus padres Yusaku y Yukiko Kudo, el detective del oeste Heiji Hattori, Kaito Kid el ladrón fantasma y Ai Haibara.

Cuyo verdadero nombre es Shiho Miyano y solía trabajar para la organización que la encogió pero cuando se entero de que habían matado a su hermana, Akemi, les traicionó y escapó tomando la misma droga que dieron a Sinichi, encogiendo también su cuerpo.

Lentamente, con la ayuda de esta, y de algunos miembros del FBI, Conan, había podido adentrarse cada vez más en la organización, hasta descubrir a varios integrantes.

Entre ellos, destacaba Gin, uno de los hombres de negro que le hizo tomar el veneno. Gin es la mano Izquierda del Jefe de la organización, un asesino imnato, con la característica de k siempre olvida el rostro de sus victimas una vez estas son asesinadas; Y Vozca hermano del anterior. su rango en la organización es de simple subordinado de Gin, debido a su carencia de sangre fría.

Otros miembros de la organización conocidos por Conan son, Chianti y Korn, francotiradores, Kir, conocida internacionalmente como Rena Mizunashi, el miembro más joven de la organización, y al parecer, de cierta relevancia y por último, Vermouth, una pieza clave en la organización.

Su verdadera identidad es Chris Vinyard, una famosa actriz, y conoce la identidad de Sinichi/Conan y de Shiho/Haibara pero después de estar a punto de pifiarla en la misión para matar a Sherry, tuvo que hacer un trato con Conan para que dejara en paz a Shijo.

Desde entonces ha mantenido el trato, pero se le ha visto envuelta en motivos relacionados con el Detective Mouri y eso hace sospechar a "Gin"; también se siente en deuda con Ran porque ella, sin saberlo. la salvó de una muerte segura en el caso de cuando estaba a punto de caerse desde una barandilla de incendios, por lo que desde entonces a Ran la conoce como Ángel y a Sinichi como su Bala Plateada.

Sinichi, daba vueltas en su cabeza a todos estos aspectos de su vida; realmente parecía un cuento de hadas, y sino fuera porque era a él mismo a quien le había tocado vivirlo, jamás habría llegado a creer que algo así podía llegar a ser verdad.

Pero allí estaba él, una de las mente más privilegiadas del planeta, atrapada en el cuerpo de un niño.

Realmente no era eso lo k más le importaba; había lago k le preocupaba mucho más que ese estúpido cuerpo k le había tocado portar.

Esos sollozos, esos sollozos k oía cada noche, eran los k verdaderamente se clavaban en su alma como dagas afiladas, dispuestas a atravesarle el corazón y provocando una agonía k no tenía fin.

Y pensar k era el mismo el causante de tales llantos, de tal dolor, era algo k no sabía cuanto tiempo lograría soportar.

A veces pensaba k hubiera sido mejor no haberla conocido nunca, no haber contemplado jamás esos precisos ojos azules que tan rápido se habían adueñado de su corazón.

Tampoco deseaba eso, imaginar una vida sin Ran a su lado, era semejante a imaginar un vacío.

Sin embargo si ese era el precio por la felicidad de ella, estaba dispuesto a afrontarlo.

Pese a todo, eso estaba fuera de su alcance.

La verdad era k se conocían de toda la vida, k habían sido los mejores amigos de la infancia, y k en su juventud, esa amistad había evolucionado hasta convertirse en algo más intenso, en un profundo y verdadero amor.

Si; él, Sinichi Kudo estaba perdidamente enamorado de Ran Mouri, y cada día k pasaba junto a ella como Conan, como su hermano menor, era un suplicio.

Tan cerca de la persona amada, y a la vez tan lejos...

Tan lejos, k ni siquiera podía consolarla cuando, cada noche, escuchaba sus sollozos; sollozos k el mismo provocaba, sollozos k con tan solo unas palabras, una confesión, una única verdad, habrían podido ser cortados.

"Acaso no es irónico, tú, k buscas la verdad, k hallas de mentir a todos – pensamiento k se repetía día y noche, y k lo torturaba sin ermedio"

Y es k ese "todos", para él abarcaba únicamente a una sola persona, a la persona k llenaba su mundo de risas, alegrías, tristezas, penas... ,y ante todo, lo llenaba de amor.

La persona k movía su mundo, k le daba sentido a su vida, k le animaba a mantenerse en la lucha, y sin la cual, haría ya tiempo k se habría rendido.

Pese a todo, cada vez tenía menos esperanzas de hallar la cura al veneno k lo había encogido, menos esperanzas de k su vida volviera a ser algún día como lo era antes, menos esperanzas de que ese momento, ese momento tan soñado, en el que al fin pudiera confesarle a Ran toda la verdad, pedirle perdón por no habérselo dicho antes, y suplicarle que no se enfadará con él, k la amaba como jamás creyó amar a nadie, y k daría lo k fuera por estar a su lado, llegarán a hacerse realidad.

Cada día k pasaba, cada vez k creía haber llegado a algo, un nuevo obstáculo aparecía ante él, un nuevo miembro de la organización se rebelaba, y los límites k acercaban a esta a su destrucción se ensanchaban más, hasta el punto de llegar a creer, k verdaderamente, el diablo se encontraba tras ella.

Sin embargo, un rayo de esperanza se podía ver brillar en los ojos del pequeño, mientras se detenía a tocar el timbre de la casa del profesor.

Hacia nada había recibido una llamada suya informándole k Ai había descubierto algo y necesitaba hablarle con urgencia, y puesto k la chica no era muy dada a las conversiones, Conan creía, o más bien se ilusionaba, con la idea k realmente fuera algo importante, relacionado con la organización, o más concretamente, con el antídoto del veneno k lo encogió, k la propia Haibara había creado en sus años dentro de la organización, y al cual ahora trataba de encontrar una cura, tanto para Shin, como para ella misma.

- Hola Sinichi! – saludo el profesor nada más abrir la puerta – has venido muy rápido.

- Así es – asintió el pequeño detective – le dije a Ran k venía a probar su nuevo videojuego.

- La verdad si quieres ya lo tengo casi listo... – comenzó el profesor, aunque tras la mirada k Conan le dedico opto por terminar – Supongo k primero será mejor escuchar lo k Ai tenga k decirnos.

El chico se limito a introducirse en la casa rápidamente, tratando de controlar sus nervios.

Últimamente se mostraba muy irritable por cualquier cosa, pero es k cada vez le era más difícil contener sus impulsos de correr hacia Ran y contárselo todo, especialmente en aquellas noches k él transcurría en vela escuchado los sollozos k la chica le dedicaba por su separación, y k él, pese a encontrase en el dormitorio de al lado, no podía frenar.

Sin embargo, y pese a la tensión acumulada tras tantos años en las misma situación, no debía pagar sus frustraciones con las demás personas k se preocupaban por él; esa misma tarde Ayumi se había marchado llorando por una mala contestación suya, y no quería que eso volviese a repetirse.

Definitivamente, debía comenzar a cuidar sus impulsos, a menos claro, k deseará k todos los k amaba se vieran obligados a alejarse de él, lo cual, ahora k lo pensaba, tampoco sería una mala idea.

Sacudió la cabeza tratando de alejar de si esos pensamientos.

Por muy mal k se encontrará, sus amigos siempre serían sus amigos, al igual k él, independientemente de su apariencia, interiormente, sus sentimientos y emociones siempre serían las mismas.

Además, aun cabía la esperanza de k todo terminará pronto, por lo k lo mejor sería averiguar k es lo k Ai quería había descubierto.

Justamente cuando se disponía a preguntar al profesor sobre su paradero, la chica apareció por las escaleras k conducían al sótano.

En silenció, Conan se apresuro a escrutar en su rostro, pero hasta para un detective como él, era difícil hallar k se ocultaba tas esa mascara de seria indeferencia.

- Qué es lo k has descubierto, Haibara? – pregunto sin poder contenerse por más tiempo.

- Te veo nervioso Kudo – comento ella tranquilamente mientras tomaba asiento el unos de los sillones, actitud k desesperó al chico, pero k se vio obligado a callar.

- Vamos Ai, no nos tengas en vilo. Sabes lo importante k es todo esto para Sinichi – apelo el profesor a su ahijada.

- Esta bien; supongo k tienes derecho a conocer la verdad. – murmuro la chica, casi apenada. – Tras mis muchas investigaciones, he logrado descubrir, y estoy segura de no equivocarme, k la APTX 6846 no tiene cura.

"No tiene cura... no tiene cura... no... cura... – la cabezo del chico se sentía incapaz de procesar esta información."

- Lo siento, Kudo – pronunció las chica sinceramente apoyando su mano sobre su hombro.

Sin embargo el chico no reacciono ante ese echo, ni siquiera pareció percibir cuando el profesor, preocupado, comenzó a sacudirlo mientras lo llamaba por su nombre, pues su mente, se había perdido muy lejos de ese lugar, concretamente ante la imagen de cierta joven de cabellos oscuros y ojos azules semejantes a los de un ángel.

La chica aparecía sonriente a su lado, no obstante, en un momento determinado, un enrome abismo se abrió a sus pies y ella caía por el mientras pronunciaba su nombre.

- Sinichi! Sinichi!! Sinichi!!! – le llamaba el profesor Agasa; el chico abrió los ojos al fin, pero su mirada se notaba diferente a la k el solía lucir.

- No me llames así. – su voz sonó fría, semejante a la de un cadáver – Sinichi murió en un parque de atracciones hace exactamente tres años, dos meses y diecinueve días.

Yo me llamo Conan, y nada tengo k ver por él.

Ante esas palabras, ni Ai, ni el profesor supieron como reaccionar.

Jamás habían visto a Sinichi en ese estado, parecía k toda su alegría, sus sentido de la justicia, de la amistad, había desaparecido, para dejar tras ellos una simple sombras llena de resentimiento y odio hacia el mundo entero.

El niño se dirigió hacia la puerta, su vida estaba arruinada, como el mismo había dicho, Sinichi Kudo había muerto hacia ya años, su único problema, fue no aceptarlo a tiempo.

Pero eso no se volvería a repetir.

Dentro de nada, Conan Edogawa también desaparecería y solo quedaría en su lugar, un terrible y poderoso vengador, k se encargaría de eliminar a las personas que habías destruido su vida.

Al fin y al cabo, no hay peor enemigo k aquel k no tiene nada que perder, y eso era en lo k él se había convertido.

Por su parte el profesor miraba asombrado al chico, sin saber como responder a sus palabras. Lo único k tenía claro, era k el Sinichi Kudo k el conocía acababa de desaparecer.

Sin embargo había alguien en la sala k no parecía tan segura de ello, alguien k aun guardaba un as en la manga, peor por alguna razón, dudaba en utilizarlo.

No obstante, algo dentro de ella le impedía permitir k todo terminará de ese modo, pese a las posible consecuencias k sus palabras acarrearían.

- Espera Kudo – el ni siquiera detuvo su marcha – todavía cabe una posibilidad – esta vez si logró detener sus pasos – "Pandora" – fue su última palabra.

Esa última palabra resonó en la mente del chico, y pese a no comprender su significado, una nueva esperanza se habría en su mente.

Lentamente, dirigió sus ojos al rostro de la chica, quien se dispuso a una larga y complicada explicación.

CONTINUARA...

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Hola gente!!!

Espero k les haya gustado ya ven k este fue todo un capi dedicado a mi sin, ademas poko a poko el argumento principal se desvela.

Ya les dejo, dejenme sus reviews, si?

Besitos, BY