Al amanecer ese día Hermione se sintió extrañamente incómoda, como si algo no estuviera de acuerdo a lo que estaba acostumbrada, dando una mirada alrededor entendió el problema ¡esa no era su habitación! ¿Dónde estaba?

Los colores de la habitación la llenaron de confusión ¿qué hacía ella en un cuarto decorado con dorado y ¿negro? Es que acaso había olvidado los colores de su casa o había adquirido algún desorden visual. De hecho, frotó con vigor sus ojos y contó hasta tres antes de abrirlos nuevamente y ¡sí! Se encontraba en el mismo lugar, decorado de formas tan extraña. La siguiente pregunta que no pudo responder fue ¿cómo había llegado allí? Recordaba haber encontrado a Draco la noche a anterior y… ¿no podía ser verdad? ¿Cierto? ¡No podía serlo!

Un sonido que la hizo estremecer provino del baño, alguien estaba cantando en la ducha y ese alguien tenía un voz familiar y extraña al mismo tiempo, sin embargo, lo que la asustó fueron las posibles consecuencias de que ese fuera Malfoy ¿acaso ellos habrían…? ¡Imposible! ¿Cierto?

Como respuesta a sus preguntas Drago salió del baño cubierto sólo por una toalla en la parte inferior, las gotas de agua caían por su cabello hasta sus hombros y le daban un aspecto realmente adorable.

-Veo que aún no sabes saludar Granger ¿acaso en la casa del pobretón no les enseñaron normas mínimas de convivencia? –preguntó con malicia Draco.

-¡No tienes derecho a hablar así de los Weasley! -contestó ella mientras se levantaba de la cama para caminar hacia él, al hacerlo notó que no era la mejor idea ya que estaba vestida sólo con una camisa larga que no era de ella, y que dejaba ver una parte de su ropa interior y por eso su rostro adquirió un profundo rosa y un calor desde su vientre empezó a recorrerla al darse cuenta de que Draco la miraba detenidamente.

-¡Pervertido! –lo acusó cogiendo una almohada para cubrirse

-No dijiste lo mismo anoche Granger –replicó él mientras sacudía su cabello húmedo y algunas gotas caían en Hermione.

-¡Ay! –exclamó ella molesta al sentir las gotas caer en su rostro, se empezó a secar con la almohada hasta que una nueva mirada de Draco la hizo notar que había dejado al descubierto nuevamente la parte baja de su cuerpo, con resignación retrocedió hasta la cama y se cubrió con las sábanas. Para su sorpresa el rubio el imitó.

-¿Qué se supone que estás haciendo? –preguntó cubriéndose un poco más.

-Lo mismo que hicimos anoche Granger ¿acaso tu inteligencia no te acompaña por las mañanas? –respondió terminando de cubrirse con las sábanas.

¿Anoche? ¿Qué se supone que hicieron ellos dos anoche? Nuevamente se sonrojó al pensar que ella y Malfoy… ¡no!

-Sí –acotó él como si pudiera leer su mente. -¿Me vas a decir ahora que no recuerdas que acudiste a mi borracha anoche?

Hermione aún sosteniendo la sábana con una mano llevó la otra a su boca para tapar su sorpresa, recordaba haber fingido estar borracha, pero eso no lo podría confesar, también haber tropezado sobre Malfoy y eso sí sin intención. Luego no recordaba nada, más que haberlo tenido tan cerca, más que nunca antes y su aroma…

-Debo confesar que me siento ofendido Granger, ninguna mujer antes se había olvidado de una noche conmigo, pero puedo perfectamente recordártelo –y antes de que ella pudiera detenerlo se puso sobre ella tan cerca que sus narices rozaban, pero con la suficiente experticia para no aplastarla ya que había apoyado sus codos sobre la cama y ahí sostenía su peso.

-¿Qué se supone que estás haciendo Malfoy? –preguntó en un susurro mirando directamente a sus ojos, grises que se habían oscurecido hasta parecer dos carbones.

-Recordarte lo que hicimos anoche –le susurró en el oído haciéndola temblar ligeramente. Ante su sorpresa, Draco se acercó mucho más a ella y empezó a recorrer con su nariz su rostro, delicadamente, precisamente por eso cada punto donde tocaba su rostro enviaba pequeñas descargas de electricidad a todo su cuerpo y ante ello, sin darse cuenta, cerró los ojos y dejó escapar un suspiro. Esto hizo que Draco se detuviera a observarla, sonrojada y con los ojos cerrados, indefensa y eso lo impulsó a llevar una mano al cuello de la chica y acariciando brevemente su cabello subió su mano hacia el cráneo y con la otra mano tomó la mano de ella y la llevó detrás de su cabeza haciendo que sintiera un bulto en ese lugar, al apretarlo consiguió que ella abriera los de pronto por el dolor, Draco aprovechó ese momento para soltar su mano y poner distancia antes ellos.

-No seas tan mal pensada Granger, anoche te golpeaste la cabeza y te desmayaste, así fue como te hiciste ese moretón –explicó mientras se acomodaba en las almohadas dándole la espalda.

-¿Y qué se supone que hacemos ahora Malfoy? –respondió ella muy asombrada por la explicación de él, ¿la había ayudado? Ella sentía la hinchazón en su cabeza y no la ayudaba para nada sentir como su corazón latía ferozmente.

-Dormir, son las 5 de la mañana y tuve que traerte aquí cargada, digamos que no dormí demasiado anoche.

-¡Me quiero ir! –comentó ella volviendo a su estado natural poco a poco.

-Tenemos el mismo deseo Granger, pero se vería sospechoso que anduvieras a las 5 de la mañana por el castillo, saliendo de esta habitación.

-¿Dónde se supone que estamos? –preguntó con curiosidad, dando espacio a la razón, lo que él decía sonaba relativamente lógico.

-¿Dónde más? en la sala común de Slytherin –respondió con suficiencia – y si quieres que te ayude a salir, deberás dejarme dormir un par de horas o aventurarte tú sola, eso sí, te aconsejo tener una buena excusa para Filch y su estúpida gata.

Con eso Draco cerró los ojos e ignoró a Hermione, ella no pudo menos que intentar argumentar lo dicho, sin embargo, no halló ninguna excusa creíble y a medida que pasaban los minutos sabía que era imposible que saliera sin ser vista, sin la ayuda del Slytherin. Decidió tomar una ducha para despejar su mente, se aseguró de encontrar su propia ropa antes de entrar, y al acabar aún eran las 5.25 am ¿por qué el tiempo parecía transcurrir de forma tan lenta?

Sin más remedio, lentamente, se acomodó en la cama, asegurándose de poner un par de almohadones de distancia entre ambos y suspiró ¿quién diría que hacerse la borracha iba a traer estas consecuencias? Cansada acomodó su cabeza sobre una almohada y cerró los ojos, en ese momento todo lo que había ocurrido hace poco volvió a su mente y no la dejaba tranquila. Además, no era de mucha ayuda tener tan cerca a Draco y su particular aroma, con este pensamiento se quedó finalmente dormida.


¡ !

Hoy estoy súper inspiradísima y he decidido actualizar todo lo que pueda y sentí que tenía bastante abandonada la historia ):

Espero que les haya gustado, recuerden que seguimos tres meses antes de los dos primeros capítulos 😉

¡Gracias por leer!

[Editado en febrero de 2017]