The Legend of Korra no me pertenece, sólo tomé prestado.


Nunca la fuimos

IV

Un accidente en la maquinaria de la fábrica central hizo que regresara a casa tarde, tarde para el horario que estuve imponiéndome en los días pasados. Al llegar a casa descubrí la mochila de Bolin en mi sala, pero sólo eso; otra vez está en casa de ella.

Llevan con esa rutina 2 semanas, parecen niños de 15 años, todo el tiempo han de estar pegados a sus juegos y controles, hablando con monosílabos; Bolin a pesar de que es muy chismoso no ha dicho nada; quizá no tengo que preocuparme. Mientras buscaba algo en la cocina el joven en cuestión llegó a casa.

"Hola Asami, ¿cómo te fue en el trabajo?" - Se tiró en el sillón con un libro en la cara -

"No bien, hubo un incidente, pero nada grave" - Simplemente comenté para no entrar en detalles - "¿Cómo estuvo tu sesión de juegos?"

"Ojalá hubiéramos jugado, Korra me estuvo ayudando con unas cosas y cuando vi la hora ya era muy tarde para jugar"

"¿Cosas?, ¿qué clase de cosas?" - No pude contener las ganas de saber -

"Tengo unos problemas en el trabajo, y hablamos de ello" - Se veía bastante decaído -

"¿Por qué no me habías dicho nada? ¿Has hablado con Mako?" - Pregunté con honestidad -

"No, ya sabes como es Mako, no es bueno con los consejo, y pues tú siempre estás ocupada, no te quise dar más problemas"

"Y entonces confiaste en una extraña" - Lo es -

"No es ninguna extraña, si la conocieras también te agradaría, no sabes Asami, ella es genial"

No dije nada porque respeto la opinión de Bolin. Me pregunto cómo reaccionarían si supieran todo lo que sucedió entre nosotras, Bolin seguramente se sentiría resentido, ahora que parecen ser amigos.

Conocí a Korra hace 1 año, un poco más. En un bar cercano Narook's. Esa tarde iba solamente por algo de beber, ya había pedido un tercer trago cuando ella llegó. Me encontraba sentada en la barra y Korra tomó el único lugar libre, el que estaba a lado de mi. Yo estaba ya un poco tomada y comencé a hablar, primero porque estaba tomada y segundo por que me pareció atractiva; ella no parecía querer entablar una conversación pero entre el alcohol y mi boca logré sacarle una sonrisa, después unas palabras y comenzamos a hablar. Ella se marchó, yo no tenían en mente traer una mujer a casa y por su manera de tratarme seguramente ella tampoco pensaba en esa clase de compañía; sin embargo una semana después volvimos a encontrarnos; Korra se acercó a mi como si fuéramos conocidas y hablamos de todo.

No pude evitar el proponerle vernos en algún lugar más privado, a lo que respondió con una carcajada, esa noche se fue antes prometiéndome vernos de nuevo. Ya sabía que Korra no era como muchas mujeres, pero mi orgullo no me dejaba en paz, seguí insistiendo hasta que lo logré, también sabía que ella buscaba algo diferente a lo que yo, pero con tal de llevarla a la cama hice cosas que no debí, no con ella.

Las cosas se salieron de control, yo hice de todo para que dejara de buscarme, la ignoré, me escondí; cuando pensé que todo se había calmado descubrí que se estaba mudando a lado de mi casa, mi reacción no fue la mejor, le grité y la interrogué, la juzgué; ella me ignoró hasta que invadí su espacio personal y me planté frente a ella; recibí una mirada fría y la explicación de que el cambio de casa no tenía que ver con nuestro pasado, que ella estuvo buscando casa por este vecindario desde antes de habernos conocido y que ella ya me lo había dicho pero que nunca la escuché; que de nada tenía que preocuparme si yo antes había sido bastante clara con lo que quería; me pidió que la dejara en paz y que no volviera a dirigirle la palabra.

Fúrica regresé a mi casa. Afortunadamente Korra demostró ser más adulta que yo y nunca he tenido algún problema vecinal con ella; de hecho rara vez la veo llegar o salir. Sus palabras no dejaron de hacer eco en mi y poco a poco caí en cuenta que era verdad lo de la casa; desde entonces me pregunté muchas cosas, entrando en conflicto conmigo misma cada vez que pienso en ella; sé que tuve que haberle dado alguna explicación, incluso disculparme por lo del día de la mudanza pero ella dejó en claro que no quería hablar, con ese argumento y con el tiempo que ya había pasado me convencí de que era mejor no hacer nada, yo seguiría sintiéndome culpable porque al parecer después de Korra descubrí mi consciencia; cada llamada que no contesté, cada mensaje que leí e ignoré me hicieron darme cuenta de la clase de mujer que era, la clase de mujer que aún soy.

Culpabilidad o no, consciencia o no la extaño; con Korra aprendí que hay más que sexo y lujuria, tarde vine a darme cuenta, lo único que espero es que alguna vez al menos podamos saludarnos, pero tengo miedo, y mi orgullo es más grande que mi corazón.

"Aunque no creo que ella pueda verme como algo más que amigos"

"¿Cómo?" - Si Bolin me estuvo hablando antes no lo escuché -

"Korra, no creo que ella pudiera querer algo conmigo" - Esto es interesante -

"¿Y eso por qué lo dices?"

"A ella le gustan las mujeres" - Pobre Bolin, pero espero me siga contando -

"¿Ah sí?" - Estaba en todo mi derecho de preguntar, al fin y al cabo se supone que no la conozco - "¿Estás seguro?, ¿Cómo lo sabes?" - Vamos Bolin, sigue haciendo lo tuyo -

"Pues por que ella misma me lo dijo"

"Bolin, quizá..."

"No, además, está enamorada"

"¿Ah sí?" - Quizá ella aún -

"Sí, de una tal Kuvira, una doctora que conoció hace poco"

"Oh"


N/A:

Hola a todos, espero estén teniendo un buen día y clima agradable, no como yo que estoy en medio de una tormenta tropical (Franklin -_-) que me ha dejado los zapatos y la ropa mojada.

Gracias por seguir la lectura, nos leemos pronto con la parte Shiznat.

Saludos a todos!