16. Acto

Era realmente curioso ver cómo una actividad tan fuera de lo común (al menos para ellos) lograba despertar un interés tan grande. Tal vez era justamente por eso: era algo nuevo, algo brillante, algo que debía ser explorado y curioseado hasta el hartazgo. ¿Y de quién había sido la idea?

De Aioros.

Por supuesto.

Saga se debatía entre la imperiosa necesidad de darse la cabeza contra la pared y reírse a carcajadas de la expresión exaltada de los niños, que correteaban de un lado a otro a lo largo del pequeño escenario improvisado. Al Caballero de Sagitario le brillaban los ojos al verlos jugar sobre el armazón de madera y trozos de columnas de mármol que habían caído hacía quién sabe cuántos años, pero Saga, lejos de estar decidido sobre qué sería lo mejor, se limitaba a mirar todo desde lo alto de un pedestal corrompido por el paso de las décadas con una expresión entre divertida y preocupada. Estaba de acuerdo en que debían tener un pequeño rato de ocio cada tanto, pero eso...

Aioros llamó al orden y todos se le pegaron como lapas, mirándolo con ojitos relucientes de expectación. Comenzó a dar indicaciones, a señalar para aquí y para allá y a repartir papelitos entre todos, sonriendo con ganas ante el entusiasmo de los más pequeños. Pronto cada uno tenía sus instrucciones, acomodados a los pies del escenario más tranquilos de lo que Saga habría creído posible.

El primer turno fue para Camus y Milo.

Mientras que el escorpión imitaba tan bien como podía a un barco y el francés simplemente se quedaba en el centro de la escena y con cara de no saber muy bien qué estaba pasando, el Caballero de Géminis se acercó al arquero meneando la cabeza y con algo parecido a la resignación pintada en el rostro.

— ¿No te parece que hay mejores obras de teatro para representar que una escena de Titanic? —preguntó, haciendo una mueca cuando Milo comenzó a correr a toda velocidad hacia Camus, que logró cubrir la superficie del escenario de escarcha y provocó que el griego patinara y cayera arriba del otro—. Mitos griegos, epopeyas...

—Vamos Saga, tienen más que suficiente de eso todos los días —replicó el Santo de Sagitario, levantando los pulgares en señal de aprobación y componiendo una brillante sonrisa cuando Camus lo miró como pidiendo ayuda, pues Milo parecía estar aporreándolo como si se hubiera compenetrado con la historia y realmente creyera que el acuariano era el iceberg—. ¡Van muy bien!

Saga se tapó los ojos con una mano, espiando de cuando en cuando a través de sus dedos para asegurarse de que aún no hubiera muerto alguien.

Sería una larga jornada.

...

Nota: ah, qué difícil que es hacer un comentario al respecto de esta cosita sin pies ni cabeza :v

Quería entrar en detalle al respecto del macabro plan y de las oscuras intenciones (?) de Aioros buscando formas de entretener a los más pequeños, pero luego el contador me avisó que estaba por llegar a las 500 palabras y... y bueno, qué se le va a hacer. La próxima hago una serie de oneshots, me siento tan limitada con esto xD

Gracias a todos por leer, por seguir la historia y por tomarse el tiempo para dejar un review. En serio. Me alegran la mañana xD Por otro lado, me gustaría saber si hay algún asunto en particular que les gustaría que tratara. Hago lo que puedo y normalmente me gusta escribir a mi antojo, pero me gustaría saber qué opinan. A modo de disparador (?)

¡Nos estamos leyendo!