The Legend of Zelda
(Sin titulo)
Hola Zeldicos, he regresado con un nuevo capítulo de mi historia, espero que hasta ahora, todo haya salido bien, y si no, pueden enviarme sus dudas, quejas, en forma de reviews, y así será más eficiente.
Sin nada más y nada menos, les presento este nuevo capítulo. ¡Disfrútenlo!
Capitulo 2: 1/2
''Dias de trabajo''
No había sonido alguno, después de todo, parecía haber sido un sueño. Sentía una brisa cálida acariciarle el rostro, y tenía un leve dolor en algunas partes del cuerpo. Sentía su respiración calmarse poco a poco, pero a pesar de todo, sentía que solo había sido un sueño, un sueño nada más.
Deseaba levantarse, pero el cálido y reconfortante aire que sentía le impedía abrir los ojos. Los sentía pesados, a pesar de que lo más probable era que hubiera dormido horas. Tal vez era un poco de miedo por sentirse en un lugar desconocido, pero a pesar de todo, se sentía seguro. No fue sino hasta que escucho el sonido de algo levantarse, cuando abrió los ojos. Estaba aun mareado por la convulsión que tuvo horas antes, en la fiesta en honor a la directora, pero no era para alarmarse, era normal que eso sucediera, también que estuviera atontado, pero por alguna razón, no se sentía así, supuso que era por haberse quedado dormido. En eso pensaba Leen Damkeen, cuando otro sonido lo hizo reaccionar, y voltear a su alrededor.
El sonido que había escuchado era el de Hikary, su mejor amiga, levantarse del suelo. A Leen le pareció extraño por un momento, que su amiga lo mirara con cierto miedo, pero luego vio la lógica de su temor, al mirar a ambos lados, y encontrarse con que no estaban en la biblioteca, donde, si su mente no le fallaba, habían estado la última vez.
-Leen…- Había cierto temor en su voz.
-Creo que pienso como tu- dijo Leen con tono preocupado.
El chico se levanto del suelo, y observo. Era cielo azul, azul claro, como el de un día primaveral. Se encontraban en alguna clase de prado, con arboles a su alrededor y distintos tipos de plantas que él no pudo reconocer. A lo lejos alcanzaba a escuchar el sonido de un arroyo. No fue hasta escuchar ese sonido, que Leen se dio cuenta de la enorme sed que sentía.
-Leen, no creo que estemos en el colegio- Hikary empezaba a sentirse un poco desesperada. No sabía nada de ese lugar.
-Extraño, pero Hikary, ¿no te da la sensación de tener demasiada sed?- dijo este mirándola.
-Cielos, ahora que lo piensas, si, y creo escuchar un arroyo cerca- Hikary empezó a buscar con la mirada.
-Creo que deberíamos buscarlo, supongo- admitió Leen.
-¡Perfecto, vamos!- dijo Hikary mostrando un poco mas de ánimos.
-¡Alto, Hikary espera!- Leen la tomo le hombro.
-¿Sucede algo Leen?- dijo ella, un poco molesta.
-Creo que de verdad no sabemos dónde nos encontramos, si miras a todos lados, veras praderas, arboles y rocas, no podemos andar por ahí sin saber que es este lugar, sería mejor marcar por donde vamos antes, ¿no crees?- dijo Leen observándola, serio.
-Tienes razón, ¿cómo no me di cuenta?- dijo Hikary.
-¿Qué harías sin mi?- Leen estaba extrañamente alegre ahora.
-Eres un bipolar- dijo Hikary dándole un golpecito en el hombro.
-Anda, vayamos a investigar- dijo Leen buscando algo en su bolsillo.
-¿Que tienes ahí?- pregunto Hikary mirándolo con el ceño fruncido.
-Aquí esta, es un regalo de mi padre, ¿lo recuerdas?- dijo Leen sonriéndole y mostrándole una navaja de bolsillo.
-Ah, ya veo, ¿y como una pequeña navaja nos ayudara?
-Fácil, marcare con ella los arboles por los que pasemos.
-Oh, eso me gusta, entonces sigamos- dijo Hikary aplaudiendo.
Hikary y Leen caminaron sin parar, pasando por un grupo de arboles que estaban muy juntos, haciendo batallar a los dos jóvenes. Hikary tropezó varias veces, a pesar de estar acostumbrada a pasar por lugares así, pues sus padres eran dueños de algunos ranchos y otros terrenos llenos de caminos pedregosos y de arboles enormes, en los cuales su padre mandaba construir algunas fincas que vendían, o que usaban en vacaciones. Leen había ido con ella también a esos lugares, pero no era tan bueno caminando en ellos, así que tropezó muchas veces. Leen marcaba los arboles con flechas que indicaban como regresar.
Después de caminar un buen rato, se encontraron con un pequeño sendero que, al seguirlo, los llevo a un lago de gran tamaño, no muy profundo, pero sí de hermosa agua cristalina que parecía estar tan fresca, y así era. Al llegar, Hikary y Leen corrieron a comprobar el estado del agua. Afirmativamente, el agua estaba deliciosa y estaba limpia. No parecía haber peces, y hasta ese momento, no se habían encontrado con ningún animal, ni siquiera una mariposa o algún sonido de la naturaleza. Solo brisa cálida y el sonido de los arboles al moverse, sus pasos, y el sonido de la cascada situada al otro lado del lago.
Leen y Hikary entraron al agua, los dos se quitaron los zapatos y las calcetas, y se remojaron los pies. El cielo tenía un hermoso color azul cielo claro, y ocasionalmente pasaban algunas nubes grandes y blancas, que a Hikary le pareció que eran como algodones enormes.
Después de un rato, decidieron regresar a la orilla, y sentarse un rato, ya que se mojaron un poco las ropas, y querían que se secaran. Así pues, regresaron y se acostaron bajo la luz del sol, mientras sus ropas y ellos se secaban. Estaban encima de una roca que a pesar del sol, estaba fresca.
-Hikary, ¿no te da la sensación de querer quedarte en este lugar todo el tiempo?, ¿de no querer regresar a los problemas escolares?- dijo Leen con una voz contenta.
-Claro que sí, es muy tranquilo. Llegue a pensar que nos encontrábamos en algún lugar de los terrenos fuera del colegio, pero no vi ninguna torre o muralla que indicara que estamos cerca. Así que a pesar de todo, me siento extraña, es decir, ¿cómo llegamos a este lugar sin darnos cuenta?
-Eso mismo me he estado preguntando todo este tiempo, tampoco he visto señal alguna de el colegio, y creo que a pesar de todo, podrían venir a buscarnos- dijo Leen mirando el cielo.
-Eso espero- dijo Hikary con un tono preocupado.
Los chicos se quedaron un rato mirando el cielo, y jugando a encontrar formas en las pocas nubes que pasaban, y se quedaron nuevamente dormidos, ya que el día estaba muy reconfortante.
Hikary despertó de repente, sintiendo algo frio en su rostro. Abrió los ojos y se encontró con un cielo nublado, del cual empezaron a caer unas cuantas gotas de agua, pensó en las nubes que habían visto anteriormente, y que seguro eran parte de este cielo nublado, y, aunque esas no se veían grises, estas estaban oscuras y parecían cargadas de agua.
Leen despertó también, y miraba el cielo con curiosidad, al parecer, pensaba exactamente lo mismo que Hikary.
-Deberíamos irnos a un lugar con techo- dijo él.
-Leen, estamos en medio de un lugar que no conocemos, no creo que encontremos un lugar con techo aquí, y refugiarnos bajo los árboles no es una muy buena idea- dijo Hikary con un tono molesto. No es que odiara la lluvia, pero empezaba a hacer frio, y eso no le gustaba.
-Sera mejor que nos vallamos a otro lugar, tal vez encontremos una casa y podamos pedir hospedaje, no me vendría mal un lugar calientito- dijo Leen levantándose y bajando de la roca.
-Está bien, espero que tengamos algo de suerte con eso ya que no me gusta el frio- dijo Hikary bajando con ayuda de Leen.
Los chicos caminaron por el lugar, olvidando por completo marcar áreas donde hubieran estado antes, observando por si veían luces en señal de alguna vivienda.
Anduvieron lo que les pareció horas, sin éxito. El cielo empezó a tornarse más oscuro, y la lluvia nunca ceso. Hikary empezaba a hartarse, mientras que Leen al parecer, lo disfrutaba.
-Mira qué lugar, se ve tan bien con este cielo, pienso que es magnífico, y la lluvia está muy fresca- Leen estaba irradiando felicidad.
-No se tu pero empiezo a hartarme, a mi no me gusta tanto la lluvia como a ti, y el lugar cada vez está más oscuro.
Leen y Hikary empezaban a cansarse, hasta que divisaron a lo lejos, una luz brillante. Hikary y Leen sintieron que sus ánimos subían, y encontraron nuevas fuerzas para seguir caminando, e incluso para correr hacia aquella luz.
Sus ánimos subieron más al ver que esa luz era emitida por una lámpara de gas que se encontraba colgada enfrente de una puerta, en una cabaña. Los dos fueron corriendo hacia ese lugar. El terreno era algo pedregoso y difícil, pero lograron llegar sin muchos rasguños. Ay que tomar en cuenta que los chicos llevaban sus uniformes escolares, lo cual les ayudo a no rasparse mucho. Los chicos llegaron a la cabaña. El lugar estaba demasiado oscuro, y no alcanzaban a ver mucho, solo lo que la lámpara dejaba.
-Oye Leen, ¿crees que este lugar este habitado?-pregunto Hikary intentando verlo con la poca luz que había.
-Eso supongo, digo, yo no dejaría una lámpara encendida. Deberíamos llamar a la puerta- afirmo Leen, dirigiéndose a la puerta de madera.
Leen llamo a la puerta, y, si no fuera por los pasos que escucharon, se hubieran resignado a seguir llamando.
Se escucho un sonido de llaves, un cerrojo y la puerta abrir despacio.
-Hola, ¿Qué hacen tan tarde y quienes son ustedes?- dijo una voz femenina, como la de una niña.
-Lalon, te he dicho muchas veces que primero te asomes por la ventana antes de abrir la puerta- dijo otra voz femenina, esta vez como el de una joven.
-Oh, disculpen por molestar tan tarde, me llamo Leen y ella es mi amiga Hikary, nos perdimos desde hace un buen rato y nos gustaría saber en dónde nos encontramos- dijo Leen tratando de ver a la persona que había hablado, pero apenas y veía un poco del interior de la casa, al parecer, esta tenía sus luces apagadas.
-Mi nombre es Malón, y ella es mi hermana menor, Lalón. Este es el Rancho Lón Lón, conocido por su deliciosa y nutritiva leche fresca, su venta de hermosos caballos y bellos Cuccos- dijo ella con un tono alegre.
-Disculpen pero, ¿qué es un Cucco?- dijo Hikary que en su vida había escuchado hablar de lo que fuera que fuese eso.
-Antes pido disculpas, es de noche, muy tarde y está lloviendo, por favor, pasen- dijo Malón. Hikary y Leen imaginaron que sonreía.
-Muchas gracias- dijeron Leen y Hikary al unisonó, tenían frio y deseaban entrar a una habitación calientita.
Los chicos entraron a la casa, que al encender la luz de las velas, vieron que era muy bonita. Era una salita, con paredes de madera y marcos colgados con hermosas imágenes de lugares que ellos no reconocían. En una de ellas, se veía un gran castillo.
-Que casa tan bonita- dijo Hikary observando todo. Había un sillón de tres asientos, de madera roja, con almohadillas cafés. No muy lejos, se encontraba una silla de madera, con el asiento de cojín café oscuro. Un tapete de colores oscuros se extendía en el suelo de la sala. La sala era pequeña, cuadrada y, para Leen y Hikary, era como sentirse en casa. A lado de la puerta por la que entraron, había un perchero muy bonito, junto con una base para paraguas. En una parte, cerca del sillón donde se sentaron, había una chimenea, a la cual encendieron fuego. Encima había varias fotografías.
-Lalon, ¿podrías traer un par de mantas, por favor?- pidió Malon mientras les servía a Hikary y a Leen una taza de algo que parecía Té. Olía muy bien.
-Claro, voy corriendo- dijo la pequeña, entrando a un corredor.
-¡Ay!- grito Leen de repente, temblaba un poco por el frio, y el liquido le había caído en un raspón que se había hecho al caminar.
-No me había percatado de sus raspones, ya regreso- dijo Malon con tono preocupado. Hikary y Leen se quedaron solos en la sala.
-Leen, ¿deberíamos preguntar dónde estamos? Empiezo a preocuparme, no sabemos nada de este lugar, y nos quedamos dormidos. Seguro los chicos en la escuela se empezaran a preocupar. Imagínate, tal vez si estemos cerca, podríamos intentar regresar- susurro Hikary con voz temblorosa. Era realmente cierto lo que decía.
-Tienes razón, pero la verdad, no recuerdo que hubiera un rancho cerca del instituto, ¿y tú?- pregunto Leen. En realidad, el instituto se encontraba lejos de una ciudad situada en Europa. Rodeada de montañas y bosques. Por lo tanto, parecía un poco improbable que existiera un rancho en las afueras del castillo, y aun quedaba el hecho de cómo habían llegado.
-Yo no, y la verdad, empiezo a sentirme algo angustiada, es decir, no sabemos cómo llegamos, y ahora nos encontramos en la casa de alguien a quien no conocemos para nada- Hikary se paró de su asiento a terminar de hablar, y se dirigió a la chimenea. Observo las fotografías. En una de ellas, un hombre robusto de cabello café oscuro, barba y bigote poblados, sonreía mientras un par de niñas de cabello rojo zanahoria, una mayor que la otra, se encontraban encima de un caballo café de crin negra. En otra foto, una mujer de cabello como las pequeñas, con una mano sostenía a una bebe, y con la otra acariciaba a un caballo, más bien yegua, de color rojo con crin blanca y nariz oscurecida. La mujer parecía contenta. En otra de las fotografías, aparecía el hombre de cabello café obscuro, con las chicas un poco más grandes, la mujer abrazándolas, un hombre que se parecía al otro, solo que más delgado, la yegua de la foto anterior, y un potro que se parecía a la madre. Todos se veían felices.
-Ellos son mis familia- Hikary se asusto, era la voz de Malon, quien había entrado sin hacer ruido. Se dirigió a Leen y le entrego un vaso y le dio unas instrucciones. Luego se dirigió a Hikary- Somos nosotras con nuestros padres y mi tío. Ellas dos son Natasha y Epona, madre e hija.
-Se ven muy felices en la fotografía, ¿sucedió algo?- pregunto Hikary.
-Era el cumpleaños de mi padre, fue un día divertido.
-Ahora que lo pienso, ¿donde están tus padres?- pregunto Hikary.
-En estos momentos están fuera, en la ciudad. Tienen unos asuntos pendientes, mi tío fue con ellos esta mañana, probablemente lleguen en unos días.
-Oh ya veo- dijo Hikary, tomando el frasco que Malon le entrego. Tenía algo de apariencia extraña dentro.
-Se que se ve extraño, pero funciona. Mama suele hacerlo para nosotras, es una crema que sana lentamente heridas pequeñas.
-Está listo, Señorita Malon- dijo Leen.
-Perfecto, déjame te ayudo, porfavor, solo Malon- se dirigió hacia Leen- Ah, revuélvelo 15 segundos con el dedo, dime cuando acabes- le dijo a Hikary.
Malon tomo el frasco, le pidió a Leen que cerrara los ojos, porque ardería un poco. Lo hizo y sintió donde Malon esparcía con su dedo la crema grisácea. Empezó a sentir cierta picazón, seguida de un cosquilleo y luego ardor, pero era algo que se podía aguantar. Abrió los ojos, Malon colocaba la crema en su brazo izquierdo.
Leen observaba a Malon mientras lo hacía. Ahora que lo pensaba, no se había dado cuenta de cómo era. Tenía unos cabellos color rojo zanahoria, peinado hacia atrás, con el fleco partido por en medio, como Hikary. Llevaba unas trenzas que caían de entre su cabello largo hacia adelante. Tenía unos ojos azules muy oscuros y profundos, y unas cuantas pecas en la nariz. De sus ropas, llevaba una camiseta color crema, con un pañuelo anaranjado en su cuello. En el nudo del pañuelo, colgaba una piedra de color rojo, como un diamante. Llevaba una falda larga hasta los suelos de color lila, con un delantal color café. Usaba unas botas de trabajo también cafés.
-Está listo, no te rasques por nada, si lo haces, la crema se caerá. Espera a que seque, para quitártelo con agua. Ahora te toca a ti Hikary, préstame tu tarro- dijo Malon. Realizo el mismo procedimiento con Hikary, y le dio las mismas instrucciones.
-Traigo las mantas hermana. Esta es para ti, y esta para ti- la hermanita parecía animada, le entrego una manta a Leen, y otra a Hikary. Vestía una camiseta larga con un pañuelo como el de su hermana, pero este era amarillo. Tenía una camisa larga que le llegaba a mitad de las pantorrillas. Llevaba un cinturón café en la cintura. También usaba botas, al igual que su hermana.
-Muchas gracias- dijeron los dos jóvenes, tomando sus mantas.
-Llegaron justo a tiempo, he hecho la cena y por suerte me gusta mucho cocinar, por lo que hice mucha- dijo Malon contenta.
-Muchas gracias, les agradecemos mucho su ayuda- dijo Leen. Se sentía agradecido por la ayuda que les daban las jóvenes.
-Sí, muchas gracias por su ayuda- dijo Hikary contenta, pues se sentía hambrienta.
-No hay de que, es bueno tener invitados, vamos, la cocina es por aquí- dijo Malon mostrándoles el camino.
La cocina quedaba por el pasillo al que había entrado Lalon por las mantas. Esta era un poco más grande que la sala. Tenía una mesa central y un horno de piedra. Los cajones estaban arriba y tenían un lavaplatos. Encima del lavaplatos tenían una ventana que mostraba a un lugar en el exterior que no se podía ver por la oscuridad. Solo se escuchaba un fuerte viento y la lluvia torrencial.
-Es caldo de Cucco con salsa especial, espero les guste- dijo Malon sonriendo, se veía que estaba alegre.
-Yo hice la salsa especial, espero les guste muchísimo- Lalon estaba emocionada.
Los cuatro se sentaron en la mesa de madera, la cual tenía un bonito mantel de bordados. Leen no se había dado cuenta del hambre que sentía, y parecía que Hikary tampoco. El aroma les entro por la nariz, abriéndoles aun más el apetito que sentían, el olor era como pollo guisado en caldo, con algunas verduras y entre otras cosas. Lalon coloco una cucharada de su salsa especial. El color del caldo, antes café, se tornó rojizo claro. Entonces el olor se intensifico, y se hizo más sabroso.
-¡Muy bien, provecho!- dijo Malon, comenzando a comer junto con Lalon. Hikary y Leen se miraron, y asintieron.
Comenzaron a comer, y sintieron el delicioso sabor del caldo al saborearlo y tragarlo. Pronto empezaron a comer más deprisa y con más ganas. Lo que fuera esa salsa especial, le daba un excelente sabor. Hikary se sentía placida y tranquila, y Leen ni que se diga, estaba exaltado de tan rica cena. Inclusive pidieron doble ración. Cuando terminaron, Lalon llevo a la mesa un plato con pan recién salido del horno, y ni Leen ni Hikary pudieron resistirse a semejante delicia. Al terminar la cena, dieron las gracias, y se pusieron a platicar un rato. Descubrieron muchas cosas interesantes, como que el lugar en donde estaban, era un reino prospero, regido por un rey y una reina de gran sabiduría. También descubrieron que tenían una hija, una princesa, pero ellas no supieron describírsela, porque nunca habían tenido la oportunidad de ir a la ciudadela y verla por sí mismas, pero al parecer, era muy bella y dulce, pues sus padres siempre hablaban muy bien de ella. Sorprendentemente para Leen y Hikary, ellas no conocían el Colegio de la Hoja Dorada ni habían escuchado de él. Esto les pareció algo muy extraño a los dos, porque era raro que hubieran llegado de repente a un lugar que no contactaba ni con uno ni con otro. Aun así, descubrieron más cosas, como que el reino se llamaba Hyrule, y en estos momentos estaban en las planicies de Hyrule, Cada vez más, Leen se interesaba más en todo lo relacionado con ese lugar. Mientras que Hikary, también interesada, le daba un poco mas de miedo el saber que estaban en un lugar del cual jamás habían oído hablar. Pronto empezaron a tener sueño, y decidieron ir a dormir. Malon y Lalon les mostraron una habitación de visitas, y les ofrecieron un baño, al cual aceptaron. Después de haberse dado un baño cada uno en su respectivo baño, decidieron ir a dormir un rato. Leen había hablado con Malon y decidió ayudarle mañana con su trabajo, así tendrían más tiempo de conocer los alrededores. Hikary también se apunto. Los chicos se acostaron en sus camas, de madera pero con un colchón suave que te enviaba a un mundo de sueños, y durmieron plácidamente…
No olvides tu promesa… No lo olvid…. Hikary podía escuchar una voz en su mente, pero no la distinguía bien… ¿No olvides tu promesa? Algo estaba olvidando, pero no podía recordar que era. E intento recordar, pero simplemente no pudo, y así, se quedo dormida.
A la mañana siguiente, la luz del sol despertó a Leen primero, porque su habitación estaba más cerca de la ventana. Se levanto y observo la habitación: Esta era espaciosa, con paredes, piso y techo de madera. Era fresca y reconfortante. Tenía un espejo grande con un taburete y una mesita. Se volvió y observo por la ventana. Miro a Lalon que llevaba un bote grande entre sus manos y las llevaba a algo que parecía un gallinero. Se volteo y se miro al espejo. Llevaba una pijama que le había prestado Malon la noche anterior, y estaba un poco despeinado. No le tomo mucha importancia, pues al fin y al cabo iba a ayudarle a Malon hoy. Decidió despertar a Hikary, quien se sobresalto, y ya repuesta, tomo el traje de trabajo que Malon le prestó la noche anterior y se cambio. Leen espero a que terminara y luego se cambio de uniforme. Se fijo en que el suyo consistía en una camiseta color crema con un paliacate en el cuello, un pantalón caqui y unas botas negras, mientras que el de Hikary era una blusa crema con paliacate, y un faldón como el de Malon. Se quejo de el vestido, para ella, no le quedaban bien, pero Leen le dijo que le quedaba perfecto. Un rato después salieron y se dirigieron a Malon, quien estaba ordeñando las vacas. Guio a Hikary al Gallinero, y le dijo como sacar los huevos. A Hikary le pareció sencillo y perfecto. Luego la dejaron, mientras Lalon les daba de comer. Malon llevo a Leen a un lugar con muchas plantas, le dio unos guantes, y le dijo lo que le tocaba: Debía tomar una planta desde la parte más baja, y arrancarla. Al arrancar una, vio que salían unas cositas, como gusanitos negros, y se iban a gran velocidad. Se sobresalto y dejo caer la planta, que ya sin esas criaturitas, dejaron ver una cosa que parecía una fruta, de color rojo brillante con puntitos negros. Malon le explico que esos gusanitos que había visto eran inofensivos, y que al contrario de todo, ayudaban a la fruta a madurar. Esos puntos negros eran donde le picaban y le inyectaban una sustancia especial que la hacía más rica y brillante. Luego coloco el fruto en una bolsa que le entrego a Leen. Y así se dispuso a hacer su trabajo, mientras Malon iba de nuevo a ordeñar vacas. Así se estuvo un largo rato, pensando como estaría Hikary, y sacando fruto por fruto, y sintiéndose acompañado por las criaturitas que se acercaban poco a poco a él y lo observaban, mientras hacia su trabajo. Leen decidió sacar una y partirla, dándosela a las criaturas, no sin antes verla. Era de color rosado por dentro, y olía muy bien. Sus semillas apenas se veían. Después de observarla un rato, se la dio a las criaturas, las cuales se acercaron temerosas, y después con más confianza, la empezaron a comer. Leen rio y se puso a sacar más. Hora después, ya tenía tres cuartas partes de la gran bolsa llena, y decidió descansar un rato. Se sentó en la tierra y miro al cielo. Luego, escucho un ruido tras él, y se volteo rápido.
-¿Hola?, ¿Malon, Lalon, Hikary, alguien?- pregunto Leen pero no veía nada. Se acerco más, y vio movimiento. El lugar donde observaba era un espeso bosque, y estaba algo oscuro, pero creyó ver algo más oscuro que se movía. Se acerco más, y miro de nuevo. A lo lejos, había una silueta, entre varios árboles, que lo observaba. Le entro miedo, pero aun así se atrevió a dar un paso, y en ese momento, desapareció con un fuerte viento. Leen se asusto y regreso a su trabajo, sin voltear hacia atrás, y sacando los frutos cada vez más rápido, y llenando la ultima parte, se fue corriendo de ahí.
-Leen, ¿has terminado ya?- pregunto Malon mientras lo veía, y se sorprendió. Leen estaba pálido y sudaba mucho.
-Ma-malon, he visto, he visto al-algo en el bosque- decía Leen entrecortadamente, mientras cerraba la puerta del establo. Malon se levanto, llenando el último bote de leche.
-¿Te adentraste al bosque?- pregunto Malon.
-No, pero estaba cerca, sacando las últimas plantas, y, y de repente escuche algo y voltee y estaba ahí, alguien, no alcance a ver bien, porque estaba entre los árboles, y desapareció de repente- Leen batallaba para articular las palabras, y estaba temblando, además de que hablaba rápido.
-Entiendo, vamos, debes descansar un poco, tú y yo hemos terminado nuestro trabajo, vamos a ver a Hikary y Lalon, para ver como están.
-Es-está bien- dijo Leen tranquilizándose.
Salieron de ahí, con Leen mirando a los alrededores, a ver si lo veía de nuevo. Entraron al Gallinero, donde Hikary terminaba con los últimos huevos.
-¿Cómo vas?- pregunto Malon, mientras se acercaba a Hikary.
-Es el ultimo, listo, he terminado, ¿y ustedes?- pregunto Hikary, tomando el ultimo huevo y metiéndolo a la canasta con cuidado.
-Perfecto, ¿y Lalon?- pregunto Malon, mirando a los lados.
-Fue a darle de comer a los otros animales- dijo Hikary tomando la canasta y yendo con ellos.
Los tres salieron a buscar a Lalon, la cual estaba en el establo, acostada en la paja y tarareándole a una yegua rojiza de crin blanco y hocico negro. Al entrar los tres, la yegua quiso acercarse a Malon, pero al ver a los dos extraños, se coloco tras Lalon y los miro.
-Parece que Epona está algo asustada- dijo Lalon levantándose y yendo hacia ellos.
-Sé cómo arreglar esto, ya vuelvo- dijo Malon y salió del establo. Al poco rato regreso con un par de zanahorias y le dio una a cada uno.
-¿Qué hacemos con esto?- pregunto Leen.
-Se las darán a Epona, uno por uno. Primero, se la ofrecerás, irguiéndote hacia ella, se acercara y la morderá, ahí, le acariciaras el hocico- dijo Malon sonriendo.
-Bien, vamos a intentarlo- dijo Hikary, quien lo hizo primero. Le acerco la zanahoria a Epona un poco brusco, y esta se hizo para atrás. Malon le explico que debía hacerlo suavemente. Y así lo hizo, se la acerco más lento, y Epona empezó a olerla, y la mordió, en eso Hikary acerco lentamente su mano hacia su hocico, y la empezó a acariciar. Hikary sintió como se tensaba, pero luego se relajaba y volvía a comer su zanahoria. Hikary se acerco más y le acaricio la crin, y al parecer, a Epona le gustaba. Luego llego el turno de Leen, este fue más paciente y despacio, por lo que Epona rápidamente se acerco y tomo la zanahoria. Leen la acaricio y esta se acerco mas a él.
-Parece que le caes bien Leen- dijo Lalon animosamente.
-Me parece perfecto que esto suceda. Bueno, los llevare a ver los alrededores, será mejor que se cambien, les daré mas ropa en la habitación.
Los chicos asintieron y fueron a la habitación, donde Malon les consiguió mas ropa y se las dio, Leen salió de la habitación mientras Hikary se cambiaba, luego esta salió y Leen entro a cambiarse. Al terminar bajaron con Malon y Lalon, quienes se habían cambiado. Leen noto que Lalon tenía el mismo tono de cabello que Malon, y que se habían recogido el cabello en una cola de caballo. Hikary vestía una blusa blanca con un pantalón azul de un material suave que no supo reconocer. Leen iba con una camisa beige y unos pantalones blancos. Siguieron a Malon, mientras esta les explicaba los lugares por donde iban. Pasaron por un puente que estaba encima de un rio, y delante se extendía una gran planicie, llena de arboles, plantas, montañitas, veredas, y era todo verde. El lugar era magnifico, limpio y bonito. Leen se sentía a gusto. Caminaron por un camino de tierra, y pasaron por varios bosques pequeños.
-Esto es la planicie de Hyrule, la gente procura no tirar basura por aquí, para que mantenga su bonito paisaje. El puente por el que acabamos de pasar lo construyo mi padre. El rancho Lon Lon ha existido desde hace muchos años, y ha servido siempre a la familia real de Hyrule. Hubo un tiempo en que la tierra se partió porque el agua erosiono el lugar, y tuvo que crearse ese puente. Más allá a lo lejos, se pueden ver unas montañas menores. Entre ellas hay un camino que conecta con la providencia de Hyrule. Si alcanzan a ver, encontraran una gran montaña. Esa es la Montaña de la Muerte. Llamada así porque es difícil de pasar, solo los aventureros y personas especializadas pueden hacerlo. Más allá de la Montaña de la muerte existe otro Reino, llamado Calatia, pero no hay mucha comunicación con ellos, solo los mercaderes y uno que otro aventurero. En la Montaña de la Muerte vive una extraña raza, que se hace llamar Gorones. Son una clase de personas hechas de roca, pero como jamás los he visto, no puedo decirles muy bien como son. Creo que son amigables. Cerca de esa montaña, existe un lugar llamado Villa Kakariko, creo que fue fundada por una mujer de una antigua raza que se hacían llamar Sheikahs, eran personas con habilidades mágicas muy sabias, pero parece que se extinguieron.
-Mama dice que puede que hayan mas- dijo Lalon quien caminaba a lado de Leen.
-Hay muchas razas por estos lugares. He escuchado de una raza de hombres pez. Pero al igual que los Gorones, no los he visto- dijo Malon mirando a los chicos.
-Vaya, debe ser algo parecido a un lugar mágico, ¿no crees Hikary?-dijo Leen emocionado. Su rostro mostraba estupefacción.
-Es un poco curioso, la verdad no lo creería si no estuviera en esta situación, ¡pero me parece muy divertido!
-¿Situación?, lo siento, pero no comprendo- dijo Malon.
-De dónde venimos, jamás habíamos escuchado de un lugar llamado Hyrule, ni de Gorones, hombres peces, y eso, es como, como magia- Leen estaba fascinado.
-¡Sí, esa es la definición correcta!- Hikary apenas podía contener la emoción que el embargaba. Era algo nuevo, definitivamente.
Malon y Lalon continuaron mostrándoles los alrededores. Llegaron a dar con el hermoso lago en el que Leen y Hikary se habían divertido el día anterior. Malon dejo a Lalon contarles sobre el lugar; al parecer, mucho tiempo atrás el lugar solía ser visitado por una gran cantidad de pequeñas hadas que celebraban el comienzo de cada estación del año, pero por alguna razón, ninguna visitaba el lugar ya. Se decía que en esos días el agua brillaba, como si fuera una especie de luz que podía beberse. Los chicos estaban fascinados con las historias que les contaban. Los relatos de ese lugar eran fascinantes; grandes batallas que incluían héroes legados por una luz dorada y la maldad personificada que intentaba arrebatarla.
En la tarde, montaron un almuerzo en una pequeña pradera con vista a las extensas planicies del lugar. A donde sea que miraran, podía ver vida. Ardillas, insectos, aves en el cielo, flores, lagos, arboles y montañas por doquier. Con el fresco aire acariciándoles el rostro, se sentaron a comer mientras Malon les contaba un poco sobre lo que sus padres les contaban de la Ciudadela de Hyrule. Era un lugar feliz, donde la gente se divertía, celebraban festividades y vivía gente en armonía.
-Mis padres me contaron que el Rey y la Reina originalmente habían procreado dos hijas gemelas, pero en un asalto que hubo hace tiempo, alguien secuestro a la segunda de ellas. Ya habían pasado 15 años desde ese momento, por lo que se le dio por perdida, aunque según mi madre comenta, siguen buscándola, pues no han perdido la esperanza.
-Eso es algo muy triste, esos Reyes deben sentirse abrumados por perder a su hija- comento Leen mirando su comida.
-Debe ser terrible, no sé qué haría si mi hija desapareciera misteriosamente. Creo que no dejaría de buscarla nunca.
Mas tarde, se encaminaron de vuelta al rancho, con un hermoso atardecer encima de ellos. Las hermanas estaban pasándola muy bien con los chicos, pero estos sabían que no podían quedarse mucho tiempo. Malon les había propuesto llevarlos a la Ciudadela para investigar sobre ese lugar del que venían, lamentablemente solo había una carreta, y la estaban ocupando sus padres en ese momento. Lalon propuso que fueran a caballo, pero Malon había escuchado de sus padres que el viaje hacia la Ciudadela era de dos días, y por la experiencia de sus padres, sabían que ir de noche podría tornarse peligroso.
Llegando a la casa, se encontraron con que en el buzón había una carta que por parte de Talon, el padre de las niñas, en el que decía que estarían de vuelta al amanecer.
Emocionados por aquello, Hikary y Lalon de dispusieron a preparar la cena y el desayuno para el día siguiente, mientras Leen y Malon darían su alimento a las vacas, los cuccos, los los caballos y los cerdos.
-¡Esta será una cena estupenda! – Lalon estaba emocionada. Hikary obedecía a sus órdenes mientras la niña mezclaba los huevos con la harina. A Hikary le pareció lindo que una pequeña de 10 años supiera perfectamente lo que debía hacer.
Mientras tanto, Leen y Malon hacían sus quehaceres nocturnos. Leen pudo notar que Malon estaba contenta.
-El que Papá y Mamá nos envíen una carta es algo ya tradicional. Sabemos que están bien cuando lo hacen y nos emociona ver que están a salvo. Hace tiempo, papá fue dañado por un lobo salvaje, desde entonces, nos preocupa muchísimo su bienestar. Es por eso que estamos muy felices.
-¿Un lobo salvaje?, ¡Pero de venida no vimos ninguno!
-Lo sé. Ellos solo salen de noche. La guardia de soldados Hylianos salen en grupos ciertos días por todo Hyrule para ayudar a personas que tengan adversidades. Por eso se recomienda que la gente se quede donde esta, busque refugio o haga señales. Así ellos saben en donde está la persona y acuden a su ayuda.
-Se ve que este lugar está muy bien controlado.
-Es verdad. No quería comentarlo en frente de mi hermana, pero se dice que las criaturas salvajes han estado aumentando desde que ocurrió el ataque al castillo. Esa es la razón por la que nuestros padres no nos lleven a la Ciudadela. Es peligroso.
-Debe ser algo intrigante- dijo Leen mientras repartía semillas entre los Cuccos. Para Leen, eran como gallinas corrientes.
-Un poco. Cada vez que salen, nos preocupamos de que algo malo pase. Por suerte, mi padre compro una espada con la cual se defiende de las criaturas. Eso lo hace menos riesgoso.
-¿¡Una espada!? Asombroso…
-De hecho, mi padre solía practicar con ella de joven. Ahora cada vez que viene, nos hace practicar con ella por si, las Diosas no lo quieran, se presentase la ocasión.
-Las… ¿Diosas?- Leen había escuchado el término ''Dios'', pero jamás había escuchado hablar sobre Diosas.
-Olvidaba que no eras de este lugar. A veces pienso que hablo con un verdadero Hyliano. Tus orejas y las de tu amiga se parecen a las de una persona de aquí.
-... ¿Orejas?- Leen se sentía más confundido.
-¡Oh discúlpame!, ya sabes la causa. Veras, un Hyliano se le caracteriza por sus orejas puntiagudas. Los hombres y mujeres de otros reinos, como Calatia, no tienen las orejas así.
-Ya veo. Bueno, siempre me ha parecido raro el tener las orejas picudas. Conozco de gente que las tiene así, pero nunca había visto a nadie con orejas tan largas como las mías hasta que conocí a Hikary. ¡Realmente me sorprendió muchísimo!
-¡Debió haber sido realmente divertido! Y sobre las diosas, es una historia larga que mejor les contare después. Hemos concluido y debemos ver si la cena esta lista.
Los chicos caminaron hacia la casa. Estaban muy hambrientos y olía demasiado bien. A la mañana siguiente, les despertó el sonido de pisadas rápidas, que descendían al primer piso. Los jóvenes se vistieron y bajaron a averiguar la razón de tanto escándalo. Hikary estaba un poco dormida, pues había soñado de nuevo con la extraña voz.
-Hikary, Leen, me alegro que hayan despertado, salgan afuera, les presentaremos a nuestros padres- dijo Lalon contenta.
Los chicos salieron. Estaba nublado y hacia muchísimo aire. En el puente se podía ver un carruaje tirado por dos caballos. Malon caminaba a su lado mientras hablaba con alguien dentro del carruaje. Manejando el carruaje, había un hombre de complexión robusta. Usaba una camiseta azul con mangas rojas. Llevaba un bigote castaño y cabello amarrado en una cola de caballo. Cuando estuvieron cerca, el hombre bajó del carruaje de un salto. Abrió la puerta de la maquina y de ella salió una mujer. Era llenita, no tanto como el hombretón, y llevaba una ropa parecida a la de sus hijas. Su cabello, igualmente pelirrojo zanahoria, estaba amarrado a una trenza. Tenía unas pocas pecas en el rostro.
-Mamá, Papá, estos viajeros son Leen y Hikary. Estuvieron ayudándonos ayer con los quehaceres y les ofrecimos alojamiento. Chicos, ellos son mis padres.
El hombre miro a Leen y a Hikary de arriba abajo. La esposa hizo el mismo gesto. Ambos sonreían.
-No es muy alto, pero tiene una complexión firme. Sin duda este chico podría usar una espada adiestrándole bien. Me llamo Talon, mucho gusto hijo, gracias por ayudar a mis hijas en sus tareas laborales. ¿Cuál es tu nombre?- El hombre le paso la mano por el cabello y se la tendió.
-Mi nombre es Leen. Es un gusto al fin conocerle señor.
-Leen… es un buen nombre. Aunque debo decir que no había escuchado de él, ¿Qué significa muchacho?
-No tengo idea, la verdad.
-No te preocupes, yo tampoco sé porque me llamaron Talon, pero así son las cosas. ¿Cómo ves a la chica, Andriana?
La mujer, que se hacía llamar Andriana, observo a Hikary. Le pidió la mano y la reviso suavemente. Hikary supuso que la acción médica de Malon había salido de su madre.
-Es un poco pequeña a decir verdad, pero estoy segura de que su físico es excelente. A decir verdad, estoy segura de que con un poco de ejercicio, esta chica podría llegar a vencer a un hombre. A parte de poseer una piel suave y delicada, sin olvidar que está bien proporcionada, no tiene de mas ni de menos. Al chico lo veo un poco caderón…
Leen se sonrojo. Los chicos de la escuela solían hacerle bromas pasadas sobre eso. El grupo comenzó a reír al ver a Leen sonrojarse. Sus orejas se pusieron rojas. Leen, Lalon y Talon fueron a acomodar a los caballos, mientras que Hikary, Malon y Andriana caminaban y se enteraban de los detalles.
-A decir verdad chico, nunca había escuchado de ningún lugar llamado así. Ni en los mapas que estudie aparecía eso. Es un poco complicado de ver ahora que lo pienso.
-Mi hermana dice que quizá alguien de la Ciudadela podría ayudarles.
-Bueno hija, a decir verdad, no sabría decirte si se puede o no. Mira chico, te propongo algo. Es difícil que puedas salir en la noche. Es peligroso puesto a que salen animales salvajes y mi próxima ida a la Ciudadela será en una semana. ¿Qué te parece si tú y tu amiga me acompañan al lugar dentro de esa semana? Seguro les caerá bien un descanso después de despertar en un lugar que apenas conocen bien.
-Tiene razón. Malon nos ha contado al respecto, y la verdad no tenemos donde quedarnos. Estoy seguro que Hikary estará de acuerdo en eso en cuanto se lo comente. Además, podemos ayudarles como paga por la estancia.
-Malon me ha contado que haces un gran trabajo sacando las verduras del huerto. Estoy seguro podremos encontrarles algo. Eso sí, nada es gratis aquí, por lo que les pagaremos la ayuda que nos brindan.
-¡No! Realmente no es necesario, con la estancia y la comida es más que suficiente.
-Ni hablar, les pagare a ti y a tu amiga lo que nos ayuden aquí. Seguro conoces el concepto de las Rupias.
-¿Rupias? Lo siento, señor, pero no me suena.
-¡Las Rupias es la moneda de Hyrule! Yo te las mostrare, ¡Vayamos a casa!
Dentro de la casa, hablaron sobre el pequeño negocio. Hikary accedió inmediatamente. Le gustaba el dinero, y se emociono cuando Talon le mostro un ejemplar de cada moneda, cada una con su valor.
-Aquí tenemos las Rupias, moneda oficial de Hyrule. Este es el orden especial:
-Rupia Verde: 1
-Rupia Azul: 5
-Rupia Roja: 20
-Rupia Purpura: 50
-Rupia Plateada: 100
-Rupia Dorada: 200
-Rupia Naranja: 500
-¡Wow, son bellísimas! Mira Leen, son como diamantes- Hikary estaba fascinada. En efecto, las Rupias eran diamantes cristalinos de diferentes colores tallados perfectamente.
-Realmente son bonitas. Son diferentes a lo que se usa de dónde venimos.
-Con esto les pagaremos. Leen, con el trabajo que hiciste ayer, tu pago seria de 50 Rupias. ¡Oh, pero no pueden cargar con Rupias sin una cartera especial! Déjenme buscar un par. Linda, hazle la cuenta a la chica.
-Muy bien corazón, con el trabajo que hiciste ayer, tu pago debería ser un total de 70 Rupias. Te daré dos Rupias rojas, cuatro Rupias azules y diez rupias verdes. Leen, lo tuyo son 50. Te daré dos Rupias rojas y dos azules. Te daré diez más por ayudar a mi esposo.
-¡Muchísimas gracias!- dijeron los chicos al unísono.
-¡Rupias Rupias Rupias dan sonrisas!- cantaba Lalon.
-Hikary, Leen, encontré este par de carteras especiales. Podrán cargar hasta 300 Rupias. Eran mías y de Andriana cuando éramos jóvenes.
-Le agradecemos mucho su ayuda. Nos esforzaremos en la semana- dijo Hikary, quien se apresuro a guardar las Rupias.
Con el paso de los días siguientes, los chicos trabajaron arduamente. Disfrutando con la familia feliz. Pero ambos aun tenían una preocupación. Debían regresar a la escuela. Hikary no deseaba preocupar a nadie, y Leen menos. Era de esperarse que ambos hablaran todas las noches sobre ello. La cosa era que aun les quedaba una gran aventura por recorrer.
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Bueno Zeldicos, espero les haya gustado este capítulo. Le puse toda mi imaginación y esfuerzo. Sé que tardo poquito, pero espero poder seguir con esta historia. Como he estado ocupado y ya mero checare la universidad, casi no he tenido tiempo. Ojala se diviertan un poco con este capítulo más de una leyenda que se escribe en un libro que todos conocemos bien. Esto es todo, cuídense mucho.
Cancion de inspiración de hoy:
''The Legend of Zelda: 25th Anniversary OST''
