-... A partir de ahora soy tu nuevo novio- me quede perpleja... ¿Por qué no podía decirle a nadie nuestro trato?.
-¿No puedo decirle a nadie?- pregunté después de unos minutos de silencio.
-No- dijo simplemente
- ¿A nadie?- inquirí otra vez
-No- repitió
-¿Por qué?- Edward ya estaba exasperado por mis preguntas tontas. Serró los ojos, tomó su tabique nasal con dos dedos, y respiro hondo. Una sonrisa tonta se me prendió de los labios... se veía tan... dulce... ¡Claro que no! ¿Cómo puedes pensar eso Isabella? ¡Él es el enemigo! recobré la compostura un instante antes de que abriera los ojos.
-Porque, si le dices a alguien y Aro se entera todo e teatrito se desmorona Isabella- Fruncí en seño al escuchar mi nombre completo salir de sus labios y también porque me trataba con una tonta.
-Bien- conteste simplemente.- Puedes irte- Me miró con una ceja alzada.
-¿Desde cuándo me das ordenes niñita?- Lo miré escéptica.
- No me digas niñita- Soltó una risotada- y te recuerdo que somos... no... novi...nov...- la palabra no lograba salir de mi boca y él tan "caballeroso" como siempre la dijo por mí :
-Novios...-
-Sí, eso por lo tanto tu me obedeces porque me quieres mucho-sonreí con suficiencia- Ahora, si me disculpas voy por algo de comer- me acomode mi chaqueta y en paso decidido camine hacía la entrada del instituto dejando a un muy perplejo Edward solo. Cuando ya iba por la mitad del parqueadero escuche unas voces detrás de mí
-¡Bella!- Gritó un voz conocida.
-¡Hola Bella!- y otra le siguió, paré en seco y me maldije por mi mala suerte, me gire y compuse mi cara en la mejor sonrisa que me pudo salir
-Hola... Mike...Ben...- los saludé a los dos con un movimiento de cabeza, Mike y Ben estaban en mi clase y no dejaban de molestarme en todo el recreo... según Ángela, mi mejor amiga, coqueteándome. Estaba casi segura de que venían los dos a pedirme que fuera con ellos al baile de graduación que sería este mismo fin de semana.
-Tengo algo que decirte- dijo Mike algo sonrojado.
- Yo necesito hablar contigo primero- le siguió Ben tratando de llamar mi atención- ¿Quieres ir al baile con...?
-¡Vete a la mierda Ben!.- le gritó Mike rojo- ¡Yo llegue aquí primero!- Se enfrascaron en una pelea tan absurda que se olvidaron por completo de mí, yo aún no salía de mi asombro.
-¿Pasa algo Amor?- dijo una voz detrás de mí, que hizo instantáneamente a Mike y Ben dejar de pelear y lo miraron extrañados. Subí la mirada y me encontré con los ojos verdes de Edward que me taladraron con tan solo fijarme en ellos, me sonrío con complicidad y al instante sus brazos me rodeaban. Lo miré con las cejas alzadas y él se giro a mirar a los dos pares de ojos que se fijaban en nosotros con incredulidad.
-¿Se les ofrece algo?- les pregunto educadamente, los dos aún con la boca abierta negaron torpemente.
-¿Acaso escuche hablar de un baile?- preguntó Edward girándose hacía mi-¿Por qué no me habías dicho nada cariño?- me chocaba de una manera impresionante que me tratara con esas palabras tan cursis, me trague los insultos que le tenía preparados y en vez de eso conteste.
-No voy a ir-
-MMM, ya hablaremos de eso- Edward se fijo en los chicos y les dirigió su mejor sonrisa- Hasta luego... y gracias por cuidar a mi Bella- le dí un codazo en las costillas mientras nos alejábamos hacía el auto
-¿Por qué demonios me tratas así? ¡No soy una retrasada mental! ¡Puedo cuidarme sola!-
- Era solo actuación, "amor" relájate- rodé los ojos.
- Como sea, voy a comprar algo de comer- le repetí
-Espera- me detuvo- yo iré por tu comida... no quiero que te vuelvas a encontrar con esos tontos- se dio la vuelta y con paso ligero entro en el instituto. De verdad que era un fastidioso y yo no necesitaba de su ayuda había pasado diecisiete años de mi vida cuidándome yo misma parque llegara él a decirme que hacer ¡Por dios! primero lo someto yo a que ese niño de mami me venga decir que debo o no debo de hacer a mí ¡Isabela Swan!, la chica mas rebelde y problemática de todo Forks... desde ese momento le declare la guerra a Edward Cullen... conmigo no iba a poder, eso era seguro.
-Pero mira quien tenemos aquí... Isabella querida ¿Como estas?- una voz chillona me sacó de mis pensamientos. me giré y encontré a Laurent y María. Las dos venían al instituto aunque ni estudiaban nada y eran de buena familia como yo. La verdad es que yo creía que solo asistirán para tener presas fáciles... o en otras palabras Ellas eran las fáciles.
-Estaba bien hace unos pocos minutos-
-Pero que bromista...- dijo Laurent con una mirada de desprecio- Que haces tan sola cariño... ah ya recordé, tu no tienes novio- Las dos profirieron carcajadas estridentes
-En cerio nena- empezó María- te urge un novio... aunque claro ¿Quién se fijaría en ti?- comenzaron a reír de nuevo.
-pues porque los hombres piensan. ¿Para qué tener una relación seria si tengo Putas al alcance de mi mano?- Sus miradas destilaban veneno y se enojaron más al verme estallar en carcajadas
- Pues prefiero tener con que a ser una tabla como tú-
-Pues prefiero eso a tener más plástico en mi cuerpo que neuronas que sirvan- María se rio disimuladamente y Laurent le lanzó una mirada de advertencia. Sus ojos se fijaron en el flamante BMW rojo en el que estaba recostada
- ¿Auto nuevo Bella? por fin tienes un poco de clase.- dijo con mirada despectiva
-No es mi...- dude... ¿Les decía lo de Edward o no?... ya que, de todos modos si me tenía que casar con el tenía que sacarle provecho a la situación.- Es de mi novio- Se quedaron estáticas y luego se echaron a reír
-¿TU... con novio?, no me hagas reír Bella, es el mayor disparate que he escuchado en toda mi vida.- dijo María con suficiencia. En ese momento dejaron de reír abruptamente mirando la entrada del instituto... me giré para ver lo que ellas veían con tanto interés y me fie en que Edward, con su paso elegante y seductor, se acercaba hacía nosotras. Tenía sus gafas de sol puestas, aunque no las necesitaba en Forks, que le daban un aire de chico malo que las brujas operadas no podían resistir. Laurent se acomodo la faldita que traía y se puso delante de mi. Edward llego hasta donde estábamos nosotras.
-Amor...- aun no aguantaba que me dijera así pero le seguí el juego, todo por molestarlas.- Te traje algo de comer.
-Gracias- dijo Laurent abrazándolo del cuello- gusto en conocerte amor ¿Como te llamas?- casi me muero de la risa cuando le dijo Amor a Edward que seguía estupefacto. Laurent tomo a Edward de la camisa y lo comenzó a alar hacía ella. De un momento a otro sentí algo que me invadió el estomago... no era rabia... ni odio...
Eran celos.
Saque mi teléfono y marque un numero. Al instante el bolso de Laurent comenzó a vibrar, esto la interrumpió y con un gruñido se separó de Edward para atender.
-¿Hola?- dijo con su voz chillona.
-Hola- dije yo al otro lado de la línea, ella me miró iracunda por haberla interrumpido
-¡Para demonios me llamas!-
- Para decirte que él no pidió una zorra a domicilio, así que lo puedes soltar- dije con calma y veneno en mi voz.
-¡Y tú quien demonios te crees para decirme zorra!-
-Yo solo digo la verdad... si no quieres escucharla ¡Entonces métete a un convento!- colgué el teléfono.
-¿Cómo te atreves a colgarme?- dijo indignada- nadie me cuelga a mi.
- ¡Pues ya vino quien!¡Así que mueve tu trasero de aquí que estorbas!-
-¡Búscate un novio! ¡Así dejas a todos en paz!- dijo a gritos para que todos la escucharan, así que yo le grité más duro
-¡PUES ESTÁS DELANTE DE ÉL IDIOTA!- la muy bruta miro al auto si comprender, me golpee la frente con la palma de la mano- ese no, ese- señale a Edward.
- No te creo, se ve que esté chico guapo me prefiere a mí ¿Verdad?- se mordió el labio "provocativamente", Edward hizo una mueca al verla.
-De echo... prefiero a Bella.- se acercó a mí y me apretó entre sus brazos, lo hubiera separado por lo incomoda que me ponía su proximidad pero al mirar la cara de las dos chicas me contuve.
-Ya escuchaste al chico guapo... Adiós- la despedí con la mano. Nos miró a los dos indignada y con paso rápido entro al instituto
-¿Conque chico guapo eh?- dijo Edward en mi oído- me separe de el rápidamente y le quite la comida de la mano
-Era actuación, "amor relájate- me burlé de el diciendo lo mismo, tomé mi mochila y me di la vuelta- Gracias por la comida
entre al instituto y lo último que escuche fue " Vengo por ti mas tarde".
El día no fue de lo más agradable, todos me miraban raro aunque ya estaba acostumbrada a eso puesto que yo era la que mandaba nadie se metía conmigo, al menos no directamente. No me encontré ni a Cedric ni a mi amiga Ángela. Presté la mayor atención en clase, pero la situación con Edward me desconcentraba en lo absoluto. No dejaba de pensar en las consecuencias que acarrearía esta situación, Carlisle era como mi papá siempre me dio un trato especial en su Hospital. Me la pasaba allí casi todo el verano con raspaduras y golpes de todo tipo y se puede decir que entablamos una buena amistad a pesar de la diferencia de edades, él merecía mi ayuda. Aunque nunca había visto a Edward ni sabía de su existencia hasta hace menos de dos horas no podía creer el giro tan repentino que había tenido mi vida ¿Yo casada?. eso aun no me cabía en la cabeza. Agradecí cuando el timbre de salida sonó y me encamine lo mas rápido posible a la salida. La gente (en especial las chicas) se amontonaba al rededor de el BMW y de Edward claro está. El pobre estaba un poco atolondrado por toda la atención lo cual me desconcertó ya que se había metido a la cama con incontables fufurufas. Gracias a su gran altura me divisó entre la multitud y con una sonrisa de alivio me tomo del brazo y me subió al auto. Lo encendió y nos fuimos a toda velocidad
-Wow, tus amigas son tan... pegajosas- dijo después de un rato.
- No son mis amigas Cullen. y si, creo que les gustaste un poquito... y a los chicos también- me miro horrorizado y yo no pude más que reír. Miró su reloj y me di cuenta de que ya estábamos en mi casa.
-Lo lamento Bella, me tengo que ir, adiós- salió del auto y me abrió la puerta.
-Adiós- me despedí igual. Edward besó mi mejilla y se apresuro a entrar de nuevo al auto
- Vengo por ti mañana en la tarde... mi cuñada quiere conocerte.. "Amor"- sonrió y arranco mientras yo le gritaba improperios y aun con la mejilla hormigueándome entre al infierno... mi casa
