Saltando a través de un tiempo IV

By Alejandro

Capítulo IV – El riesgo de una llamada

"Sí, soy yo, ¿quién es?" dijo la otra persona a través del auricular, claramente se escuchaba que la persona tras el otro teléfono no tenía mucho tiempo y buscaba una respuesta rápida para determinar si la llamada era de importancia. "Soy yo… Hanayo Koizumi", dijo ella con tanta preocupación, con tanto miedo a que su mejor amiga al teléfono fuera a recriminarle algo, a gritarle o simplemente a colgar de inmediato.

Veo que te tardaste un poco, dijo Rin con un poco de cinismo

Perdón, simplemente no he tenido tiempo, comentó ella con mucha pena

¿Tiempo?

Sí, tiempo, he hecho muchas cosas y justo hoy me acordé de… de eso, casi susurraba al teléfono, aparentándolo con fuerzas pues sentía una gran presión en el pecho

Mira… Kayo, no estoy enojada ni nada, es decir, lo estuve en su momento, pero las cosas han cambiado, creo que he aprendido cosas…

¿Sí?, ya veo… sólo que quería decirte, Rin, que yo—

No te presiones, se lo que me quieres decir, y de nuevo, lo entiendo, creo que mi problema fue tratar de imponerte tu anterior sueño, no soy quien para decidir por ti, Rin soltó un respiro al terminar de hablar, como si se hubiera liberado de unas ataduras.

Inmediatamente el ambiente se aligeró, la incomodidad se dispersó y el aire que había sido tan pesado desde hace tiempo se convertía en una clara nube, como aquellas que son tan amadas en verano. Después de ahí el tiempo se hizo veloz como una centella al brillar, pasaban las horas mientras Rin y Hanayo conversaban sobre lo que había pasado durante los años. La gran sorpresa para Rin fue que su mejor amiga ahora también era madre de una pequeña niña de pelo negro llamada Risako.

Creo que nunca hemos descrito a Risako, será un personaje importante así que deberemos saber cómo luce, ¿no creen?, entonces con su permiso tomaré un descanso para contarles de Risako Shigetaka-Koizumi.

La pequeña Risako Shigetaka-Koizumi es una niña de 4 de edad, nacida el 9 de septiembre durante una tormenta, en un pequeño hospital de Nara, capital de la prefectura de Nara. El nombre fue idea de Ekiguchi quien quería que la anterior afición de su esposa fuera también la nueva, por ello la nombró como la cantante idol que mencionó ser fanática de Hanayo en una entrevista durante el "Love Live!": Risako Hagiwara. Al principio a Hanayo le parecía una idea bastante simplona pero terminó por adoptar y querer ese nombre, hasta el punto donde Risako fue el nombre favorito de Hanayo por siempre y siempre.

Era pequeña de estatura, incluso para su edad, aunque el doctor ya le ha mencionado al matrimonio Shigetaka que es sólo una fase y que muy pronto Risako tendrá una altura promedio. Tiene un pelo largo, de color negro como el de su padre el cual es un problema matutino recurrente para Hanayo quien siempre intenta peinarlo antes de que vaya a la escuela. Sus ojos reflejan claramente quién es su madre, son de un morado cristalino que en ocasiones lucen más oscuros de lo que deberían, pero es un efecto de luz y sombras que crea el pelo largo que ella tiene.

Lleva casi todo el tiempo el uniforme escolar de su primaria, aunque ella prefiere estar en pijama todo el día, como usualmente ocurre los fines de semana cuando la familia Shigetaka no pasea por la ciudad. Le encanta comer dulces, sus preferidos son las golosinas agridulces que la compañía Ikeki hace, los cuales son con forma de dinosaurios de sabores frutales cubiertos de un polvo agridulce y efervescente. Por último su nombre aún le cuesta trabajo, casi siempre dice "Isako" o simplemente lo acorta a "Risa-chan" como le dicen sus amigos en la escuela.

Finalizó en alta nota la conversación de Rin y nuestra protagonista cuando la adorable madre de familia invitó a Rin a su departamento para verse y tomar algo. Rin estaba sorprendida de la invitación, normalmente ella era la que invitaba a salir a su "Kayo-chin", se sorprendió con el avance en varias áreas que consiguió su amiga con los años. Naturalmente aceptó y acordaron la fecha para la semana siguiente en frente de la estación de trenes local.

Era una mañana distinta, la lluvia se había ido durante la noche y sólo quedaba trabajar. El café salía de la cafetera mientras una taza blanca con vivos verdes se llenaba, a la vez que un pan tostado salía disparado dejando una aroma tan familiar y nueva la vez. Nuestra chica tomaba su Tablet para revisar los pendientes que su asistente, la encantadora Yui Shinoda, había dejado desde hace unas horas para que los checara.

Todo sería normal en la rutina diaria de esta ama de casa de no ser por tres silabas que cambiaron el destino del día. Fue tanta la sorpresa que Kayo se quitó los auriculares en los que escuchaba "Prisencolinensinainciusol del artista Adriano Celentano" para así poder entender mejor la situación, ya que en los pendientes del día estaba una cita con una tal "園田 (Sonoda)*".

"No puede ser" dijo en voz baja, pensando que aquel nombre debía de ser una coincidencia salida de un dorama como los que ve con su esposo. Mientras tomaba su café matutino no podía dejar de mirar el nombre a la vez que pensaba en las otras formas en que esos dos símbolos podían ser leídos, ella los relacionaba a su amiga de la escuela dado la historia que vivieron juntas. "Debe ser una casualidad" se seguía diciendo internamente ante tal sorpresa, le parecía imposible que ella fuera también parte del circuito museográfico de Japón. En ese entonces a Umi le gustaba el tiro con arco más que cualquier forma artística, aunque sus aptitudes para los estudios posiblemente la hayan llevado allá se formulaba una y otra vez conforme acababa de comer su tostada.

Ekiguchi se levantó unos minutos después, caminando mientras acariciaba su cabello de su alcoba a la cocina donde aún estaba su esposa, sentada en el banco intermedio del desayunador sosteniendo su Tablet.

¿Qué tanto ves en esa Tablet "Nayo"?, dijo mientras bostezaba, se te hará tarde para ir a trabajar

No es nada, simplemente hoy debo ver a un tal "Sonoda"

¿No era ese el apellido de Umi?, mencionó mientras volteaba los ojos hacia arriba para hallar ese recuerdo específico

Sí… yo también pensé eso, aunque también puede ser coincidencia, Hanayo ponía su pulgar contra su barbilla mientras entrecerraba los ojos mirando fijamente los símbolos "園田"

Miró hacía la ventana observando con especial atención el sol que poco a poco iría bajando para dar lugar al atardecer, puso las manos sobre la fría mesa de supuesta madera para alcanzar esa caja que contenía el concierto de A-Rise sin conseguirlo. Del otro lado del cuarto se ubicaba la puerta deslizante que se vería abierta con bastante calma por la más templada de las 9. Era Umi quien llegaba después de terminar sus deberes en el salón de clases de segundo año, notablemente molesta por algo que Hanayo desconocía pero que sin duda la involucraba a ella.

Umi caminó lentamente hacía la mesa, colocando sus libros con mucho cuidado sobre un estante, acomodándolos para que quedaran alineados, se notaba su fuerte respiración desde el otro lado del salón. Avanzó lateralmente por el cuarto hasta llegar a unas libretas de colores colocadas por nombre del color en orden alfabético, de las cuales tomó una con mucho cuidado para después ponerla en la mesa, la abrió y comenzó a escudriñar en las páginas hasta hallar con las páginas que quería ver. Eran blancas, cuadriculadas con un borde de color verde a la orilla izquierda que decían en la esquina superior derecha "小泉" lo que indicaba que esas páginas eran sobre ella, Hanayo.

"Sono—" trato de decir en voz baja pero Umi la silenció levantando el dedo indicador mientras seguía con la mirada en el cuaderno, respiro hondo y entonces le dijo a la amante del arroz "Hanayo, ¿cuándo fue la última vez que te pesaste?" le comentó con total seriedad a ella mirándola directamente a los ojos. "N-no me acuerdo Sonoda" la pregunta la asustó y tartamudeó durante toda la frase, no sabía que el disgusto de Umi era hacia ella. "No puedo creer que no te tomes en serio esto Hanayo, ¿acaso piensas que esto es un juego?, esto no es juego, es disciplina, es coraje y ambición" comentaba ella mientras alzaba el puño y cerraba los ojos para dar énfasis a sus palabras. Era una escena divertida para recordar.

Ekiguchi miraba los ojos de su esposa brillar, aunque casi siempre fueran regaños de Umi no se puede negar la amistad que forjó con sus ocho amigas, no especialmente con Umi Sonoda, pero sin duda fue una parte importante de aquella época. Terminado el momento se escuchó como una puerta se abría, seguido de unos segundos de silencio y pisadas silenciosas para rematar con una puerta cerrándose nuevamente. "Creo que Risako ya se está lavando los dientes, iré a acompañarla" le decía Hanayo a Ekiguchi mientras se levantaba, "¿Quién se está lavando los dientes ya?" fue lo que dijo conforme avanzaba al baño.

Después de la rutina que representa separarse de su querida Risako y su amado Ekiguchi, Hanayo se disponía a llegar a su oficina para descubrir el misterio de la cita con el tal "Sonoda (園田)". Conducía por la autopista principal en su Suzuki SX4, cuidando no rebasar los límites de velocidad y mantener su siempre correcta conducta vehicular lo que le ha evitado muchos problemas en el pasado, al contrario de Ekiguchi quien tienda a acelerar de más en ocasiones. Ya había conectado su celular con el sistema de audio del auto por lo que en las cuatro bocinas del mismo se escuchaba "Say, Say, Say de Paul McCartney & Michael Jackson", la canción la alegraba a pesar de la letra que habla sobre el engaño de una persona a otra. Su parte favorita eran las iteraciones del Rey del Pop las cuales consideraba adecuaban más a la canción que las del artista principal, no pensaba que Paul sobraba sino que no era una canción muy adecuada a él dado su historial con los Beatles, aunque ella tampoco había oído mucho de la carrera solista de Sir Paul.

La distancia terminó y Hanayo ya había estacionado el auto en su lugar designado, un pequeño cuadro delimitado por líneas blancas pintadas y su nombre en el medio. Gracias a la conectividad de sus dispositivos la música se seguía escuchando en los audífonos portátiles que ella porta, y ahora "Mr. Blue Sky de Electric Light Orchestra" sonaba en su camino a la oficina ubicada en el cuarto piso del complejo de 12 pisos que era conocido por su asistente como "La Torre Oscura".

Caminaba al ritmo del solo de guitarra que servía de intermedio entre los versos principales y el coro final. Abrió la puerta de cristal con la leyenda "Departamento de Historia Museográfica Japonés, sede Hokkaido", para ver a la secretaria del frente la Srta. Miyama Kimoto y saludarla con la mano levantada esbozando una sonrisa la cual fue respondida por la mujer de 50 años. Siguió su camino hacía su oficina, abriendo la puerta de cristal que separa el pasillo con su antesala donde se encontraba, como cada mañana, Yui. Fue entonces que nuestra protagonista preguntó por la persona misteriosa a lo que su asistente contestó con un "Sí, la Srta. Sonoda la está esperando en la sala de conferencias, viene acompañada de su asistente… una tal Saku—Sakurachi".

La música seguía sonando, eran los sonidos finales del tema "Señor Cielo Azul" y la música entraba en un fade out conforme la puerta de madera que se usaba para cerrar la sala de conferencias se abría la vio… Era ella, no había duda alguna, delante de ella se encontraba sentada aquella que fuera su amiga la dura. No era un espejismo, sino una realidad, una coincidencia entre miles, tal y como ella veía en los doramas de la televisión. Frente a ella estaba sentada nada más y nada menos que Umi Sonoda acompañada por una chica menor que ella con un pelo rojizo, brillante y suelto así como el de su jefa, esa debía ser "Sakurachi".

¿Eres tú Umi?, decía con mucha preocupación y temor de hacer el ridículo al confundir a dos personas

Ja, no te preocupes Hanayo, sí soy yo, dijo entre pequeñas risas la visitante

Ha pasado el tiempo Umi…

Sí, ha pasado mucho, pero me alegra volver a verte

A mí también, replicó ella con una sonrisa tan grande como ninguna otra

Permíteme presentarte a mi asistente, se llama Riko, Riko Sakurachi, su brazo se extendía a su lado derecho para señalar a la persona

Un gusto conocerte Sakurachi, extendía la mano de la joven Riko mientras ésta le sonreía

De acuerdo Hanayo, pongámonos a trabajar, hay mucho por hacer, dijo Umi mientras tomaba asiento

"¿Entonces Hanayo?, ¿tomarás en serio el ser idol?" decía Umi mientras miraba fijamente a los ojos morados de quien estaba frente suyo. "Sí, Umi, lo tomaré más en serio" fue lo que aquella persona le respondió a su mentora, a la institución en persona, a la más seria y responsable de las nueve. Ella era Umi Sonoda quien había vuelto a la vida de la joven madre Hanayo Shigetaka.