Disclaimer: Fairy Tail es propiedad de Hiro Mashima. Este drabble participa de la CI pairing cup, del foro Cannon Island.

Que puedo decir, a veces me gusta jugar con este headcanon. Ya lo usé en un fic alguna vez. Es un AU, por cierto.

Palabras: 588 (menos mal subieron el límite, que me pasó)


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Dark

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Sería divertido en unos meses, pensaba Rogue. De seguro sería una historia graciosa para compartir con los amigos una vez pasara, pero era todo menos divertida o agradable en ese momento. Quedar atrapado en el pequeño y oscuro cuarto con las herramientas de limpieza era irritante y estresante, sobre todo porque no estaba solo.

Se había más o menos resignado a quedarse allí atrapado hasta que alguien los encontrara, pero Sting golpeaba y pateaba la puerta mientras gritaba a todo lo que daban sus pulmones, esperando que alguien lo escuchara. Estaba molestando a Rogue, en especial porque era su culpa que hubieran quedado atrapados. Había estado demasiado distraído y se le cerró la puerta mientras buscaban lo que necesitaban.

– ¿Quieres calmarte? – Explotó por fin – No hay nadie cerca o ya te hubiera oído.
– No, quiero salir.
– Alguien vendrá en alg-
– ¡Quiero salir! ¡Ahora!

El silencio siguió a sus gritos, Rogue algo sorprendido porque lo había visto exagerando y dramatizando antes, pero nunca había sido así. Era extraño. El rubio retomó su frenético golpeteo en la puerta, pero dejó de gritar y eso permitió que Rogue escuchara su acelerada respiración. Le hizo fruncir el ceño y acercarse a la puerta. Algo no estaba bien.

– ¿Te sientes bien? – La tenue luz que se filtraba por la puerta le dejó ver cuando Sting se giró e intentó mirarlo, antes de bajar los brazos y responder.
– ¡No! Estoy atrapado y nadie viene y no hay ni una maldita ampolleta aquí y… – Alzó la mano otra vez, pero en esta ocasión Rogue lo sintió y lo atrapó antes de que pudiera golpera de nuevo.
– Basta, te vas a lastimar.
– ¡No importa! ¡Quiero salir! ¡Suéltame! – Rogue los sintió. Los temblores que recorrían su cuerpo, incluyendo el brazo que sostenía – ¿Estás temblando? ¿Sting, estás bien?

Aquello pareció hacerlo cruzar la línea, porque se dio la vuelta por completo Rogue escuchó un gemido antes de que dijera.

– ¡No! ¡No quiero estar aquí! ¡Quiero salir! No puedo quedarme, no quiero, tengo que-
– Hey, hey, cálmate – Rogue sintió su pánico y lo abrazó, aunque no estaba seguro si funcionaría. Parecía que sí, porque Sting se aferró a su camisa como si fuera un salvavidas.

– ¿Qué pasa? – preguntó Rogue con suavidad y luego de un largo silencio consiguió un suave susurro como respuesta.
– Está… está oscuro.
– Oh...
– Debes creer que soy ridículo.
– Ya lo pensaba, así que no cambia nada – Rogué escuchó una pequeña y tambaleante risa junto a su oído así que supuso que había hecho bien. Trazó pequeños círculos en su espalda con la mano antes de preguntar – ¿Puedo hacer algo para hacerte sentir mejor?

Sintió a Sting negando con la cabeza sobre su hombro y lo tomó como una respuesta. Siguió moviendo su mano y lo sintió relajarse lentamente hasta que terminó inclinándose casi por completo sobre él.

– ¿Mejor ahora? – Preguntó Rogue.
– Algo…
– ¿Quieres sentarte? Hay un espacio despejado en el centro – Sting asintió contra su pecho pero no se movió, así que Rogue añadió – ¿Vas a soltarme?
– No.
– Oh... Bueno, de acuerdo.

Rogue se movió lentamente y lo arrastró con él, hasta que se sentaron en el piso. Suspiró entonces, antes de abrazar a Sting con más fuerza.

– Voy a recordar esto, ¿sabes? – Pretendía burlarse, pero su voz era amable y suponía que Sting lo notó.
– Cállate – dijo él, pero no movió su cabeza de donde la tenía enterrada en la curva de su cuello.