Notas: ¡Nuevo capítulo! Disfruten.
Disclaimer: Bleach y sus personajes son propiedad de Tite Kubo. Nada de esto me pertenece.
Capítulo 3
...
En los siguientes días, investigué a Yukio Hans Vorarlberna haciendo uso de la maravillosa Internet. Su familia era multimillonaria, pero claro, eso ya lo sabía. Por desgracia, no había información que me fuera útil acerca de Yukio.
Sin embargo, había fotos. Muchas fotos de Yukio con sus padres, en reuniones, conferencias o elegantes fiestas en donde se reunían todos los accionistas de la empresa. Estuve a punto de rendirme en mi búsqueda cuando de pronto me encontré con una peculiar imagen. Estaba Yukio presente y junto a él estaban Momo y Toshiro. Todos lucían mucho más pequeños. Me mordí el labio, pensativa. Podría preguntarle a Toshiro, pero solo conseguiría que me dijera que me metiera en mis asuntos. Por eso opté por preguntarle a Hinamori.
Al hacerlo, me miró unos segundos, perpleja. Pero entonces se recompuso y sonrió.
—Nuestros padres tienen negocios juntos, no es gran cosa —me contestó—. Solíamos ser amigos cuando éramos muy pequeños, pero a medida que crecíamos, nos fuimos distanciando. Y como te conté, Yukio empezó a molestarme cuando íbamos en primaria. Shiro-chan estaba muy disgustado por eso.
—Toshiro parecía odiarlo —señalé.
—Bueno, sí, pero es Yukio quien odia a Toshiro por como yo lo veo —admitió Hinamori—. Tuvieron una gran pelea, pero nunca supe la razón. Luego, nos vinimos a Japón… y al parecer Yukio hizo lo mismo.
—¿Crees que fue una coincidencia?
Vi que Hinamori sonrió levemente, entonces se volteó y me miró directamente a los ojos.
—Me gustaría creerlo, pero sé que no es coincidencia —se encogió de hombros—. Pero no te preocupes mucho. Yukio suele ser molesto con todos, en algún momento se aburrirá.
—Pero no quiero soportar sus juegos hasta que se aburra. ¡Quiero que se detenga ahora! —exclamé alzando los brazos. Ni loca esperaría que se aburriera de todas sus patrañas. Lleva toda la semana haciendo mi vida un infierno—. Lo voy a hacer pagar, ¿sabes?
Hinamori se rió.
—Tú y tu venganza —dijo, cuando de pronto miró el reloj sobre su escritorio—. Karin, ven, tenemos que irnos antes de que se nos haga tarde.
—Diablos.
No quería empezar el día llegando tarde a clases.
Nos ubicamos en nuestros respectivos asientos. Yukio ya estaba en su pupitre, claramente con sus ojos pegados en su consola de juegos, sin embargo, eso no impidió que me hiciera una zancadilla al pasar a su lado. Le lancé una mirada llena de odio, pero me recompuse y me senté en mi asiento, moviendo bruscamente la mesa de Yukio mientras lo hacía.
En estos últimos días, decidí que Yukio Hans Vorarlberna era simplemente un idiota con mucho dinero y con el ego demasiado alto para el gusto de los demás, que además no tiene nada mejor que hacer que andar fastidiando.
Durante la clase, mi concentración no estaba focalizada en nada de lo que decía el profesor, más bien, intentaba idear un plan de venganza. Tenía que ser perfecto para que nadie sospechara. Quizás pueda hacer algo en clases de computación…
—Kurosaki —la voz de Toshiro me sacó de mis pensamientos. Alcé la mirada y vi que todos ya habían salido del aula. Momo y Toshiro se encontraban frente a mi pupitre—. Vamos, tenemos gimnasia ahora.
Los miré unos segundos con una sonrisa en los labios, haciendo caso omiso a sus palabras.
—¿Saben? Creo que se me ocurrió una idea para vengarme del idiota de Yukio. Y mañana en clases de computación será perfecto.
Hinamori y Toshiro se miraron entre ellos, lanzándose miradas preocupadas, pero no me importó. No seré intimidada por nadie.
…
—Esta no es una buena idea, Kurosaki.
—Calla y verás, Toshiro.
—Es Hitsugaya —refunfuñó—. Te podrían suspender por esto, ¿sabes? —agregó con su mirada fija en la pantalla de la computadora.
—No lo harán si nadie se entera quién fue.
Estábamos en clases de computación y solo me bastaba poner en marcha mi gran plan de venganza. Me había conseguido el correo electrónico de Yukio con una chica llamada Riruka, quien al parecer también le tenía desagrado. Ahora, con el correo de Yukio, otro correo que había inventado solo para esta ocasión y la página web perfecta, todo sería pan comido.
—Si no te resulta esto, te lo advertí —me dijo Toshiro, mirando de reojo lo que yo hacía en la computadora—. Después no te quejes.
Lo ignoré y envié el enlace de la página al correo de Yukio, colocando en el asunto del mensajealgo que posiblemente llamara su atención. Decidí poner "NUEVO VIDEOJUEGO".
—¿Sabes que casi nadie de nuestra edad usa correo electrónico, cierto? Ahora todo es por redes sociales.
—No usas redes sociales para este tipo de cosas, Toshiro —repliqué sin dejar de ver la pantalla—. Además, yo siempre le seré fiel al correo electrónico —apreté un par de botones más y finalmente lo envié—. Listo, ahora solo tendrá que abrirlo.
—Ahora que ya lo hiciste, ¿podríamos concentrarnos en lo que de verdad hay que hacer? —se quejó Toshiro—. Cielos, Kurosaki, pareces una niña de primaria.
—Mira quien lo dice, enano —me mofé.
Escuché a Hinamori reírse por lo bajo y no pude evitar sonreír también. Era gracioso ver a Toshiro de esta manera, pero al final le hice caso y me enfoqué en lo que debía hacer en la clase.
Tenía que pasar desapercibida, ¿no?
Ahora solo tenía que esperar y venganza realizada.
Esperamos varios minutos. Aunque yo era la más interesada y ansiosa, sabía que Toshiro y Momo esperaban ver la reacción de Yukio. Y todos la vimos… Repentinamente, la sala se llenó de gemidos femeninos y masculinos. Vi que Yukio dio un pequeño salto y se apresuraba para cerrar la página.
Supe que le costaría, ya que aquella página podría haber tenido unos cuantos virus que impedían que se cerrara.
—¡Mierda! —exclamó.
Al final, lleno de pánico, se levantó y desconectó la computadora del interruptor. En seguida, todos nos empezamos a reír, excepto el profesor, que parecía un tomate. Me pregunto si era por enojo o por vergüenza.
—Señor Vorarlberna, vaya de inmediato donde el director —le dijo.
Yukio le dedicó una mirada llena de desprecio al profesor y sin decir nada, se marchó de la sala.
—Ahí tienes a otro fiel de los correos electrónicos —le susurré a Toshiro.
—Como sea, Kurosaki —respondió tratando de disimular una sonrisa.
Me reí para luego dar un gran suspiro.
Venganza realizada.
Ichigo POV
Estar en una cabaña en la playa, lejos de todo y sobretodo, lejos de Byakuya —el molesto hermano de Rukia— era lo mejor. Me recosté en la cama y cerré los ojos, esperando que mi novia volviera a la cama.
—¡Ichigo! ¡Hey, Ichigo! ¡Despierta!
Los inesperados gritos llenos de pánico de Rukia me sorprendieron y provocaron que me levantara de la cama de un salto.
—¿Qué pasa? —pregunté aún somnoliento, pero la mirada llena de angustia y miedo de mi Rukia me quitaron todo el sueño—. Hey, ¿qué tienes?
Rukia desvió la mirada, para luego dar un largo suspiro.
—Tenemos problemas. Es mi hermano…
Escuchar eso me provocó escalofríos en todo el cuerpo.
—¿Qué pasa con él? —pregunté con nerviosismo.
—Esta aquí.
Maldije por lo bajo y rápidamente empecé a vestirme. Al terminar, miré a Rukia y suspiré. Abrí la puerta y salimos al pasillo que nos llevaba a la sala de estar. En uno de los sofás se encontraba Byakuya con los brazos cruzados y la mirada seria. Tomé aire, pero logré tranquilizarme un poco cuando Rukia se colocó a mi lado y tomó mi mano.
Al vernos, el hermano de Rukia se levantó y nos lanzó una mirada asesina.
—Esto, Byakuya… —empecé a decir, pero no me dejó terminar.
—Rukia y tú deberían estar en la academia, pero aquí los encuentro, prologando sus vacaciones más de lo debido —hizo una pausa y miró a Rukia— y sin mi consentimiento.
Rukia se adelantó un paso.
—Hermano…
—No interrumpas, Rukia —interrumpió fríamente Byakuya—. Harás todas tus maletas y partirás ahora mismo a la academia. Y tú, Ichigo Kurosaki, te recomiendo que hagas lo mismo.
Ambos asentimos en silencio y obedecimos sin vacilar.
No entiendo cómo Byakuya nos pudo encontrar. Habíamos planeado esto perfectamente. Aunque, claro, el director pudo haber informado al hermano de Rukia su inasistencia durante una semana a clases. Quizás fue mala idea prolongar tanto las vacaciones.
Solo espero que Byakuya no me asesine.
El día había acabado maravillosamente. Todo parecía más bello desde mi perspectiva. Mi venganza realmente había sido notable.
—Creo que te excediste un poco —dijo de pronto Hinamori entre risas—. Lo podrían suspender por esto y si te descubren, te podrían suspender a ti.
Me reí.
—Se lo tiene merecido —repuse—. Además, admítelo, ¡fue muy gracioso! ¿Viste su cara? Debí haber tomado una foto.
—Solo esperemos que no se entere que fuiste tú —comentó Toshiro.
—No seas aguafiestas, Toshiro —ignoré como siempre la frase "es Hitsugaya" y continué hablando—: Es totalmente imposible que lo sepa. A no ser que alguien le diga.
El resto de la tarde fue tranquila. No vi a Yukio durante el resto del día y fue grandioso. Esperaba que fuera así todos los días, pero sabía que era imposible, a no ser que Yukio se cambie de academia y sabía que eso no iba a ocurrir.
Al finalizar las clases, me junté con Yuzu en la salida del aula.
—Hey, Yuzu —le dije— ¿te parece si vamos a hacerle una visita a Ichigo?
Pude ver que a Yuzu le brillaron los ojos y asintió de inmediato llena de alegría y emoción. Entonces, se despidió de su nueva amiga —Megumi, su compañera de cuarto— y partimos hacia los dormitorios de los estudiantes de último año. No había visto a mi hermano desde que partió a la playa junto con Rukia durante el verano, ni tampoco lo vi en la ceremonia de ingreso a la academia, lo que resultó extraño, pero con todo lo que había ocurrido lo había olvidado.
—¿Cómo vamos a encontrar a nuestro hermano? —preguntó Yuzu al ver tantos pasillos y salones.
—Pues, solo preguntemos a los demás —propuse de inmediato—. Al menos alguien debería conocer a Ichigo, ¿no? —razoné mirando a los estudiantes que se encontraban rondando por ahí.
Sin perder más tiempo, empezamos a preguntar si conocían a nuestro hermano y su respectiva habitación, pero grande fue nuestra suerte cuando nos encontramos con Renji Abarai, amigo de Ichigo.
—¿Ustedes también alargaron sus vacaciones? —preguntó entonces de forma burlona.
—¿De qué hablas? —inquirí cruzándome de brazos.
Renji se detuvo para mirarnos.
—¿No tienes idea el lío en que se metió ese cabezota?
—Bueno, es Ichigo, eso no es extraño —repuse sin inmutarme.
—Tú eres igual a él, hermana —se burló Yuzu.
Y bueno, quizás tenía razón.
No olviden dejar comentarios!
