"The Flame Alchemy: El Némesis"
By
AnneNoir
Disclaimer: Todos los personajes, el contexto y la historia originales pertenecen a Hiromu Arakawa y demás compañías con Copyright sobre el anime. Sin embargo, personajes nuevos y la historia aquí presentada es propiedad exclusivamente mía. Soo… si copias un solo pedazo te demostrare todo lo que una persona puede hacer con un tenedor… y mira que soy agresiva… grrrr… ÒwÓ
Advertencias:
- Pues, que sigo por lo llano de momento…
Notas básicas:
0.-oºo-.0 cambio de escena.
-Entre guiones- Dialogo
-"Entre comillas"Pensamientos.
Recapitulación
Cuando ambos se hubieron ido. Yo hice ademán de irme también, pero Sally, la mujer de bucles castaños me detuvo.
-No tienes que irte, Roy-kun, además, dudo que sepas donde dirigirte. El próximo tren pasa en tres días Será mejor que yo te guíe un poco.
Asentí y deje que la mujer me guiara nuevamente hasta el salón donde comenzó a secar las cosas que antes había lavado.
-Pues… dime¿que edad tienes Roy-kun?-
-Trece años.
-¡Ya¿De veras? Pareces mucho mayor.
-Si, soy algo alto para mi edad.
La mujer me sonrió, recién entonces me percaté de que era más mayor de lo que aparentaba. Debía tener unos cuarenta años, tal vez un poco más. Pero como estaba constantemente sonriendo, no parecía en absoluto tener esa edad.
-Pues, al menos supongo que querrás conocer el pueblo, no es muy grande pero es un lugar tranquilo y hermoso.
Asentí algo desganado. Pensaba que realmente el viaje no había valido la pena en absoluto.
-Sabes Roy-kun… Hawkeye no es una persona mala o egoísta, pero el y Riza han tenido que pasar por bastantes cosas en los últimos años… y supongo que solo tratan de protegerse entre ellos. No son malas intenciones.
-Ya…
La mujer sonrió.
-Se que Riza te ha jugado una par de bromas…
-¡Así que sabía lo del café!
Ella sonrió y se volteo para seguir trabajando. Yo resople.
-Riza cuida mucho de su padre, pero tiene un corazón enorme. Y creo que tú te lo estas ganado, solo que tendrías que trabajar un poco más. Acaban de conocerse. Y a ti aún te quedan tres días más por aquí.
Se giro y me miro con una sonrisa enigmática.
-Puedo alquilarte una habitación libre que tengo.
Sonreí.
-Supongo que no va gratis para el tacaño…-Murmuré sonriente.
-Si no cuesta no se valora Roy-kun.-Yo me encogí de hombros, el dinero no era un problema para mí.-Pero como se que a ti no te hace falta dinero, vas a pagarme de otra forma.
Otra vez esa mirada.
Trague con dificultad y asentí.
No había nada mejor que conocer al maestro para poder vencer a la alumna. Y por lo visto Sally le había enseñado muchas cosas a Riza.
Yo no tenía ni la mínima idea de lo que me esperaba.
Capitulo 3
"El aprendiz del alquimista"
Parte 2 "Su mirada"
Mire por la puerta y vi que Riza aún seguía en alguna clase de trance. Con sus ojos fijos en su padre. Solo en el.
Solo de el.
Cuando una persona crece uno no siempre puede percibirlo. Si vive al lado de esta todos los días, y te acostumbras a un cambio progresivo, de verlo día a día progresar, mejorar, y crecer, finalmente terminas acostumbrándote, y no te das cuenta de este. Sin embargo, cuando pasas mucho tiempo sin ver a alguien, cuando vuelves a verlo, esperando a la misma persona que se despidió de ti con una sonrisa y lagrimas en los ojos, con la inocencia marcada en el rostro, solo entonces te percatas de que el tiempo existe y hace mella en todos nosotros.
Por eso si Riza tuvo algún cambio durante los cuatro años que compartí con ella y su padre, yo no lo percibí. Durante los cuatro años fue la misma niña hiperactiva, mandona, controladora, alegre, inocente, y especial. Lo fue hasta el día en que me fui, y ese día me lleve esa imagen de ella, y a pesar de que pasaron dos años, esa imagen quedo inamovible en mi mente.
No puedo decir que cuando la vi en el estudio me puse a analizar si había cambiado o no, no lo hice, simplemente por que tenia entre mis brazos a mi maestro moribundo. Sin embargo estando así contemplándola, puedo ver que dos años lejos de ella hicieron más mella que cuatro años junto a ella.
No estaba seguro de si se trataba de la misma Riza que había dejado hacía dos años en aquel pueblucho, perdido en el este. Era muy diferente.
Sin ir más allá, su aspecto físico había cambiado radicalmente. Si hago memoria, puedo recordar a una niña pequeña y delgada, pero con una cara sumamente redonda y dos mejillas sonrosadas, que eran capas de inflarse aún más cuando se enfadaba. Con el cabello rubio como el maíz y corto como el de un niño. Y aquel gracioso flequillo cayéndole en diagonal en la cara, y que siempre se apartaba molesta cuando estaba demasiado largo.
Ahora había crecido al menos unos diez centímetro más. Sin pudor me fije que se había rellenado en partes estratégicas de su anatomía, que la hacían notar más femenina. Pero aún así seguía teniendo aquel rostro redondo e infantil.
Pero lo que más había cambiado era su mirada.
Se que suena romántico y digno de una novela barata. Pero hasta que no lo ves no te das cuenta de lo mucho que pueden cambiar los ojos de una persona. Yo jamás me hubiera fijado en esto. Tal vez decir la mirada no sea lo correcto, tal vez lo que cambia es la expresión.
Pero no importa.
Igual lo diré, aquella muchachita que acariciaba suavemente el rostro frío de su padre muerto, ya había sufrido su muerte mucho antes. Riza ya estaba preparada para este momento. Y es algo que vi en sus acciones y respuestas, pero que también vi en su mirada. Esa mirada.
En este momento no puedo pensar, por que son cientas las preguntas que abruman mi mente, y hasta que no las conteste ella no voy a seguir pensando en lo que ha pasado durante estos dos últimos años.
¿Como es que esa niña se convirtió en aquella muchacha?
Todavía puedo recordar, puedo revivir los primeros años, los primeros meses, los primeros días.
Y su mirada. Amplia y sincera.
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Aquella noche, en la habitación que me alquilo Sally (y yo todavía no averiguaba como me iba hacer pagarle si no aceptaba dinero, cosa que me tenia preocupado) y que resulto ser el ático de su casa, que estando aseado y ventilado, seguía siendo una experiencia bastante incomoda para mi, (¿Que puedo decir? Había sido un niño caprichoso) me dedique a hacer algo que no solía hacer muy seguido por aquellas épocas, y que a decir verdad tampoco lo hago tan seguido en la actualidad. Pensar. La cosa es que cuando me pongo ha hacerlo saco resultados que me asombran hasta a mi mismo.
Y aquella noche no fue diferente.
Aquel día había estado bastante lleno de sorpresas, luego de la "Amena" conversación con Sally acerca de los Hawkeye, siguió una conversación más distendida, Sally resulto ser una mujer amable y especialmente expresiva. Y me comenzó a hablar sobre el pueblo y lugares fuera de este, en los alrededores que podría visitar. Me hablo de tantos que yo no estaba seguro de poder visitarlos todos en solo tres días. Entonces comprendí las intenciones de la mujer. Ella me estaba construyendo planes, intentaba convencerme de que lograría quedarme.
Esa misma tarde me dijo que saliera a recorrer el pueblo. Hice como me dijo y me alcanzó y sobro la tarde para recorrérmelo todo, el lugar era pequeño. Sin embargo cuando regresé para cuando ya anochecía, Sally salió a recibirme.
-¿Y bien¿Lo has visto todo ya?-me pregunto con su imborrable sonrisa.
Asentí. Pero la mujer pareció extrañada y luego comenzó a mover la cabeza con un gesto negativo.
-No, no, no. No lo creo cariño. No has visto nada.-
Por supuesto que me extrañó su respuesta, pero no se continuó el tema. En ese momento yo no lo había entendido.
-Bueno, ya vas a comenzar a pagarme.-Dijo después de unos segundos.-Quiero que me ayudes a entrar estas cosas ¿si?
Entonces me percate de que estaba cerrando la panadería. Las cosas, no resultaron ser más que un par de cajones, algunos vacíos y otros con algunas hormas de pan.
Me pareció realmente sencillo, y pensé que si era de esa forma que le tendría que pagar podría acostumbrarme, y de paso tal vez quedarme un tiempo más.
Sally preparo una cena tan maravillosa como el almuerzo. Me sorprendí de que nadie más apareciera, no había ni un marido, ni hijos, ni familiares, nada. Y lo consideré raro. Simplemente Sally parecía de la clase de mujeres que es imposible ver solas ya que atraen todos a su alrededor. Personas carismáticas, y de fácil querer.
Durante la cena ella y yo seguimos hablando sobre temas que no recuerdo. Hasta que se me ocurrió una pregunta.
-¿En que parte del pueblo vive Hawkeye-san?-
-No, no vive en el pueblo. Tiene una casa del otro lado de la colina, la que esta detrás de los campos se manzanos. Esta muy cerca del río.-
-Entonces Hawkeye si es una clase de ermitaño.
Sally negó con la cabeza y sonrió.
-No, aunque es un hombre muy distraído, es también una buena persona, viene seguido al pueblo, y a los campos para ayudar a los pueblerinos con algunas cosas. Es un hombre generoso, hasta el punto de que sacrifica demasiado su economía. Si solo cobrara por lo menos la mitad de los trabajos que les hace a los del pueblo le alcanzaría para estar perfectamente bien.
Asentí
-Ya, así que viven del otro lado de la colina. Tal vez vaya mañana en la mañana.
-No señor.
Miré extrañado la expresión de Sally.
-Tengo otros planes para mañana. Vas ayudarme con un par de cosas.
-Pero tengo que ver a…
-No, confía en tía Sally. Ya lo tengo todo controlado, recuerda que también quiero que te quedes, esos mil marcos no son para despreciar…
Me reí nervioso
-Tía Sally…?
Murmure nervioso.
-Sip. Te he amadrinado, ahora eres mi nuevo proyecto. Por el momento vete a dormir. Mañana tendrás que madrugar.
¿Amadrinado¿Nuevo proyecto¿¡MADRUGAR!?
Dios, en que me había metido…
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La mañana siguiente, fue por decirlo así, la primera vez en la que veía un amanecer.
Claro que no era lo que esperaba, como dije al comienzo, estuve casi toda la noche pensando en como haría para convencer a Hawkeye de que me tomara como alumno, así que después de descartar casi una veintena de ideas y cuando los delirios a causa del sueño comenzaron a hacer presencia (Recuerdo algo relacionado con riza una cuerda y un… ¿burro?) y quede finalmente dormido, ya era realmente tarde. Y Sally me despertó cuando aún el sol no salía. Me arrancó las sabanas y me hizo rodar por las escaleras hasta la cocina donde puso café y algunos bollos para desayunar.
En definitiva cuando el sol estaba asomando el horizonte yo estaba de pie en un estado de autismo total viendo por primera vez y maldiciendo también, a aquella bola de fuego que se le ocurría salí a esas horas de la mañana ¿Por qué no esperaba a que hubiera un poco más de luz para salir¿Por qué salía cuando aún era de noche? Sepan entender, que mi mente todavía no había regresado de unas largas vacaciones al país de "deliriospastelesyconejos"
Yo no podía creer que existiera la vida a esas horas de la mañana. Hasta que vi como un camión se estacionaba en la entrada de la panadería y un hombre bajaba dos enormes cacharros de esos en los que se pone la leche que recién sacan de la vaca y los dejaba frente a mí. Se levanto la boina en un saludo, y yo solo fui capas de gruñir una respuesta.
-¿Este es tú nueva victima Sally?-Pregunto el hombre mientras recibía algo de dinero de la mujer que sonreía y estaba fresca como una rosa.
-¿Victima? Querrás decir ayudante…-
-Si, seguro.-Dijo el tipo sonriendo de forma extraña-Adiós Sally, buena suerte chico.
-Hasta luego.-Se despidió la mujer de bucles castaños.-Bueno ¿que esperas? Carga estos dos a la cocina que tengo que comenzar a trabajar y Mirielle llegara en cualquier momento.
Yo solo podía imaginarme que era lo que Sally me tenía preparado para esa mañana…
Lo que siguió a aquello es un borrón que mi mente a hecho. Sally me hizo trabajar tanto en esa mañana como lo que jamás había echo en toda mi vida. Me hizo acarrear todo tipo de cosas, tuve que repartir pan por todo el pueblo, incluso me puso a amasar en su cocina. Allí conocí a Mirielle. Era una sobrina de Sally, una muchacha preciosa de cabello castaño como el de su tía y unos enormes ojos azules. Y con un carácter casi tan explosivo como el de su tía. Tenía un año más que yo.
Mirielle ayudaba en la cocina y en el negocio, y parecía una chica amable cuando no le explotaba el carácter.
Finalmente cuando ya iban a ser las once de la mañana, me pusieron para atender el mostrador mientras ellas dos terminaba de decorar un par de pasteles que debían entregar al medio día.
Y cual fue mi sorpresa, cuando faltando un cuarto para las doce, por la puerta de entrada a la panadería se apareció la enana. Esa mañana vestía unos shorts azules y una cazadora marrón, que le quedaba realmente grande, sobre una remerita de manga corta blanco. Vestía simple y censillo. Tanto así que combinado con el cabello corto se la confundía con un niño.
Luego me percaté de que tenía un corte en la rodilla, y un moretón en la misma pierna, la cara la tenía llena de polvo. Sin embargo la enorme sonrisa se mantenía en su rostro marcándole los dos hoyuelos de las mejillas que estaban adornadas con un adorable rubor. Respiraba un poco agitada.
-¡Buenos Días Sall…!-
Cortó su alegre saludo en cuanto puso sus ojos en mí. La sonrisa se borro casi al instante y frunció el seño.
-¡Buenos días!-Le salude amablemente, pensando que siendo una niña pequeña como era un poco de amabilidad bastaría para vencer aquella pared que había puesto.
-Yo… N-No sabía que… ¿Qué haces aquí?-
-Trabaja para mí.-Sentí la voz de Sally detrás mió, y por la sonrisa que puso Riza, supe que la mujer había echo acto de presencia.
-¿Trabajar…¿Para que va a querer trabajar…?-Riza volvió a ponerse seria y a mirarme analíticamente.
-Pues tiene que pagarme la habitación que le alquilo hasta que pase el tren, y no acepto marcos.-
Riza pareció reír un poco por lo bajo. Me pregunte si Sally ya no habría echo esto en alguna otra ocasión. Luego de soltar una carcajada Sally volvió a mirar a Riza pero esta vez su mirada se transformo en una sería.
-¡Dios santo, Riza¿En donde te metiste? Y además¿Por que llegas tan tarde? Te eh dicho ayer que vinieras temprano. Y ¿Tu padre? Ayer le pedí explícitamente que te acompañara.
Riza tomó un tono totalmente carmín, parecía cuatro tomates juntos. Se paso la mano por el rostro con disimulo, intentando quitarse la tierra, supuse, pero Sally fue más rápida y ya estaba a su lado frotándole el rostro con su delantal.
-Pero mira si hasta te has cortado…!
-No es nada…
-…podría infectarse…
-…es pequeño….
-…perderías la pierna…
-…lo he lavado en el río….
-…En esa agua mugrienta…?
-… si esta muy limpia…!
Mientras las dos seguían hablando prácticamente una sobre la otra y sin escucharse, se me vino la idea de que eran madre e hija. Sin embargo ya sabía yo, que no podía ser así, Sally ya me había dicho en la estación que no tenía ningún vinculo con Hawkeye.
-¡Roy!-Sally me miraba desde donde estaba, agachada junto a Riza.-Ve a buscarme el alcohol y unas gasas, están en el tercer cajón del armario.
Riza soltó un quejido de protesta pero se calló ante la mirada de Sally
Asentí y busque las cosas que me pidió, para cuando me iba a regresar Sally ya había sentado a Riza sobre una de las sillas del comedor y le tocaba el corte con el dedo índice bajo la mirada de exasperación y dolor de Riza.
-Aquí.-Le dije mientras dejaba la botellita y el paquete sobre la mesa.
-Gracias Roy.-
Riza me miró aún más iracunda. Yo sonreí sin saber que hacer, parecía que yo tenía hasta la culpa de respirar el mismo aire que ella. Pero la mueca me tembló, ya estaba bastante cansado de las miradas de odio sin razón que me dirigía.
Así que disfrute bastante de ver como Sally le pasaba una gasa con alcohol por la herida. Y luego como hizo al comienzo con el corte, palpo el moretón con el dedo.
Sally aún tenía el seño fruncido, por lo que seguía enfada, también me di cuenta de que la mujer no había insistido en como se lo había echo. Después ablando su expresión y suspiro, luego soplo con suavidad sobre la cortada. Riza también ablando la expresión.
-Listo.-susurro la mujer- Al menos te hemos salvado la pierna ¿cierto?
Riza rió y yo no pude evitar hacerlo también.
-Ahora, quítate la chamarra.
Riza se puso rígida de nuevo.
-Pero no… esta bien, así estoy cómoda.-
-¿Crees que no te conozco Riza Hawkeye? Estamos casi en verano, al mediodía, con veinte grados y me vas a decir que la chamarra te va cómoda…
Riza suspiro y se desprendió los botones hasta quitársela toda. Entonces vi a que quería llegar Sally.
Riza tenía todos los brazos magullados, y raspados.
-Me los lave en el río…-Murmuro.
Sally solo gruño.
-Simplemente no deberías habértelo echo…-Luego de pasarle algo de alcohol y soplarlos con suavidad, miró a la niña a los ojos.- ¿Por que llegaste tarde Riza¿A donde fuiste?
La niña desvió la mirada hacia mí, me miro y luego miro hacía el piso.
-Yo… fui… fui a…-
-Ya déjalo… se donde estuviste.-
Riza soltó un suspiro.
-Lo siento, no quería tardarme pero hoy estaba todo perfecto, y quise intentarlo de nuevo, pensé que esta vez llegaría…
-Ya…
-Lo siento Sally.
La castaña de bucles miró a Riza resignada, me pareció hasta ver cierta diversión en sus ojos.
-Bueno¿y mis paquetes?
Riza tomo la chaqueta y de uno de los bolsillos sacó un pequeño paquete envuelto en papel blanco, luego busco en el otro bolsillo, pero parecía que no encontraba lo que buscaba. Palpo toda la chaqueta mientras Sally comenzaba a golpear el piso con el pie, y a fruncir el seño. Estaba de brazos cruzados.
-¿Y bien?
Riza puso cara de circunstancias.
-Se me debe de haber caído… "allí"-
-RIZA…
-Iré a buscarlo ahora mismo….-Dijo mientras se ponía la cazadora nuevamente.
-No. Primero te llevaras todo esto que es lo que has venido a buscar ¿Oh no?-
Sally se refería a un par de cajas que había en la entrada, y una bolsa más, estaba claro de que Riza no podía llevar todo eso sola, o al menos tendría que hacer dos o tres viajes. Lo sabía por que yo las había ido a buscar hasta la estación de trenes, por lo viso esa mañana había pasado uno de carga, que traía cosas de Ciudad del Este, más que nada maquinaría agrícola, y las cajas iban MUY pesadas.
Riza pareció pensar lo mismo que yo.
-¿Pero como voy a llevar todo esto?-
-Le dije ayer a tú padre que te acompañara¿por que no ha venido?
Riza suspiró.
-Aún no se levantaba, para cuando yo salí…
-¿A que hora saliste?
-A las diez.-
Sally pareció horrorizada, yo no le vi lo raro.
-¿¡Las diez de la mañana y seguía durmiendo!?
-¡Tú no entiendes! Anoche se ha quedado hasta muy tarde trabajando…-
Así que Hawkeye estaba en medio de una investigación… allí la conversación comenzó a parecerme más interesante, sin embargo Riza no soltó mucho más acerca de aquello.
-El ha trabajado mucho necesita descansar…-
Sally se vio contrariada con esto.
-¿Y que haces con su chamarra?-
A Riza le salio una gota de sudor en la nuca, y se rió nerviosa.
-Tuvo un accidente y me quemo la chamarra… de cualquier forma… ya me iba quedando chica.-
Sally suspiró.
-Bien, dado que tú padre es un maldito vago-Hizo caso omiso al intento de replicar de Riza.-…y no piensa aparecerse por aquí, roy podría acompañarte.
-¿¡Que!?-
-¿¡Que!?-
El que ambos dijéramos lo mismo al tiempo fue una ofensa mutua así que giramos la cabeza indignados en direcciones diferentes.
-Me niego.-Soltó Riza firmemente.
Sally le miro duro.
-No seas testaruda, sino accedes tendrás que llevarlo todo tú sola, yo no tengo tiempo hoy.
Riza murmuro algo por lo bajo y dijo con voz suave.
-Pero el tampoco quiere acompañarme.
-Oh, no, Claro que quiere, tiene que pagar el derecho a piso.-Y estoy segura que le vi un par de colmillos muy afilados cuando dijo esto, así que asentí tragando con dificultad.
-Muy bien, todo arreglado.- Sentencio finalmente Sally.-y de paso tal vez puedas mostrarle el río o "ese" lugar a Roy, sería bueno que conociera un poco más la zona.
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Así unos quince minutos después ya íbamos dejando atrás el pueblo, según Sally la casa de Hawkeye estaba a unos cuarenta y cinco minutos a pie. Y yo en los cinco primeros ya estaba maldiciendo toda piedra, planta, insecto que se me pusiera en el camino. Yo iba cargando las dos cajas, la primera pesaba montones, y la segunda aunque ya no pesaba tanto era de algo frágil, de cristal diría yo por el ruido que hacía, y por tanto debía cargarla con muchísimo cuidado.
Al frente mío iba Riza. Ella solo cargaba una gran bolsa, con lo que suponía eran telas o algo al estilo. Desde que salimos de la panadería hasta ese momento no me había echo un solo comentario agresivo, ni tampoco de algún otro tipo, simplemente me ignoraba olímpicamente. Y yo tampoco hacía ningún ademán de comenzar una conversación, simplemente me dedicaba a seguirla.
Sally le había echo prometer que como debía ir a buscar el paquete que había perdido esa mañana, y me iba a tener que llevar a mi. Así me daría el paquete y ella no tendría que volver a hacer todo el camino de vuelta. Acepto a regañadientes, y yo ni proteste, a fin de cuentas me jugaba el poder dormir bajo un techo durante la noche. Y no quería arriesgarme. Decían que había pumas en las praderas del este….
El sol del mediodía estaba rajando la tierra, o al menos esa era la sensación que yo tenía. Ya íbamos caminando por entre los manzanos de los que me había hablado Sally el día anterior, estaban todos en flor. Durante este trayecto la expresión de Riza cambio, y se volvió como la de una niña de su edad, una expresión inocente, dulce, y juguetona. Se veía realmente feliz, yo supuse que todas las mujeres debían sentirse felices rodeadas de flores. Ya estábamos llegando al verano así que las flores que ya habían perdido su color rosáceo y teñían todo de blanco habían comenzado a soltarse de los árboles para formar una interminable alfombra blanca.
Sin embargo cuando llegamos al final del camino y los manzanos y sus flores blancas comenzaron a quedar atrás la expresión de Riza volvió a ser taciturna, casi hosca.
Cuando me enfrente a la colina, no pude más que pararme y soltar:
-¿Vamos a subirla?-
La colina no era una montaña, pero tenia su altura, sin embargo lo que me dolía era que iba a tener que subirla con aquellas dos cajas a cuesta.
Riza se me giro, y con una voz sin ninguna clase de expresión me dijo:
-Por supuesto, así resultará más corto, rodearla nos llevaría el doble de tiempo, teniendo encuentra que de ambos lados hay bosques y matorrales.
Luego se dio la vuelta y siguió andando.
Lo único bueno de subir la colina, además de que acortamos camino, según Riza, es que a medida que subíamos una brisa fresca hacía el día más agradable.
Cuando finalmente llegamos hasta arriba, yo prácticamente me tumbe debajo de el primer árbol que vi. Riza se quedo de pie un poco más adelante que yo mirando algo que yo no tenía intenciones de ver. Y luego se volteó hacía mí. Su rostro redondo y de grandes mejillas estaba teñido de un carmín suave, debido al calor.
Se sentó a mi lado.
Para suerte de los nonatos, yo no tengo hermanos, aunque mi madre es una mujer amorosa y que cumple lo mejor que puede su papel, ni ella ni mi padre tenían a los hijos como una meta en la vida. Tenerme a mí fue casi como cumplir una rutina que venía incluida al matrimonio, y por tanto después de mí ya no hubo ningún otro Mustang.
Por tanto, a lo que quiero llegar, es que yo no tenía mayor trato con niños pequeños, yo a Riza le llevaba seis años, cosa que era una franja bastante amplia entre los dos, y aunque en algún momento yo también tuve siete años, no es una época que recuerde especialmente.
Sin embargo descubrí que aquella experiencia no era necesaria ya que tratar con Riza era casi como tratar con un adulto, detrás de sus travesuras ocasionales, y la inocencia que quedaba en ella, Riza era una niña madura, reflexiva, y sensata.
Y aquello lo descubrí en ese momento en el que se sentó a mi lado debajo de aquel árbol. Fue como una tregua.
Rebusco en la bolsa que Sally le había entregado y saco una botella con agua que después de darle un trago me ofreció. Yo acepté silencio. Simplemente estaba demasiado sorprendido. El árbol sobre el que estábamos recostados no pasaba los dos metros, era joven y aún no daba flores.
-¿Es un manzano, también?-
Riza miro el árbol, y se encogió de hombros.
-Puede ser.-
-Seguro el viento ha llevado alguna semilla de la plantación de abajo.-
-Podría ser otro árbol.-
-¿Otro?-
-Podría ser un duraznero, o un ciruelo, o tal vez un peral. Todos son muy parecidos.
-Aún así es más probable que sea un manzanero¿sino de donde vino la semilla?
Riza se puso de pie.
-Hacia al oeste.-y señalo en dirección.-A unos cinco quilómetros hay una plantación de melocotones. –Se giró hacía su izquierda y señalo en la dirección.-Hacía el sur, siguiendo el río hay un plantío de ciruelos. Blancos y negros. Los negros son más ricos, me gustaría que fuera un ciruelo negro.
Yo me callé pero luego agregué.
-Igual sigue siendo más probable que sea un manzano.-
Riza se encogió de hombros.
-Estoy casi segura de que es un ciruelo.-
Decidí cortar el tema, parecía realmente segura, tal vez lo fuera.
-Roy…-
La mire, ella estaba de pie mirando de nuevo hacía el otro lado de la colina, yo no llegaba a ver lo que ella. Sonreí. Ella se giro y me encontró sonriendo.
-¿De que te ríes?-
-De que me has llamado por mi nombre, lo dices raro.-
Ella hizo un mohín pero luego sonrío.
-Di Riza.-
-Riza.-
-Tú también lo dices raro.-Suspiró.- ¿Sabes? Creo que eres una buena persona. Y solo por eso te mereces lograr tus metas. Pero… pero lamentablemente, aunque las personas sean buenas, no siempre logran sus objetivos. Tiene que haber algo más.
-Soy bueno en la alquimia, y tengo mis motivos para convertirme en un alquimista, yo quiero…
-No. No me interesa. No se nada de alquimia. Mi padre es un alquimista pero yo no se nada de alquimia. Y me pregunto por que. El no me enseñará, lo sé. ¿Pero tú lo harías Roy¿Tú me enseñarías alquimia?
Me sorprendieron las palabras y la pregunta.
-Yo aún no se demasiado…
-¿Pero lo harías?
-Sí.-
No se porque lo dije.
-Bueno, entonces¿Cuando te lo pida me enseñaras verdad?
Asentí.
-¡Muy bien! Ahora toma las cosas y bajemos, ya no falta nada para llegar.-
Asentí y la vi desaparecer colina abajo, cuando la logre alcanzar con las dos cajas en las manos, vi que era lo que Riza miraba, una casa enorme que descansaba a orillas de un río que serpenteaba hasta perderse en el horizonte. Toda una pradera de flores anaranjadas, amapolas.
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Cuando estuvimos ya más cerca de la casa, me di cuenta de que era prácticamente una mansión, contaba con dos pisos además del altillo, las paredes de ladrillo rojo estaban siendo cubiertas por una enredadera, y las ventanas y la puerta eran de madera de cedro fuerte y añejo.
Tan solo entrar la casa ya desprendía ese aroma a la alquimia que jamás e podido explicar. La primera habitación que vi desde el pasillo de entrada era sólo un viejo comedor que parecía no haber sido usado en años, aunque se notaba limpio y cuidado.
Riza me hizo dejar las dos cajas en el pasillo pero ella no dejó la bolsa que cargaba, y me guío hasta la cocina. Era amplia y allí si se notaba el uso diario, aunque estuviera limpia, había por ejemplo unos platos secándose en la pileta, un diario algo arrugado sobre la mesa junto a un par de anteojos, había un abrigo colgando del respaldo de una silla, pero Riza enseguida lo tomó y lo llevó al perchero del pasillo.
Luego regresó y me pregunto si tenía hambre, asentí, desde el desayuno de Sally no había comido nada más.
Riza hizo un par de emparedados. Y me ofreció uno, sabían bien. Luego sirvió te helado y me ofreció también un vaso. Mientras comíamos me sonrió.
Después de un rato me percaté de que estaba en la casa de Hawkeye y Hawkeye no aparecía, me pareció raro que siguiera durmiendo siendo ya casi las dos de la tarde, pero no pregunte.
La respuesta me calló al instante cuando vi bajando por las escaleras a un Hawkeye aún medió dormido.
-¿Riza?-
El hombre pareció confundido.
-Buenos días Hawkeye-san-Le saludé poniéndome de pie un momento.
-Buenos días papá, Roy me ha ayudado ha traer las cajas de las que te dijo Sally-san.-
El hombre me miro y sonriendo asintió.
-Muchas gracias Roy.-Luego se dirigió a Riza.-Seguro me has llamado para que fuera y no me he despertado. Lo siento cariño.
-No, esta bien. De cualquier manera, Roy lo ha hecho, pero Sally estará muy enfadada contigo.
-Si es cierto.-Hawkeye pareció nervioso de nuevo.
-¿Ya habéis comido?-
-Si, pero te eh dejado preparado a ti unos emparedados.-Dijo señalando la mesada donde descansaba un plato con un par.
-Oh, bien, gracias.-
-Y te he dejado café…-
Ah esto Hawkeye pareció más atento y se dirigió hacía donde su hija le señalaba, sirviéndose una generosa taza de café negro y humeante.
-Bien, Roy y yo tenemos que hacerle otro encargo a Sally.-
Hawkeye asintió mientras masticaba el emparedado y bebía algo de café, se había sentado al lado de Riza, en frente a mí.
Yo iba a replicar algo, pero Riza me tomo de la mano y jalo de mí, le miré a los ojos y reconocí nuevamente en aquellos hermosos ojos de un color casi rojizo, una señal de que no debía decir nada más.
-Ha-Hasta pronto Hawkeye-san-Le dije pensando que era poco probable que volviéramos a vernos si no me aceptaba como alumno.
-Hasta pronto Roy.-
Hawkeye seguía masticando el emparedado y sorbiendo un poco de café con la mirada perdida en una mancha de humedad en la pared de la cocina, no parecía haber dicho aquello con ninguna clase de segunda intención, sin embargo para mi fue como un "no te rindas" como una pequeña posibilidad de que el me aceptara.
Al instante ya estaba fuera de la casa siendo guiado por la mano amable y pequeña de Riza.
Caminamos otros quince minutos sin decir nada. Hasta que Riza se detuvo a la orilla del río que cruzaba por detrás de su casa, en este lugar el Río tenia una caída de unos cuatro a cinco metros calculé, algo así como una pequeña cascada. El río tampoco era muy ancho, no debía tener más de cinco o seis metros de ancho.
Sin embargo, tenía una anomalía, en el centro de este había como un centro de piedra, como una isla, pero que se continuaba y levantaba unos centímetros sobre el río, y caía a su vez por la catarata dividiéndola en dos partes.
Riza me señalo el pequeño peñasco, sobre el centro de este, había una planta con una sola flor. Era peculiar sin embargo no es que la flor fuera una cosa maravillosa.
-¿No es bonito?-
Me encogí de hombros. Riza se molesto con la poca atención que le mostraba su gran secreto. Así que solo la vi bajar por uno de los lados del Río hacía la base donde acababa la cascada y continuaba el río su trayecto. Allí se puso a revisar el piso. Mientras yo bajaba ella pareció encontrar lo que buscaba entre la gramínea verde y fresca. Un pequeño paquete envuelto en papel blanco.
Me estiro la mano ofreciéndomelo.
-Ahora ve y llevase lo a Sally. Adiós.-
Ella simplemente se sentó al borde del río, dándome la espalda.
Suspire sabiendo que había cometido un error y me senté a su lado resignado a soportarme la bronca. Pero no llegó, Riza miraba el río.
-Lo siento, realmente es… peculiar. Es especial.-
-Lo es.-Afirmo ella, pero luego añadió.-Sin embargo no parece haberte impactado. Dime Roy¿acaso hay cosas tanto más especiales en Ciudad el Este, que las de aquí¿Es tan maravilloso ese lugar?
No me dejo contestar a su pregunta.
-Yo nunca eh salido de aquí, y no estoy segura de si alguna vez me atreveré a hacerlo. Papá no parece tener buenos recuerdos de ese lugar, así que intento borrar ese deseo, pero… pero creo que…
-Todos los lugares tienen cosas especiales, Riza, pero jamás encontrarás la misma cosa en dos lugares distintos, por lo tanto, no puedes hacer comparaciones. Ciudad del este es un lugar maravilloso, al igual que central o cualquier otro lugar de Amestris. Pero este lugar, también es especial.
Riza pareció asentir satisfecha.
-¿Como te hiciste esos rasguños?-
-Allí.-Señalo el risco en la sima de la cascada.
-¿¡Llegaste hasta allá arriba!?-
-No, tonto. Si hubiera llegado no me hubiera lastimado. Me lastime por que me caí antes de llegar. La única forma de llegar es trepando desde aquí abajo, ya que desde arriba el agua va muy rápido y con fuerza, y te arrastraría hacía abajo. Por eso se tiene que trepar desde el medio, es la única forma. Sin embargo es igual de complicado.
-Yo podría hacerte un puente hasta allí, con alquimia.
Riza frunció el seño y me dijo lo siguiente.
-¿No Crees que si hubiera querido eso se lo hubiera pedido a mi padre ya? No, no tendría sentido. Déjame enseñarte una cosa Roy, que tiene que ver con la alquimia. Si tomas el camino fácil la victoria no te valdrá nada.-
Luego se quitó las sandalias y se metió en el agua, nos pasamos la tarde intentando llegar hasta arriba.
Es tarde no logramos trepar más de tres metro.
Cuando el sol estaba ya inclinándose hacía las praderas, Riza y yo estábamos empapados y tirados en la gramínea.
-¿Vendrás mañana Roy-kun?-
Asentí sin decir nada y sentí la mano de Riza sobre la mía, y yo la cerré.
Volví al otro día, y al siguiente, y todos los demás. El primer tren se fue sin mí al igual que cientos más. Seguí trabajando con Sally durante mucho tiempo más.
También ayudaba a Riza con algunas de sus tareas, e íbamos a la cascada muy seguido, volvíamos todos rasguñados y Sally nos regañaba y pasaba alcohol. Pero sonreía.
Una vez Hawkeye me pidió que le desembalara una de las cajas que le llevé aquel primer día a su casa.
Eran libros.
Me pidió que los acomodara en su biblioteca, y luego me dijo que podía leer los que quisiera siempre y cuando le avisara antes. Después comenzó a pedirme que le ayudara a organizar las cosas en su laboratorio, e incluso un par de veces me pidió que le asistiera mientras trabajaba.
Una noche que me quedé hasta muy tarde y ya que anochecía, me dijo que me quedará la noche. Riza me aprontó una habitación. Comencé a quedarme unas cuantas noches y después de cierto tiempo nunca me volví a ir.
Cuando había pasado todo un año y la primavera volvió, desperté una mañana y no encontré a Riza en ningún lugar, Hawkeye seguía durmiendo, hasta tarde como siempre.
Corrí a la cascada y no la vi por ningún lado. Hasta que sentí su vos.
-¡¡Roy-kun!!-
Mire hacía todos lados buscándola hasta que la vi. En la sima, me miraba y luego abrió los brazos de par en par. Reía sonoramente
Ese día me dieron mi primera lección. Y no Fue Hawkeye, fue Riza.
Me miró con esos ojos inocentes y alegres, felices, realizados, dichosos, satisfechos.
Y esa mirada. Amplia y sincera.
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Hago algo de ruido para que se de cuenta de que estoy por salir. La veo inclinarse segura y besar los labios de su padre. Ya se ha despedido. Se gira y me mira, con aquellos ojos rojizos. Ya no son amplios. Se cierran a al mundo, se cierran a mi. Y no son sinceros. Ocultan demasiado, y están listos para mentir y protegerse de un enemigo que yo no soy capas de ver.
Pero a mi no va a engañarme, no me evitara.
-Bajemos, preparé café.-
Terminado el martes, 23 de enero de 2007 a las 6:17:32 A.M.
N.A: Bueno, otro capitulo especialmente largo, pero yo necesitaba terminarlo en este. Me he pasado toda la noche escribiendo, como pueden ver e terminado a las seis de la mañana. Hoy me he levantado a las dos de la tarde xD
Pero bien me ha valido la pena.
Bueno¿Roy y Riza algo extraños hoy cierto? Pero no os preocupéis, en el siguiente capitulo se van a explicar algunas de las reacciones de Riza de este capitulo, y nos meteremos más aún en la casa de Hawkeye durante los primeros meses de Roy como alumno de este. -
Otra noticia nueva es que pienso comenzar con los fan Art. de la series, si yo dibujo también! Voy a hacer escenas específicas de los chaps, he pensado que si hay alguna que les gusta en especial, me la digan, ya que no puedo decidirme. Luego van a ser publicadas en mi sección de Deviant'Art que todavía tengo que poner el vinculo en mi Blog, pero ya lo haré!
Bueno y Ahora mi sección favorita!!!
A contestar reviews!!!!!
Vale Black: Muchas gracias!! Y por supuesto que me encantan tus historias también, créeme que no es un simple halago, me eh colado en tu blog y estoy leyendo Alianza de papel, y no sabes la emoción que tengo encima Bue, besos!! riza-chan: Gracias y ya ves aquí sigo! Sherrice AdjaniSip, el manga lo prefiero siempre, pero no eh podido leer hasta el chap 59, lo que me hace sentir triste ToT, (Alguien sabe donde puedo bajarme más chaps?) Lo de la edad me ha roto la cabeza durante muchos días, es más, tengo una grafica de exel en donde tengo un seguimiento de todos los años de Amestris, comparados a su vez con los años del mundo real, eh puesto todos los personajes e intento entrelazarlos. Pero con Riza y Roy siempre se me complica, hay gente que dicen que tienen la misma edad, pero personalmente creo que Riza es más joven, no se si tanto como yo le eh puesto que son seis años de diferencia, esta edad la eh inventado exclusivamente para el fic, ya que sino no me daban los tiempos para un par de acontecimientos de los que pronto se enteraran. Pero creo que finalmente estoy satisfecha. Para el próximo chap pienso ponerlos algunas aclaraciones con respecto a esto. Bueno, nos estamos leyendo! Suldûr: Je, pues un día hice Puf!! Y aparecí yo. No se, salí de la tierra… XD Ok, no te preocupes voy lento pero seguro!!! Besos The Hawk Eye: Muchas gracias!! Te lo agradezco, y espero que te siga atrapando como hasta ahora. espiaplanPuede ser que te acerques, si… algo… pero no diré nada aún. Y si, la comedía no es algo que se me da muy bien, soy una persona que siempre se inclina a lo romántico o dramático… casi Angst, pero de igual forma siempre intento poner comedia en mis fic, tengo que superarme! Beso Unubium: Gracias! Por supuesto, aquí esta el otro chap.
Siendo esto todo me despido hasta próxima actualización!
BesosBesitosBesotes….
AnneNoir
