NA: Muy bien, ahora voy a pasarme a la parte más jugosa. De los detalles detrás de ella ya me ocupo después.
Cena Universe #3
Confrontación
Cuando le dijeron que su pasado ocultaba un gran secreto, John Cena nunca pensó que este tendría mucho que ver con aliens. Mucho menos, rocas espaciales aparentemente lesbianas... con la excepción de su madre, claro.
Cuando las conoció en persona, John Cena nunca se imaginó todo lo que ellas se traían a cuestas, mucho menos de que las secuelas de una guerra de escala interplanetaria todavía estaban presentes en la actualidad.
Cuando aceptó incorporarse al equipo y reponer en la medida de lo posible aquél vacío que su madre dejó, John Cena nunca se imaginó que sus antiguos enemigos volverían buscándola, mucho menos que sería tan pronto.
Quizá esto último sí debió haberlo supuesto, pero ya no importa.
Ellos ya están aquí. Frente a su casa. En una enorme nave espacial de un encendido color verde neón con forma de mano. Y lo más seguro es que no vienen precisamente en son de paz.
Le dijeron que huyera, que se agrupara con los demás ciudadanos que fueron evacuados cuando el alcalde dio la señal. Le dijeron que no tenía que tomar parte en esto.
Pero Cena no era ningún niño pequeño, no iba a dejar que le dijeran qué hacer. Él no pensaba huir de este problema dado que, a fin de cuentas, era su responsabilidad desde el momento en que se unió a las Gemas de Cristal. Él había tomado esa decisión, y estaba dispuesto a lidiar con las consecuencias.
Es lo que un hombre americano libre haría.
No le importaba haber tenido que enfrentarse a las gemas por esa decisión, tampoco el haber tenido que devolverle el grito a Garnet. Esto era lo correcto. Se supone que había entrenado para ello. Ahora tenía un control suficiente sobre su arma de gema, y ya había encontrado el modo de combinarlo con sus técnicas de combate y sus conocidos combos.
La mano gigante se da la vuelta, mostrando la palma en la parte superior. Una esfera verde se desprende del fuselaje y se transporta hasta la punta del dedo índice, en donde se deshace para revelar a la misma gema que habían visto antes en el Portal Galáctico y el centro de control de la Guardería Prime: Peridot. Detrás de ella apareció una nueva gema, una cuyo tamaño no solo rivalizaba sino que superaba a Garnet. Su enorme y alborotada melena se situaban alrededor de su rostro naranja atravesado por algunas franjas oscuras, su mirada era intensa y aplastante, energizada por un par de irises ámbar. Todo ello, junto con el uniforme, anunciaba milicia.
Pero las cosas no se pusieron realmente tensas hasta que este soldado reveló a quien traía detrás, trayéndole de un tirón. Lapis Lázuli se paró en frente de las dos invasoras a regañadientes.
- Lapis... - dejó salir en un susurro apenas audible mientras fruncía el ceño.
El corpulento soldado les dedicó una mirada llena de soberbia y superioridad, algo que en al menos dos de los cuatro presentes en la playa infundió inseguridad.
- ¡Ahí están, Jasper! - acusó la técnico señalando a las Gemas de Cristal con uno de sus dedos flotantes - ¡Esas son las gemas que no dejaban de destrozar mis cosas!
- Veamos qué tenemos aquí... - comenzó a explicarse la mencionada - Una perla defectuosa, un esbirro quemado, una exhibición desvergonzada y... ¿y esa quién es? - inquirió señalando a Cena.
- Ah, e-es solo un humano que las acompaña. - intervino Lapis rápidamente - No hace gran cosa.
- Hmp. ¿Y tanto rollo por esto, Peridot?
- ¡Oye! ¡Esas desgraciadas son más molestas de lo que te imaginas! - insistió Peridot - Además, tú eres mi escolta. Necesito que me ayudes a deshacerme de ellas.
- Bah, ¡solo hazlas volar con el cañón de la nave y ya! - se excusó la soldado, dando media vuelta para regresar al interior de la nave y llevándose a Lapis consigo - Me haces venir hasta aquí por nada.
- ¡Arg! Esto es increíble. - se quejó la gema verde al no poder convencer a su compañera - Bueno, al menos finalmente me desharé de ustedes. Hasta nunca, el yoncina.
La nave se alzó nuevamente a una distancia de un par de pisos a nivel de la playa, apuntando con su dedo índice a nuestros héroes. Peridot preparó el ataque desde su panel flotante, a la vez que un potente láser cargaba en la punta del colosal dedo.
- Bueno, ya nos jodimos. - comentó una mortificada Amatista - Los quiero a todos, y... Perla, aprovecho para confesar que fui yo quien rompió tu iPod.
- ¿¡Que hiciste qué!? - exclamó indignada la gema con nariz de pájaro.
- ¡E-Es que era tan pequeño! La cosa esa se me resbaló de las manos, ¡lo juro!
- ¡Ahora no! - las cortó Garnet en seco - ¡Cena! ¡Aléjate de aquí ahora!
- ¿Para qué? ¿Para ver cómo las hacen explotar con un láser? No, gracias. - respondió de inmediato.
- John, por favor, esto no es un juego. - insistió Perla - Han pasado miles de años, ¡no sabemos lo que son capaces de hacer!
- Si al menos estuviesen haciendo algo, además de esperar su inminente muerte, lo consideraría; pero en vista de que incluso Amatista está terminando de firmar su testamento, - todos voltearon para confirmar que, de hecho, Amatista estaba escribiendo en un papel arrugado usando un crayón, probablemente sacados de su cabello o algo por el estilo - ¡me rehúso!
- ¡No lo entiendes, John! - insistió Garnet - ¡Ni siquiera sabemos si puedes regenerarte! ¡Este no es momento ni el lugar para averiguarlo!
- ¡Escúchenme! Esta es mi casa, este es mi terreno, y este es mi planeta. - dijo Cena, indispuesto a ceder, mientras el cañón terminaba de cargar. - No pienso dejar que un par de presumidas venga a bombardear mi propiedad; y si no van a apoyarme, ¡mejor háganse a un lado!
Tomando control de su pantalla, Peridot inició el disparo, mientras con voz fría decía para sí - Fuego.
¡JOHN CENA!
El impacto fue inesperadamente bloqueado por un gigantesco escudo rosado. John se encontraba suspendido en el aire, sosteniendo una versión enorme del escudo de Rose. En su rostro podría apreciarse perfectamente el esfuerzo que ponía en ello.
- ¡Ah, es esa estruendosa bulla otra vez! - se quejó Perla mientras se cubría los oídos.
- ¿Estamos vivas?... ¡Estamos vivas! - exclamó Amatista, con lágrimas en los ojos - Por todos los cielos, nunca creí que amaría tanto oír esa música como ahora... de donde quiera que salga cada vez que haces eso.
- ¿Qué está pasando aquí? ¿¡Y qué rayos es ese ruid-!?... - Jasper había vuelto a salir a cubierta, al escuchar la canción insignia de John Cena, cuando de pronto se topó con algo de lo que no estaba segura si esperaba ver - Ese escudo... ¡ese símbolo! ¿A-acaso?... ¿Rose?... ¿R-Rose Cuarzo?
Una vez el peligro había pasado, John deshizo el escudo y cayó al suelo, logrando mantenerse de pie. Respiraba algo agitado y estaba sudando, pero por lo demás lucía intacto.
- Que no hacía gran cosa, ¿eh? - le recriminó la soldado a su prisionera, a quien en ningún momento había soltado. La mencionada solo atinó a soltar una risilla nerviosa al verse descubierta. Aquello le ganó quedar maniatada a la nave mientras las otras dos gemas invasoras descendieron a la playa. Las Gemas de Cristal supieron ponerse inmediatamente en guardia, aunque retrocedieron un paso cuando Jasper comenzó a acercarse. Cena se mantuvo firme en su posición, y en cambio su mirada se endureció.
- Así que, después de tanto tiempo, todavía sigues aquí. - comenzó a explicarse la soldado. - Así es, Rose. Yo estuve allí. Yo vi lo que hiciste durante la guerra, y si bien siempre te mantuve algo de respecto por tu lucidez en lo que respecta a tácticas militares, debo admitir que este burdo intento de burlarme fue bastante decepcionante: ni siquiera hubo que hacer el intento para que soltaras la fachada. - Jasper se detuvo, quedando a media distancia entre la nave y las gemas rebeldes. - Y ahora que sé que estás aquí, me temo que no puedo permitirme volver sin tu gema. Es tiempo de que pagues por lo que hiciste. - añadió con un distintivo tinte de recelo en su voz.
- Lamento aguarte la fiesta, rayitas, pero si vienes por Rose, me temo que has llegado 37 años tarde. - respondió Cena, con un tono más casual. - Con lo único que vas a volver, es con un montón de grietas en esa gema tuya.
- ¡Suficiente! - interrumpió Garnet, al toparse con visiones que no le gustaban para nada. - ¡Cena, aléjate!
La gema cargó directamente contra Jasper, quien la recibió con una sonrisa maniática. - Ven aquí, pastelito. Tengo algo justo para ti. - La soldado contraatacó en el momento preciso con un arma que había sabido mantener oculta hasta el momento, con punta dividida como un trinche y un haz de energía fluyendo alrededor. Un solo golpe con el arma bastó para destrozar toda la forma física de la víctima desde adentro hacia afuera, haciendo que se caiga literalmente a pedazos. Lo único que Garnet pudo hacer antes de desvanecerse por completo fue dirigirle una última advertencia al ahora mortificado hombre de cuarzo - Co-orre...
Un par de gemas de rubí y zafiro fueron todo lo que quedó de ella sobre la arena.
- Jeh, ahora es tu turno de probar el desestabilizador de gemas. - resolvió la invasora.
- Haré que te arrepientas de haber hecho eso. - respondió Cena con una seriedad que resultó perturbadora para todos los presentes, salvo para quien iba dirigida la amenaza.
Esta vez fue Jasper quien salió a la carga, invocando su casco de batalla, con toda la disposición del mundo a manchar su pulcra superficie con lo que sea de lo que Rose hubiese hecho su disfraz. Sí, solo necesitaba un golpe. ¿Para qué más?
Su sorpresa fue mayúscula al ver que John Cena no solo detuvo el ataque, sino que desvió la dirección del puñetazo que le había dirigido para terminar azotándola de espaldas contra la arena y haciéndole soltar el desestabilizador que llevaba en su mano.
- ¡John! - exclamó Perla, presa de los nervios.
- ¿¡Qué rayos!? - se preguntó Peridot, quien si ya con el intercambio de palabras se le había metido una mala espina, ahora estaba genuinamente atemorizada.
- ¡WHOOOHOOOO! - gritó una eufórica Amatista. - ¡Dale su merecido, Cena!
Jasper no estaba dispuesta a permitir tal humillación, y enfurecida se levantó para repartirle puñetazos a su adversario. Cena recibió de lleno algunos y bloqueó otros, hasta encontrar la abertura necesaria en su defensa para contratacar, forzando a la soldado a retroceder con un poderoso golpe sobre el plexo solar, algunos puñetazos dirigidos a puntos específicos para quitarle estabilidad y finalmente una patada directamente sobre el rostro que la volvió a enviar al suelo. Sin esperar a más comentarios oportunistas, ella giró sobre sus caderas para tomar a Cena por el tobillo, jalándolo con fuerza y conectando un gancho derecho en la mandíbula en medio lanzamiento hacia el acantilado detrás de ambos. El impacto fue tal que parte del relieve se desmoronó sobre nuestro héroe.
Jasper se reincorporó con algo de dificultad, agradeciendo en silencio que nadie importante hubiese estado cerca para ver lo que había sucedido. Tras cerciorarse de que su gema no hubiera recibido daños, y al ver que Peridot se encontraba tratando de mantener a raya a las dos gemas restantes, se dirigió nuevamente donde el impostor al que acababa de derribar. John se quitó algunos escombros de encima y se reacomodó la mandíbula, la cual parecía haberse dislocado por el golpe. Cuando alzó la vista, se encontró cara a cara con la gema de enorme cabellera y piel rayada, con su monumental figura irguiéndose amenazante sobre él. Desafortunadamente, todo su cuerpo estaba adolorido, y no le quedaban tiempo ni fuerzas para ponerse de pie.
- Acéptalo, Rose, esta vez no podrás ganar. Tu base ha sido tomada, tu ejército ha sido reducido a un mal chiste. ¡Tú estás acabada!
Lo último que el hombre vio venir fue un puño naranja directo hacia él, con la fuerza demoledora de un elefante en estampida.
NA: Entonces, ¿lograron adivinar cuál episodio era? Muy bien, porque desde ya les puedo decir que Jailbreak no será el siguiente.
