"Todos somos el destino de alguien".

.—Avenida 749.—

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Había despertado.

Su intento de suicidio se quedó en eso, un intento.

Soltando un suspiro abrió los ojos, encontrándose con los oscuros de él que la observaban desde una esquina sentando en lo que parecía ser una incómoda silla.

—Hana-san se acaba de ir.—dijo cuando sus miradas se encontraron.

—Oh.—fue lo único que susurro, antes de nuevamente cerrar los ojos, se sentía cansada y le dolía el cuerpo, al menos algo bueno había sacado de su intento de suicidio.

—¿Por qué?.—escucho su voz preguntar de pronto y sin abrir los ojos le contesto.

—¿Por qué no?.

—Porque eres apenas una niña, tienes toda una vida por delante. Tienes una madre afectuosa, tienes una hermana, un primo y un padre, tienes una familia que se preocupa por ti. —dijo él con su mismo tono calmo.

Abrió los ojos y lo observó fijamente durante unos segundos.

—Ellos nunca entenderán que se siente estar solo, roto y vacío.—contesto con seriedad, él le sostuvo la mirada en todo momento; ella continúo.

—Se que estoy mal. Sé que hay algo mal en mí, algo aquí se ha roto.—explico golpeando levemente su pecho.—Y durante varios años yo lo he intentado, pero simplemente ya me cansé, todos los días caigo un poco más en la oscuridad y no tengo ganas de alejarme de ella. Así que Uchiha-san, ya no me salve, no hay salvación para una persona como yo, déjeme caer en la oscuridad, déjeme ir.—pidió con suavidad y sinceridad.

Pero el negó en silencio desde su posición incómoda en la silla.

—No me conoce Uchiha-san, ¿Por qué preocuparse por alguien como yo?.—pregunto.

—No lo sé.—contesto él al cabo de unos segundos, la confusión se pintaba en sus oscuros ojos.

—Es usted alguien raro Uchiha-san.—suspiro ella dando por terminada la conversación.

"Es usted alguien raro Uchiha-san"

Aquel susurro cansado aún se repetía en su cabeza, sacándole una pequeña sonrisa incrédula.

Ella era la primera persona además de Shisui en decirle aquellas palabras en su cara. Definitivamente Hyūga Hinata era toda una cajita de sorpresa.

—¿En qué piensas?.—escucho preguntar a Shisui.

—Ella es alguien realmente extraño, ¿No crees?.—dijo, haciendo que su primo lo mirará confundido durante unos segundos antes de suspirar.

—Completamente.—contesto su primo, antes de voltear su mirada a él fijamente durante unos segundos.—Itachi, no te acerques mucho a ella. Esa chica es peligrosa para ti.—le advirtió Shisui con seriedad.

Lo observó unos segundos confundido antes de entender a lo que se refería su primo.

—Ella es una niña Shisui.—le recordó, rodando los ojos.

—Si, pero una con el cuerpo de una mujer, y también muy hermosa. Ten cuidado y maten las distancias, enamorarte de una chica suicida es lo último que quieres en tu vida.—dijo su primo entrando al auto.

—No me enamorare de una niña Shisui.—aseguro con cansancio imitando a su primo y entrando al auto.

—Llegas tarde.—escucho la gruesa voz de su hermano decir desde un sofá, tenía el ceño levemente fruncido y tecleaba rápidamente en su móvil.

Quitándose el saco asintió, pese a saber que Sasuke no lo vería.

—He tenido un día muy largo.—se excuso recordando el momento exacto en el que vio el cuerpo de Hinata chocar contra aquel auto y caer fuertemente contra el pavimento.

—Hmph.—fue lo única contestación de Sasuke quién aún no levantaba la mirada de su móvil, parecía molesto y preocupado.

—¿Ya cenaste?.—pregunto sin quitar su mirada de su hermano.

—Hay pizza en el congelador.—contesto señalado la cocina aún sin levantar la mirada de su móvil.

—Mmm.—murmuro con el ceño fruncido acercándose silenciosamente a Sasuke, y arrebatándole de las manos su móvil.

Cómo en cámara lenta observó cómo su rostro pasaba de confundido, a sorprendido, incrédulo y molesto.

—¿¡Qué demonios Itachi!?.—rugió intentando arrebatarle el móvil de las manos.—¡Devuélveme el puto teléfono!.—grito con el rostro rojo.

Divertido por la rabieta de Sasuke negó.

—Desde que entre por esa puerta.—señalo atrás de él.—No me has prestado atención, ¿Dime, que te tiene tan concentrado?.—pregunto acercándose el móvil al rostro para leer lo que su hermano tanto testeaba.

—¡Itachi!.—rugió nuevamente Sasuke, logrando arrebatarle el móvil, pero había sido muy tarde sus oscuros ojos habían logrado leer el nombre de aquella chica suicida en los mensajes.

—¿Conoces a Hyūga Hinata?.—pregunto confundido y un poco sorprendido.

Su hermano lo miro con desconfianza antes de guardar su móvil.

—¿La conoces?.—le contesto Sasuke con otra pregunta.

Confundido asintió.—Si, pero ¿de dónde la conoces?.—insistió con seriedad.

Sasuke resopló con cansancio pero si así contesto, sorprendiéndolo inmensamente.

—Somos compañeros desde la escuela media.

Y mira si el mundo es pequeño, aquella extraña chica era compañera de su hermano, y por los mensajes que había logrado ver, para su pequeño hermano ella no era solo una compañera.

"Ah, Shisui, la advertencia no me la debiste dar a mí."

Pensó con pesar