Lo miré fijamente, esa pregunta me había pillado completamente desprevenida, él me miraba, esperando mi respuesta. Su sonrisa se fue desvaneciendo al ver que no contestaba.

-¿Kate?

-Castle yo… creo que este no es lugar para hablar de eso. –Dije con suavidad, en voz baja, mirando a mi alrededor. Pero no lo dejó pasar.

-Vayamos a la sala de descanso, entonces. –Y caminó hacía allí. Suspirando le seguí, cerrando a puerta y mirándolo, aún con la mano en el pomo. -¿Entonces?, ¿vendrás o no? –Preguntó, mirándome con atención.

-Castle… no sé si es… buena idea… -Murmuré, sabiendo perfectamente que aquello le iba a hacer daño.

-Está bien. –Contestó y fue hacia la puerta, evidentemente decepcionado, lo frené, colocando una mano en su hombro.

-Espera. –Nos miramos a los ojos, lo estudié por un segundo, parecía triste y también dolido. –Escucha, quedan tres días para Nochebuena, deja que me lo piense, ¿vale?

-Vale. –Volvió a caminar hacia la puerta y yo volví a frenarlo.

-Castle entiéndelo, es un paso… importante.

-Kate, es una cena, no te estoy pidiendo que te vengas a vivir conmigo. –Dijo, bastante molesto.

-Ya, pero no es una cena cualquiera. –Repliqué.

-¿Qué tiene de especial?, es Nochebuena, una cena para pasar con la familia, con la gente a la que quieres, las parejas suelen cenar juntos y a la mañana siguiente se dan los regalos, ¿tan difícil y complicado te parece cenar conmigo y con mi familia una noche?, ¡ni que fuera la primera vez! –Protestó.

-Castle…

-Está bien, Kate, no te entiendo pero está bien. Piénsatelo ¿vale? y si cambias de idea pues… dímelo y pondremos un cubierto más.

-Tendrían que ser dos. –Me miró extrañado. -¿Crees que dejaría a mi padre cenando solo en Nochebuena?

-No, claro que no… -Comentó, pensativo. -¿Es eso?, Kate, si lo que quieres es cenar con tu padre a solas porque es una tradición o algo así, dímelo, lo entiendo.

-No es eso… no exactamente. –Murmuré. Y entonces lo entendió todo, me acarició suavemente la mejilla.

-Es por tu madre, ¿verdad? –Asentí, con una triste sonrisa.

-Ella murió poco después de las navidades… no son unas fiestas precisamente alegres para nosotros…, cenamos juntos y nos damos los regalos sí, pero… no como cualquier otra familia, no seríamos buena compañía Castle, no quiero estropearle la Navidad a Martha o a Alexis y mucho menos a ti.

-Ya… -No supo que decir. Le devolví la caricia, aunque mirando hacía las ventanas primero, como hacía siempre antes de intercambiar alguna muestra de cariño en la comisaría.

-Deja que me lo piense, por favor y también que hable con él, ¿vale?

-Vale y… no te sientas presionada Kate, si no estás preparada, dímelo. –Sonreí y asentí, nadie nos miraba, me mordí el labio y me acerqué a su oído.

-De todas maneras, tengo un regalo de Navidad para ti y te prometo que te lo daré… -Respiré sobre su oído, como sabía que le volvía loco, lo oí contener el aliento. -… y créeme Castle, te va a gustar.