El andén 9 3/4 estaba más vacío de lo que recordaba jamás. Abarcó a todos los presentes -mientras Ojoloco buscaba Mortífagos debajo de las piedras- hasta que su mirada se topó con unos ansiosos ojo castaños.
-Harry!-Hermione corrió hasta él y lo abrazo con fuerza-Oh Harry, estaba preocupada.
-Estoy bien Hermione-susurró con calma.
-Hola compañero-Ron sonrió y le puso una mano en el hombro.
Al momento todos los Weasley presentes se acercaron a saludarle y mostrarle distintos grados de cariño. También estaban allí Tonks y Lupin, que lo abrazó con fuerza contra su pecho.
-Estas bien cachorro?-susurró antes de soltarlo.
-Estoy bien-le aseguró tranquilamente antes de dar un paso atrás.
-Sera mejor que subais ya al tren chicos- gruñó Ojoloco mirando alrededor con sospecha.
-Ya?-Lupin miró a Harry con tristeza.
-Alastor tiene razón Remus-la Sra. Weasley palmeó el hombro del licántropo.
-Esta bien- entonces sonrió al ojiverde- tengo una sorpresa para ti Harry, pero la veras cuando estés en Hogwarts.
-Vale-asintió y le dio un corto abrazo a su padrino antes de subir al tren.
-No le veo bien Remus-susurró Tonks con preocupación.
-Yo tampoco... pero le comprendo... nadie más que Harry y yo conocía total y profundamente a Sirius... ninguno de los dos lo superará pronto Tonks... pero yo estuve más tiempo con él que Harry... pude disfrutar más de su compañía... es normal que no lo haya superado en un par de meses y más en casa de sus tíos... hay que darle tiempo...
-Espero que tengas razón Remus- gruñó Ojoloco-, esos asquerosos Mortífagos y su apestoso señor podrían aprovecharse de la debilidad del chico.
-Es que no dejas de pensar nunca en la guerra Alastor?-preguntó irritada la Sra. Weasley.
-Alerta Permanente!
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-Qué es eso Harry?-preguntó Luna curiosa una vez se sentaron todos en un vagón.
-Mm?-miró la cesta de mimbre que cargaba sobre su regazo y se permitió sonreír débilmente- Sebas-chan.
-Sebas-chan?-Ron lo miró como si le hubieran salido tres cabezas.
Harry la abrió y dejo que el demonio-gato saliera y se acomodará en su regazo mientras soltaba la cesta en el suelo.
-Oh Harry que lindo-Hermione sonrió embobada, al igual que Ginny.
-De dónde sacaste a la bola de pelos?
-Ron!- Hermione le miró mal.
Sebastian, bajo la forma de gato, decidió que no le caía bien el feo pelirrojo. Tampoco le agradaba la chica gritona, sospechaba que podría ir acompañada de abrazos asfixiantes. Paseó la mirada por los demás... el gordito con la rana parecía idiota, la rubia le recordaba a los humanos no mágicos... "cómo se llamaban? ... ah, muggle" si.. los muggle que se drogaban, la pelirroja era la más normalita del grupo pero al ver las miradas románticas y el coqueteo que intentaba con su amo decidió que era peor que todos los demás juntos... en resumen... ninguno de ellos tenia derecho a tocarlo, ni a él ni a su amo. Así que cuando la morena intento acercarse herizó el pelo y mostró las zarpas.
-Sebas!-su amo lo agarró antes de que hiciera sangrar a la chica-, lo siento Hermi, no se que le pasa... normalmente en muy mimoso...
Para darle la razón a su amo se acurrucó contra la barriga de Harry y ronroneó.
-Creo que no le gustas Mione.
Mira por donde el idiota de la rana si que tenía un cerebro.
-De dónde lo sacaste Harry?-volvió a preguntar el pelirrojo.
-Lo encontré en la calle, lo estaban atormentando unos niños, me dio pena así que lo cogí y me lo lleve.
Sebastian arrugó la nariz con molestia, ni que él no supiera defenderse de unos estúpidos niños humanos... había devorado el alma de tantos que había perdido la cuenta..
Su amo paso la mano por su cuerpo en una caricia y él olvido su enojo al instante, poniéndose a ronronear y buscando más mimos.
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Harry saludo a Luna con un movimiento de cabeza y fue a sentarse junto a Hermione y los demás que le habían guardado un sitio mientras él llevaba a Sebastian a la Sala Común, con obvias objeciones de parte del "gato". Hermione le tocó el hombro y señalo a la mesa de profesores con la boca abierta de puro asombro. El pelinegro siguió su mirada y sus ojos se abrieron al ver allí sentado con toda tranquilidad a Remus Lupin...
"Oh mierda"
El licántropo le sonrió cálidamente y él intento devolver la sonrisa, pero ésta apenas fue un suave fruncimiento de labios cariñoso, pero Remus se conformó con eso... una cosa que siempre había tenido era paciencia y estaba dispuesto a poner todo su esfuerzo en que su cachorro volviera a ser el de siempre.
Harry desvió la mirada a Dumbledore mientras notaba el temblor de sus manos. Que Remus estuviera allí no era casualidad, de eso estaba seguro... tendría que investigar porque el viejo-come-caramelos-de-limón quería tener allí al hombre lobo.
-Queridos alumnos-Dumbledore alzó ambos brazos y por todo el comedor se escucharon jadeos al ver la mano ennegrecida del viejo director.
Harry grabó en su memoria la imagen de la mano del director, se la mostraría a Sebastian, seguramente el sabría darle una explicación.
-Antes de nada informar a los nuevos y recordarle a los no tan nuevo-sonrió levemente- que el Bosque Prohibido no se llama así por nada, no esta permitido realizar magia en los pasillos y están totalmente prohibidos los Sortilegios Weasley... ahora, dejemos atrás estas cosas que probablemente os pasaréis por la nariz-las risas inundaron el Gran Comedor- y es para mi una alegría anunciaros que Remus Lupin volverá ha ejercer de Profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras!
Todas las mesas-excepto Slytherin por supuesto- aplaudieron hasta hacerse agujeros en las manos (n/a: ok me pase, solo se las dejaron rojas como el culo del señor cangrejo, SI me gusta Bob Esponja! Algún problema?! XD).
-Y ahora lo importante, a comer!
En cuanto la comida apareció en la mesa Ron entro en modo meter-todo-lo-que-se-puesa-en-la-boca-y-tragar. Harry miró la comida con el ceño fruncido. Últimamente no tenía apetito y por eso se había ganado un par de regaños de su demonio. No puedo evitar rodar los ojos al recordar la voz regañosa del ojirojo, no entendía como podía regañarlo sin perder el respeto en ningun momento..
Amo, debéis comer bien, sino os pondréis enfermo y yo no puedo permitir que eso suceda, el contrato estipula que debo cuidarlo, además, cómo vais a cumplir vuestra venganza si os estáis desmayando por hay por inanición?
Más que un fiel demonio sirviente parecía mama gallina. Con un suave suspiro se sirvió un poco de puré de patatas y zumo de calabazas... mejor no oír por esa noche a Sebastian en versión mamá gallina.
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Estaban todos en la Sala Común, nadie parecía quererse ir a dormir aun y a Harry eso no le convenía. Con un suspiro clavó su mirada en la de Sebas-chan, que tampoco parecía muy contento.
-Venga chicos, ya es tarde y mañana tenemos que levantarnos temprano, a la cama-ordenó Hermione.
Los demás se levantaron con gruñidos de descontento, pero cada cual se fue a su dormitorio. Harry sonrió débilmente.
-Harry?-la morena le miró, esperando.
-Yo ahora voy Hermione, no te preocupes.
-Esta bien... pero no te acuestes muy tarde...
La castaña subió las escaleras hacia su dormitorio. Cuando no quedó nadie el demonio-gato bajo de su regazo y volvió a su forma "humana".
-My Lord-hizo una reverencia.
-Por qué atacaste a Hermione?-se cruzó de brazos.
-No me gusta amo... ni ella ni ninguno de sus amigos.
-Por qué? Que tiene de malo Hermione?
-Es una gritona, me taladra los oídos.
-Ron?
-Me llamo bola de pelos- bufó.
Harry soltó una risita y negó con la cabeza.
-Luna?
-Parece una drogadicta muggles!
Ahora sí, Harry soltó una carcajada. Le hubiera gustado defender a su amiga pero tenía que admitir que Sebastian tenía razón. Cuando pudo dejar de reír miró a su demonio, que lo miraba con... hambre?
-Sebastian?-se asustó.
-Discúlpeme amo... pero me gusta cuando ríe... no lo había visto hasta ahora... cuando lo hace resulta... apetitoso-su mirada se oscureció por el hambre.
Harry se sonrojo un poco y luego tragó duro... según el contrato Sebastian no podía dañarle pero eso no quitaba que diera verdadero miedo cuando se ponía así.
-Perdóneme, lo asusté.
El rostro de su siervo volvió a ser el amable de siempre. Le hizo una reverencia algo exagerada y permaneció así hasta que Harry le ordenó que dejará de hacerlo.
-Neville?-continuó como si nada hubiera pasado.
-Ese chico parece retrasado-rodó los ojos.
-Ginny?
Se sorprendió cuando el ojirojo frunció el ceño y sus ojos reflejaron verdadero enfado.
-Qué pasa?
-Esa chica descarada le coquetea!-gruñó mientras daba vueltas por la sala.
Harry parpadeó y sonrió, al parecer su demonio tenía celos. Se levantó y tomó la mano del mayor, éste le miró sorprendido.
-Celos mi querido demonio?-murmuró antes de sonreír-, me sorprendes pero no tienes que preocuparte, Ginny es como una hermana-recorrió la mejilla del demonio con la otra mano-, además nadie puede sustituirte Sebastian.
Los ojos rojos se agrandaron durante unos segundos hasta que una pequeña y divertida sonrisa adornó el rostro del demonio.
-Usted me confunde amo...
-Tú a mi también-le soltó y volvió a sentarse-, pero ahora vayamos a lo importante... tengo un par de cosas que comentarte.
-Dígame joven amo.
-Remus no esta aquí de casualidad, estoy seguro que Dumbledore le quiere aquí por algo y tengo que saber porque-cruzó las piernas y se recargo en el sillón con un suspiro.
-Según me dijo usted el licántropo es importante... le aprecia cierto?
-Sí-Harry sonrió-, Remus es importante en mi vida... aunque no lo haya tratado muy bien últimamente, lo considero como un padre.
-Entonces es bastante simple amo-Sebastian lo miró con mala disimulada ira- esa vieja cabra que tiene por director quiere vigilarle amo y sabe que usted confía en el hombro lobo y que no dudará en contantarle cualquier cosa... el viejo quiero apretar más esa jaula que tiene a su alrededor.
-Estás seguro de eso?-frunció los labios con disgusto.
-Completamente amo, el ser humano no tiene secretos para mi.
-Maldito-gruñó para después sonreír levemente-, pero lo que el viejo no sabe es que esa jaula ya no existe y que ahora soy yo el que tiene dos letales manos de demonio alrededor de su cuello- miró a su siervo, que también sonreía con clara sed de sangre-, aun no mi Sebastian-puso un dedo bajo la barbilla del ojirojo-, aun no es el momento, pero cuando lo sea te dejaré que te ensañes todo lo que quieras con la vieja cabra.
Sebastian ronroneó con anticipación y sonrió con sadismo a su amo. Harry le soltó y dejó que su mirada se perdiera.
-Hablando del viejo, algo le pasó en la mano, si lo vieras podrías decirme cual es la razón?
-Seguramente, me permitís ver el recuerdo?
Harry asintió y le miró a los ojos dejando que el demonio entrará en sus memorias y atrapará el recuerdo de esa noche en el Gran Comedor. Vió como los ojos rojos de desenfocaban, analizando el recuerdo para luego sonreír y mirar a su amo con cierta diversión.
-Al parecer se le adelantaron my Lord.
-Qué quieres decir?
-Lo que le ocurre al viejo es causado por una maldición, una incurable, le matara poco a poco, consumiendo su cuerpo dolorosamente.
-Vaya vaya-se levantó y sonrió un poco- cómo de caprichoso es el destino verdad? Bueno algo menos de lo que preocuparme, pero quiero saber que maldición es y como la contrajo... tenemos que averiguarlo.
-Yes, mi Lord.
-Tengo sueño, toma la forma de gato, quiero irme a dormir.
-Como ordene amo... por cierto ha cenado bien?
Harry gimió y subió las escaleras para alejarse de Sebastian-mamá-gallina.
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Harry miró a Sebas-chan y Sebas-chan devolvió la mirada. El demonio-gato no tenía ninguna intención de alejarse de su amo, le importaban un rabano las clases y los profesores, no dejaría solo a su amo con esa vieja cabra moviendo los hilos en el colegio.
-Esta bien-suspiró-, puedes venir...
El "gato" maulló contento antes de trepar hasta el hombro de su joven amo (n/a: algo así como picachu en el hombro de Ash, esa sera la forma en la que siempre ira Sebastian cuando sea gato :D).
-Harry! Venga tengo hambre!
-Ya voy Ron!-se apresuró a coger su mochila y bajo a la Sala Común para ir con sus amigos a desayunar.
-Llevas a la bola de pelos?-preguntó el pelirrojo con una mueca.
-No le llames así Ron-le regañó el ojiverde.
El demonio-gato se tensó sobre el hombro de su amo, preparado para saltar sobre la fea cara del pelirrojo si fuera necesario.
-Esta bien, esta bien, anda vamos a desayunar.
El trío de oro se dirigió al Gran Comedor y se sentaron junto con algunos alumnos de tercero. Harry miraba la comida como decidiendo si salir corriendo o no. Sintió las uñas de Sebas-chan clavarse ligeramente en su hombro y con un suspiro cogió una tostada.
-Su horario señorita Granger, su horario señor Potter-McGonagall le tendió un trozo de papel-, su horario señor Weasley...
-Oh, gracias a Merlín, no tenemos pociones hoy-todos los de sexto respiraron aliviados.
-Ahora tenemos con Lupin, que bien no Harry?-sonrió Hermione.
-Aja...-bebió un poco de jugo y su mirada se deslizó hacia la mesa de profesores.
Alzó las cejas al ver a Remus hablando con Snape. Qué sería lo siguiente? Voldemort y él bailando un vals como un par de enamorados? (n/a: oohh que monos xDD, que pondré un vals en el fic de Harry y Tom :3).
-Yo voy tirando chicos-el ojiverde se levantó y se despidió se sus amigos antes de salir del Gran Comedor.
Caminó por los pasillos hacia la clase de DCAO, se sentó en la última fila y bajó al demonio-gato de su hombro para ponerlo en su regazo.
-Tenemos que diseñar un plan... quiero saber todo lo que se habla en las reuniones de la Orden, todo lo que Snape sepa sobre Voldemort y sus planes, todo...
Sebas-chan ronroneó y movió el rabito de un lado a otro.
-Impaciente mi fiel Sebastian?-sonrió divertido.
El "gato" entrecerró sus escalofriantes ojos al mismo tiempo que la puerta se abría y empezaban a entrar más alumnos.
"Empieza el juego"
