Lamento la tardanza. Este capítulo ya lo tenía desde hace unas semanas, -.-.

NaruSasu

La diferencia entre tú y yo

Minako Dark

Capítulo IV: Rosa y violeta.

Sasuke no necesitaba ser un adivino para saber que ese día, no era su día de suerte. Sentía que su esmoquin lo dejaba sin aire, su loción que dejaba estela al pasar, lo mareaba. Y para su fortuna, su amigo Sai lo había abandonado a su suerte, yéndose a otra parte, sin dar explicación alguna. Entonces se preguntó, ¿qué clase de amigo era ése? Uno no muy bueno. Se sentía indignado. Y ahora, se encontraba buscándolo como si fuera lo más importante en su vida.

—¿Champán? —se acercó un hombre que cargaba en una mano una reluciente bandeja de plata, en donde descansaban copas llenas de aquella delicia espumosa.

—No tomo —dijo mientras negaba con la cabeza. Una vez que aquel hombre se fue por donde vino, rodó los ojos hastiado. ¿De nuevo?, ¿qué acaso no veían que él tenía quince años? Su hermano le había advertido sobre el consumo del alcohol y sus consecuencias devastadoras. Y por si fuera poco, alegó que si venía borracho, que se olvidará de la técnica que le había prometido enseñar. Así que tenía que abstenerse a cualquier tentación.

Se sentó en la mesa más alejada para relajarse un poco, con tal de no estar cerca del ruido y el bullicio. Apoyó sus dos codos en el delicado mantel rosa, entrelazando sus dedos. Contempló la decoración con desgano. El color que predominaba era el rosa. Esa chica debía tener un extraño complejo con ese color, pensó. Aunque no negaba que ella tenía buen gusto y elegancia. Cuando llegó en compañía de Sai, sintió la emoción invadirle por completo, emoción que fue cayendo en picada hasta llegar a cero. Estaba realmente aburrido.

Algunas personas bailaban al son de la música, sin preocuparles nada más; otras, en compañía de amigos, bebían incesantemente hasta desfallecer, como casi todas las personas en esa fiesta. Puso los ojos en blanco, no parecían mayores de edad y ya tomaban.

Los invitados a la fiesta no sabían del sujeto que los examinaba, y despreocupados, bailaban y tomaban. Sasuke era un maestro en el arte de incomodar personas con la mirada, esa era una técnica que fue perfeccionando a lo largo de los años. Para no aburrirse más, jugueteaba con la mirada, paseándola de un lugar a otro, de una persona a otra. Detuvo la ojeada abruptamente en un pequeño grupo.

Esas personas tenían cierto aire familiar que no podía pasar por alto. No podía apartar la mirada de la espalda de uno de esos sujetos, el chakra de él se sentía poderoso, no como el de los demás, este era especial. Justo lo que estaba buscando.

Se levantó del asiento por inercia, provocando que la silla se tambaleara un poco. Deseaba contemplar la cara de quien había captado su atención. Se acercó un poco, a distancia prudencial sin llamar la atención, volteó la cabeza, y lo que vio lo desilusionó por completo… era Naruto.

Apretó su mandíbula, sus dientes se estrujaron y su habitual expresión de indiferencia cambió a una de total furia, dándole una apariencia peligrosa. La segunda vez, la segunda maldita vez que pasaba eso. Sasuke se preguntó, « ¿Qué era lo que lo hacía especial? ». No hubo respuesta concreta. Solo era un condenado arrogante con sangre real en sus venas, nada impresionante, eso fue lo que creyó. Suspiró fuertemente, no había necesidad de enojarse.

El sabor del déjà vu seguía persistente en su boca.

Buscó a alguien que ofreciera algún tipo de bebida sin alcohol. Para su suerte, vio a uno no muy lejos y caminó en su dirección, un poco menos irritado.

—¿Limonada?

—Sí.

Bebió de un golpe todo el contenido del vaso de vidrio. Se sentía bien, esa agua refrescándole la garganta.

Ahora sí estaba más decidido a encontrar a Sai.

No lo veía por ningún lado, Sai estaba metido en algo, de eso estaba seguro. Se fijó en todos los lugares posibles, cerca del banquete de comida, entre las personas y hasta en el baño, sin ningún resultado satisfactorio. Entonces, cerró los ojos y miró hacía al frente, en el segundo piso. ¿Cómo no se había dado cuenta antes?

Vio una mata de cabello negro y corto, parecida a la de Sai. Se dirigió a esa dirección sin pensarlo dos veces, pensando que se podría tratar de él. Cuando miró más detalladamente, se encontró con que otros dos hombres lo acompañaban. Algo inusual, Sai no parecía ir en voluntad propia, sino a la fuerza. Esto alertó a Sasuke, no podría ser algo bueno. Decididamente se dirigió en su dirección, para golpear a esos sujetos, y de paso golpear a Sai por haberlo dejado solo. Mas no pudo, la gente se amontonaba impidiéndole el paso.

La música estridente se convirtió en una más relajada, sin duda era un vals. El chillido del micrófono captó su atención, movió la cabeza en dirección del sonido. Sakura entre sus manos sostenía el dichoso micrófono con una sonrisa en la cara. Los gritos de exclamación no se dejaron esperar, y el gruñido de Sasuke tampoco.

—¿Están disfrutando de esta fiesta? —preguntó la chica aún con la sonrisa en la cara, arrastrando las palabras, mientras todos al unísono gritaban « sí » en respuesta, menos Sasuke, quien aun veía el lugar en donde pocos minutos antes pasó Sai, acompañado de los otros hombres —. Es hora del vals, tomen su pareja y a bailar— dijo esto último alzando la voz, ensanchando su sonrisa.

« ¿Qué? » Fue la única pregunta que pudo formularse. ¿Qué iba a pasar ahora con Sai? No debía dejar a Sai solo. Empujó amablemente a las personas que le negaban el paso. Alguien lo tocó del hombro para llamar su atención, se volteó y encontró a Hinata. Al menos algo bueno debía pasarle.

—H-hola Sasuke.

—Hola Hinata —la saludó, y vio que nadie la acompañaba, comprendió entonces que Hinata no tenía con quien bailar—. ¿Te gustaría bailar conmigo?

Recibió un leve asentimiento. Sasuke elevó su mano izquierda al aire para que Hinata la tomara, mientras ella depositaba su mano derecha. Entonces cerraron el abrazo. El brazo derecho de Sasuke se encontraba debajo del omóplato de Hinata. Su postura erguida y elegante marchaba de un costado al otro, desplazándose por todo el salón. En eso, dieron un giro contrario a las agujas del reloj. Sasuke le dio una vuelta a Hinata, coronándola con la mano izquierda, manteniendo siempre el paso básico y el ritmo.

La fuerza celosa que los separó los hizo sobresaltarse.

—Que mal bailarín eres, Uchiha. Hinata no debería bailar con alguien como tú —Kiba le mostró los dientes, y le lanzó una mirada de ira.

—A mi me pareció que Hinata lo estaba disfrutando, hasta que tú apareciste —lo miró despectivo, sonriéndole altivamente. Esas palabras hicieron enfadar a Kiba, porque de un momento a otro, ya había tomado a Sasuke de las solapas de su impecable esmoquin negro. Sasuke gruñó e iba a golpearlo, pero la voz de Hinata lo detuvo:

—No peleen. Kiba, yo en verdad estaba disfrutando con Sasuke, por eso tú… —intervino Hinata avergonzada, sin poder terminar la frase. Su cara siempre pálida, mostraba un tenue sonrojo. Kiba con solo escuchar la voz de Hinata, se calmó y soltó a Sasuke.

—Lo siento Hinata. Pero verte a ti con él, hizo que mi sangre hirviera. ¿Me concedes esta pieza?

Hinata se sonrojó aún más. La cara de Sasuke hablaba por si sola.

Sasuke comprendió todo, y sin más que decir o hacer, se fue abochornado, por tener que haber sido el expectante de esa escena tan… romántica.

Sai se sentía patético por haber caído de lleno en esa trampa. Y creía que Sasuke también estaba enojado con él. No, más bien eso era un hecho rotundo. Fulminó a los dos hombres que lo llevaban a una de las tantas habitaciones de la mansión Haruno, no había mucamas ni nada que avisaran a alguien de su reciente secuestro, porque eso era, un secuestro. Los pasillos le parecían gigantes y sin terminación, mas no eran así, su mente le jugaba una mala pasada. Para que negar, tenía un poco de miedo por lo que podría sucederle. Ambos hombres parecían ser habitantes del país del agua; si eso era así, ¿qué era lo que querían hacerle?

Tenían un aspecto desagradable e intimidante, solo había una palabra que podría describirlos a la perfección: criminales.

—¿Qué es lo que quieren de mí, cobardes?

—¿De ti? Nada. No eres más que un mero anzuelo para el pez gordo.

—¿Pez gordo? ¿De quién demonios hablas?

—Pronto lo sabrás. Creo que ya se dio cuenta y ahora viene en tu rescate, el muy insensato. Honestamente no se que vio en ti, un imbécil perdedor que no pudo persuadir mi genjutsu. Y por si fuera poco, amigo de alguien como ese niño tonto, que tampoco tuvo ni pizca de idea. Aunque se por qué simpatizaron al instante, es obvio que los perdedores establezcan amistad.

Sai quería gritarles algo como "con él no se metan", sin embargo no lo hizo.

—Muérete.

—Eso es lo que te pasará a ti, si sigues faltándome al respeto. En marcha, Meizu.

« ¿Qué es lo que está pasando allá? »

—¿Champán? —Sasuke negó débilmente con la cabeza y le hizo una seña para que se fuera.

La visión de Sasuke se tornó borrosa, de repente los temblores invadieron su cuerpo. Parecía que él era el único que sufría de esos síntomas, pues todos bailaban ese eterno vals. De acuerdo, él tenía algo de preocupación. Sin que él lo supiera, los ojos de esas personas se habían teñido de un extraño color violeta demoniaco. Apoyó su mano en una mesa y bajó la cabeza. Demasiado mareado. Tenía nauseas, unas nauseas de embarazada. Cerró los ojos fuertemente, una punzada en la cabeza provocó que Sasuke se pusiera de cuclillas.

—Mierda, esto no estaba escrito en la invitación. ¿Una actividad sorpresa? —susurró entre dientes.

Levantó la cabeza, no le importó el dolor que sufrió. Estaba impactado, esos ojos que veía no eran normales, eran tan malévolos que por un momento sufrió otro espasmo. ¿Qué o quién provocó esto? Sus ojos giraron al hombre que ofrecía el champan, tan indiferente y rígido. Entonces lo supo, el champán era el causante; todos habían bebido, nadie se negó a probar el alcohol. Sin embargo el no había tomado eso.

—Pero la limonada si —se llevó una mano a la cabeza, otra punzada lo había envestido—. Con que devastadoras consecuencias, ¿eh? —dijo refiriéndose a las palabras de su hermano.

Con dificultad se levantó, apoyándose con la mesa. Fue un error imperdonable no haber traído consigo su katana. Sasuke sabía que no era tiempo de lamentos.

—Bailemos —levantó la mirada, sin inmutarse, sabía que se trataba de Naruto, esa voz la podía reconocer en cualquier lugar.

—No tengo tiempo para eso —dijo alejándose, con el afán de ir al rescate de Sai, empero una mano lo detuvo.

—¡Vamos, será divertido!

Sasuke sabía que Naruto estaba bajo la droga que contenía el champán, sus ojos teñidos de morado y acciones lo delataban. El dilema estaba claro como el agua, si no aceptaba podría llamar la atención y quién sabe qué cosas podrían hacerle esas marionetas de la droga.

—Está bien.

Tomó la mano izquierda que le ofreció Naruto. No apartaba la vista de los ojos de Naruto, intentando descifrar lo que su mirada realmente decía. Una vuelta y sintió mareos, otra y casi vomitaba. Estaba perdiendo el tiempo, debía ir con Sai, no bailar con ese estúpido principito.

—Espera, hazlo más lento.

—No —fue rotundo.

Sasuke puso los ojos en blanco, aún bajo los efectos de esa desconocida droga, Naruto seguía siendo un imbécil. Lo miró con fastidio. No obstante, había algo que no cuadraba bien, los ojos de Naruto en varias ocasiones cambiaban de morado a rojo sangriento, mismo color que vio cuando pelearon y gritó varonilmente.

«¿Qué le sucede? »

—Bésame —su voz sonaba autoritaria.

—¿Qué? No lo haré, estás demente.

—A este mocoso también le daría asco. Pero ese no es el punto, él está drogado.

—¿En serio? —resopló exasperado, y sin ningún atisbo de consideración lo empujó— Eso ya lo sabía, gracias. A todo esto, ¿por qué hablas en tercera persona? Te ves más estúpido de lo que ya eres.

—Niño irrazonable, ¿cómo te atreves a hablarme así? Si no estuviera encerrado en este cuerpo te estaría despedazando con mis garras.

—De acuerdo, ya me diste miedo —exclamó sarcástico—. ¿Para qué quieres que bese a Naruto? —preguntó siguiéndole el juego. De verdad estaba un poco irritado, ese estúpido lo sacaba de quicio.

—La droga que tomaron se llama "la bella durmiente". Sí, como en el cuento de humanos, ahora te pregunto: ¿sabes cómo termina el hechizo de esa princesita idiota?

—¿Con un beso? —respondió no muy seguro.

—Exacto.

Sin que nadie lo alertara, Naruto atrajo a Sasuke con sus manos y lo besó. El joven quinceañero quería deshacerse de eso pero no podía. Naruto aunque unos centímetros más bajo que él, era más fuerte, para su desgracia. Sus ojos abiertos por la impresión hablaban por si solos. Entonces Naruto lo soltó, limpiándose la boca con una sonrisa de medio lado. El Uchiha también se limpió la boca con la manga, enfurecido y con el orgullo abatido.

—¡Qué asco! ¡Te mataré!

—Silencio. Ahora debemos besar a todos estos alcohólicos.

—Me niego a obedecer las órdenes de un alcohólico promiscuo.

—Lo harás, quieras o no quieras.

—…

—Tú de este lado y yo del otro.

—¿Quién dijo que yo quería besar a esas personas? Además, tengo mejores cosas que hacer —exclamó mientras caminaba hacia otra dirección, dispuesto a ir por su amigo.

—Haz lo que quieras, no te necesito —gruñó secamente Naruto. Y empezó a besar a una rubia que bailaba sola cerca de una mesa.

Si valoras tu vida... ¿me darías un review?